miércoles, 12 de septiembre de 2012

PONCIO PILATOS: La Vida y pasión de Jesucristo




Capítulo XVI

BAJO PONCIO PILATOS


La vida y pasión de Jesucristo es, según la relación entre Él y el nombre de fondo Pilatos, un suceso de la misma Historia universal en la que también está sucediendo en nuestra propia vida. Por la colaboración de ese político, el suceso adquiere exteriormente el carácter de una acción en la cual tanto la actuación y justicia divinas como también la maldad e injusticia humanas se manifiestan al orden estatal de lo que sucede en el mundo e incluyen sobre ello.

¿Cómo ha entrado Poncio Pilatos en el Credo? Podría contestarse brutal y mordazmente: ¡Como el perro en la sala de visita! Como la política en la vida humana y también, de un modo u otro, en la Iglesia! ¿Quién es Poncio Pilatos Indudablemente, una figura desagradable y muy mal vista, con un carácter marcadamente adusto. ¿Quién es Poncio Pilatos? Pues un funcionario de lo más subalterno, una especie de comandante de plaza impuesto por el régimen militar de una potencia ocupante en Jerusalén. ¿Qué papel desempeña Pilatos? La congregación local judía había tomado un acuerdo, pero carecía de autoridad para ponerlo en práctica: la sentencia de muerte acordada necesitaba la legalización y ejecución por parte de Pilatos. Este, después de algunas vacilaciones, hace lo que le piden. Es, pues, un hombre de poca "importancia en el desempeño de un papel completamente exterior, porque lo más esencial, lo espiritual-eclesiástico tiene lugar entre Israel y Cristo, en el Sinedrio que le acusa y deshecha. Pilatos, vestido de uniforme, simplemente está ahí y se hace uso de él, y su papel no es nada brillante: reconoce la inocencia del acusado y, no obstante, le condena a muerte. Debería obrar con estricta justicia, mas en vez de hacerlo así, se deja influir por "consideraciones políticas". No se atreve a hacer prevalecer el Derecho, sino que cede a la gritería del pueblo, entrega a Jesús y la cohorte soldadesca le crucifica por orden suya. Cuando en medio de la confesión de fe de la Iglesia Cristiana, en el momento en que vamos a entrar en el espacio del misterio más profundo de Dios, se manifiestan tales cosas, es como para exclamar con Goethe: "¡Una canción fea, qué asco; una canción política!" Pero ahí está: "bajo Poncio Pilatos"; y por eso hemos de preguntarnos lo que, en el fondo, significa eso. La escritora inglesa Dorothy L. Sayers ha escrito una pieza para la radio inglesa, titulada: El hombre nacido para ser rey. Explica en ella el sueño de Procla, la mujer de Pilatos, diciendo que en dicho sueño ha oído cómo al través de los siglos todas las lenguas de la tierra proclamaban: "¡Padeció bajo Poncio Pilatos!" ¿Cómo es que figura Pilatos en el Credo?

El que este hombre vaya unido a la pasión de Cristo significa claramente que el sufrir de Cristo, la manifestación de la rebelión humana y de la ira divina, y así también la misericordia divina, no han sucedido en el cielo ni en ningún lejano planeta, ni tampoco en algún mundo de ideas, sino que ha sucedido en nuestro tiempo, en medio de la Historia universal en la que también se desenvuelve nuestra vida humana. Por consiguiente, no tenemos por qué rehuir esta vida, ni buscar refugio en una tierra mejor o en alguna región elevada, desconocida, ni tampoco en fantasías espirituales o en un país de las hadas cristiano: Dios vino a nuestra vida tal como ella es, con toda su fealdad y su terrible aspecto. El que el Verbo se hiciera carne significa también que se hizo temporal e histórico. El Verbo adoptó la forma correspondiente a la criatura humana, una forma que exhiben personas como, precisamente, Poncio Pilatos.
 
Estamos ligados a tales personas e incluso poseemos nosotros mismos una buena parte de sus cualidades. No hay por qué cerrar los ojos ante ello, pues Dios tampoco los ha cerrado, sino que ha entrado en todo ello. La encarnación del Verbo es un suceso altamente concreto en el cual le está permitido a un nombre humano desempeñar un papel determinado. La Palabra de Dios posee el carácter de una verdad histórica. Vana es la opinión de algunos teólogos liberales, según el cual la Palabra de Dios es una "verdad racional eterna", pero no una "verdad histórica casual". Sí; la historia de Dios es una verdad histórica casual igual que ese insignificante comandante de plaza: Poncio Pilatos.
 
Dios no se ha avergonzado de existir dentro de esa casualidad. Conforme a la mención de Poncio Pilatos, también la vida y pasión de Jesús pertenece a los factores determinantes de nuestro tiempo e historia humanos. No hemos sido abandonados en este mundo terrible, antes bien Dios ha venido a buscarnos en ese lugar que nos es tan extraño25.
 
Lo que se hace bien patente es que ese mismo hecho de que a Jesucristo no le quede otro remedio sino padecer y morir bajo Poncio Pilatos, caracteriza la Historia universal como una historia enormemente problemática. Aquí se revela que se trata del mundo perecedero, del viejo eón, de un mundo cuyo típico representante, Poncio Pilatos, se muestra completamente débil y perdido frente a Jesús. El imperio romano se pone en ridículo lo mismo que Pilatos como gobernador del gran "Kyrios" (Señor) de Roma. Este aspecto tiene toda la vida política a la luz del Reino de Dios que se acerca: todo está a punto de derrumbarse, todo aparece vencido y confundido de antemano. Esto es un lado de la cuestión: Este mundo al cual ha venido Cristo es iluminado por El poniéndose así de manifiesto toda su fragilidad.
Pero sería falso detenerse ahora aquí: porque el episodio de Pilatos resalta demasiado en los cuatro Evangelios para poder conformarnos con decir: Pilatos es, sencillamente, el hombre mundano en general. Pilatos es, además, el estadista y el político y, por consiguiente, el encuentro entre el mundo y el Reino de Dios es aquí un encuentro especial. No se trata aquí del encuentro entre el Reino de Dios y la polis26. Pilatos defiende un orden enfrente del otro orden representado por Israel y la Iglesia. Pilatos es el representante del César Tiberio. Representa la Historia universa!, en tanto ésta aparece en todos los tiempos ordenada estatalmente.
 
"Padeció bajo Poncio Pilatos" significa, pues, también que Jesucristo se supeditó al orden estatal: "No tendrías ninguna potestad sobre mí si no te hubiese sido dada desde arriba''27. Jesucristo aplica con todo rigor sus propias palabras: "Dad a César lo que es del César"28, Y da al César lo suyo: no ataca la autoridad de Pilatos. Padece, sí, pero no protesta de que Pilatos sea quien haya de pronunciar la sentencia.
 
Para expresarlo de otro modo: el orden estatal, la polis, es el espacio en que tiene lugar su obra, la obra del Verbo eterno de Dios. Es el espacio dentro del cual, según la humana opinión, se decide bajo amenazas y con aplicación de la fuerza física el derecho y la injusticia en la vida externa del hombre. Y eso es el Estado, eso mismo que denominamos política. Todo cuanto sucede en el terreno político siempre será de un modo u otro la aplicación de aquel intento. Lo que en el mundo sucede siempre aparece ordenado estatalmente, aunque por suerte no todo depende de lo estatal. Jesucristo aparece en medio de ese mundo estatalmente ordenado y, padeciendo bajo Poncio Pilatos, toma también parte en dicho orden. Por eso vale la pena de reflexionar sobre el significado de un hecho tal, de percibir lo que ahí se muestra con vistas al orden externo o sea lo que se muestra mirado desde el Señor doliente con vistas a toda la realidad que es Poncio Pilatos.

No es este el lugar para desarrollar la doctrina cristiana del Estado, doctrina inseparable de la doctrina cristiana de la Iglesia. Sin embargo, algo hemos de decir sobre ello, toda vez que el encuentro de Jesús y Pilatos contiene en pocas palabras todo cuanto el Evangelio da lugar a que se piense y diga acerca del campo de la polis.
 
En primer lugar se advierte aquí, sin duda alguna, cómo se muestran el orden y poder estatales, representados por Pilatos frente a' Jesús, en su aspecto negativo, en su total inversión e injusticia. Podría decirse que en nuestro caso se pone de manifiesto como nunca el Estado como Estado de Injusticia y también aquí, se ve como nunca cómo el Estado puede caer en ridículo y la política revelarse como un monstruo. ¿Qué hace Pilatos?
 
Pues lo que siempre han hecho más o menos los políticos, lo que es inherente a las prácticas políticas concretas de todos los tiempos: Pilatos intenta salvar el orden en Jerusalén y mantenerlo de esta manera para salvaguardar su propia posición potestativa; para conseguirlo renuncia al derecho claro y potente, aunque su cargo es precisamente la defensa de dicho derecho. ¡Extraña contradicción! Pilatos ha de decidir lo que sea justo o injusto, pues esto es su "razón de ser"29, pero a fin de mantenerse en su posición, "por temor a los judíos", renuncia a hacer realmente lo que es su obligación... y cede.
 
No es que condene a Jesús (no puede condenarlo, pues lo considera inocente), pero lo entrega. Y al entregar a Jesús, se entrega también él mismo. El Estado, precisamente, resulta, como tal, vilipendiado, y escarnecido, en tanto Pilatos se convierte en el arquetipo de todos los perseguidores de la Iglesia; en tanto asoma ya en él el futuro Nerón; en tanto, pues, se manifiesta en Jerusalén el Estado de Injusticia. En la persona de Pilatos se aparta el Estado de su propia razón de existir para trocarse en "cueva de ladrones", el Estado "gángster", en un orden impuesto por una pandilla irresponsable.
 
He aquí la polis; a esto se lo llama política. Nada tiene de extraño que se prefiera encubrir el rostro ante tal Estado. Si el Estado ha venido mostrándose únicamente así durante años y décadas, ¿es de admirar que nos hayamos cansado de todo el campo político? Realmente; el Estado, visto así, encarnado en la figura de los Pilatos, es la polis como genuino contraste frente a la Iglesia y el Reino de Dios. Es el Estado descrito en el capítulo 12 del Apocalipsis como la bestia de los abismos acompañada del otro monstruo de enorme boca que alaba y glorifica incansablemente a la bestia. El padecer de Cristo acaba de descubrir, por poner en crisis y por condenar a esa bestia, que se denomina polis.
Mas con esto no queda dicho todo, ni tampoco podemos conformarnos con ello. Al ponerse de manifiesto en Pilatos la degeneración del Estado, y mostrarse, por consiguiente, el Estado de injusticia, no por eso deja de reflejarse en ese espejo cóncavo el orden bueno y superior de Dios, aquí implantado, de carácter permanente e influyente, el Estado como debe ser, el Estado que aunque escarnecido por actos humanos injustos no puede ser puesto a un lado como tampoco puede serlo la verdadera Iglesia, ya que se fundamenta en la institución y orden divinos. El que Pilatos abuse de su poder no significa que dicho poder no le haya sido concedido por Dios. Así lo reconoció Jesús, y también Pablo amonesta más tarde a los cristianos de Roma a reconocer, incluso en el Estado neroniano, la institución y orden Divinos, a someterse a dicho orden y distanciarse, pues, de todo cristianismo apolítico, sintiéndose, al contrario, responsables de la conservación de dicho Estado.
 
 
 
El orden estatal, como tal, es orden divino, y así se ve también en el caso de Pilatos, en tanto él obrando como mal estadista, entrega a Jesús a la muerte, y sin embargo no puede por menos de declararle solemnemente inocente..., con lo cual obra como buen estadista. Pero por encima de esto se muestra con inmensa impresionabilidad que ese mal estadista que es Pilatos, desea y ejecuta, sin duda, lo contrario de lo que como buen estadista tendría que apetecer y realizar: Devuelve la libertad a Barrabás y entrega a Jesús a la muerte, y así difiriendo de lo previsto en 1 Pedro 2:14, "los malos reciben recompensa y los buenos castigo".
 
Pero obrando de esta forma, Pilatos al final (¡esto no le disculpa, pero sí justifica la sabiduría de Dios!) se ve obligado a ejecutar el Derecho supremo. El que Jesús, el justo, muriese en lugar del hombre injusto y que éste, es decir, Barrabás, recobrase su libertad en lugar de Jesús, esto era, precisamente, la voluntad Divina en la Pasión de Jesucristo. Así es, pues, también su padecer bajo Poncio Pilatos, el mal estadista..., el buen estadista contra su propia voluntad. He aquí la voluntad Divina en la Pasión de Cristo: Jesús es entregado por los judíos a los paganos; el Verbo divino rebasa los límites del pueblo de Israel y parte hacia el gran mundo de los gentiles, y el pagano que se hace cargo de Jesús (recibiéndolo de las manos sucias de Judas, y de los príncipes de los sacerdotes y del pueblo jerusalemita, aunque el mismo Pilatos es también hombre de manos sucias) ese pagano es el mal estadista Poncio Pilatos..., el buen estadista contra su propia voluntad. A este respecto, Pilatos es, como Hamann (pensador filósofo alemán del siglo XIX) dice: el ejecutor del Nuevo Testamento y, en cierto modo, el fundador de la Iglesia de judíos y gentiles.
 
Así es cómo triunfa Jesús de aquel bajo cuya maldad tiene que padecer, y así triunfa también del mundo en el cual ha de sufrir al entrar en él. De manera es que Jesús sigue siendo el Señor incluso cuando y donde los hombres lo desechen. En cuanto al orden estatal, aparte de su degeneración a causa de la culpa humana, ha de revelar con su poder sobre Jesús, que, en realidad, éste es su soberano. De aquí que los cristianos oren por los estadistas y se sientan responsables de la conservación del Estado. De aquí también que sea misión del cristiano buscar el bien de la polis (ciudad), honrando así el orden e institución divinos del Estado; de aquí que apelando a todo su saber escojan v deseen el Estado bueno y no el malo, es decir, el Estado que dé honra al hecho de haber recibido "de arriba" el poder, y no deshonre tal hecho como lo hizo Pilatos.
 
En la vida política los cristianos confían, por encima de todo eso, que el derecho de Dios es la parte más fuerte, incluso allí donde los hombres lo desconocen y pisotean; es la parte más fuerte a causa de la Pasión de Jesús, del mismo Jesús al cual ha sido dada toda potestad en los cielos y en la tierra. Ya está previsto que ese Pilatos malo y pequeño acabe por salir perdiendo. ¿Será posible, entonces que se ponga de su parte algún cristiano?
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25Textualmente: "in die Fremde": donde no es nuestra patria. N. del T.
26 Polis: el Estado con todo su continente y contenido y en todos los aspectos de la vida ciudadana.
27 Juan 19:11.
28 Luc. 20:25.
29 Su razón de ser gobernador.


SOLI DEO GLORIA


REV. RUBEN DARIO DAZA B.






lunes, 10 de septiembre de 2012

DIOS DESEA LO MEJOR PARA NOSOTROS



El Señor dirige el paso de los justos; se deleita en cada detalle de su vida.

Con mucha frecuencia, cuando las tragedias nos golpean o nos vemos envueltos en tiempos difíciles, preguntamos: ¿ Dónde está Dios?
Al hacer esta pregunta, estamos suponiendo que Dios no debe haber sabido lo que estaba por caer sobre nosotros, o de lo contrario lo hubiera evitado. O suponemos que Dios no nos ama, porque si nos amara, seguramente nos hubiera librado de todos los momentos dolorosos y de todas las experiencias difíciles.
          Las dos suposiciones son incorrectas.
          Lo cierto es que Dios sabe y Dios nos ama.
CONSIDERA A MI SIERVO

          Cuando experimentamos tiempos difíciles o sentimos un gran dolor y una gran conmoción interna, generalmente tratamos de echarle la culpa a alguien. Decimos una de estas dos cosas: " El diablo causó esto" o "Dios lo hizo".

La probabilidad mayor es la siguiente: El diablo lo causó y Dios lo permitió. Considere la historia de Job.

Job era un hombre a quien la Biblia describe como perfecto y recto; temeroso de Dios y apartado del mal (véase Job 1:1). Satanás se presentó ante el Señor y Él le preguntó: "¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra?" (Job 1:8).

          Satanás respondió:
          
¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Job 1:9,10.

A continuación, Dios le dio permiso a Satanás para que tocara las posesiones de Job, pero no a su cuerpo. Satanás se movilizó en contra de Job y sus hijos e hijas murieron, al igual que todos sus ganados y rebaños y todos sus sirvientes. Job dijo:

Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. Job 1:21.

Job no culpó a Dios por todas esas tragedias.
Satanás se presentó nuevamente delante de Dios, y el Señor le dijo:


¿No has considerado a ni siervo Job... que todavía retiene su integridad? Job 2:3
Satanás dijo: "Todo lo que el hombre tiene dará por su vida. Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia." Job 2: 4,5.

Entonces el Señor le permitió a Satanás que afligiera a Job, pero le exigió que guardara su vida. Satanás hizo que el cuerpo de Job se llenara de heridas dolorosas, desde la planta de los pies hasta la coronilla de la cabeza. Job se vio inmerso en una gran miseria.
La esposa de job trató de convencerlo para que maldijera a Dios y se muriera. Sus amigos lo atormentaron con diversas acusaciones. Finalmente Job le dijo a Dios: "Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti. " Job 42:2.

Con toda seguridad Dios conocía la aflicción de Job. Él permitió que esto sucediera por razones que sólo Él conocía. A través de todo el dolor de Job y de sus pérdidas, Dios nunca lo abandonó ni siquiera por un momento. En cada paso del camino Dios sabía que Satanás estaba afligiendo a Job. También sabía de qué manera estaba purificándolo.

La buena noticia para nosotros cuando nos quebrantamos es esta: Dios ve el comienzo y el final de nuestra vida. Él ha diseñado un buen futuro para nosotros, un futuro que quizá no experimentemos en plenitud en esta tierra.

En el caso de Job, cuando él hubo orado por sus amigos y declarado que no tenía cuestionamientos acerca de Dios, sino que más bien se daba cuenta de que él era aquel a quien Dios tenía el derecho de interrogar - una posición de absoluta entrega a la Soberanía de Dios - el Señor hizo que Job prosperara nuevamente. Dios le dio a Job el doble de lo que había tenido antes: ganados más grandes en número, más hijos y el aliento y el consuelo de sus hermanos y hermanas y de todo el que le conocía. Vivió gozando de buena salud hasta una edad avanzada.

Cualquier cosa que pudiéramos experimentar o cualquiera que sea la forma en la que pudiéramos ser quebrantados, Dios tiene un buen final para nosotros también. Nuestro período de quebrantamiento no es el fin, sino un camino y un proceso hacia un nuevo comienzo que es aún más glorioso.

Sí, Dios sabe y Dios ama.


DIOS SIEMPRE ACTÚA IMPULSADO POR EL AMOR

La motivación que existe detrás de todo lo que Dios hace en nuestra vida y de todo lo que Él permite es el amor.

Dios no permite el quebrantamiento en nuestra vida porque sea cruel y despiadado o porque no tenga corazón o compasión, ¡No! Todo lo contrario. Dios ve todo el potencial de nuestra vida, y desea profundamente tener una relación espiritual íntima y amorosa con nosotros. Quiere sacar a luz lo mejor de nosotros, y que lo experimentemos en todo su amor, sabiduría, poder, fuerza y bondad. Él permite el quebrantamiento en nuestra vida para sacar a luz una bendición.

Dios nunca nos quebranta con su enojo o con ira. Más bien, Él se mueve en nuestra vida porque nos ama demasiado como para dejarnos continuar en el pecado, permaneciendo en un estado de tibieza espiritual, o no pudiendo alcanzar sus propósitos en nosotros. Dios nos ama demasiado para dejarnos seguir tal como somos. Su amor lo motiva a actuar para que podamos cambiar (=metanóia) a través del proceso de la renovación de nuestra mente, y así crecer y llegar a ser maduros y completos en espíritu, mente y cuerpo. Dios nos ama tanto que desea tener una comunión espiritual muy íntima con nosotros; algo que no sucederá cuando nos encontremos en rebelión o poniéndole resistencia. El quiere despojarnos de todo pecado. Anhela utilizarnos en el servicio santo y eficaz de un ministerio sobrenatural.

El amor de Dios lo lleva a disciplinarnos para que podamos ser purificados en pos de sus propósitos en esta tierra.
¿DISCIPLINA O CASTIGO?

Muchas veces se confunde el castigo con el quebrantamiento. Debemos ser muy claros en este punto: la disciplina y el castigo son dos cosas diferentes.

El castigo es solamente para los incrédulos, para aquellos que no se adhieren a los propósitos de Dios . Es una expresión de la ira de Dios en contra de aquellos que han rechazado al único Cordero de Dios que puede alejar a una persona pecadora de la ira de Dios. Su santidad y su pureza lo obligan a moverse rápidamente en contra del pecado, esté donde esté y sin importar en quien se encuentre, de la misma manera en que la luz brillante acomete contra una habitación oscura. Así como en Dios no hay tinieblas, Él erradica el pecado de su presencia.

El incrédulo es alguien que ha rechazado la sangre de Jesucristo, que ha negado el sacrificio que hizo en la cruz y, por lo tanto, no tiene ninguna barrera entre su pecado y la santidad de Dios. El incrédulo se encuentra en una posición terrible y solemne, totalmente expuesto a la ira de Dios.

La disciplina es el método de Dios para corregir al creyente.

El propósito de Dios es conducir al creyente a fin de confrontarlo con aquellos hábitos, actitudes y creencias que le impiden crecer hasta llegar a la plena estatura del varón perfecto, esto es Cristo Jesús. Él quiere quitar estos hábitos o cambiarlos. La disciplina es una herramienta de entrenamiento que Dios usa en el proceso de madurarnos espiritualmente. Es el método Divino de prepararnos para un ministerio sobrenatural de servicio bajo la dirección del Espíritu Santo.

El castigo proviene de la Ira de Dios. El resultado final es la erradicación, la eliminación y el alejamiento total de Dios. Por ejemplo Dios castigó a los seguidores de Coré por tratarlo con absoluto desprecio, como una señal para los israelitas (véase Números 16).

La disciplina proviene del amor de Dios. El resultado final es la transformación, el crecimiento y el desarrollo. Por ejemplo, Dios permitio que la lepra azotara a María para luego restaurarla como una lección que le enseñara que la crítica hacia Moisés era un error. (véase Números 12).

Dios nos ama tanto que anhela que reflejemos su misma naturaleza y que seamos literalmente el cuerpo de Cristo en la tierra hoy. La disciplina es un medio de purificación; así como se quitan las impurezas y la escoria del metal, de la misma manera Dios nos despoja del pecado y de los errores que nos impiden llegar a ser maduros. Los profetas una y otra vez comparaban el propósito purificador del amor de Dios con aquel de la persona que purifica oro o plata (véanse Isaías 48:10; Malaquías 3:3; Zacarías 13:9).


DIOS NO DESEA QUEBRANTAR NUESTRO ESPÍRITU


El propósito de Dios no es quebrantar nuestro espíritu. La persona que tiene un espíritu quebrantado no está completa ni está creciendo hacia la madurez espiritual. Dios en este caso necesita trabajar en nuestro ser dándonos el reposo y descanso de alma, hace el papel de terapeuta, consolándonos y llevándonos a pastorearnos en lugares de delicados pastos (Salmos 23:2). Y esto porque, sabe Dios que un estado así de espíritu quebrantado, una persona no puede cumplir a cabalidad sus dones. Su voluntad siempre es para nuestro bien, para nuestra bendición.
Todos los padres de familia saben que los hijos nacen con una predisposición al "yo primero", con una obstinación egocéntrica. ¡Mío! y ¡No! son dos de las primeras palabras que los niños aprenden y usan libremente. Ambas están arraigadas directamente en el orgullo egocéntrico del niño y en su deseo de gobernar su propia vida.

Un buen padre sabe que esta veta de obstinación y orgullo debe quebrarse si se espera que el niño sea obediente, no solo a sus padres, sino a toda autoridad, incluyendo la autoridad de Dios. El quebrantamiento de la obstinación del niño no se lleva a cabo con el propósito de quebrar su espíritu, sino más bien para ayudarle a crecer hasta llegar a ser un esposo, amigo, padre, ciudadano y miembro del cuerpo de Cristo que sepa acatar las leyes, que sea útil, productivo, generoso y amoroso.

Un niño a quien se le permite ser obstinado y orgulloso se convertirá en un adulto despreciable al que nadie desea tener cerca. Tiene mal caracter; algunas veces es un criminal patológico y posee muy poca capacidad de recibir o dar amor. Un niño al que se le permite ser obstinado y orgulloso se convierte en un adulto que posee muy poca capacidad para sentir alegría, esperanza o satisfacción.

En la misma forma en que un padre quebranta el orgullo obstinado y la desobediencia de un niño, Dios procura quebrantar el orgullo y la desobediencia que nos impiden ser la clase de personas amorosas, generosas, parecidas a Cristo que Él cree que podemos llegar a ser.


DIOS NO SE DELEITA EN PROVOCARNOS DOLOR


Así como el deseo de Dios no es quebrantar nuestro espíritu, tampoco su propósito es provocarnos dolor. ¿ El dolor y el sufrimiento son el resultado final de lo que Dios desea para nosotros?  ¡No! Absolutamente No! Dios puede permitir en su Soberanía Gloriosa permitir u ordenar circunstancias y situaciones que nos parecen dolorosas, pero estas circunstancias  y situaciones son herramientas que Dios usa para llevarnos a una posición en la cual estemos dispuestos a rendir nuestra vida completamente a Él.
Por lo tanto, nuestra próxima pregunta deberia ser: ¿El cristiano es alguna vez una víctima? Sí, algunas veces. Sin embargo debemos considerar otro aspecto: Hay cosas y situaciones que nos suceden por culpa de las personas, por nuestra negligencia o la de los otros, por nuestras desiciones equivocadas o de los otros. Son en esos casos en que no tenemos el derecho de preguntar "por qué Dios permite"? Como cristianos, somos víctimas sólo cuando otras personas nos han lastimado físicamente o nos han herido emocionalmente. Pero debemos reconocer que Dios permite estas experiencias dolorosas en nuestra vida por alguna razón.

Cuando nos vemos como víctimas, solemos recordar nuestro pasado y revolcarnos en nuestro dolor. Si nos vemos como seres a quienes Dios ama y a quienes está preparando para un futuro y un servicio especial que sólo Él conozca, entonces encontramos la fuerza para soportar el dolor del pasado y para seguir adelante.

Dios es soberano. Él puede detener cualquier cosa que desee. Sin embargo, no anula la voluntad humana. Si las personas que se encuentran cercanas a nosotros se abren al mal, es probable que suframos como consecuencia de su maldad. Por ejemplo, si un hombre se vuelve alcohólico, probablemente su esposa y sus hijos sufran su ira o su descuido. Dios lo sabe. Sin embargo, Él nos ama y posee la habilidad de redimir estas situaciones para nuestro bien.




Pues algo parecido sucedió hace unos 2500 años con el antiguo Pueblo de Israel. Vinieron los Babilonios. Invadieron el país. Destruyeron todo, incluso el Templo, la saquearon y se llevaron una parte del pueblo de Israel para vivir como esclavos en la cautividad de Babilonia. Esta cautividad, exiliados, fué la cruz pesada de cuyos sufrimientos padeció el pueblo desterrado por los babilonios. Lejos de su patria y de sus seres queridos, el pueblo de Israel se entregó al desespero, a la frustración y al quebrantamiento. Y desde allá levantaron voces en contra del Dios Altísimo; lea bién los dichos de los esclavos israelitas:"Dios se olvidó de nosotros y no ve nuestro sufrimiento. Teníamos el derecho de estar en nuestra tierra. Pero no, Dios ni siquiera se recuerda de nuestros derechos"... 

Fué allí que surgió, en la cautividad, un profeta. Y él le dijo ciertas cosas para aquella gente desesperada. Y es interesante notar que ese profeta no los reprendió, no se enojó en contra de ellos. Sin embargo buscó la forma de darles fuerzas, esperanza para que ese pueblo pudiera ganar ánimos y superar su quebrantamiento. Fué así que les respondió el profeta... Isaías 40: 27-31


v.27 Oh Jacob, ¿cómo puedes decir que el Señor no ve tus dificultades?
OH Israel, ¿cómo puedes decir que Dios no toma en cuenta tus derechos?
v.28 ¿Acaso nunca han oído? ¿ Nunca han entendido?
El Señor es el Dios Eterno, el Creador de toda la tierra. Él nunca se debilita
ni se cansa; nadie puede entender la profundidad de sus pensamientos.
v.29 Él da poder a los indefensos y fortaleza a los débiles.
v.30 Hasta los muchachos se debilitan y se cansan,
y los jóvenes flaquean y caen.
v.31 En cambio, los que confían en el Señor encontrarán nuevas fuerzas;
volarán alto, como con alas de águila.
Correrán y no se cansarán; caminarán y no se desmayarán.
(Tomado de la Bíblia Nueva traducción Viviente- NTV).

La pregunta que surge es: ¿Que fué lo que el Profeta les dijo al pueblo en cautividad? Él dijo lo siguiente: Pueblo de Israel, entonces ustedes ya se olvidaron y no recuerdan más, quien es ese Dios de ustedes? Pues yo si quiero recordarle a ustedes: Dios es un Dios eterno, Él existe antes de todo y después de todo; es el Dios Creador, que hizo todo lo que existe, desde el menor insecto hasta la mayor ballena, desde la menor partícula de átomo a la mayor galaxia; nadie consigue entender sus pensamientos.
Me parece que el Profeta Isaías está queriendo decir: !Piensen muy bien quien es Dios! Él tiene en las manos toda la história y toda la creación del universo. Dentro de esa inmensidad están ustedes con sus respectivos problemas. ¿Dios tendría condiciones de desviar por caminos diferentes su suerte y sus dificultades? Claro que sí! Él tiene ese poder! ¿Y por qué entonces Él no lo hace? Miren, responde el Profeta, nosotros no podemos penetrar en los pensamientos de Dios.
Ahora, y si usted mi amado lector está pasando por serias dificultades, sea por salud, por falta de dinero para honrar sus compromisos, por un hijo drogadicto o una hija que se prostituyó, y si preguntas ¿por qué Dios lo permite? !"No podemos conseguir descubrirlo"¡...
Nuestra mente es demasiado corta para penetrar en la mente de Dios y arrancar esta respuesta.
Pero miren cuan grande es el amor de Dios. Esta cautividad termina cuando Ciro ascendió al trono y con sus series de conquistas formó el imperio Persa. A la caída de Babilonia, Ciro autorizó bajo el liderazgo de Sesbasar, reemplazado por Zorobabel, el retorno del pueblo judío a Jerusalén (Esdras 2), y así pudieron reconstruir el templo. El final de estos quebrantamientos causado por el império babilónico termina en una gran victoria.
Dios tiene un propósito al permitir que nos sucedan cosas malas, y su propósito se extiende no sólo a mi vida, sino a la vida de otros a quienes pueda ayudar o animar.

Si creemos que Romanos 8:28 es verdad, debemos creer que es verdad en todas las circunstancias de la vida:

Y sabemos que a los que amam a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

Dios es el dueño de la historia, transforma el desespero en baile, el llanto en risa, la tristeza en alegria. Alabado sea nuestro Dios.

Nunca debemos limitar la habilidad de Dios para transformar aun la peor experiencia de nuestra vida tornándola en algo productivo, beneficioso y positivo. Si Dios pudo sacar adelante con éxito al pueblo Judío y a muchas otras personas de la Bíblia, entonces Él puede hacer lo mismo con ellos.

Sea cual sea la fuente de nuestro dolor, debemos reconocer que Dios sabe, nos ama y está actuando. Puede ser que nosotros no seamos responsables de lo que nos sucede, pero sí somos responsables de lo que nos sucede, pero sí somos responsables de nuestra respuesta a ello. Debemos hacernos la siguiente pregunta: ¿De qué manera puedo caminar a través de este dolor? ¿Cómo puedo beneficiarme o sacar provecho espiritual de esta situación?

Si cualquier experiencia en el pasado suyo está definiendo su presente- otra experiencia que no sea su salvación- entonces tienes que trabajar seriamente en ello. Es muy posible que todavía siga víendose como una víctima, en lugar de verse como una persona redimida y sanada por el amor de Dios. En tanto nos veamos como víctimas, no podremos abrazar la plenitud que Dios tiene para nosotros.

¿USTED REALMENTE SABE LO QUE ESTÁ SUCEDIENDO?

Tal vez, en lugar de preguntarnos: ¿Sabe Dios lo que me sucede? o ¿Se preocupa por el dolor que siento?, sería mucho más productivo y revelador preguntarnos:
.- ¿Entiendo yo lo que me sucede?
.- ¿Me interesa saber lo que Dios desea hacer en mi vida?

Dios sabe lo que está por hacer en su vida, pero ¿sabe usted lo que Él está por hacer? ¿Es consciente de lo que Dios está haciendo?

Algunas veces, esa consciencia llega más tarde, cuando tenemos una perspectiva un poco más clara acerca del pasado. Cuando miro hacia atrás, puedo ver con claridad de qué manera Dios me ha transformado. He sido quebrantado, destrozado, engañado, criticado sin justa causa, perseguido con violencia, me han golpeado, molido, podado y cincelado, y no me gustó la sensación del quebrantamiento más que a cualquier otra persona. Pero puedo afirmar lo siguiente: Doy gracias a Dios por lo que Él ha hecho. Cada golpe del cincel, cada golpe del martillo, cada corte del cuchillo, cada incisión en lo más profundo de mi ser, cada lágrima, cada dolor, cada sufrimiento, cada desilución, cada desengaño, cada momento de desesperación ha valido la pena simplemente por el hecho de saber en mi corazón  que Dios tenía en sus manos todo mi ser.

Pídale a Dios que le revele lo que Él está haciendo en su vida, y lo que desea hacer por usted, en usted y a través de usted como resultado de su quebrantamiento.

Sitúe su quebrantamiento dentro de la perspectiva de la obra mayor de Dios en su vida.

Si yo le preguntara: "¿Qué es aquello a lo que se está aferrando que no estaría dispuesto a soltar aun cuando esto significaría perder lo mejor que Dios tiene preparado para usted para toda la eternidad. ¡No hay nada que tenga el valor del gran diseño de Dios para su vida!
pueblo judíofue forzado aPalestinahasta la capital del imperio deNabucodonosor IISOLI DEO GLORIA

REV. RUBEN DARIO DAZA B.

lunes, 3 de septiembre de 2012

APOCALIPSE 13: 1-10

 
DISSERTAÇÃO  EXEGÉTICA  DE  APOCALIPSE  13: 1-10
 

1.  Introdução Geral


        Etimologicamente , o vocábulo  apocalipse  vem do grego apokalyptein, que significa “tirar o véu”; um  apocalipse é uma “re-velação”. A apocalíptica, portanto, vincula-se à tradição profética, da qual constitui um desenvolvimento particular.

O livro do Apocalipse é um assunto diverso.  Em seu sentido  escatológico é um livro de selos abertos, desvelando os segredos do fim, que o vidente escreveu por ordem e como ditado do Cristo ressuscitado. As comunidades da Ásia Menor, destinatárias nas sete cartas dos capítulos 2-3, fazem as vezes de toda a Igreja cristã ( Ap. 2,7.11.17).

Se quisermos entender o Apocalipse, diz BORNKAMM [1] que deveremos deixá-lo em seu próprio tempo, com o seu pano de fundo religioso e histórico, por estranho que ele nos seja.  Sua própria palavra inicial, « revelação » (apocalipse), situa-o explicitamente na tradição, perspectiva e gênero literário da apocalíptica judaica do tempo. Na realidade, esta literatura apocalíptica nos fornece a chave para entender os pensamentos e a linguagem do Apocalipse de João.

O livro do Apocalipse é uma forma tardia da profecia do Antigo Testamento que ainda leva as marcas de sua origem com suas extensas citações, imagens e sentenças tiradas dos profetas do Antigo Testamento . Mas a apocalíptica difere da profecia em virtude do dualismo cósmico em que se incuba sua expectativa do fim; ela abrange temas como, o Último Juízo e a inauguração do novo céu e da nova terra e o fim do mundo.

João escreve no meio de uma crise histórica aguda, provavelmente durante o reinado de Domiciano, no meio dos anos noventa, quando o conflito entre a Igreja e o Estado pagão explodiu de repente e ocasionou terrível perseguição contra os cristãos. O próprio vidente foi uma vítima da perseguição, aparentemente no exílio na ilha de Patmos (cf. Ap 1.9). Ele escreveu para encorajar os seus irmãos na fé e estimulá-los para continuar em seu testemunho fiel.

O que distingue este livro de outros documentos judaicos e cristãos do mesmo gênero é sua interpretação da história. É impossível forçar a seqüência dos acontecimentos  em um esquema ordenado ou tratar esta obra como uma lista organizada de predições exatas do curso dos acontecimentos futuros até o fim do mundo.  Pelo contrário, há três sucessivos relatos da mesma história. Primeiramente, a visão dos selos dá um esboço sumário (o pergaminho “escrito por dentro e por fora”, segurado pelo Cristo Glorioso); só pode ser lido por inteiro quando o último selo for rompido (Ap 5.1; 8.1). Depois vem a visão das trombetas; aí a descrição é um pouco mais clara, mais ainda fragmentária e alusiva. Somente nas visões das taças e sua seqüela (Ap. 15.1 – 22.5) é que o esquema todo se torna claro e compreensível.

O Apocalipse de João, descreve também que o mundo está em rebelião contra Deus. Esta rebelião manifesta-se na dureza dos corações humanos e sua arrogância, até culminar na adoração do imperador romano e do poder do Estado. O caos é universal, e logo uma guerra é deslanchada contra os “santos”, que, armados somente de firmeza e lealdade à sua fé, se recusam a se submeter. Então Roma é desmascarada como Babilônia, a grande prostituta, cuja raiva de fera na Terra não passa do último  golpe  de  satã  depois  que foi  lançado dos céus e silenciado diante de Deus ( Ap. 12-13). 

Deus já tinha decidido o que fazer com o mundo, quando enviou Cristo para trazer salvação e paz. É esta a razão por que a grande visão da entronização do cordeiro que foi sacrificado vem no começo, e não no fim, como em outros textos apocalípticos do Novo Testamento.

É Cristo quem decide os destinos do mundo; somente ele é digno de tomar o livro da vida da mão de Deus e abrir o seu selo, levando assim a história do mundo ao seu clímax.

Este livro é uma vigorosa expressão da mensagem cristã, ainda que a doutrina sobre a Igreja que nele achamos seja bastante estreita. A eclesiologia tornou-se quase uma teologia da história com as excrescências de fantásticas especulações.

 

2.   Tradução  do  Texto [2]


Apocalipse  13: 1-10


v. 1  Então, vi emergir do mar uma besta com dez chifres e sete cabeças; sobre os chifres tinha dez diademas e sobre as cabeças um nome blasfematório.

         v. 2  A besta que eu vi parecia um leopardo, suas patas eram como as do urso, e a goela como a goela do leão.   E o dragão entregou-lhe sua força, seu trono e imenso poder.

         v. 3  Uma de suas cabeças parecia ferida de morte, mas o ferimento mortal foi curado. Maravilhada, a terra toda seguiu a besta.

          v. 4  E adoraram o dragão, porque havia dado poder à besta, e adoraram a besta dizendo : quem é comparável a besta, e quem pode combater contra ela ?.

          v. 5  Foi-lhe dada uma boca para proferir palavras arrogantes e blasfêmias, e foi-lhe dado poder para agir durante quarenta e dois meses.

          v. 6  Ela abriu sua boca em blasfêmias contra Deus, para blasfemar contra seu nome, sua morada e os que moram no céu.

          v. 7  Foi-lhe concedido guerrear contra os santos e vencê-los; e foi-lhe dado poder sobre toda tribo, povo, língua e nação.

          v. 8  Vão adorá-la todos os que habitam a terra, todos aqueles cujo nome não está escrito, desde a fundação do mundo, no livro da vida do Cordeiro imolado.

          v. 9  Se alguém tem ouvidos ouça:

         v. 10  O destinado ao cativeiro, para o cativeiro irá; o destinado a perecer pela espada, pela espada perecerá.  É  hora de perseverança e fé dos santos.
 

3.    Delimitação do Texto e coesão.

 
Apresentamos a seguir, os seguintes critérios para a delimitação de  Ap 13. 1-10.

         Esta perícope do cap. 13.1-10 é diferente com relação ao cap. 12 e cap. 13.11-18.  Manifesta sua autonomia em relação aos anteriores e posteriores.  Desenvolve um assunto diferente.  O cap. 13 introduz dois novos atores, dos quais se continuará a falar na seqüência, até  o cap. 20: as duas bestas.  O  cap. termina com o convite a saber decifrar o mistério do número da besta. Às duas bestas correspondem duas partes no cap. 13.

A primeira besta, João o identifica  nos  vv. 1-10 e que é o objeto de nosso estudo.  Ele destaca que esta besta é a criatura do dragão: sua morfologia salienta este parentesco (cf. cap. 12.3); a besta sai do mar, à beira do qual se havia postado o dragão;  e  é  ferido fatalmente na cabeça, mas, depois de curado, persegue os cristãos ( Cf 12.18  e  13.10).  Com relação ao contexto anterior  (cap. 12.1-18) trata de um assunto diferente: uma mulher aparece nos céus, revestida de atributos maravilhosos. Dá à luz um filho que o dragão quer devorar. A criança é arrebatada para junto de Deus  (12.1-6), triunfo de Miguel sobre o dragão (12.7-12), enquanto a mulher foge para o deserto por  1.260  dias, sob a proteção divina (12.13-17).  No contexto posterior João narra a visão da segunda besta (vv. 11-18) . Sem dúvida o aspecto dela é diferente, mas quanto ao mais a sua ação tem a mesma inspiração e a mesma finalidade, ela sobe da terra, é o agressivo companheiro propagandista do primeiro animal, porque ela anima a imagem da primeira besta para fazê-la adorar (13.11-17).     O número do primeiro animal, que é o número de um  homem,  é  666 ( v.13.18).

Em nossa perícope é notável pela repetição  ( 29  vezes ! )  da conjunção  kai.= lit. e, onde nos oferece uma variedade enorme de detalhes de começo a fim com respeito aos temas que aparecem, desta forma, com a maior importância possível, resultando assim uma  inclusio.  Além  disso, ocorre a  repetição do  termo  “besta”  ( 6 vezes ! ), dando-lhe a este texto uma unidade.

As Cesuras são espaços em branco existentes no texto das edições científicas do Novo Testamento Grego Néstle-Aland  27ª edição; que assinalam o fim de um bloco ou período lógico. O texto é demarcado por pequenos espaços em branco para indicar o início de uma nova unidade ou sub-unidade .  Na nossa perícope em estudo, há duas cesuras ou dois espaços de não- sentido ( o espaço em branco no papel antes do início e depois do fim do texto [PLATÃO E FIORIN , 1996, Pag. 17 ] )  que delimitam o texto no v. 1 e no  v. 10.

Portanto, nada parece obstar em tratar  Ap. 13.1-10 como uma perícope completo em si mesmo, ele é bem construído; coeso gramatical e lexicalmente, é coerente por ser organizado e ter continuidade de sentido.


4.   ANÁLISE  TEXTUAL


A.   Análise morfo-estrutural

a.   Gênero Literário


De forma clara, queremos agora, destacar as características do gênero encontrado na perícope do  Apocalipse 13.1-10. 

As revelações de um  apocalipse são feitas por intermédio de visões que o vidente descreve em linguagem convencional; temos, assim, imagens, símbolos e números. Tudo, ou quase tudo, em um Apocalipse é simbólico.  Ap. 12 e 13 estão na categoria de narrativas de visão. 

Neste sentido, argumenta HARRINGTON, W. [3] :


“O vidente, quando descreve uma visão, transfere para símbolos as idéias que Deus lhe sugeriu; acumula coisas, cores e números simbólicos sem se preocupar com a forma do quadro. O objetivo fundamental  é transmitir as idéias que recebeu de Deus, não descrever uma visão coerente, uma visão imaginável. Seria um erro, portanto, esforçar-nos por imaginar visualmente a Besta com sete cabeças e dez chifres (cap 13.1), e querer saber como os dez chifres se poderiam repartir pelas sete cabeças”.


         Dentro dos gêneros de visão encontrados na literatura apocalíptica , o Apocalipse 13.1-10 é classificado como NARRATIVA DE VISÃO  APOCALÍPTICA .

         A narrativa de visão dos profetas é diferente da narrativa de visão de João no Apocalipse.  Diferença está pelo fato, de que no Apocalipse temos um anjo intérprete, quer dizer, temos aqui a presença de intermediários, isto é os “anjos”.   Tal como acontece em Daniel que é apocalíptico também, onde os anjos falam e são intérpretes.

Na  literatura apocalíptica o próprio vidente precisa de intérprete,  e é o anjo quem explica a visão. Enquanto que nas narrativas de visão no Antigo Testamento  pelos profetas não usam anjos nem tem intérpretes.

      Neste sentido, enfatiza  FUEGLISTER,  Notker: [4]


“Nesta descrição arcaica de visão já se encontram todos os componentes essenciais, que distinguem a visão dos profetas clássicos (como Amós ou Isaías) da visão se apresenta imediata e sem ser pedida, antes, muitas vezes contra a vontade do profeta: ela está em ligação com a palavra, que é o verdadeiro objeto da profecia… Assim é no caso de Amós, cujas cinco visões do juízo constituem uma das grandes partes da tradição por ele iniciada. Elas começam com a locução estereotipada: “Eis o que me mostrou o Senhor Javé (Am 7,1.4.7; 8,1) ou: “Eu vi o Senhor (Am 9,1)”.
 
 
Pelo anterior, pode-se estabelecer as seguintes características tanto no modelo dos profetas do Antigo Testamento, como do Apocalipse de João :


 
Modelo de visão no A.T.
 
 
Modelo de Narrativa de Visão apocalíptica
 
 
1.   Uma imagem
2.   Uma pergunta sobre a identidade da Imagem.
3.   Uma resposta que interpreta a imagem. (Cf. Zac 4.4).
 
 
1.    Uma imagem
2.    O vidente faz perguntas sobre a identidade da imagem.
3.    Uma resposta que interpreta a imagem através do anjo.
 

 
Eduard LOSHE, também diz que:[5]
 
“A ciência desse plano histórico foi manifesta aos apocalípticos através de revelações secretas. Em sonhos, arrebatamentos estáticos e visões eles divisam os acontecimentos do porvir. Enquanto os profetas do Antigo Testamento recebiam a mensagem de Deus preponderantemente pela palavra e a retransmitiam pela palavra, no apocalipsismo figuras e parábolas, que requerem interpretação, servem à comunicação das instruções divinas. Enquanto os profetas outrora anunciavam diretamente às pessoas de sua época, os apocalípticos  escrevem obras literárias. Ocultam sua mensagem sob o véu do mistério, a fim de que exerça atração especial, e editam os livros apocalípticos no nome de um homem piedoso do passado”.
 
Portanto, percebe-se então que na narrativa de visão apocalíptica o anjo é um elemento vital, e seu papel é a de intérprete, ele é um hermenêuta e também tem uma função didática.
 
 
A grande parte dos gêneros narrativos dos profetas tem muito parecido aos profetas do Oriente próximo; e os profetas do Antigo Testamento pegou deles. A narrativa de visão evangelista tem um mundo angelical organizado, enquanto que na profética dificilmente percebemos anjos. No mundo judeu e cristão primitivo acreditava na existência de anjos, veja por ex.: O livro de Enoque, fala muito de anjos e a sua queda e seus juízos.


Segundo a maioria dos estudiosos da literatura apocalíptica, as narrativas de visão apocalíptica, possuem uma estrutura tripartida, constando basicamente, de : 
1.  Introdução – o homem de Deus é sobretudo um visionário:
kai. ei=don evk thj qala,sshj qhri,on avnabai/non: e vi subir do mar uma besta” (13.1) .  A mensagem é transmitida na forma de uma descrição e de uma interpretação daquilo que ele viu  (v. 2); a imagem tem mais importância que o discurso; 
 
2. Corpo – onde se mencionam as atividades ou as qualidades da  primeira Besta (vv. 3-8)
 
e  3. Conclusão – que é a exortação à fidelidade ou à conversão que é igualmente fundamental. Entretanto, semelhante revelação tem por si mesma valor de advertência: ela mantém a esperança dos perseguidos, reanima a coragem dos tíbios, solicita a conversão dos extraviados.
 
 
 
b.   Estrutura Literária


     O arranjo estrutural desta perícope apresenta-se de maneira bastante clara e simples. Ele está dividido em dois blocos temáticos principais  (vv. 2b-4  e  vv. 5–8 ), enfeixadas por uma introdução (vv. 1b-2a), tudo emoldurado pela, já notada, inclusão da conjunção kai. (v. 1a  e 10b).
 
      A introdução é para chamar a atenção de que o vidente está participando de uma visão formulado na primeira pessoa do singular, mostrando a disposição do visionário que ele foi beneficiado com uma espécie de “assunção” que o introduziu no mundo superior e lhe deu a oportunidade de contemplar realidades normalmente inacessíveis.
 
    A Conclusão tem a segunda pessoa do singular, numa declaração litúrgica final, a revelação anuncia o desígnio de Deus e a presença atuante do Senhor no seio da história. Este anuncio é ao mesmo tempo  uma eleição, um apelo a corresponder ao agir divino. Lembrando-lhes a revelação do triunfo final de Deus para que os ouvintes perseverem e possam também a se manter alerta.
 
     O primeiro bloco  contrasta, através dos feitos impressionantes do dragão para com a besta, “o Dragão entregou-lhe sua força, seu trono e imenso poder” (v. 2b), a Besta ferida de morte foi curada miraculosamente (v. 3), descrição dos adoradores do Dragão e da Besta (v. 4).
 
      O segundo bloco tematiza os  feitos terríveis da Besta, a  palavra chave é: “Foi-lhe dado”, este verbo,  4 vezes repetido no espaço de algumas linhas (v 5 e 7), marca bem esta garantia de que todo quanto acontece, mesmo quando são as forças diabólicas que se desencadeiam, só existe em virtude de uma permissão de Deus. Fecha-se este bloco com a adoração da Besta pelos homens da terra cujos nomes não estão escrito no livro da vida. (v. 8)
 
      Esquematicamente a estrutura literária da perícope Ap. 13.1-10 pode ser vista assim:
 
 
 
Introdução
v. 1 - Então, vi emergir do mar uma besta com dez chifres e sete cabeças; sobre os chifres tinha dez diademas e sobre as cabeças um nome blasfematório.
v. 2a - A besta que eu vi parecia um leopardo, suas patas eram como as do urso, e a goela como a goela do leão.
 
 
Primeiro
Bloco
 
Os feitos do Dragão
 
v. 2b - E o dragão entregou-lhe sua força, seu trono e imenso poder.
v. 3  - Uma de suas cabeças parecia ferida de morte, mas o ferimento mortal foi curado. Maravilhada, a terra toda seguiu a besta.
v. 4  E adoraram o dragão, porque havia dado poder à besta, e adoraram a besta dizendo : quem é comparável a besta, e quem pode combater contra ela ?.
 
 
 
Segundo
Bloco
 
 
Os Feitos da Besta
 
v. 5 - Foi-lhe dada uma boca para proferir palavras arrogantes e blasfêmias, e foi-lhe dado poder para agir durante quarenta e dois meses.
v. 6 - Ela abriu sua boca em blasfêmias contra Deus, para blasfemar contra seu nome, sua morada e os que moram no céu.
v.7 - Foi-lhe concedido guerrear contra os santos e vencê-los; e foi-lhe dado poder sobre toda tribo, povo, língua e nação.
v. 8  Vão adorá-la todos os que habitam a terra, todos aqueles cujo nome não está escrito, desde a fundação do mundo, no livro da vida do Cordeiro imolado.
 
 
 
Conclusão
 
 
v. 9  Se alguém tem ouvidos ouça:
v. 10  O destinado ao cativeiro, para o cativeiro irá; o destinado a perecer pela espada, pela espada perecerá.  É  hora de perseverança e fé dos santos.
 


         As cesuras e a inclusio, indicados na delimitação, auxiliam na estruturação do texto, bem como o encadeamento sintático pela conjunção kai.. Notamos o acúmulo de sinais estilísticos entre a conjunção  kai. e o pronome  auto, na qual entre eles sempre se destaca os personagens.
 
 
c.    Análise Retórico-Estilística
 
A perícope de Ap. 13.1-10 nos mostra os seguintes recursos estilísticos:
 
 
1)   Paralelismo
 Uma grande contribuição oferecida pelo estruturalismo é exatamente a de sensibilizar os exegetas para as relações de oposição dentro dos textos. O pressuposto dentro do estruturalismo é que a lógica humana é essencialmente binária, ou seja, “pensamos unicamente por oposição, não há sentido a não ser na diferença”. Para apresentar a estrutura do texto convém notar que as relações de complementariedade ou antagonismo não se encontram unicamente em sub-unidades maiores, mas sim, nos próprios  versículos ou ditos do Apocalipse de João.  (WEGNER, U./ HOEFELMANN, V.,Manual de Exegese, 1997, pp. 55).
 
a)    Sinonímico : apresenta a mesma idéia repetida com outras palavras, – encontra-se nos seguintes versículos: v.1 ; v.3 ; v.4 ; v.6 ; v.7 ;
 
b)    Sintético : apresenta na segunda ou membro uma continuidade com a idéia da/o  primeira/o, acrescentando-lhe novos aspectos, ou então explicando-a/o melhor – encontra-se nos seguintes versículos:
v. 2 – a besta que eu vi… (2a) serve de complemento à idéia expressa de que ela recebeu força e poder do dragão (2b).
v.8  - a afirmação de que “vão adorá-lo todos os que habitam a terra”, é acrescida da expressão “todos aqueles cujo nome não está escrito, no livro da vida do Cordeiro”.
 
c) Climático – caracteriza-se desenvolver gradualmente um pensamento em linhas sucessivas até chegar a um climax (daí o nome “climático”). Um único versículo está construído nesta forma:
v. 8 -  O ponto climático deste versículo é um chamado de perseverança e fé dos santos.
 
d) Antitético – caracteriza-se em que duas linhas ou membros expressam idéias opostas. Neste sentido PRIGENT, P. [6] argumenta que :
 
“Se distinguirmos este balanceamento entre os caps. 12 e 13, reconheceremos a um detalhe o lugar que lhe cabe e que é central: em 13.3 especifica-se que uma das cabeças da besta estava “como que ferida” de morte. Ora, as palavras “hôs esfagménên são exatamente as mesmas que serviram para apresentar em  Ap. 5.6 o cordeiro como imolado. E, para que o paralelismo antitético apareça melhor, o autor constata em  13.8 que somente os homens cujo nome está escrito no livro do cordeiro imolado encontram a força para recusar a adoração da besta. Se acrescentarmos que este ferimento mortal foi curado, convencer-nos-emos de que a besta nos é deliberadamente apresentada como a imitação diabólica do Cristo morto e ressuscitado. O paralelismo antitético entre o cordeiro e a besta talvez seja ainda mais acentuado: assim como o cordeiro resgata homens de toda proveniência (5.9), a besta exerce sobre eles o seu poder (13.7).  O ponto básico da passagem é sem dúvida esta rivalidade: quem tem o verdadeiro poder e a verdadeira vitória? E no final das contas, quem é Deus ?  O Todo-Poderoso ou essa besta que reivindica, blasfemando, a elevação suprema  (“Quem é como a besta?”).
 
 
2)   Figuras de linguagem
 
a) Elipse -  Ap. 13.3 “…E maravilhada, a terra toda seguiu a besta.  A preposição grega  o,vpi,sw    e significa detrás de (no espaço como no tempo, Cf. Ap. 1.10; 12.15). O sentido da oração, com a elipse suprida, ficaria assim: “… e maravilhada, a terra toda seguiu detrás à besta” [7].  
 
 b) Hipérbato: Significa a transposição ou inversão exagerada da ordem natural das palavras ou orações. (Minidicionário da Língua Portuguesa). Um único versículo está construído nesta forma: [8]
    Ap. 13.8 – “todos aqueles cujo nome não está escrito, desde a fundação do mundo, no livro da vida do Cordeiro imolado”.  A última frase encontra-se, por hipérbato, fora do seu lugar, ao final, para chamar a atenção o fato de que os eleitos estavam inscritos no livro da vida do Cordeiro desde a fundação do mundo, já que o Cordeiro “foi entregue desde antes da fundação do mundo, mas manifestado (e, portanto, imolado) ao final dos tempos (cf. At 1.2).
d.    Polissíndeto da conjunção  kai.  em toda a perícope.
 
B.   Análise Semântica

 
       Com o propósito de compreender o sentido global do Ap. 13.1-10, esta parte da exegese procurará pelo significado exato de termos, expressões e conceitos que sejam relevantes para o correto entendimento do texto.
 
Os critérios aqui usados para selecionar as palavras, frases e idéias para a análise semântica, podem ser pelo número de ocorrências, como é o caso do nome de Deus e toda a série de pessoas referidas; pela oposição que ocupam no texto, por exemplo as relações estabelecidas entre os personagens e assim por diante.
 
 
 
  a)   Um primeiro eixo semântico que pode ser traçado aponta a ocorrência do nome da Besta e seus diversos correlatos.  Já tínhamos dito que o cap. 13 divide-se claramente em duas partes: 13.1-10: a Besta que surge do mar, e 13.11-18: a Besta que surge da Terra (somente aqui é que é chamada Besta; e em todos os outros lugares que é citada  é designada como Falso Profeta: (cf. 16.13 ; 19.20 ; 20.10). A Besta (que surge do mar é a figura dominante em todo o capítulo 13.  É citada  6  vezes na nossa perícope (Cf. v 1= 1 vez;  v 2= 1 vez; v 3= 1 vez; v 4= 3 vezes ), no cap. 13.11-18 é citada 9 vezes. Da mesma forma, é figura central no cap. 17, onde aparece 9 vezes (em todo o Apocalipse, é citada   36  vezes).
 
         A Besta que surge do mar (v. 1), que é símbolo do caos, donde vem o mal; porém, além disso, para as Igrejas da Ásia Menor, é geograficamente o mar do Ocidente, donde vêm os romanos. A Besta tem dez chifres e sete cabeças, a mesma aparência de Satanás (do cap. 12). O aspecto novo é que os diademas vão sobre os chifres, e sobre as sete cabeças, aparecem nomes blasfemos. Os chifres, as cabeças, os diademas e os nomes expressam simbolicamente a complexidade do aparato de dominação do Império Romano (poder econômico, político, ideológico, religioso).
 
         Em 17.9, explica-se que as sete cabeças são sete colinas e sete imperadores, e em 17.12, que os 10 chifres são dez reis. [9]
 
       
 
    Nessa perspectiva, a Besta tem característica de Leopardo, de urso e de leão: são as Bestas de Daniel 7.3-7, que também saem do mar e representam os impérios que oprimiram bestialmente o Povo de Deus.  O Império Romano, diz RICHARD [10] teria as características de todas as quatro Bestas de Daniel. Esta referência a Dn 7 nos dá uma chave de interpretação de Ap. 13.1-10: temos o mesmo esquema histórico, a mesma teologia e a mesma esperança.  Nesse mesmo sentido     J. SCHREINER e  G. DAUTZENGERG,[11] dizem que: “A descrição da primeira besta segue o modelo de Dn 7. Mas, enquanto neste as bestas representam reinos sucessivos, no Apocalipse os traços das quatro bestas de Daniel se fundem num só, que ultraja a Deus  e faz guerra aos santos. Também a idéia do anticristo influencia, ao lado de Dn 7, a descrição da besta que sobe do abismo. A besta é a caricatura do Cordeiro (13.3, 12, 14).  
 
    Daniel olhava ao futuro profético, viu a quarta besta “horrível e terrível, e muito forte” (7:7), da qual surgiría o Anticristo, a viu como leão, como urso e como leopardo.  João olhava retrospectivamente ao passado histórico e viu a sucessão de impérios ao inverso aplicados à Besta-Anticristo, isto é viu à Besta-Anticristo, como leopardo (Grécia), como urso (Medo-Persa), como leão (Babilônia). Assim que o império Romano Redivivo terá todos os diferentes elementos num grande monstro, a ligereza de Grécia para conquistar, a tenacidade de propósito como Medo-persas e a voracidade de Babilônia.
 

 
         O Monstro (Satanás ou o Diabo de cap. 12) deu à Besta o seu poder (dynamin), o seu trono ( thronon ) e a sua máxima autoridade ( exousian megalen ). Temos aqui uma afirmação de teologia política da maior importância. O Império Romano não tem um poder e uma autoridade próprio, mas um poder e uma autoridade dados por Satanás. Por trás do Império está Satanás.
 
         Com relação ao Apocalipse 13.3 onde lemos:
 
         v. 3 “ Uma de suas cabeças parecia ferida de morte, mas o ferimento mortal foi curado”.  Nesta identificação, ADRIANO FILHO J. [12]diz que:
 
“…não só subjaz à imagem da besta. A Besta é certamente um símbolo do império romano personificado no próprio imperador. “Pouco tempo depois da morte de Nero, ocorrida no ano 68 d.C., difundiu-se em amplos setores da população a crença de que o imperador não havia morrido, nem por homicídio ou suicídio, mas que havia se refugiado entre os Partos e de lá voltaria a Roma liderando um poderoso exército parto para vingar-se dos seus inimigos… Essa crença popular passou ao judeus e aos cristãos. Os primeiros se serviam dela para anunciar que a destruição de Roma, efeito da vingança de Nero, havia sido um castigo de Deus por causa da devastação da Judéia e da destruição do templo nos anos 66 – 70 d.C. ... Pelo final do primeiro século, quando ninguém poderia crer que Nero ainda vivesse, a lenda se modifica neste sentido: o anticristo será satanás mesmo, tomará a figura que Nero teve em vida, ou melhor, Nero voltará à vida, graças a um prodígio de satanás”.  Esta lenda de Nerus redivivus está posta numa esquematização da história e é usada no livro para proclamar a proximidade dos eventos escatológicos para as comunidades. A lenda do Nerus redivivus é encarnada na pessoa do presente imperador, sendo ele o oitavo rei, um dos sete que voltou à vida”.
 
         Com relação ao  v. 4, que diz:
 
 E adoraram o dragão, porque havia dado poder à besta, e adoraram a besta dizendo : quem é comparável a besta, e quem pode combater contra ela ?.
 
         Neste versículo, RICHARD, P.[13] argumenta, que “ a Besta recebe o seu poder, o seu trono e sua autoridade de Satanás. Deve-se distinguir entre a instituição e o espírito da instituição. Satanás é o espírito que anima e dá poder ao Império como instituição e como sistema. Por trás do Império estão as forças sobrenaturais do mal. No cap. 12, João nos representou miticamente a derrota de Satanás: os mártires, pelo sangue do Cordeiro e pelo testemunho que deram, arremessam Satanás do céu para a terra”. Satanás, portanto, não tem mais um poder absoluto, só tem um poder na terra através da Besta. Esta, em conseqüência, tem uma ferida de morte, embora esta ferida, já se tenha restabelecido.
 
 
 
         Um elemento central no cap. 13  é a adoração da Besta. O império romano é idolatrizado, é um ídolo, a moda de Baal ( deus cananeu) ou de Moloc (deus amonita). É um sistema idólatra. João analisa muito bem esta absolutização ou idolatrização do império no vers. 4. O Império sendo uma estrutura histórica se transformou em sujeito absoluto (quem como a Besta...); e os adoradores da Besta se transformaram em Objetos (quem pode lutar contra ela...). Nisso consiste precisamente a fetichização ou idolatrização: as estruturas se transformam em Sujeitos e os sujeitos humanos se transformam em coisas. Os que adoram a Besta (designados com o termo técnico “os habitantes da terra”) entregam a sua subjetividade e a sua vida à Besta e se tornam objetos submissos à mesma, que pode marcá-los. Não somente as pessoas entregam sua subjetividade e vida à Besta, mas também os reis da terra que a adoram. Isto é expresso muito bem em 17.13: “Os reis da terra estão todos de acordo em entregar à Besta o poder e a potestade que possuem”.
 
         No  v. 5 e 6  destaca-se de uma maneira extraordinária a capacidade da Besta de destruir as realidades espirituais. João expressa isso com o conceito de blasfêmias. A besta tem uma boca que profere grandezas e blasfêmias. É o orgulho espiritual da Besta. Com seu discurso arrogante e blasfemo, ela destrói o nome de Deus (sua essência), a morada de Deus (sua presença na história) e os santos. Esta é a maior periculosidade da idolatria: sua capacidade de destruir o espiritual. A Besta tem também poder para vencer e matar  fisicamente os santos, entretanto a preocupação de João é quanto à capacidade da Besta de destruir espiritualmente a realidade do Deus da Vida e a realidade dos santos que crêem no Deus da Vida, por isso, resistem à Besta, a Baal e a Moloc.
 
 
 
 
b)        O segundo eixo semântico que deve ser analisado é aquele que caracteriza alguns dos protagonistas desta perícope :  Deus e seu correlato Cordeiro imolado.
 
Exatamente no Apocalipse  Jesus Cristo é saudado como: Logos, Princípio, Fim, Rei dos reis e Senhor dos senhores. Mas o título privilegiado é o de Cordeiro, “Cordeiro imolado” e  de pé”, que domina a história, o cordeiro que foi imolado desde a criação do mundo”  (13.8).  Sobre este tema, CORSINI, E. argumenta [14] que nesta passagem está o centro do ensinamento do Apocalipse, e é uma mensagem de amor e conforto que precede e acompanha a história da humanidade, mas que, em particular, desvenda o significado da grande vicissitude do Antigo Testamento , em cujo centro está a libertação da escravidão do Egito, celebrada no sacrifício-banquete pascal.
 
Sobre este ponto, PRIGENT, P. [15], diz que quanto este livro, ele é apresentado como sendo o do cordeiro. O detalhe é capital:  Apocalipse de João devolve ao lugar correto a noção de predestinação implicada pela imagem. O  destino não existe fora de Cristo. Não se deve procurar violentar o pensamento do nosso autor: é claro que para o autor do Apocalipse a maioria dos homens não estão inscritos no livro da vida. Contentemo-nos em notar o alcance da afirmação: a contagem dos salvos é feita por Cristo.
 
Trata-se do livro do Cordeiro imolado. Notar-se-á o paralelismo intencional que opõe a besta, cuja cabeça imolada voltou à vida  (v. 3), e o cordeiro imolado que dá a vida. Como no cap. 12, o elemento decisivo é a morte de Cristo; fonte de vitória  (12.11), ela é também penhor de vida.
 
Resta finalmente o célebre problema suscitado por este. PRIGENT (1993, pp. 242 s), também diz que:
 
o texto grego autoriza duas pontuações, cuja ausência total e regular nos manuscritos nos seja permitido lembrar.  Reproduzamos o texto: “Cujos nomes não estão escritos no livro de vida do cordeiro imolado desde a fundação do mundo”. Se pusermos uma vírgula depois da palavra “imolado”, as últimas palavras se referem à inscrição. O bem exato paralelo que se encontra em 17.8 aconselha esta pontuação. A idéia é então bastante comparável à que se exprime em Mt 25.34 e Ef 1.4. Sem nenhuma vírgula, é a imolação do cordeiro, que se afirma tão antiga quanto a obra criadora de Deus. A idéia aliás não tem nada de inaudito: ela é afirmada explicitamente em I Pd  1.18-20 e implicitamente em Atos 2.23. Como decidir ? Eu gostaria de dar ao debate a sua verdadeira dimensão, que me parece tênue. Pois, haverá uma diferença teológica apreciável entre estas duas afirmações:
1.   desde a origem Deus salva os homens em referência a Cristo;
2.   o plano de Deus visa, desde a origem, à salvação em Cristo ?
É bem evidente que se admitirmos que existe, desde a criação, um livro de vida do cordeiro imolado, pode-se equivalentemente falar de um plano de Deus que comporta a morte salvadora de Cristo desde o início. Qualquer que seja a pontuação que se escolha, o sentido da frase é, portanto, o que parece a priori o mais estranho: o desígnio do criador já tende para o acontecimento pascal.

         Nesse sentido, KÜMMEL [16] argumenta que, para João, o ponto de partida de sua esperança escatológica consiste na crença alicerçada no ato salvífico de Deus em Jesus, e na sua obra redentora, que significa vitória. Neste evento, que os primeiro cristãos experimentaram diretamente, está o fulcro da confiança de João em Deus, que delineia a história.  O próprio  centro em torno do qual se organiza a  história da salvação , que é também a história do mundo, é a morte de Cristo e a reviravolta que ela acarreta (Ap 12). Tudo o que é capital diz PRIGENT [17]  já esta presente JUNTO  A DEUS, ainda que a revelação disto só seja feita aos homens no momento fixado; assim acontece também com a nova Jerusalém  (21.2).
 
 
5. Análise  Contextual
 
A.    Contexto Literário
 
      O contexto literário do Apocalipse 13.1-10 é composto, primeiramente, pelos contextos menores ou contexto imediato tanto anterior como posterior desta perícope.
 
        Os eixos semânticos do passo anterior servirão de guias para este análise, a saber:  Os atos salvadores Deus em Jesus Cristo, e a Besta.
 
         O Apocalipse de João  é antecedido por o cap. 12  cuja visão  põe em cena Satanás, a mulher celeste, imagem do povo de Deus, e o Messias. É a história da hostilidade inexpiável que opõe o diabo a Deus e aos seus.  Mas Satã é vencido, expulso do domínio celeste e precipitado à terra. É quando, enfurecido por sua derrota, passa a guerrear a descendência da mulher, os “que observam os mandamentos de Deus e mantêm o testemunho de  Jesus” (12.17). Assim termina o cap. 12.   Ao respeito do Apocalipse 13.11-18 que é contexto posterior observamos, de início, que a segunda besta apresenta inúmeros pontos comuns com a primeira besta. Se o aspecto não é o mesmo, a voz revela seu verdadeiro caráter : sustentará as mesmas proposições do dragão. Sua ação é inteiramente subordinada à primeira besta: exerce seu poder e a serve constantemente.
 
         PRINGENT [18], diz que a mera leitura do plano sumário há pouco proposto mostra fenômeno interessante:
 
        Por duas vezes a descrição de uma série de sete elementos é interrompida para dar lugar ao que podemos chamar de parêntese exterior ao desenvolvimento em curso, mas de elementos que, na série representam papel particular: retardam deliberadamente a progressão. Por exemplo: a pausa que separa o sexto do sétimo selo (Ap 7), ou a sexta e a sétima trombetas (Ap 10.1 – 11.13). Podemos, sem dúvida, apreciar da mesma maneira os caps. 12  a  14 que acompanham a sétima trombeta e precedem a primeira taça.
 
         A besta, inspirada em Daniel 7, figura importante em Apocalipse 17, apareceu anteriormente no livro em 11.7 em contraste com as duas testemunhas e no cap 13. Em 13.1 é apresentada com dez chifres e sete cabeças, o mesmo acontecendo em 17.3,9-14.
 
         A besta está repleta de nomes de blasfêmia ( Apocalipse 17.3; 12.3; 13.1). Em Apocalipse 16.9,11,21 encontramos a blasfêmia como a reação humana contra Deus, provocada pelas pragas das taças. A blasfêmia é também característica da primeira besta (13.1,5-6).
 
         Em Apocalipse 13.7, a besta e seus aliados movem uma guerra contra os “santos”, mas os chamados “fieis” e “eleitos” vencem “por causa do sangue do cordeiro…” Em Apocalipse 17.14 lemos que estes poderes estão em guerra contra o cordeiro.



6.  Conceitos Teológicos




 1.- O CONCEITO DE SALVADOR:


No antigo testamento, Javé é designado, sobretudo nos Salmos e em Isaías, como salvador, em hebraico: (salvação, assistência, prosperidade)    (“quem livra ou liberta”, também: ajuda, libertação, salvação, socorro, segurança, bem-estar), termos que são traduzidos pelos LXX por  soter (libertador, preservador). Segundo a Enciclopédia de Bíblia Teologia e Filosofia [19] , argumenta : No hebraico, SALVADOR, é um particípio, e não um substantivo, o que parece indicar que, no Antigo Testamento, a palavra não é tanto um título e, sim, uma descrição das atividades de Deus em prol de seu povo. Embora “salvador” não seja um dos títulos messiânicos do Antigo Testamento, o Messias é ali descrito como alguém que viria para oferecer salvação a todas as nações (Cf. Is  19,20, o Messias é chamado o futuro “salvador”; Is  49, 6-8;  Zac. 9,9). No judaísmo, este título é reservado inteiramente a Deus. Um conceito básico e subjacente a todo o Antigo Testamento é o de que Deus é o libertador de seu povo. Ali ensina-se que ninguém pode salvar a si mesmo, e que Deus é o Salvador. (Cf Sl 44.3  Is 43.11; 45.21; Jer 14.8).
 
Se se diz que Moisés “salva” o povo, ou quando outros líderes do povo recebem o título de “salvador” , como em  Jz 3, 9.15 , trata-se  de  exceções, que devem ser explicadas no sentido de que  Deus  mesmo age através desses seus auxiliadores . Os israelitas tinham certeza de que Deus os havia salvo, e enfatiza uma qualidade e uma iniciativa em Javé que é tão fundamental como Sua condição de Criador e Soberano, e único nas religiões antigas.[20]
 
         No Novo Testamento, porém, o vocábulo jamais é aplicado para indicar algum mero ser humano, mas exclusivamente a Deus Pai e a seu Filho, Jesus Cristo. Deus é descrito como salvador, no Novo Testamento por ser ele o autor da  salvação que Jesus Cristo veio trazer aos homens (Luc. 1.47; I Tim. 1.1; 2.3; 4.10; Tito 1.3; 2.10; Jud. 25). Nestas passagens, normalmente, Cristo é quem é chamado de “Salvador”, e não Deus Pai. Por vinte e quatro vezes é empregado o termo “salvador”. E é realmente estranho que, nos evangelhos, essas palavras jamais aflorem dos lábios de Jesus. É Deus quem se coloca em relação de salvador  para com os homens, e, nas páginas do Novo Testamento, isso é feito através da missão e do ofício intermediários de Jesus Cristo .  Deus salva os homens de seus pecados e da alienação espiritual em que se acham, atraindo-os para si mesmo, para a sua glória, para a transformação segundo a imagem e a natureza de Cristo, a fim de que se tornem o que ele é e compartilhem de tudo quanto ele tem, em sua herança e glorificação. (Ver Rom 8.29; II Cor 3.18; Rom 8.17,30; II Pedro 1.4).
 
      Neste sentido, a Enciclopédia de Bíblia Teologia e Filosofia (1992, pp. 82s ), argumenta:
 
“ O próprio Senhor Jesus interpretou a sua missão como uma missão salvadora, quando declarou: “Porque o Filho do Homem veio buscar e salvar o perdido” (Luc. 19.10). O termo pressupõe a existência de algum perigo, de algum desastre, do qual o libertador arrebata àquele que é salvo. Tanto no Antigo (Is  53) quanto no Novo Testamento, sugere-se o livramento da pior aflição e tribulação que a humanidade conhece a condenação do pecado. E conforme se depreende da declaração de Isaías, também é enfatizado o ministério de Jesus em favor dos beneficiários de sua libertação. Ele não era Salvador apenas dos poderosos, dos ricos e dos eruditos, mas também dos pastores e de vultos desprezados, como Zaqueu.
 
2.  O  DEUS-SALVADOR  NO  ANTIGO TESTAMENTO


         Westermann [21] diz que “A narração do êxodo do Egito é o cerne de tudo o que é narrado no Pentateuco”. Na introdução ao Decálogo (Ex 20), no oferecimento das primícias (Dt 26) e na evocação das proezas divinas (Dt 6) este credo lembra oficialmente o que Deus  fez em favor de Israel.


         Ele diz também que, o método da história da tradição demonstrou a grande antigüidade e a importância fundamental das tradições da fé em Israel. Assim, em tempos mais recentes se tornou possível perceber melhor as afirmações teológicas das antigas obras históricas do Pentateuco. Neste sentido, argumenta RUPPERT L,[22] : “Os cinco livros de Moisés, como os vemos hoje, contêm a história do caminho  da salvação, proclamada repetidamente a Israel, caminho que Deus percorre junto com o seu povo eleito até a estabilização desta na terra de Canaã, e com a humanidade desde as suas origens”.


         RUPPERT  [23]  diz também que a temática do javista (J), que é a fonte mais antiga do Pentateuco, é bastante extensa: da criação do homem à conquista da terra de Canaã por Israel. Começa em Gn 2,4b e termina no primeiro capítulo do livro dos Juízes.


        Nesta perspectiva, ele também diz que, pondo em primeiro lugar a seção da pre-história, o javista salientou claramente que na história de Israel não se trata somente das experiências de uma tribo seminômade com o seu Deus. O Deus de Israel é o mesmo que criou a humanidade, determinado desde então a sua sorte. A história humana inteira atinge o seu clímax na história sagrada de Israel, a qual por sua vez deve desdobrar-se como história  da salvação da humanidade. Que a história de Israel seja uma pré-história da salvação de toda a humanidade e, por isso, uma fase da história de nossa salvação, nós o sabemos por Gn 12, 1-3. Esta passagem certamente foi formulada livremente pelo javista; mas ela constitui o  ponto central da sua obra.


         Depois do dilúvio, RUPPERT  [24]diz que :

“Javé ainda assegurara a salvação à humanidade, toda ela inclinada ao pecado. Prometeu-lhe poupá-la de outra punição semelhante ao dilúvio e conceder-lhe a sucessão regular e benéfica das estações do ano (Gn 8,21s). Mas, parece que agora ele limita a sua salvação a uma estirpe, e esta é a de Abraão, Javé não abandonou o resto da humanidade à sua sorte; de fato, diz ele a Abraão: “Abençoarei quem te abençoar, e amaldiçoarei quem te amaldiçoar, por ti serão abençoadas todas as nações da terra” (Gn 12,3). Com isso a história de Israel devia tornar-se uma fonte de salvação para a humanidade, que tinha perdido”.


        Esta vista panorâmica nós a devemos ao javista: foi ele o primeiro a ver na história da humanidade a história de Deus com os homens, orientada para a salvação.


        Neste sentido, WESTERMANN
[25], argumenta que “descrevendo o Antigo Testamento a salvação nas áreas diferentes do povo, do indivíduo e do gênero humano, ele quer insinuar a universalidade do Deus-salvador. Todo homem já teve as provas disto, em toda a parte e em todos os tempos”.

A raiz da experiência como diz Westermann [26], acha-se em a natureza do ser humano. O homem foi criado para a vida embora para uma vida limitada (Gn 2 e 3). Enquanto vive, o homem se vê assediado de riscos, pode sofrer ataques e ferimentos. Quem sobrevive experimentou a salvação, quer povo, quer indivíduo.
Concluindo, pois, o anúncio de salvação, no Antigo Testamento, já  integra esta salvação. A mensagem cria estado de tensão e de expectativa que, após o ato salvador, forma com este uma unidade. Estas unidades variam de acordo com os tipos de libertação e de intervenção divinas. A variedade das formas de anúncios caracteriza o Antigo Testamento e a sua história entre Deus e o homem.
 
 2.-  DEUS SALVADOR  NO   NOVO TESTAMENTO

         O Tema central do Novo Testamento é a salvação operada pelo Cristo, o soter e a soteria (salvador e salvação ). Aparentemente diferentes, os acontecimentos redentores no Êxodo e no Novo Testamento têm em comum o Deus que efetuou a salvação .


O verbo salvar e o substantivo salvação aparecem mais de 150 vezes no Novo Testamento, correspondendo mais de 100 vezes ao verbo, ora no ativo, ora no passivo. Esta constatação liminar não carece de importância, pois para o Novo Testamento não interessa tanto a idéia da salvação como o fato histórico do resgate “cumprido” em Jesus Cristo e em breve manifestado.


Jesus, o “salvador” (Mt 1.21; Lc 2.11; Jo 4.42), traz a salvação anunciada.  Médico que veio para curar as doenças (Marcos 2.17), ele “salva” o que estava perdido (Lc 19.10). A salvação que ele traz é saúde para os homens (Mt 9.21-22: ser salvo – ser curado), como significam tantos milagres.
 
Na realidade, o que Jesus procura é  uma saúde total, que quer arrancar radicalmente do mal: ele perdoa os pecados antes de curar e, uma vez curado, o doente deverá evitar de recair no pecado.
 
         A esse respeito, SCHREINER, J.[27] diz que, segundo Paulo a fé e o conhecimento dão a medida da posição do homem na economia divina da salvação. Foi ele o primeiro teólogo da  Igreja a desenvolver uma concepção própria da história da salvação, na qual o evento salvífico Cristo tem um lugar próprio. A pesar de membro do povo da aliança, para ele só existe uma salvação que realiza as promessas feitas ao povo de Israel, de modo que a história da salvação de Israel não termina em Cristo, mas tem nele o seu cumprimento. Com termos e conceitos jurídicos Paulo tenta assinalar, na obra salvífica de Deus, um lugar certo para o homem que existiu depois de Cristo.
 
SCHREINER, J.[28] também diz que o horizonte histórico-salvífico é mais amplo: compreendendo o poder universal da ação redentora de Deus em Cristo, Paulo encontra um paralelo somente em Adão e na sua ação pecaminosa, também de efeitos universais. Para ele Adão é figura (Typos) de Cristo (Rm 5.12-21).
 
Ora, o homem que crê, e é para ele que se volta de modo particular o interesse de Paulo, encontra-se exposto a uma dupla influência: da parte de Adão sente ele a influência segundo a carne ; da parte de Cristo  é conquistado interiormente e impelido “segundo o Espírito”. A obra salvadora de Cristo só será  consumada com a participação do homem na comunhão celeste com Cristo. 
 
         Sob esta perspectiva, KÜMMEL [29], argumenta  de que Paulo considera o homem como colocado numa situação desesperadora, a qual em última análise não lhe permite outra coisa senão romper no grito: !Desventurado homem que sou! quem me livrará do corpo desta morte? (Rom 7.24). Da mesma forma como Paulo descreve a desgraça do homem com auxílio de diversas ilustrações concretas, assim também fala da salvação, que agora se tornou realidade, em diferentes concepções que descrevem todas o mesmo acontecimento divino sob diversos ângulos.
 
         Com relação à salvação e redenção, KÜMMEL [30], também diz que em Rm 13.11s  o  apóstolo Paulo aguarda essa salvação para a ocasião da vinda de Cristo em glória, esperada para futuro próximo, ou seja, por ocasião do fim iminente: “Nossa salvação está agora mais perto do que quando no princípio cremos. Vai alta a noite e vem chegando o dia” (cf. I Cor 1.8; I Ts 5.2).  Já no presente a salvação vindoura é para os cristãos uma dádiva segura, porque está alicerçada na morte e ressurreição de Cristo no passado: “Logo, muito mais agora, sendo justificados pelo seu sangue, seremos por ele salvos da ira”. Rm 5.9.
 
Portanto a salvação que o cristão aguarda para o fim do mundo em aproximação, é para ele realidade presente pelo fato de a  ação salvífica  decisiva de Deus já ter sido realizada, e porque o cristão começa a participar já no presente desse acontecimento salutar do passado. Ao mesmo tempo o simples termo genérico “salvação” deixa claro que o ser salvo do cristão corresponde ao fato de que o cristão se sabe colocado no tempo entre a ressurreição e a esperada vinda de Cristo em glória e que, por conseguinte, participa já do início do éon vindouro, apesar de viver ainda no velho éon. O significado substancial desse ser salvo, no entanto, naturalmente poderá ser descoberto apenas em conceitos mais específicos da salvação.           
         (KÜMMEL, W., 1983, pp.213).
 
         Concluindo, a salvação é atribuída ao Pai ( I Tm 2.3) e ao Filho (II Tm 1.10). Jesus veio como Salvador do mundo porque Deus queria a salvação de todo o gênero humano ( I Tm 2,4; Cf. Jo 4.42 ). Fé e batismo são as condições principais para o homem receber a salvação (Rm 10.9-10), mas as obras são uma exigência de Deus tendo em vista a salvação final (Fl 2.12; I Ts  5.8; I Palavra de Deus 2.2). Em diversos textos a palavra “salvação” designa a fase última da obra realizada por Jesus ( I Cor 5.5; Hb 9.28); o primeiro ato é chamado “a justificação” (Rm 5.1-9). Como esta obra só será realizada mais tarde, a salvação ainda é objeto de esperança (Rm 8.24). Mas nos textos tardios a salvação é toda ela obra de Cristo já realizada no passado pela vinda de Jesus Cristo à terra e pelo gesto batismal da Igreja (Tt 5.3).  (Dicionário Bíblico Universal, 1997, pp. 723.)
 
         Para o apóstolo João, diz KÜMMEL [31] que o ponto de partida de sua esperança escatológica consiste antes na crença alicerçada no ato salvífico de Deus em Jesus Cristo , e na sua obra redentora, que significa vitória. Neste evento, que os primeiros cristãos experimentaram diretamente, está o fulcro da confiança de João em Deus, que delineia a história.
 
 
B.  Atualização
 
 SALVAÇÃO  NA  AMERICA LATINA:


 
Assim como a libertação está numa correlação oposta à opressão, da mesma forma a salvação está com a perdição. Só experimenta salvação quem viveu a situação de perdição.
 
         Neste sentido, argumenta BOFF, Leonardo (1980, pp.95):
 
Teologicamente a salvação é um conceito escatológico, isto é, só no termo da história humana, pessoal e cósmica triunfa totalmente a salvação. Salvação implica a totalidade do mundo em Deus; totalidade não significa uma grandeza fechada em si mesma, mas uma relação da realidade que se funda em Deus como o sentido pleno e a radical plenitude de ser. Em sua existência no mundo o homem experimenta somente formas corrompidas de vida, entregue à morte, e a toda sorte de limitações, de mentira, de opressão e divisão. A felicidade vem e passa. A comunhão acontece e se corrompe. A libertação logra seu intento e degenera em nova forma de opressão. Em Deus o homem vê a possibilidade de uma vida em plenitude, em unidade, em totalidade e em liberdade. Sempre houve na memória e na saudade humana a presença de um saber existencial sobre Deus como a fonte da salvação, da felicidade, do sentido da vida e da história. Salvação é libertação da situação de perdição. Mas não só. É também plenitude de vida. Nesse sentido salvação corresponde à total libertação que não se reduz apenas a uma libertação de, mas principalmente significa plena libertação para . Ambas, neste nível de compreensão escatológica, podem ser identificadas, porque a libertação completa, como acenamos anteriormente, aponta para uma realização escatológica.

No tempo, tanto a salvação como a libertação se dão num processo. Daí falar-se comumente em história da salvação e em processo de libertação; como diz BOFF, a salvação escatológica se medeia em concretizações históricas. Deus se comunica salvificamente (Hbr. 1,1); a criação é o primeiro momento inaugural da salvação que se comunica depois através de várias instituições religiosas, através da sabedoria, através do anúncio profético e de modo definitivo e cabalmente vitorioso em Jesus Cristo.[32]  De forma semelhante ocorre com a libertação. Ela é sempre um processo histórico no qual a total libertação é antecipada e preparada.
 
         Dada a unidade da história da salvação, pode-se afirmar que processo de verdadeira libertação é sinónimo de história da salvação. Processo este que exige mais participação, fraternidade e justiça, ele presencializa, nas condições do tempo presente, a salvação.
 
a)    Libertação para a liberdade dos filhos de Deus no  apóstolo Paulo
 
   O Novo Testamento vê a total libertação não só como esperança de um futuro escatológico, mas como celebração de um evento histórico em Jesus de Nazaré morto e ressuscitado. Jesus Cristo é criado e pregado como o derradeiro Libertador da condição humana. Esta temática presente em todos os Evangelhos foi particularmente explicitada por  São Paulo. Segundo BOFF, para o apóstolo Paulo toda a realidade vive sob o regime da escravidão, da lei, do pecado e da morte (Cfr. Rom. 1,18 - 3,20; 7,17 – 25;  Gál. 4,21 – 31). O próprio cosmos geme sob a escravidão da corrupção e da precariedade (Rom. 8,21). Como alguém em profunda opressão exclama: “Infeliz de mim! Quem me libertará desta situação de morte” ? (Rom 7,24). E logo responde no alívio de uma grande escapada: “Graças a Deus, por Nosso Senhor Jesus Cristo!”. Por ele somos libertados da situação decadente e duplamente mortal (Rom 6,18.22); por ele somos libertados das estruturas que nos confirmavam e induziam ao pecado (Rom. 7,3; 8,2); por ele somo libertados da própria morte que era pós nós vivida como castigo e angústia e não como forma de estarmos na liberdade de Deus e como passagem para a plenitude de vida.
 
Com sua mensagem da libertação para a liberdade (Gal. 5,1) Paulo expressou o cerne do Evangelho.  Contudo a liberdade para a qual fomos libertados por Jesus Cristo implica um apelo que não concerne apenas a pessoa, mas também ao mundo da pessoa, social e político.
 
As limitações da igreja Primitiva podem e devem ser superadas, pois elas não prendem a mensagem libertadora do Evangelho. E com diz BOFF (1980, pp. 102):
 
A situação de hoje nos conclama a colocarmos o acento principal no aspecto social, econômico e político da libertação, porque é nestas articulações que o homem faz a experiência maior de opressão e de pecado social e é ali o lugar onde pode viver mais radicalmente o que seja a libertação de Cristo também concretizada nestes setores da vida humana.
 
Concluindo podemos dizer: embora a salvação possa vir na Bíblia e na teologia sob as mais diferentes formas e dentro de múltiplos modelos (redenção, justificação, etc.), a realidade pensada, no entanto, equivale àquela que é expressa com a libertação. Os caminhos da salvação são os caminhos da libertação do homem. Ambos possuem a perdição ou a opressão como correlatos opostos. Ambos se concretizam e se presencializam em processos históricos, antecipando, na ambigüidade dialética de opressão-libertação, pecado-graça, perdição-salvação, a definitiva salvação e libertação em Deus.
 
         Por isso , GUSTAVO GUTIERREZ [33], falando da questão da “plenitude do tempo” no contexto do terceiro milênio, argumenta que:
 
o tempo adquire uma exigente densidade salvífica e humana. Longe de ser categoria abstrata, ou limitar-se a registrar uma sucessão cronológica, o tempo transforma-se em espaço de encontro com Jesus Cristo , o Filho de Deus feito carne. No tempo são registrados os encontros das liberdades: a liberdade de Deus, que se revela na gratuidade de seu amor, e a liberdade humana, que acolhe esse dom.… Trata-se do hoje da presença salvífica de Deus, esse hoje em tanto insistem livros Bíblicos como  o Deuteronômio e o Evangelho de Lucas.
 
Tais considerações levaram alguns teólogos a dizer que a Igreja  tem um ministério e uma missão a cumprir : estas duas atividades apresenta-a como serva ou instrumento de Deus para a libertação humana dos males sociais, pessoais e ambientais, que constituem o resíduo do pecado na terra. Ela é o voltar-se para o mundo todo, e a toda criatura, porque o alcance da visão da evangelização e do ministério de Igreja é universal (Mc 16.15), e que a salvação das nações é também o alvo da missão da Igreja.
 
Evangelho e serviço no ministério da Igreja têm uma relação estreita. Se analisarmos a missão de serviço de Cristo, falaremos que ele “salvou a humanidade do pecado”;  duma humanidade confusa, carente, pobre, oprimido, que vive sob estruturas sociais injustas e que está nas garras do pecado, e, incapacitado para obter a liberdade e criar uma vida mais humana.
 
         A esse respeito, GUTIERREZ [34] diz que toda a Bíblia está marcada pelo amor de predileção de Deus pelos fracos e maltratados da história humana. A opção preferencial pelo pobre não é por isso apenas uma pauta pastoral e uma perspectiva de reflexão teológica, é um itinerário no encontro com Deus e com a gratuidade de seu amor, seu poder, fidelidade e justiça, uma caminhada “perante Javé nosso Salvador… na terra dos vivos” (Sl 116.9). Se não se chega a este nível de espiritualidade, de seguimento a Jesus, isto é, até o coração da vida cristã, não se percebe o alcance e a fecundidade dessa opção.


[1] BORNKAMM,G.,BÍBLIA, Novo Testamento, 1981, pp.120.
 
[2] Tradução Ecumênica da Bíblia
[3] HARRINGTON, Wilfrid, Chave para a Bíblia, 1985, pp. 615 s.).
[4] FUEGLISTER,  Notker. Arrebatados por IAHWEH: ANUNCIADORES DA PALAVRA. História e Estrutura do Profetismo em Israel . In: SCHREINER, J. (Ed.) Palavra e Mensagem.  São Paulo, Ed. Paulinas, 1978,  pp. 195.
[5] LOSHE, Eduard, Introdução ao Novo Testamento , 1985, pp.238 s.
 
[6] PRIGENT, Pierre, O Apocalipse ,1993, pp. 234.
[7] BULLINGER, E. W., e  LACUEVA F., Diccionario de Figuras de Dicción Usadas en la Biblia. 1985, pp.83
[8] Idem, ibidem, pp. 600.
 
[9] RICHARD, P.,Apocalipse- Reconstrução da Esperança, 1996, pp. 184 s.
[10] RICHARD, P.,Apocalipse- Reconstrução da Esperança, 1996, pp. 185 s.
[11] SCHREINER, J. & DAUTZENGERG, G. Forma e exigências do Novo Testamento, 1977, pp.503s.
[12] ADRIANO FILHO, José, ”O Julgamento da Babilônia, Um estudo de Apocalipse 17,1-19,10”.
In:Mosaicos da Bíblia 13. São Paulo, 1994. pp. 14.
 
[13] RICHARD, P.,Apocalipse- Reconstrução da Esperança, 1996, pp. 186 s.
 
[14] CORSINI, E., O Apocalipse de  São João , 1984, pp. 9
[15] PRIGENT, P., O APOCALIPSE, 1993, PP.242.
 
[16] KÜMMEL, W. G.,Introdução ao Novo Testamento , 1982, pp.606.
[17] PRIGENT, P., O APOCALIPSE, 1993, PP.243.
 
 
[18] PRIGENT, P.,O APOCALIPSE, In: VV. AA., Os Escritos de São João e a Epístola aos Hebreus.1988, pp. 240.
 
[19] CHAMPLIN,Russell  e  MARQUES B., Pastor, ENCICLOPÉDIA DE BÍBLIA TEOLOGIA E FILOSOFIA, Volume 6  S-Z , 1992, pp.82 s.)
[20] WHITE, R. E.,  Salvador, ( In: Dicionário Bíblico Universal, Du Buit, F., (Editor), 1997, pp. 339).
 
[21] WESTERMANN, Claus, Teologia do Antigo Testamento, pp. 32.
 
[22] RUPPERT, Lothar, O Javista, Anunciador da História da Salvação. In: SCHREINER, J. (Editor), Palavra e Mensagem, 1978.  pp. 139.
[23] Idem,Ibidem, pp.139.
[24] Idem, Ibidem, pp. 141.
 
[25] WESTERMANN, Claus, Teologia do Antigo Testamento, 1987, pp.  33
[26] Idem, Ibidem, pp. 37.
[27] SCHREINER, J.,Forma e Exigências do Novo Testamento, 1977, pp. 93.
[28] SCHREINER, J.,Forma e Exigências do Novo Testamento, 1977, pp. 94.
[29] KÜMMEL, Werner G., Síntese Teológica do Novo Testamento ,1983, pp. 212
[30] Idem, Ibidem, pp. 213.
 
[31] KÜMMEL, Werner G., Introdução ao Novo Testamento  ,1982, pp. 606.
 
[32] BOFF, Leonardo, Teologia do Cativeiro e da Libertação, 1980, pp. 96 e 97.
 
 
[33] GUTIÉRREZ, Gustavo, Uma Teologia da Libertação do Terceiro Milênio, In: CELAM, VV.AA., O Futuro da Reflexão Teológica na América Latina, 1998, pp.80 s.
[34] Idem, Ibidem, pp. 88.
 
 

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SOLI DEO GLORIA
REV. RUBEN DARIO DAZA B.