jueves, 23 de abril de 2015

EL COMPLICADO ARTE DE VER



TEOLOGÍA DE LO COTIDIANO
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EL COMPLICADO ARTE DE VER: 

Ella entró en mi oficina pastoral, se sentó en el sofá y me dijo: “Creo que me estoy enloqueciendo, me estoy volviendo loca”. Yo me quedé en silencio esperando ver en ella alguna señal que me pudiera revelar algo de su locura. Luego me dijo: "Uno de mis placeres que me gusta hacer es cocinar. Me voy para la cocina, corto las cebollas, los tomates, los pimentones – realmente siento mucha alegría cuando hago esas tareas para preparar la comida de mis hijos. Sin embargo, hace unos días, entré a la cocina para hacer aquello que tantas veces ya hice de manera cotidiana: cortar cebollas. Lo considero como un acto banal y sin sorpresas. Pero, aquel día en que estaba cortando la cebolla, yo la miré para ella fijamente y me dio un susto. Percibí que nunca he visto una cebolla. Aquellos anillos tan perfectamente ajustados, la luz reflejándose en ellos: tuve la impresión de estar viendo matizados colores como los vitrales de una Catedral Gótica. De repente, la cebolla que cortaba, como objeto a ser comido, se transformó en obra de arte para ser vista y apreciada. Y lo peor es que lo mismo sucedió cuando corté los tomates, los pimentones… Ahora, todo lo que veo me causa espanto.”

Ella se calló, esperando por mi consejo y quizás por mi diagnóstico si realmente estaba loca. Yo me levanté de mi silla, fui al estante de la biblioteca de mis libros y de allá retiré "Odas Elementales", de Pablo Neruda. Busqué aquel poema que se titula "Oda a la Cebolla" y le dije: "Esa perturbación ocular que le sucedió es muy común entre los poetas. Mire lo que Neruda dijo de una cebolla igual como la de aquella que estaba cortando y que le causó espanto: 'Cebolla, luminosa redoma, pétalo a pétalo se formó tu hermosura, escamas de cristal te acrecentaron y en el secreto de la tierra oscura se redondeó tu vientre de rocío. No usted no está loca. Usted ganó ojos de poeta… Los poetas enseñan a ver”.

Ver es muy complicado. Eso es muy extraño, porque los ojos, de todos los órganos de los sentidos, son de la más fácil comprensión científica. Su estructura física es idéntica a la física óptica de una máquina fotográfica: el objeto del lado que está afuera aparece reflejado en el lado de adentro. Pero existe algo en la visión que no pertenece a la física.

William Blake sabía muy bien de eso y afirmó: "Un necio no ve el mismo árbol que un sabio". Sé de eso por experiencia propia. Cuando observo el árbol de Acacia que florece en Primavera, época en que se cubre de racimos colgantes de flores blancas y perfumadas que impregnan con su aroma varios metros a la redonda, yo me siento como Moisés delante de la Zarza ardiente: allí está una epifanía de lo sagrado. Pero una mujer que vivía cerca de mi casa decretó la muerte de una Acacia que florecía al frente de su casa porque el árbol ensuciaba el piso, y le daba mucho trabajo para su escoba. Sus ojos no veían la belleza. Sólo veían la basura.

Adélia Prado poeta del Brasil una vez dijo: "Dios de vez en cuando me saca de la poesía”. “Miro una piedra y solo veo una piedra. ". Drummond en cambio vio una piedra y no vio una piedra. La piedra que él vio lo transformó en poesía.

Existen muchas personas que tienen una visión perfecta y que nada ven. No es lo bastante no ser un ciego para ver los árboles y las flores. No es suficiente abrir la ventana para ver los campos y los ríos. El acto de ver no es cosa natural. Necesita ser aprendido. Nietzsche sabia de eso y afirmó que la primera tarea de la educación es enseñar a ver. El zen-budismo concuerda con eso, y toda su espiritualidad es una constante búsqueda de la experiencia llamada "satori", que es la apertura del "tercer ojo". Yo no sé si Cummings Poeta norteamericano nacido en Cambridge, Massachusetts, en octubre de 1894, se inspiraba en el zen-budismo, por aquellas cosas que un día escribió: "Ahora los oídos de mis oídos despertaron y los ojos de mis ojos se abrieron”.

Hay un poema en el Nuevo Testamento que relata la caminada de dos discípulos en la compañía de Jesús resucitado. Pero ellos no lo reconocían. Vinieron a reconocerlo súbitamente: al partir el pan, “sus ojos fueron abiertos”. Este poeta brasilero Vinicius de Moraes adopta el mismo principio del tema tratado en la poesía denominada "Operário em Construção" [“Obrero en Construcción”]: "De forma que, cierto día, en la mesa al cortar el pan, el operario fue tomado de una súbita emoción, al constatar asombrado que todo en aquella mesa – botella, platos, cubiertos y cuchillos, era él quien los hacía. Él, un humilde operario en construcción".

La diferencia se encuentra en el lugar donde los ojos se inclinan para ver. Si los ojos de ese operario se encuentran en la caja de herramientas, ellos serán apenas herramientas que usamos por su función práctica. Con nuestros ojos vemos objetos, las señales luminosas de tránsito, los nombres de las calles – y así viendo ajustamos nuestra acción. El ver se subordina en el hacer. Y eso es necesario. Pero la visión es pobre. Los ojos no disfrutan... Pero, cuando los ojos se fijan en una caja de juguetes, ellos se transforman en órganos de placer y se divierten, juegan con lo que ven, y miran por el placer de mirar, ellos quieren hacer el amor con el mundo.

Los ojos que viven y se fijan dentro de una caja de herramientas son los adultos. Los ojos que viven dentro de una caja de juguetes, pertenece al mundo de los niños. Para tener ojos juguetones, es necesario tener a los niños como verdaderos maestros, siempre recuerdo aquella poesía de Alberto Caeiro que dijo haber aprendido el arte de ver como un NIÑO. Jesucristo huyó del Cielo, haciéndose nuevamente niño, eternamente: "A mí, me enseñó de todo. Me enseñó a mirar para las cosas. Me señala hacia todas las cosas que hay en las flores, en las plantas y aves del cielo. Me muestra cómo las piedras son tan divertidas cuando las tiene en las manos y mira lentamente para ellas ".

Es por eso – del por qué yo creo que la primera función de la educación es para enseñar a ver – me gustaría sugerir que si pudiera formar un nuevo tipo de profesor, será el de un profesor que nada tenga que enseñar, pero que se dedicara a indicarme el camino para ver con asombrosa belleza todas las cosas cotidianas que engrandece y enriquece el alma. Como el niño Jesús del Poema de Caeiro. Su misión sería la de sentir como principios de partos de unos “ojos vagabundos” ....


REV. RUBEN DARIO DAZA B.

miércoles, 22 de abril de 2015

LAS MENTIRAS: EL CASO DE RAHAB







TEOLOGÍA DE LO COTIDIANO
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Mentiras... esa mala costumbre del ser humano. El caso de Rahab

No soporto a la gente mentirosa. Esa que se inventa excusas para quedar bien, para no decir las verdades. Esa gente que no merece perder un ápice de nuestro tiempo y que, por saber, por entender y por comprender las situaciones, lamentablemente lo perdemos... el tiempo.
Lo que sí ganamos es desconfianza. Y no solo sobre esa persona, sino que a lo largo de nuestra existencia vamos encontrándonos con personajes, que lamentablemente pierden su identidad como EL no personas, que van sumando para que dicha desconfianza la dirijamos y la enfoquemos momentáneamente hacia el ser humano en general. Insisto, momentánea y puntualmente. Entre otras cosas porque no todo el mundo merece ser prejuzgado por la culpa ajena de un tercero.

Qué patéticos llegamos a ser en algunos momentos. Si bien es cierto que todos hemos mentido o mentimos en algún momento, también está la versión de no contar toda la verdad. Que esa es otra. Otra justificación para situaciones que no tienen justificación, valga la redundancia.

No me refiero a mentiras para nuestra propia supervivencia, que quizá, y solo quizá, podrían ser llevadas al terreno de la benevolencia. Lo triste son las mentiras para quedar bien a través de una excusa vulgar, barata y, encima, de fácil descubrimiento. O para dañar... esas son las más crueles, retorcidas, inhumanas y déspotas de las existentes. Sobres esas mentiras me recuerda a las acciones de Rahab para proteger a los espías que envolvían una mentira. La Escritura dice: "Los labios mentirosos son abominación a Jehová; pero los que hacen verdad son su contentamiento (Prov12:22). ¿Fue eso justificado?. Recuerden que ella fue elogiada por su fe.

Pero, ese no es el punto en la historia de Rahab. No hay necesidad de una inteligente racionalización para justificar su mentira. La Escritura nunca elogia la mentira. Rahab no es aplaudida por su ética. Rahab es un ejemplo positivo de fe. En ese momento, su fe recién nacía, débil, y con necesidad de nutrientes y de crecimiento. Sus conocimientos de Jehová eran escasos. En el libro de Josué 2:9-11 ella deja en claro que algo sabía sobre Él, habiendo desarrollado un agudo interés en Jehová como producto de las historias sobre el escape de Israel desde Egipto.

Pero es probable que, antes de esa noche, no haya conocido a un verdadero adorador de Jehová. Muy posiblemente no tenía conocimiento del valor que ÉL asignaba a la verdad. Mientras tanto, ella era un producto de una cultura corrupta donde la ética era prácticamente inexistente. En su sociedad y especialmente en su profesión mentir era un estilo de vida.La manera como respondió es justo la que podríamos esperar de un nuevo creyente bajo estas circunstancias.

El punto es que esa fe de Rahab, aún sin desarrollo,inmediatamente dio frutos de acción.”Recibió a los espías en paz” (Hebreos11:31) quiere decir que no solo los escondió sino que también abrazó implícitamente su causa. De este modo confió todo su futuro al Dios de ellos.Y la prueba de su fe no fue la mentira que dijo, sino el hecho que “recibió a los mensajeros y los envió por otro camino” (Santiago2:25) cuando podría haberlos delatado por dinero.

Es por eso, que la mentira no es lo que hizo que su acción fuera loable. Fue que renunció a una promesa fácil,se puso en peligro,y se jugó el todo por el todo por el Dios de Israel. Nada sino la fe podría haber hecho un tan dramático e instantáneo cambio en el carácter de tal mujer. Obviamente,había desarrollado una gran curiosidad acerca de Jehová por las historias sobre su trato con Israel.Ahora que ella había conocido a personas de carne y hueso que le conocían y le adoraban, estaba lista para involucrarse del todo con ellos.

En realidad, desde mi punto de vista, mentimos por muchos motivos, pero uno de ellos es, sin lugar a dudas, el miedo a decir la verdad. Qué incongruente y a la vez tan curioso, ¿no crees? Como suelo decir siempre, la confianza no se regala ni se da, se gana.

QUE DIOS ILUMINE SUS CAMINOS !!!

lunes, 13 de abril de 2015

MISERICORDIA QUIERO Y NO SACRIFICIOS



Qué es la Misericordia:

La misericordia es la capacidad de sentir compasión por los que sufren y brindarles apoyo. La palabra misericordia proviene del latín “misere” que significa “miseria, necesidad”; cor, cordis que indica “corazón” y “ia” que expresa “hacia los demás”.

La misericordia puede manifestarse de diversas formas, sea por medios materiales como dar albergue, dar de comer, dar de beber, vestir al que no tiene, entre otros y, por medios espirituales por ejemplo enseñar, dar buenos consejos, consolar al que este triste, rogar a Dios por el bienestar de los seres humanos, etcétera.

El término misericordia tiene diferentes significado todo depende del contexto que en que se usa. Misericordia es una pequeña pieza prominente ubicada en los asientos de los coros de las iglesias que permite descansar cuando se está de pie. Asimismo, la misericordia es el puñal con que los caballeros medievales proporcionaban el golpe de gracia al rival caído.

En ocasiones, la palabra misericordia es confundida con lástima lo cual es errado ya que lástima es enternecimiento y compasión que provocan los males de otras personas, es decir, es un sentimiento temporal y no procura un acto bondadoso para finalizar con los problemas de los demás, en cambio, misericordia es la capacidad de sentir la desdicha de los demás y ofrecerles ayuda.

El término misericordia se puede utilizar como sinónimo de: compasión, piedad, bondad, entre otros. Algunos antónimos de la palabra misericordia son: impiedad, inclemencia, maldad, condena.

El término misericordia en hebreo en el antiguo testamento es “rehamîm” que significa “vísceras” en sentido figurado expresa un sentimiento íntimo, profundo y amoroso que liga a dos personas. El segundo término es “hesed” que es sinónimo al anterior término. Asimismo, existen las palabras “sonhanan” que manifiesta “mostrar gracia, ser clemente”, “hamal” que expresa “compadecer, perdonar” y, por último “hus” que significa “conmoverse, sentir piedad”.


Misericordia de Dios

Para los CRISTIANOS, la misericordia es la cualidad de Dios por la cual perdona los pecados de los fieles. La misericordia es un atributo divino mediante el cual los creyentes piden a Dios para que tenga piedad por sus pecados, desobediencias y sean perdonados.

La Divina Misericordia es la fe que sienten los cristianos por la misericordia de Dios creyendo que él se sacrificó por los pecados de sus creyentes. Por medio de esta fe, la iglesia garantiza a los fieles que Jesús perdonara sus faltas, no a través de un juicio, sino como un gesto de salvación. De igual forma, la misericordia es un estilo de vida que propone el cristianismo a través de acciones interiores como el cumplimiento de sus promesas, practicar las buenas obras semejantes a las de Cristo en obrar bien, creer en Dios, entre otros y, acciones exteriores por ejemplo la oración e intercesión que debemos hacer diariamente por el prójimo, la meditación y la lectura diaria de su Palabra y la reunión de los Santos cuando vamos a celebrar culto a Dios en la Iglesia, etcétera.

Para entender un poco lo alusivo anteriormente, en la Biblia en el Nuevo testamento se encuentra la parábola del “Buen Samaritano” conocida como “las parábolas de la misericordia” narrada en el Evangelio de Lucas, capítulo 10, versículos del 25 al 37, la misma enseña a los fieles que la caridad y la misericordia son las virtudes que encaminaran a los hombres a la piedad y a la santidad.

La misericordia y la gracia son confundidas con frecuencia aunque parezcan similares no lo son ya que misericordia se refiere al perdón concedido por Dios debido al arrepentimiento sincero, en cambio, gracia es don gratuito de Dios para ayudar al hombre a cumplir los mandamientos, salvarse o ser santo.

Misericordia como valor

La misericordia como valor es la virtud del ánimo que lleva a los seres humanos a conmoverse por los trabajos y miserias ajenas. La misericordia es una actitud bondadosa que una persona muestra a otra que esté atravesando por un mal momento.

La misericordia está relacionada con el término amor ya que misericordia es la capacidad que nos hace tener compasión de los males ajenos y nos incita a perdonar, mientras que el amor nos inclina a no guardar rencor, a perdonar.

Jesús como ejemplo de Misericordia

Su misericordia entrañable nos visitó en Jesús, él es la Palabra Misericordia encarnada. Gran parte del Evangelio nos muestra a Jesús conmovido en sus entrañas, llorando por y con el dolor ajeno, perdonando, liberando, levantando, curando, dando esperanza y futuro… tantas y tantas personas recobraron vida en contacto con su ternura y compasión: la MUJER con hemorroísa, la viuda de Naím y su hijo, el ciego Bartimeo, el paralítico, el de la mano seca, el sordo, la mujer encorvada la otra acusada de adulterio, Zaqueo, el buen ladrón, la multitud que andaba como ovejas sin pastor… a todos les visitó la Misericordia, y se volvieron compasivos y misericordiosos como él.

La oración nos permite experimentar en el corazón de qué manera somos amados por Dios. Y nos permite escuchar en el corazón la frase “Ve y haz tú lo mismo” (Lc 10, 37). Practica la misericordia y la compasión como el buen samaritano, como el Buen Padre Dios tiene contigo.

Si nuestra oración es auténticamente evangélica dará frutos de compasión. Si no los da, preguntémonos qué estamos haciendo mal.

Fijos los ojos en Jesús, hagamos nuestros los sentimientos de su corazón y caminemos hacia la Pascua, rehabilitados por su perdón y misericordia. Estrenando cada día un corazón de carne, que se conmueve por lo que ve y siente. Esforzándonos en combatir la indiferencia, como nos recomienda LA PALABRA DE DIOS.

CONCLUSIÓN

La Biblia nos dice que a Dios le gusta más la misericordia (acoger en el corazón la desgracia de otro, lo cual me lleva a la compasión, a sufrir-con) que los sacrificios (Mt 9, 13). Podríamos decir que la religión cristiana, en línea con la tradición profética del AT, va más a los hechos que a los ritos. Más a los frutos que a las buenas intenciones, más a la autenticidad que al “cumplimiento” de algo externo.

Es bueno ponerse en los zapatos del próximo para ver el mundo como él o ella lo ve, desde su perspectiva. Poder sentir lo que de verdad necesita y no lo que yo creo que necesita. Mirar a los ojos de quienes me rodean y pensar cómo hacerles fácil el camino que recorren. Salir de mí mismo e ir, entrar en esos “lugares” donde se sufre y se malvive. Es una buena terapia para relativizar mi desgracia. Y una buena acción pascual.Parece que es una virtud más trabajada en otras religiones que en el cristianismo, especialmente el budismo, y sin embargo, tenemos en el Dios cristiano el fundamento más fuerte, porque si algo podemos decir de Dios es que “es compasivo y misericordioso” (Ex 34, 6-7; Sal 86,5; Sal 103; Sal 145,8; Joel 2, 13; Eclo 2,11; Lc 6, 26). Dios muestra su amor y su misericordia entrañable perdonando a quien vuelve a Él de todo corazón ¡veréis lo que hará con vosotros: él volverá a vosotros, le daréis gracias a boca llena…!

La meditación cristiana nos ayuda en este sentido a conectar con nosotros mismos con serenidad y verdad. Nos permite acogernos con paz.

SOLI DEO GLORIA
RUBEN DARIO DAZA

CRISTO RESUCITÓ, ALELUYA !!




Vida Nueva

El encuentro con Jesús resucitado:

La alegría de la fe en medio de la Comunidad Pascual


San Juan 20, 19-31


“Nunca dejes que nada te llene de tanto dolor o tristeza que llegue hacer que te olvides del gozo de Cristo resucitado”. 
(Madre Teresa de Calcuta)


“Trae tu dedo: mira mis manos. Trae tu mano y métela en mi costado. Deja de ser incrédulo y hazte creyente”

En una de las antiguas exhortaciones de la liturgia greco-ortodoxa leemos:

“Esta es la Pascua felicísima, la Pascua del Señor, la Pascua santísima. Abracémonos mutuamente con alegría, ya que ella ha venido a remediar nuestra tristeza... Es hoy el día de la Resurrección; resplandezcamos de gozo, abracémonos, llamemos hermanos aún a los que nos odian, depongamos toda clase de resentimientos en atención a la Resurrección del Señor...”

El pasaje del evangelio de este domingo, tomado de Juan, nos dice cómo se llega a esta alegría. Vamos a explorar éste y otros elementos de la experiencia pascual en un relato que es verdaderamente grandioso: la aparición de Jesús resucitado a su comunidad tanto el primero como el segundo domingo de Pascua.

Efectivamente, se trata de un relato que se desarrolla a partir de diversos itinerarios internos:

♥ Del miedo a la alegría - Del oír al experimentar

♥ Del ver al creer - Del recibir al dar - Del creer al testimoniar

Tal es la progresión a la cual el relato de estas dos apariciones de Jesús resucitado nos permite asistir.

Entremos en el relato decantando sus elementos más significativos.

El primer domingo se va abriendo paso

En la oscuridad de la madrugada María Magdalena había encontrado el sepulcro vacío (Juan 20,1). Durante el mismo día, la Magdalena se había convertido en dos ocasiones en mensajera del acontecimiento: la primera vez para informar sobre la tumba vacía y la segunda como enviada de Jesús resucitado para anunciarle a la comunidad que “hemos visto al Señor” y transmitirles sus palabras.

En medio de los dos anuncios de la mujer e inicialmente impulsados por ella, el Cuarto Evangelio nos narra la ida de Pedro y el Discípulo amado a la tumba vacía. Allí el Discípulo amado “vio y creyó” a partir de la observación de los signos. Si con la Magdalena tenemos el modelo del anuncio pascual, con el Discípulo amado tenemos el modelo de la fe pascual.

Pero el relato ahora avanza hacia el culmen del primer domingo pascual: ese mismo día, “al atardecer”, el Resucitado viene personalmente al encuentro de sus discípulos. El cuarto evangelio insiste en que estamos aún en el “primer día de la semana”.

El estado inicial en que se encuentra la comunidad se describe así: “…Estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar en que se encontraban…”. Jesús los encuentra con las puertas cerradas: todavía están en el sepulcro del miedo y no participan de su vida resucitada.

Esta es la primera vez que se le manifiesta como Señor Resucitado a su comunidad. Se realiza entonces al interior de la comunidad primera el camino de la fe pascual.

El primer encuentro de Jesús resucitado con su comunidad.

El primer encuentro de Jesús resucitado con su comunidad tiene dos momentos:

(1) Jesús se manifiesta a su comunidad en cuanto Señor resucitado.

(2) Jesús les comparte su misma misión, su propia vida y su propio poder para perdonar pecados.

Jesús se manifiesta a su comunidad en cuanto Señor resucitado

Tres acciones realiza Jesús: se pone “en medio de ellos”; les da su paz: “La paz con vosotros”; les hace ver las marcas de su crucifixión: “Les mostró las manos y el costado”.

Y la reacción no se hace esperar: “Los discípulos se alegraron de ver al Señor”.

La presencia de Jesús resucitado suscita paz y de su alegría. Estos son los dos grandes dones el Resucitado.

El primer don fundamental del Resucitado es la “paz”

El primer don fundamental del resucitado es la paz. Tres veces, Jesús insiste en esto.

Jesús se las había prometido en sus palabras de despedida: “Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde”.

Ahora, cuando ha alcanzado su meta y ha sido glorificado, en cuanto vencedor del mundo y en su ir al Padre, Jesús está en condiciones de “dar” la paz anunciada.


SOLI DEO GLORIA

REV. RUBEN DARIO DAZA

miércoles, 18 de marzo de 2015

EL PROBLEMA NO ESTÁ EN LA BENDICIÓN, SINO EN EL MANEJO...



(II Samuel 6:3-12) 3 Pusieron el arca de Dios sobre un carro nuevo, y la llevaron de la casa de Abinadab, que estaba en el collado; y Uza y Ahío, hijos de Abinadab, guiaban el carro nuevo.
4 Y cuando lo llevaban de la casa de Abinadab, que estaba en el collado, con el arca de Dios, Ahío iba delante del arca.
5 Y David y toda la casa de Israel danzaban delante de Jehová con toda clase de instrumentos de madera de haya; con arpas, salterios, panderos, flautas y címbalos.
6 Cuando llegaron a la era de Nacón, Uza extendió su mano al arca de Dios, y la sostuvo; porque los bueyes tropezaban.
7 Y el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió allí Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al arca de Dios.
8 Y se entristeció David por haber herido Jehová a Uza, y fue llamado aquel lugar Pérez-uza, hasta hoy.
9 Y temiendo David a Jehová aquel día, dijo: ¿Cómo ha de venir a mí el arca de Jehová?
10 De modo que David no quiso traer para sí el arca de Jehová a la ciudad de David; y la hizo llevar David a casa de Obed-edom geteo.
11 Y estuvo el arca de Jehová en casa de Obed-edom geteo tres meses; y bendijo Jehová a Obed-edom y a toda su casa.
12 Fue dado aviso al rey David, diciendo: Jehová ha bendecido la casa de Obed-edom y todo lo que tiene, a causa del arca de Dios. Entonces David fue, y llevó con alegría el arca de Dios de casa de Obed-edom a la ciudad de David.

Esta interesante historia cuenta el anhelo que David tenÍa de llevar el arca a Jerusalen.  Y la intención era buena, así es que  emprenden el viaje procediendo a colocar el arca en un carro nuevo (v.3) y los que conducían  el carro eran Uza y Ahìo y todo aparentemente estaba bien, hasta que los bueyes tropezaron y Uza extendió su mano para sostener el Arca, atrayendo sobre sí muerte por aquel acto de imprudencia. El temor se apodera de David, quien rehúsa seguir llevando consigo el Arca, enviándola a la era de Obed-Edom Geteo y durante los tres meses que estuvo en su casa el Arca , Dios bendijo a Obed-Edom y a toda su familia.(v.11).

La pregunta sería:  Que representaba tener el Arca de Dios con ellos?.  Definitivamente era tener la misma presencia de Dios con ellos.    Qué Representaba la presencia de Dios?. Bendición, vida, paz y todo lo que puedas imaginar para el bien de los que la tuvieran.

Entonces?  Por qué, si  tener el arca representaba vida, bendición y seguridad, Por qué trajo temor y muerte?

Cómo se explica que en las manos de David trajera muerte, temor y tristeza y en las manos  de Obed-Edom  llevara bendición?

Que fue lo que hizo que causara efectos diferentes si se trataba de la misma Arca?

RESPUESTA:

Definitivamente el problema no estuvo en el Arca como tal sino en el manejo.  Me explico: Si notamos la forma como David y el pueblo pretendían llevar el Arca, no difería en la forma como los filisteo la manejaron cuando la capturaron y cómo la  habían devuelto, y por supuesto contradecía por completo las instrucciones que para tal fin el Señor habìa dado.  “Esta debìa ser cargada sobre los hombros de los levitas”.

REFLEXIÓN:  Cuántas veces como David, recibimos la bendiciòn pero la echamos a perder porque no la manejamos según sus instrucciones sino como lo hace la gente del común –del mundo- y, luego, cuando los bueyes tropiezan queremos sostenerla con nuestras fuerzas, terminando frustrados, amargados y hasta resentidos con Dios y  queremos tirar o , entregar a otro eso que me trajo tantos problema, sin detenerme a pensar que el problema  no està en la bendiciòn que Dios me entregò, sino en la manera carnal, liviana e impropia  como la manejè y, que la soluciòn no es devolver el regalo, sino corregir los errores que han acompañado el manejo.

Obed-Edom, por su parte supo apreciar el bien que le había sido entregado a su cuidado y lo hizo según las instrucciones del dador y por eso recibió el beneficio que el Arca estaba llamada a dar al que la tuviera.

No se con qué o con quién Dios te ha bendecido, y tampoco  sé si ahora mismo los bueyes estén tropezado y tu estés intentando sostener con tus fuerzas la situación, y le estés reclamando a Dios por lo que está pasando  y hasta sientas deseos de devolverle lo que te dio.  Yo te digo detente!,  todo  lo que Dios da es bueno (Santiago 1:17) ; haz un alto en el camino y revisa la forma como has administrado ese regalo y  cìñete a las instrucciones de manejo que el Señor ha establecido  y tú veras como todo será sanado  y restaurado, brindándote los beneficios que dicho regalo está llamado a darte.

Bendiciones.

SOLI DEO GLORIA

REV. RUBEN DARIO DAZA B.

miércoles, 18 de febrero de 2015

LA CUARESMA, TIEMPO DE CONVERSIÓN




«Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.» (St 5,8)
Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es un tiempo de renovación para la Iglesia, para las comunidades y para cada creyente. Pero sobre todo es un «tiempo de gracia» (2 Co 6,2). Dios no nos pide nada que no nos haya dado antes: «Nosotros amemos a Dios porque él nos amó primero» (1 Jn 4,19). Él no es indiferente a nosotros. Está interesado en cada uno de nosotros, nos conoce por nuestro nombre, nos cuida y nos busca cuando lo dejamos. Cada uno de nosotros le interesa; su amor le impide ser indiferente a lo que nos sucede. Pero ocurre que cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen... Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien. Esta actitud egoísta, de indiferencia, ha alcanzado hoy una dimensión mundial, hasta tal punto que podemos hablar de una globalización de la indiferencia. Se trata de un malestar que tenemos que afrontar como cristianos.

Cuando el pueblo de Dios se convierte a su amor, encuentra las respuestas a las preguntas que la historia le plantea continuamente. Uno de los desafíos más urgentes sobre los que quiero detenerme en este Mensaje es el de la globalización de la indiferencia.

La indiferencia hacia el prójimo y hacia Dios es una tentación real también para los cristianos. Por eso, necesitamos oír en cada Cuaresma el grito de los profetas que levantan su voz y nos despiertan.

Dios no es indiferente al mundo, sino que lo ama hasta el punto de dar a su Hijo por la salvación de cada hombre. En la encarnación, en la vida terrena, en la muerte y resurrección del Hijo de Dios, se abre definitivamente la puerta entre Dios y el hombre, entre el cielo y la tierra. Y la Iglesia es como la mano que tiene abierta esta puerta mediante la proclamación de la Palabra, la celebración de los sacramentos, el testimonio de la fe que actúa por la fuerza del amor.

Pues, una vez que depositamos nuestra fe en Cristo Jesús, de nada sirve estar o no circuncidado. Lo importante es la fe que se expresa por medio del amor.(Ga 5,6). Sin embargo, el mundo tiende a cerrarse en sí mismo y a cerrar la puerta a través de la cual Dios entra en el mundo y el mundo en Él. Así, la mano, que es la Iglesia, nunca debe sorprenderse si es rechazada, aplastada o herida.

El pueblo de Dios, por tanto, tiene necesidad de renovación, para no ser indiferente y para no cerrarse en sí mismo. Querría proponerles tres pasajes para meditar acerca de esta renovación.

1. «Si un miembro sufre, todos sufren con él» (1 Co 12,26)

La Iglesia


 El amor de Dios que rompe esa cerrazón mortal en sí mismos de la indiferencia, nos la ofrece la Iglesia con sus enseñanzas y, sobre todo, con su testimonio. Sin embargo, sólo se puede testimoniar lo que antes se ha experimentado. El cristiano es aquel que permite que Dios lo revista de su bondad y misericordia, que lo revista de Cristo, para llegar a ser como Él, siervo de Dios y de los hombres. Nos lo recuerda la liturgia del Jueves Santo con el rito del lavatorio de los pies. Pedro no quería que Jesús le lavase los pies, pero después entendió que Jesús no quería ser sólo un ejemplo de cómo debemos lavarnos los pies unos a otros. Este servicio sólo lo puede hacer quien antes se ha dejado lavar los pies por Cristo. Sólo éstos tienen “parte” con Él (Jn 13,8) y así pueden servir al hombre.

La Cuaresma es un tiempo propicio para dejarnos servir por Cristo y así llegar a ser como Él. Esto sucede cuando escuchamos la Palabra de Dios y cuando recibimos los sacramentos, en particular la Eucaristía. En ella nos convertimos en lo que recibimos: el cuerpo de Cristo. En él no hay lugar para la indiferencia, que tan a menudo parece tener tanto poder en nuestros corazones. Quien es de Cristo pertenece a un solo cuerpo y en Él no se es indiferente hacia los demás. «Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro es honrado, todos se alegran con él» (1 Co 12,26).

La Iglesia cuando se reúne en el templo, es comunión santa porque en ella participan los santos, pero a su vez porque es comunión de cosas santas: el amor de Dios que se nos reveló en Cristo y todos sus dones. Entre éstos está también la respuesta de cuantos se dejan tocar por ese amor. En esta comunión de los santos y en esta participación en las cosas santas, nadie posee sólo para sí mismo, sino que lo que tiene es para todos. Y puesto que estamos unidos en Dios, podemos hacer algo también por quienes están lejos, por aquellos a quienes nunca podríamos llegar sólo con nuestras fuerzas, porque con ellos y por ellos oramos en intercesión a Dios para que todos nos abramos a su obra de salvación.

2. «¿Dónde está tu hermano?» (Gn 4,9) 
Los templos y las comunidades


Lo que hemos dicho para la Iglesia de Cristo es necesario traducirlo en la vida de los templos y comunidades. En estas realidades eclesiales ¿se tiene la experiencia de que formamos parte de un solo cuerpo? ¿Un cuerpo que recibe y comparte lo que Dios quiere donar? ¿Un cuerpo que conoce a sus miembros más débiles, pobres y pequeños, y se hace cargo de ellos? ¿O nos refugiamos en un amor universal que se compromete con los que están lejos en el mundo, pero olvida al Lázaro sentado delante de su propia puerta cerrada? (cf. Lc 16,19-31). Para recibir y hacer fructificar plenamente lo que Dios nos da es preciso superar los confines de la Iglesia visible en dos direcciones.

En primer lugar, uniéndonos a la Iglesia Espiritual en la oración. Cuando la Iglesia terrenal ora, se instaura una comunión de servicio y de bien mutuos que llega ante Dios. Junto con los santos, que encontraron su plenitud en Dios, formamos parte de la comunión en la cual el amor vence la indiferencia. La Iglesia del cielo no es triunfante porque ha dado la espalda a los sufrimientos del mundo y goza en solitario. Los santos ya contemplan y gozan, gracias a que, con la muerte y la resurrección de Jesús, vencieron definitivamente la indiferencia, la dureza de corazón y el odio. Hasta que esta victoria del amor no inunde todo el mundo, los santos caminan con nosotros, todavía peregrinos. San Agustín, doctor de la Iglesia, escribía convencido de que la alegría en el cielo por la victoria del amor crucificado no es plena mientras haya un solo hombre en la tierra que sufra y gima: «Cuento mucho con no permanecer inactiva en el cielo, mi deseo es seguir trabajando para la Iglesia y para las almas».

También nosotros participamos de los méritos y de la alegría de los santos, somos santos porque Dios es santo, así como ellos participan de nuestra lucha y nuestro deseo de paz y reconciliación. Su alegría por la victoria de Cristo resucitado es para nosotros motivo de fuerza para superar tantas formas de indiferencia y de dureza de corazón.

Por otra parte, toda comunidad cristiana está llamada a cruzar el umbral que la pone en relación con la sociedad que la rodea, con los pobres y los alejados. La Iglesia por naturaleza es misionera, no debe quedarse replegada en sí misma, sino que es enviada a todos los hombres.

Esta misión es el testimonio paciente de Aquel que quiere llevar toda la realidad y cada hombre al Padre. La misión es lo que el amor no puede callar. La Iglesia sigue a Jesucristo por el camino que la lleva a cada hombre, hasta los confines de la tierra (cf. Hch 1,8). Así podemos ver en nuestro prójimo al hermano y a la hermana por quienes Cristo murió y resucitó. Lo que hemos recibido, lo hemos recibido también para ellos. E, igualmente, lo que estos hermanos poseen es un don para la Iglesia y para toda la humanidad.

Queridos hermanos y hermanas, cuánto deseo que los lugares en los que se manifiesta la Iglesia, en particular nuestros templos y nuestras comunidades, lleguen a ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia.

3. «Fortalezcan sus corazones» (St 5,8) 
La persona creyente

También como individuos tenemos la tentación de la indiferencia. Estamos saturados de
noticias e imágenes tremendas que nos narran el sufrimiento humano y, al mismo tiempo, sentimos toda nuestra incapacidad para intervenir. ¿Qué podemos hacer para no dejarnos absorber por esta espiral de horror y de impotencia?

En primer lugar, podemos orar en la comunión de la Iglesia terrenal y celestial. No olvidemos la fuerza de la oración de tantas personas. La Iglesia debe estar ocupada en los negocios de Nuestro Padre, en un solo cuerpo, en ayuno y oración, clamando por la paz de Colombia y el mundo, por la justicia que cada día es más vulnerable para que el Reino de Dios y su justicia despierte en nuestros corazones jubilosos la alegría que ya está aquí y para siempre y por nuestros gobernantes.

En segundo lugar, podemos ayudar con gestos de cariño y amor, llegando tanto a las personas cercanas como a las lejanas, gracias a los numerosos organismos de caridad de la Iglesia. La Cuaresma es un tiempo propicio para mostrar interés por el otro, con un signo concreto, aunque sea pequeño, de nuestra participación en la misma humanidad.

Y, en tercer lugar, el sufrimiento del otro constituye un llamado a la conversión, porque la necesidad del hermano me recuerda la fragilidad de mi vida, mi dependencia de Dios y de los hermanos. Si pedimos humildemente la gracia de Dios y aceptamos los límites de nuestras posibilidades, confiaremos en las infinitas posibilidades que nos reserva el amor de Dios. Y podremos resistir a la tentación diabólica que nos hace creer que nosotros solos podemos salvar al mundo y a nosotros mismos.

Para superar la indiferencia y nuestras pretensiones de omnipotencia, quiero pedir a todos que este tiempo de Cuaresma se viva como un camino de formación del corazón. Tener un corazón misericordioso no significa tener un corazón débil. Quien desea ser misericordioso necesita un corazón fuerte, firme, cerrado al tentador, pero abierto a Dios. Un corazón que se deje impregnar por el Espíritu y guiar por los caminos del amor que nos llevan a los hermanos y hermanas. En definitiva, un corazón pobre, que conoce sus propias pobrezas y lo da todo por el otro.

Por esto, queridos hermanos y hermanas, deseo orar con ustedes a Cristo en esta Cuaresma: “Haz nuestro corazón semejante al tuyo”. De ese modo tendremos un corazón fuerte y misericordioso, vigilante y generoso, que no se deje encerrar en sí mismo y no caiga en el vértigo de la globalización de la indiferencia.

Con este deseo, aseguro mi oración para que todo creyente y toda comunidad eclesial recorra provechosamente el itinerario cuaresmal, y les pido que oren por mí. Que el Señor los bendiga y los guarde. 


REV. RUBEN DARIO DAZA B.

SOLI DEO GLORIA

viernes, 13 de febrero de 2015

COLESENSES 2:9-10 - COMPLETOS EN ÉL



Colosenses cap. 2:

9 Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad,
10 y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.


1.- INTRODUCCIÓN:

El mensaje de Colosenses es acerca de la preeminencia de Cristo. Cristo es el Hijo de Dios, la imagen de Dios, Creador y sustentador de todo el universo, la cabeza de la iglesia, el primogénito de entre los muertos, la plenitud de Dios, y el redentor del mundo (Col. 1:13-20). Cristo es nuestra vida. Él es todo en todo. La iglesia es Su cuerpo, "La plenitud de aquel que lo llena todo" (Ef. 1:23). En Cristo todos los fieles son hechos perfectos, por medio de Su palabra, la cual nos prepara para toda buena obra (2Tim. 3:16-17).


Col 2:9 Porque en El habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad,

Porque en El (en Cristo) habita (gr. katoikéi = alojarse permanentemente, es decir, residir, habitar, morar) corporalmente (gr. somatikós = corporalmente o físicamente) (véase Lc. 3:22; Jn. 1:14; 2:21).

“Este versículo contiene dos afirmaciones distintas: (1) Que la plenitud de la Deidad mora eternamente en Cristo. El tiempo presente en katoikei, ‘mora o habitar’, se utiliza como en estin, "es" (la imagen) en Col. 1:15, para designar una característica eterna y esencial del ser de Cristo. La morada de la plenitud divina en Él es característica de Él como Cristo, por todas las edades y para todas las edades. Por lo tanto la plenitud de la Deidad moraba en Él antes de Su encarnación, cuando estaba "en la forma de Dios" (Fil. 2:6). La Palabra "Plenitud" significa: aquello de lo que algo está lleno, completo. Se usa de la gracia y verdad manifestadas en Cristo (Jn. 1:16). El Verbo en el principio, estaba con Dios y era Dios (Jn. 1:1). Habitó en Él durante Su encarnación. "Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, lleno de gracia y de verdad, y vimos Su gloria, gloria como la del unigénito de-con el Padre" (Jn. 1:14 cf. 1 Jn. 1:1-3). Ahora en el presente, la plenitud de la Deidad mora en Su humanidad glorificada en el cielo. (2) Que la plenitud de la Deidad mora en Él de una manera corporal, vestido de cuerpo. Esto significa que habita en Él como quien tiene un cuerpo humano. Esto no puede ser verdad de su estado antes de Su encarnación, cuando estaba ‘en la forma de Dios’, porque el cuerpo humano fue asumido por Él en la plenitud de los tiempos, cuando ‘se convirtió en la semejanza de los hombres’ (Fil. 2:7), cuando el Verbo se hizo carne (Jn. 1:14). La plenitud de la Divinidad habitaba en Su persona desde su nacimiento hasta su ascensión. Llevó su cuerpo humano con Él al cielo, y en Su cuerpo glorificado ahora y siempre habita la plenitud de la Deidad” (Marvin Vincent).

Como podemos ver, la palabra griega traducida aquí corporalmente se refiere al cuerpo físico, del cual Cristo se vistió en Su humanidad, lo cual indica que toda la plenitud de la Deidad mora en Cristo, quien tiene un cuerpo humano. Antes de la encarnación de Cristo, la plenitud de la Deidad moraba en Él cómo la Palabra eterna, pero no corporalmente. Desde el momento en que Cristo se encarnó, es decir, desde que se vistió con un cuerpo humano, la plenitud de la Dei­dad empezó a morar en Él de una manera corporal, y ahora y por siem­pre mora en Su cuerpo glorificado (Fil. 3:21). Es en este cuerpo que moró y mora toda (gr. pás = todo, cualquiera, cada uno, el todo) la plenitud (gr. pléroma = rellenar interiormente hasta desbordarse) (véase Col. 1:19) (véase también Col. 2:2-3; Is. 7:14; Mt. 1:23; Jn. 10:30, 38; 14:9-10, 20; 17:21; 2 Co. 5:19; 1 Ti. 3:16; Tit. 2:13; 1 Jn. 5:7, 20).

La palabra plenitud no se refiere a las riquezas de Dios, sino a la expresión de dichas riquezas. Lo que mora en Cristo no es sólo las riquezas de la Deidad, sino la expresión de las riquezas de lo que Dios es. En el Nuevo Testamento la plenitud es la expresión que viene por medio de la totalidad de las riquezas. Esta es la razón por la cual en Ef. 3:8, Pablo habla de las inescrutables riquezas de Cristo, y en Ef. 1:23 y 4:13 habla de la plenitud de Cristo. Las riquezas de Cristo son todo lo que Cristo es y tiene, y todo lo que Él ha cumplido, logrado y obtenido. La plenitud de Cristo es el resultado y el fruto de nuestro disfrute de estas riquezas. Cuando las riquezas de Cristo son asimiladas metabólicamente en nuestro ser, nos constituyen en la plenitud de Cristo, el Cuerpo de Cristo, la iglesia, como Su expresión. Primero, en Ef. 1:23 esta expresión es la plenitud de Cristo, y luego en Ef. 3:19 es la plenitud de Dios; pues la plenitud de Cristo, la corporificación de Dios, es la plenitud misma del Dios Triuno.

En Cristo habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad (gr. theótes = divinidad). La Deidad misma es diferente de las características divinas manifes­tadas por las cosas creadas (Ro. 1:20). La palabra griega theótes denota la Deidad y la persona de Dios. Es diferente de la palabra griega theiótes que se encuentra en Ro. 1:20, la cual denota los atributos de Dios, los cuales son los rasgos especiales, las características, como manifestaciones exteriores de la naturaleza o substancia de Dios. Las características de la naturaleza de Dios pueden confirmarse por las cosas creadas; sin embargo, las cosas creadas no pueden manifestar la Deidad y la persona de Dios. Sólo la persona viviente de Jesucristo, el Verbo que es Dios y que declara a Dios (Jn. 1:1,18), puede expresar la Deidad y la persona de Dios, es decir, al propio Dios, a Dios mismo. Esto muestra categóricamente la deidad de Cristo que significa: Divinidad.

El diccionario W. E. Vine comenta acerca de la palabra "Habita" y dice que esta palabra se usa para denotar la morada total de los atributos y poderes de la Deidad en Cristo. Cuando Cristo estuvo en la tierra los hombres tuvieron la oportunidad de observar la Deidad de Cristo al sanar enfermos, calmar las tempestades, dar vista a los ciegos, echar fuera demonios, la transfiguración, etc.

COLOSENSES 2:10

Habiendo establecido tanto la deidad de Cristo, como la naturaleza de Su encarnación (v.9), Pablo ahora pasa a sacar una conclusión práctica para los creyentes en Colosas: “y vosotros estáis completos en Él”.  Es decir, la naturaleza de Cristo es tal, que ya no necesitan más que Él.  Todas las enseñanzas y los engaños de los falsos maestros, quienes querían distraerles de Cristo, eran totalmente innecesarias, porque en Cristo los creyentes tenían todo lo que necesitaban.  Esto se debe a que Cristo es “la cabeza de todo principado y potestad”.

LA AUTORIDAD ABSOLUTA DE CRISTO

Pablo afirma categóricamente que Cristo es la cabeza de “todo principado y potestad”.   La primera palabra en griego es ‘arje’; la segunda es ‘exousia’ .

Cristo creó esos poderes (Col 1:16), y Él los sostiene (Col 1:17).  No está claro si Pablo tiene en mente solo los ángeles que no se rebelaron contra Dios, o todos los seres angelicales (incluyendo Satanás y los demonios).

Cristo es “la cabeza” de estos seres espirituales.  Aunque algunos alegan que la palabra "cabeza" quiere decir "fuente" (es decir, que Cristo es el origen de la existencia de los seres espirituales).  Sin embargo, es preferible tomar la palabra ‘cabeza’ en el sentido de ‘autoridad’ y ‘jerarquía’.

Es interesante notar que Pablo no dice que Cristo es la ‘cabeza’ de la Iglesia, o del universo;  más bien, señala que es la ‘cabeza’ de los ángeles.  La implicancia es que los falsos maestros en Colosas estaban enfatizando mucho la grandeza de los ángeles, y la necesidad de conocerles (y quizá experimentar su rol de mediadores con Dios).  Pablo niega la validez de esto, afirmando que Cristo es la "cabeza" de todos estos seres angelicales, y por ende es muy superior a ellos (ver Heb 1:4-14).


2. LA SUFICIENCIA TOTAL DE CRISTO

En el idioma original, Pablo dice literalmente, "y es en Él que ustedes están completos".

Aunque el verbo, “estáis completos” está relacionado con el adjetivo, “plenitud” del v.9, es obvio que el contenido es diferente.  Cristo está lleno de la deidad, pero los creyentes están llenos (es decir, completos) “en Él” (aunque comparar Efe 3:19).  Las palabras, "en Él ", significan, en relación íntima con Cristo – "estando en Él".

Como afirma Appéré, “Si por la fe el cristiano está ‘en Cristo’, y si ‘en Cristo’ habita toda la plenitud de Dios, entonces el cristiano tiene todos los recursos de Dios a su disposición”.

NOTA: Pablo no especifica de qué estaban llenos; la implicancia es que lo importante no es el contenido con el cual están llenos, sino la consecuencia de esta llenura – es decir, estaban satisfechos y completos.  Tenían plenitud de vida, y la plenitud de la salvación.  Teniendo a Cristo, no les hacía falta nada más.


ESTAIS COMPLETOS


El verbo (“estáis completos”) está en el tiempo perfecto, que indica una condición permanente, que es el resultado de una acción anterior.  La voz pasiva del verbo, indica que es Dios quien los ha llenado.

Lo que Pablo quiere decir es que los creyentes encuentran su suficiencia en Cristo.  En Él, ellos hallan todo lo que necesitan; por consiguiente, no necesitan otras cosas (como las que los falsos maestros estaban ofreciendo).


EJEMPLO: La parábola de la perla de gran precio, y la parábola del tesoro escondido.  La perla y el tesoro eran de tanto valor, que no era necesario tener otra cosa.  Más bien, había la disposición de vender todo, para obtener la perla y/o el tesoro.

Esta es la actitud que el ser humano debe tener hacia Cristo.  Cristo es de tanto valor, que debemos tener la disposición de dejar todo, para tener a Cristo (ver Fil 3:7-8).

Nuestro significado español usual de la palabra "COMPLETO" no transmite el énfasis apropiado en esta frase de la Escritura: "y vosotros estáis completos en él..." El arameo ilumina esta expresión con mayor claridad.

EN arameo hay cuatro formas gramaticales diferentes para mostrar LA INTENSIDAD DE UN VERBO. El español no tiene forma verbal alguna que corresponda a esta forma aramea. Aun en arameo son muy pocos los verbos que experimentan estas cuatro conjugaciones.

La primera conjugación es qal  en hebreo, peal en arameo estranguelo o una forma simple en español. La segunda conjugación se llama piel en hebreo, pael en arameo estranguelo o una forma intensiva en español. La tercera conjugación se llama hiphil en hebreo, en arameo estranguelo o una forma extensiva en español. Para mostrar cierta comparación con el español, usaremos el verbo pasivo "estar completo". La forma intensiva mostraría un estar completo más intenso... "estar completamente completo". La forma extensiva indica aun mayor intensidad quedando de la siguiente manera:
"completamente y absolutamente completo"

Si en Colosenses 2:10 Dios hubiera puesto el verbo "completo" en este último uso extensivo, a saber, que estamos "completamente y absolutamente completos en él", esto sería maravilloso; pero éste no es el caso. Dios va aun más allá de esta forma extensiva para mostrarnos cuán completos estamos en él. Los manuscritos arameos en Colosenses 2:10 usan una cuarta conjugación muy rara.

Esta cuarta conjugación se llama "hithpael" en hebreo, shaphel en arameo estranguelo, o lo que sería la forma extra-extensiva en español. Se encuentra sólo pocas veces en la Biblia. Esta conjugación , muy raramente usada, es difícil de traducir. Pero he aquí un ensayo de traducción de Colosenses 2:10 como es dado en arameo en la forma eshtaphal (shaphel pasivo, que corresponde al hith-pael hebreo):

"¡ESTAMOS COMPLETAMENTE, COMPLETAMENTE, ABSOLUTAMENTE COMPLETOS EN ÉL !":
ALELUYA !! Tal forma de estar completos es incomprensible a la finita mente humana. En el mejor de los casos, podemos saber con seguridad que no carecemos de nada.

APLICACIÓN: ¿Estamos dispuestos a dejar todo, para hallar nuestra suficiencia en Cristo? ¿Qué cosas nos distraen de Cristo.





3.- VISIÓN PASTORAL:


Si estamos completos en Cristo, entonces estamos verdaderamente completos. Pocos cristianos han utilizado el poder de Dios en ellos porque no llegan a renovar sus mentes a la verdad absoluta de la Palabra de Dios de que ellos están completos. Para vivir la vida en abundancia y ser "más que vencederos por medio de aquel que nos amó", tenemos que confesar y actuar según indica la Palabra de Dios. Cuando nuestra confesión no está alineada con la Palabra de Dios, vivimos una vida de inferior calidad, no logramos manifestar la vida más abundante, y no estamos demostrando  que somos "más que vencedores". Cuando creemos muy poco, manifestamos menos de lo que legalmente y legítimamente nos pertenece como hijos de Dios.


Cuando yo confieso que no soy lo que Su Palabra declara que soy, no es que Dios sea menos en mí, sino que yo soy menos en Él. Literalmente esto me hace un mentiroso. Estoy entonces confesando que Dios no tiene razón, y que Él no ha hecho por mí lo que Él dice que ha hecho. No lo quiera Dios que hagamos esto pues Dios es Verdad y todos los hombres son mentirosos (Romanos 3:4).


Si la Palabra de Dios declara que estamos completos en él entonces estamos completos, pues somos lo que la Palabra de Dios dice que somos, tenemos lo que dice que tenemos, seremos lo que dice que seremos, y tendremos lo que dice que tendremos.


A continuación quiero compartir algunas verdades bíblicas que componen nuestro estar completos, lean estos versículos. .



Colosenses 1:12-13

12 con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz;
13 el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de [por] su amado Hijo,

Con gozo agradecemos al Padre que nos hizo aptos (o sea nos capacitó y nos aprobó) para participar de la herencia de los santos (según las riquezas de gloria en Cristo Jesús) librándonos de las potestades de las tinieblas...


Colosenses 1:21-22

21 Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado

22 en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él;


Jesucristo en la Cruz del Calvario con sus sufrimientos en su cuerpo de carne, nos reconcilió con nuestro Padre, y me presentó como un hijo de Dios santo y sin mancha e irreprensible delante de él.... Gloria a Dios por estas promesas....


Efesios 1:7

7 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,

Jesucristo nos redimió en la Cruz del Calvario por su sangre, es decir nos perdonó, perdonó nuestras faltas, nuestras debilidades, nuestra inmundicia, perdonó todos nuestros pecados según las riquezas de su gracia... Maravilloso texto ...


1 Corintios 1:30
30 Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención;
Otra versión dice:

30 Mas de él sois vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, y justificación, y santificación, y redención:


"en Cristo Jesús" Esta forma gramatical es designada como un LOCATIVO DE ESFERA. Los creyentes son santificados, justificados y redimidos por el Padre, o sea, la FUENTE, (observe en Juan 17:7; 1 Tes. 5:23) a través de Jesús ( o sea los MEDIOS, veáse Efesios 5:26). Ambos aspectos se unen en Hebreos 2:11. Es normalmente el Espíritu Santo al cual esto es atribuido ( o sea la AGENCIA, véase Romanos 15:16; 2 Tes. 2:13 :... "Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad").  El pueblo de Dios es santo por la justicia imputada de Jesús (véase Ro. 4; 2 Co. 5:21; Ga.3). Es la voluntad de Dios que ellos vivan vidas santas(véase 1:4; 4:1; 5:27; Col. 1:22; 3:12). Los creyentes son tanto declarados santos (santificación posicional) y llamados a vivir vidas santas(santificación progresiva). ¡La justificación y la santificación deben ser afirmadas juntas!. Si lo ven? Completos en él.


Colosenses 2:10-12

10 y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.

11 En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo;

12 sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.



Romanos 8:37

37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

Romanos 6:4

4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.


Como hijos de Dios renacidos, estamos completos en él. El próximo paso es manifestar este estar completos. La operación del don de espíritu santo en cada creyente renacido es la clave para liberar poder potencial y demostrar el estar completo. El don del espíritu santo tiene nueve manifestaciones que están presentes en 1 Corintios 12.


1 Corintios 12:7-11


7 Pero a cada uno se le da la manifestación del Espíritu para el bien común. 

8 Pues a uno le es dada palabra de sabiduría por el Espíritu; a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu; 
9 a otro, fe por el mismo Espíritu; a otro, dones de sanidad por el único Espíritu; 
10 a otro, poder de milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversas clases de lenguas, y a otro, interpretación de lenguas. 

11Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, distribuyendo individualmente a cada uno según la voluntad de El.


Observe bien, que cuando operamos estas manifestaciones comenzamos a evidenciar parte de nuestro poder dado por Dios. YENDO UN PASO MÁS ADELANTE, LAS MANIFESTACIONES DEL ESPÍRITU PRODUCEN COMO RESULTADO FRUTO DEL ESPÍRITU.

GALATAS 5:22-23:

v.22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,  v.23 mansedumbre, templanza...

El fruto resulta de la operación de las manifestaciones del espíritu. Los hijos de Dios no pueden mostrar el fruto del espíritu sin operar las manifestaciones del espíritu al igual que no pueden manifestar el espíritu sin tener el espíritu. El fruto del espíritu, del cual Gálatas  5:22 y 23 hablan, no es el fruto de las obras del hombre. 

El fruto que se evidencia a sí mismo al operar las manifestaciones del espíritu es el único "fruto del espíritu" . Primero operamos las manifestaciones, las herramientas, y así cultivamos el fruto en evidencia. 

Esta verdad es extraordinaria cuando consideramos que por años hemos leído "fruto del espíritu" pero hemos actuado consistentemente como si debiera decir "el fruto de las obras del hombre".

!Que verdaderamente maravilloso es darse cuenta de que como hijos de Dios tenemos las manifestaciones del espíritu y que por la operación de estas manifestaciones es evidenciado el fruto del espíritu! El fruto del espíritu es manifestado en el mundo de los sentidos sólo según renovamos nuestras mentes a actuar por el poder del espíritu dentro de nosotros.

Las manifestaciones del espíritu y el evidenciar el fruto del espíritu muestran parte de nuestro estar completos. El alcance total de estar "completos en él", sin embargo, podrá saberse solamente cuando lo veamos cara a cara.

Colosenses 3:1-4


1 Si habéis, pues, resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 

2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. 
3 Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. 
4 Cuando Cristo, nuestra vida, sea manifestado, entonces vosotros también seréis manifestados con El en gloria.


Sin duda cuando seamos "manifestados con él en gloria" seremos capaces de apreciar cabalmente que estamos completamente, completamente, absolutamente completos en él. 

!Que vigorizante espiritualmente  es saber y darnos cuenta de que nosotros COMO CRISTIANOS somos lo que Dios dice que somos y que tenemos lo que Él dice que tenemos! 

Nuevamente, ¿cuáles son algunas de las cosas que tenemos que componen nuestro estar completos? Tenemos una herencia con los santos, habiendo sido librados de la potestad de las tinieblas y trasladados al Reino de Dios; hemos sido reconciliados con Dios, ante el cual somos santos, sin mancha e irreprensibles; tenemos redención  y perdón de pecados; Cristo nos ha hecho sabiduría, justificación y redención; somos más que vencedores; podemos andar en vida nueva; tenemos el don de espíritu santo y por tanto podemos operar las manifestaciones del espíritu y producir el fruto del espíritu.

¿Está empezando a entender usted ahora que está, como dice Colosenses 2:10, completamente, completamente, absolutamente completo en él? CUAN MOTIVADOS DEBERÍAMOS ESTAR PARA ANDAR CON VIDA NUEVA, SABIENDO CUÁN GRANDE ES DIOS Y CUÁN BUENO ÉL ES CON NOSOTROS A CAUSA DE LAS OBRAS DE CRISTO JESÚS, SU HIJO !!.


REV. RUBEN DARIO DAZA B.

SOLI DEO GLORIA !!