miércoles, 28 de enero de 2015

SALMO 23




Los nombres de Dios revelados 

en el Salmo 23


Introducción


Por casi 30 siglos el Salmo 23 has sido uno de los pasajes más amados de la Biblia. Spurgeon lo llamó la "perla de los salmos". Miles han memorizado estas sencillas palabras escritas por un humilde pastor de ovejas. Este salmo se usa en bodas, bautismos y funerales. En él se encuentra UN ESTADO de bienestar, esperanza, paz y protección. El salmo está compuesto por solamente 104 palabras, sin embargo, estas 104 palabras penetran lo más profundo de nuestro ser y es la fundación sólida que nos sostiene durante los momentos más difíciles de nuestra vida.
Para una persona urbana del siglo 21, la figura de un pastor y un rebaño puede no ser algo con significado o que cause inspiración, sin embargo, creo que no hay otra generación que más haya necesitado de un Buen Pastor. El mundo en que vivimos hoy, los problemas que individual y colectivamente enfrentamos es alarmante. La humanidad busca y necesita un refugio, busca algo que satisfaga sus almas, algo que llene el gran vacío que hay.
La posición del salmo es digna de notar. Sigue al Salmo 22, que peculiarmente es el salmo de la cruz. Allí no hay pastos verdes, ni aguas de reposo. Nuestra atención se enfoca en las palabras "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" Entonces está enseguida éste salmo preciado con sus palabras "Jehová es mi pastor..." Tenemos que  experimentar y saber el valor de la sangre que fue derramada. Debemos ver la espada que salió en contra del Buen Pastor antes que podamos entender la dulzura del Salmo 23.
¿Qué fue lo que impulsó a David a escribir este "canto"?


Si miramos detalladamente, encontramos que el salmo encierra algo más profundo que palabras de bálsamo emocional. Este salmo encierra una gran verdad teológica que, sin duda, David había experimentado y por consiguiente, supo expresarlo en forma poética. Aquí se encuentra la naturaleza de Dios expresa por ocho de sus nombres.
El primero:
1. Jehová Rahah o Rohi (Jehová es mi pastor) ¿Por qué le compara David con un pastor? David tenía buen conocimiento de lo que encierra el ser pastor.
a. El pastor conoce a sus ovejas: "Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas, y las mías me conocen" (Juan 10:14).
b. El pastor se relaciona con sus ovejas. "...Las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre,... y las ovejas le siguen, porque conocen su voz" (Juan 10:3,4).
c. El pastor ama sus ovejas. "...tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor" (Mateo 9:36).
d. El pastor las alimenta y cuida de ellas para que tengan buena calidad  de vida. "yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia" (Juan 10:10).
e. El pastor se sacrifica por ellas. "el buen pastor su vida da por las ovejas" (Juan 10:11). "pongo mi vida por las ovejas" (Juan 10:15).
Enseguida de Adonai Rohi tenemos:

2. Jehová Jireh (Jehová proveerá) ... nada me faltará...
El Pastor alimenta y sacia la sed de sus ovejas. "Yo soy el Pan de Vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que a en mí cree, no tendrá sed jamás." (Juan 6:35).
Porque Jehová es el Pastor, sabemos que Él satisface nuestro ser completamente. No necesitamos más que al Pastor. Aquella persona que tiene a Cristo como el Buen Pastor no necesita buscar nada en otro lado. El llena, satisface. Aún el más pobre materialmente puede descansar y saber que Dios provee todo lo necesario, tanto material como espiritualmente. El salmista lo dice tan elocuentemente en el Salmo 37:25 "joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan." Cuente todas las veces que el Pastor ha satisfecho sus necesidades.
Y si satisface, podemos tener paz...
3. Jehová Shalom (Jehová es paz) "en lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará."
Es tan interesante que las ovejas no pueden reposar a menos de que suceda lo siguiente. Necesitan estar:

a. libres de temor, o sea, de fieras.
b. libres de contiendas entre ellas mismas.
c. libres de cosas que les molesten, como moscas u otros parásitos.
d. libres de hambre, deben haber ya comido y estar llenas.
Todo esto se traduce a "paz". Las ovejas necesitan descansar para digerir lo que han comido. Pero para poder "descansar" necesitan tener paz. El pastor provee tal paz. Nosotros tenemos paz en medio de todo porque Cristo es nuestro pastor de pastores. Viene el león rugiente, o un desacuerdo con un hermano, o cosas que nos molestan, inclusive la necesidad de comida espiritual. Cristo dijo que Él es nuestro pan, pero también nos asegura que Él nos da paz, no como el mundo la da. Su paz es tal que podemos dejarle todas nuestras cargas: Porque Él es nuestra paz... Efesios 2:14, pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz... 1ª Corintios 14:33
El tener paz nos lleva a la salud, tanto física como espiritual. Vemos pues al v. 4. Jehová Rafa (yo soy Jehová tu sanador) "Confortará mi alma..." (En la Biblia de las Américas dice, restaura mi alma). Un alma decaída es la que necesita ser restaurada.

La palabra "decaída" es usada por los pastores y significa que la oveja se ha volteado y está sobre sus espaldas y no puede restaurarse por sí misma.
1. Esto le sucede con frecuencia a las ovejas engordadas, de lana larga o preñada y precisamente cuando están "descansando". Allí está la ovejita muy en paz. Busca un hueco en la tierra, una cunita por decir, se recuesta y estira sus patitas para relajarse pero no se da cuenta que se ha estirado demás y pierde el equilibrio y se cae de espaldas. Ha perdido el centro de gravedad y se queda desvalida e indefensa.
2. Si el pastor no interviene, puede suceder algo desastroso. La oveja se llena de pánico y su estómago comienza a crear gases por la tensión y nervios. La circulación de la sangre hacia sus patitas se detiene, y puede morir la oveja en unas cuantas horas, sobre todo si está caliente.
El pastor mira que una oveja está "decaída", en peligro de muerte, corre y comienza a mecerla para que pueda pararse. Entonces le comienza a sobar las piernas para que la sangre comience a fluir otra vez y dar vida. "Le sana sus rodillas paralizadas". Al principio está muy temblorosa, pero luego se le pasa y regresa al pasto, feliz de estar presa y sale contenta. Este es el cuadro de "restaurar el alma". El alma que está al borde de la muerte necesita ser restaurada, necesita sanidad completa.
Por esto podemos decir como el salmista, "Bendice alma mía a Jehová y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades y sana todas tus dolencias, el que rescata del hoyo tu vida".
Cuando el Pastor restaura, la oveja es hecha "justa". Vemos su función en el v. 5. Jehová Tsidkenu (Jehová justicia nuestra) "...Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre."
La palabra justicia puede que asuste a la gente o que no signifique nada para ellos. La palabra originalmente significaba "la senda correcta". Hay una senda correcta. Las ovejas no tienen buen sentido de dirección. Se pierden fácilmente. Necesitan la dirección del pastor. La Palabra del Señor claramente nos dice "que como ovejas nos hemos descarriado, cada cual por su camino". También las ovejas necesitan dirección pues si se dejan solas, siguen comiendo y pasando por las mismas sendas y devastan el terreno, lo dejan casi muerto. Necesitan moverse de lugar en lugar. Es  "por amor de su nombre", el nombre de Dios que equivale a tener por cierto lo que Él dice. Es que Él nos dirige por sendas de justicia, por la senda correcta. Y nos apacienta en lugares deleitosos.
Este nombre revela la faceta del carácter de Dios que opera la redención por medio de la cual la humanidad queda plenamente restaurada en su relación con Dios. Jesucristo, nuestro Jehová-tsidkenu, tomó nuestro lugar (Romanos 5:17-19). El nombre 'Jehová nuestra justicia' revela el cómo somos aceptados por Dios, "El que no conoció pecado fue hecho pecado por nosotros", y la medida que sería tomada para nuestra aceptación "para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él" (2ª Corintios 5:21). Las promesas del Salmo 23 son veraces por Dios lo promete. Él pone su nombre como sello sobre ellas para decir "así será" y es auténtica la obra que se hizo.
Y porque el Pastor nos lleva, podemos decir que estamos bajo... 6. Jehovah Nissi (Jehová mi bandera o victoria) "Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores."
La palabra Nissi significa bandera, cobertura, protección, estandarte o victoria. La palabra estandarte también puede traducirse como "mástil, emblema o pendón". Entre los judíos esta palabra también denota 'milagro'. Era costumbre que como insignia o estandarte se levantaba una señal que representaba la causa de Dios, su batalla, y era señal de liberación.
Phillip Keller en su libro, The Shepherd Looks at the 23rd Psalm, explica que al llegar el invierno, hay que mover a las ovejas de la montaña a los valles; y es un tiempo sumamente peligroso. Una oveja puede dar un mal paso, y puede caer al precipicio, puede ser atacada por una fiera escondida en una hendidura oscura, o puede ser arrasada por inundaciones repentinas. Y porque las montañas tapan al sol es que se le denomina "el valle de sombra o muerte". Pero Jehová-Nissi saca victoriosamente a su rebaño del valle de sombre o muerte".
El Pastor usa su vara de una manera experta para sacar su rebaño del valle de al sombre y muerte y llevarla a los pastos deleitosos. Para nosotros es difícil entender como la vara y el cayado puede infundir aliento. Al estudiar me di cuenta que David usaba su vara y cayado de esta manera: las ovejas pasaban por debajo de su cayado para ser contadas. (Levítico 27:32). Usaba su vara (vara por un lado y cayado por el otro) para espantar a los perros o animales que podrían asustar a las ovejas. Es de aliento a saber  que "Jehová enviará desde Sion la vara de su poder; Domina en medio de tus enemigos" (Salmo 110:2).
Pero la vara se usaba de otra manera también. En ella se grababa toda victoria que Dios les daba al líder del clan y a su familia. La vara servía como un testimonio escrito del poder y cuidado de Dios. Tenemos el ejemplo de la vara de Aarón que estaba en el arca de testimonio, estaba allí porque precisamente estaba grabado en ella TODO lo que Dios hizo por el pueblo durante los 40 años en el desierto. Es por esto que dice David "tu vara y tu cayado me infundirán aliento". Porque podía ver en retrospectiva todas las veces que Dios había estado con él y lo había librado. A nosotros nos infunde aliento el testimonio, escrito en nuestros corazones, en nuestras mentes. Otra cosa interesante, el "legislador" o vara se pasaba del padre al hijo mayor como testimonio de Dios por todas las generaciones. Su testimonio nos da aliento cuando estamos en el valle de sombra y muerte porque sabemos que Él nos sacará victoriosos por Él es el Gran Vencedor. Es por eso que Pablo nos dice Palabra, "Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, o muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?" Porque aún la muerte misma, para nosotros, las ovejas de su prado, es victoria. ¡El vivir es Cristo y morir es ganancia!
En el ver. 5 sigue "Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores".
El cuadro sigue con victoria. El enfoque aquí está en el Pastor que prepara el terreno donde apacentará las ovejas. Quita cualquier cosa que pueda lastimar a las ovejas, rocas ásperas, plantas venenosas, y predadores. Luego las trae a comer. Las fieras están entre los peñascos mirando con hambre al rebaño que está en banquete. Es así que el Pastor nos alimenta a sus ovejas, en presencia del enemigo. El hecho de que "adereza mesa" significa que no hay prisa ninguna. Significa que el Pastor quiere permanecer con su rebaño y con calma. Así nos nutre, nos apacienta, nos da un banquete, hay celebración. Para mostrarle a tus enemigos que Dios es tu proveedor. Para celebrar que Él es tu Sustentador. Para que tus enemigos vean que Dios es tu cobertura. Para que puedas tener paz que sobrepasa todo entendimiento. Pues tus enemigos, tanto humanos como espirituales, te pueden ver pero no te pueden tocar. Es testimonio a los demás, porque así como tú tienes alimento, otros también pueden tener si se amparan bajo el cuidado del Pastor, el victorioso.
Es tan maravilloso saber que el banquete trae otra costumbre bella... 7. Jehovah M'Kaddesh (Jehová el santificador) El Pastor hace una mezcla de aceite de oliva, azufre, y especias para proteger a las ovejas de los insectos y para promover la salud de la piel y evitar infecciones de la piel y la unge. El aceite era algo muy significativo para los del medio oriente. El tener abundancia de aceite era señal de riqueza. Cuando se hacían grandes fiestas se usaban aceites aromáticos para ungir a los invitados de honor. (Isaías 61:1-3) El santificar significa apartar, hay que recordar que también se ungían a los reyes y los sacerdotes.
El Pastor te ha ungido con el Espíritu Santo para llevar las buenas nuevas. En la Biblia judía este versículo dice "me unges de una copa que rebosa", o sea, que la copa de la unción no se terminará, que rebosa siempre.
Porque la copa de la unción es perenal, podemos decir... 8. Jehovah Shama (Jehová está presente) "Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días."
Jehová-Shama es la palabra hebrea que significa el omnipresente, el Uno que todo lo llena. Esta es la promesa de un Dios santo que habita en medio de su pueblo. Es la promesa de su presencia. La presencia misma de Dios está en los creyentes, que son el templo del Espíritu Santo (Efesios 2:20-22). La palabra que se usa para 'templo' en el verso 21 no se refiere al templo en general, sino al santuario. En el santuario se levantaba el altar del incienso, y en el lugar santísimo estaba el propiciatorio, cubierto por la presencia divina o shekinah. Ahora, nosotros somos templo de barro, llenos de la gloriosa presencia de Dios. Y eso no es todo, Jesús ha prometido, "No te desampararé ni te dejaré" (Hebreos 13:5).
En este salmo, David afirma, "Jehová, Tú has estado conmigo toda mi vida. Estuviste allí cuando cuidaba el rebaño de mi padre y luché con el león y el oso. Estuviste presente cuando me enfrenté al gigante filisteo. Estuviste allí cuando Saúl trató de quitar mi vida. Estuviste allí cuando traje el arca a Jerusalén. Estuviste conmigo en cada batalla que peleé.
Estuviste allí cuando cometí adulterio y necesité tu perdón. Durante toda mi vida, tú has estado allí. En el Salmo 139 David habla con tanta precisión de la presencia de Dios.
Y hace la pregunta ¿a dónde huiré de tu presencia? Dios está presente en todo lugar y David lo sabía muy bien. Dios mira lo más profundo de nuestro corazón. A Él no le podemos engañar.
Pero también David sabía que Dios estaría presente en la eternidad. Sus últimas palabras de este Canto del Pastor, dicen que moraría en la Casa de Jehová por largos días. El no estaba hablando de la morada terrenal. David bien sabía de la morada celestial.
En Juan 14:3 "Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que done yo estoy, vosotros también estéis." David creía en las promesas de Dios. No fue con arrogancia o presunción que David escribió estas palabras. Más bien las escribió con fe y firmeza.
Conclusión.
David tenía una relación especial con el Yo Soy—Jehová Ra'ah (Jehová es mi pastor), Jehová Yireh (Jehová proveerá), Jehová Shalom (Jehová es paz), Jehová Rafa (yo soy Jehová tu sanador), Jehová Tsidkenu (Jehová justicia nuestra), Jehovah Nissi (Jehová mi bandera o victoria), Jehovah M'Kaddesh (Jehová el santificador) y Jehovah Shama (Jehová está presente). David pudo aplicarse los nombres de Dios y los expresó tan elocuentemente en el Salmo 23.
LLAMADO: Si como una oveja descarriada no puedes encontrar las sendas de justicia, espera allí que el Pastor venga para cogerte en sus brazos. El te redimirá y pondrá tus pies en las sendas de justicia. El te nutrirá, estará contigo en los tiempos de dificultad, te dará abundancia y te mostrará su misericordia y su amor eterno y algún día podrás morar en la casa de Jehová todos los días. ¿Está listo? Acepta la invitación del Señor.
Si Dios es tu Pastor, ven y agradece todo lo que Él ha hecho. La mesa está servida en presencia de nuestros enemigos. Aquí en el altar no nos puede tocar el diablo.

SOLI DEO GLORIA
REV. RUBEN DARIO DAZA

domingo, 18 de enero de 2015

Salmo 85, Inclina tu oído, Señor, escúchame



Salmo 85, Inclina tu oído, Señor, escúchame

Invocación
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Dios mío, ven a mi auxilio. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como eran en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos amen.


 SALMO 85


 Oración de un pobre ante las dificultades

v.1 Inclina tu oído, Señor, escúchame,
que soy un pobre desamparado;
v.2 protege mi vida, que soy un fiel tuyo;
salva a tu siervo, que confía en ti.

v.3 Tú eres mi Dios, ten piedad de mí, Señor,
porque a ti te estoy llamando todo el día;
v.4 alegra el alma de tu siervo,
pues levanto mi alma hacia ti;

v.5 porque tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico en misericordia con los que te invocan.
v.6 Señor, escucha mi oración,
atiende a la voz de mi súplica.

v.7 En el día del peligro te llamo,
y tú me escuchas.
v.8 No tienes igual entre los dioses, Señor,
ni hay obras como las tuyas.

v.9 Todos los pueblos vendrán
a postrarse en tu presencia, Señor;
bendecirán tu nombre:
v.10 «Grande eres tú, y haces maravillas;
tú eres el único Dios».

v.11Enséñame, Señor, tu camino,
para que siga tu verdad;
mantén mi corazón entero
en el temor de tu nombre.

v.12 Te alabaré de todo corazón, Dios mío;
daré gloria a tu nombre por siempre,
v.13 por tu gran piedad para conmigo,
porque me salvaste del abismo profundo.

v.14 Dios mío, unos soberbios se levantan contra mí,
una banda de insolentes atenta contra mi vida,
sin tenerte en cuenta a ti.

v.15 Pero tú, Señor, Dios clemente y misericordioso,
lento a la cólera, rico en piedad y leal,
v.16 mirame, ten compasión de mí.

Da fuerza a tu siervo,
salva al hijo de tu esclava;
 v.17 dame una señal propicia,
que la vean mis adversarios y se avergüencen,
porque tú, Señor, me ayudas y consuelas.


 Oración a Dios ante las dificultades.


1. PRIMERA LECTURA: CON ISRAEL

* Este salmo es una SUPLICA, mediante palabras muy sencillas. Hagamos el ensayo de repetir, seguidamente los quince imperativos (quince "peticiones") contenidas en este poema, tal como lo hemos indicado más arriba. ¡Qué maravilloso! ¡Qué súplica! Pero este salmo es también un HIMNO, que canta, con igual ritmo, al absoluto de "Dios-sólo", y el amor-fiel de Dios. Observemos y recitemos las trece repeticiones de la palabra "Señor", "Dios"... ¡Qué insistencia! ¡Qué conversación!

"¿Quién" es este hombre que suplica y alaba? Se presenta él mismo mediante dos características. Es ante todo un "Hassid", un "fiel", un "servidor de Dios", es alguien que se siente de Dios, totalmente "orientado hacia" Dios, mediante la fe y la confianza. Es igualmente un "Anawim" un "pobre", un "desgraciado", que ora desde su situación: angustia, opresión por parte de los orgullosos y los poderosos. Alguien que pide ser liberado del mal, de todo mal, es decir de sus "enemigos", pero también del "sheol" (abismo de los muertos), y del pecado (todo lo que se opone a Dios).

¿A qué Dios se dirige? Al Dios "lleno de HESSED", el Dios lleno de "AMOR" (expresión que se repite dos veces). Las dos palabras "hessed" y "hassid" son correspondientes: todo se resume así: hay un Dios que es "amor", y un hombre que está "enamorado"...

SEGUNDA LECTURA: CON JESÚS

** El salmo culmina con una última "súplica": "Señor, haz conmigo un signo de bondad...". Imaginémonos a Jesús recitando este salmo. Sí, Jesús es el verdadero "signo" de Dios. El que nos saca del abismo de la muerte"... El que nos "libera de nuestros enemigos"... Quien manifiesta la "Hessed" de Dios.

En el "Padrenuestro", Jesús tomó varias peticiones de esta oración. "Santificado sea tu nombre... Todas las naciones glorificarán tu nombre...". "Perdona nuestras ofensas... Tú, que eres bueno y perdonas...". Los padres de la Iglesia, y los místicos de todos los tiempos, recitaron gustosos los salmos "con Jesús", y "en nombre de Jesús".

Recitemos este salmo, poniéndolo en labios de Jesús a lo largo de la Pasión: "Inclina tu oído, Señor, escúchame que soy un pobre desamparado... En el día del peligro te llamo... Dios mío, unos soberbios se levantan contra mí, una banda de insolentes atenta contra mi vida; mírame, ten compasión de mí, haz de mi un ser que sea 'SEÑAL' de bondad... que lo vean mis enemigos y se avergüencen, porque tú, Señor, me ayudas y consuelas"... 

Una vez más, somos llevados a la "resurrección", a SER "señal", al único cuya "señal" es por el que siente y hace Jesús. "Esta generación pide señales: no se le dará otro que el de Jonás, que permaneció tres días en el seno del monstruo marino..." (Mateo 12,39-40).


TERCERA LECTURA CON NUESTRO TIEMPO ORAS/FORMALISTAS

*** "Escucha, responde, mira, oye". Oración familiar, que utiliza las palabras más sencillas del diálogo humano. En la oración, estamos ante "alguien". ¡Alguien que nos mira! ¡Alguien que nos escucha! ¡Alguien que nos ama! Es el balbuceo de la oración. Nuestras oraciones son a menudo vacías y formalistas porque nos contentamos con repetir mecánicamente palabras y palabras y palabras... Cuando lo que necesitamos es tomar conciencia de una "presencia".

"Soy pobre, te llamo el día de mi angustia". Cada uno de nosotros tenemos pobrezas y angustias personales... Desde allí debemos orar. No debemos ser altivos ante Dios, ni poner nuestras pruebas entre paréntesis. Dios mismo nos invita a transformarlas en oraciones.

"Todas las naciones se postrarán ante Ti". La oración más íntima, la oración más individual (aquí domina el "yo" y el "mí") nunca debe excluir una dimensión de solidaridad más amplia. Aun cuando me encuentro solo, en mi habitación, "todas las naciones" del planeta están allí, conmigo, ante Ti.

"Unifica mi corazón...". La oración más original de este salmo. Dejemos resonar esta petición en el fondo del corazón. "¡Unifica mi corazón!". Que mi corazón todo entero sea para Ti. Que Dios haga en mí ia unidad. Una de las causas de desequilibrio en nuestro mundo moderno es la dispersión, la tensión en todo sentido. ¡Qué apacible es la vida de quien ha encontrado la unidad en su ser!



2. «Enséñame, Señor, tu camino, para que siga tu verdad».

Hoy pido que me guíes, Señor. Me encuentro a veces tan confuso, tan perplejo, cuando tengo que decidirme y dejar al lado una opción para tomar otra, que he comprendido al fin que es mi falta de contacto contigo lo que me hace perder claridad y perderme cuando tengo que tomar decisiones en la vida. Pido la gracia de sentirme cerca de ti para ver con tu luz y fortalecerme con tu energía cuando llega el momento de tomar las decisiones que marcan ¡ni paso por el mundo.

A veces son factores externos los que me confunden. Qué dirá la gente, qué pensarán, qué resultará... y luego, todo ese conjunto de ambiente, atmósfera, prejuicios, modas, críticas y costumbres. No sé definirme, y me resulta imposible ver lo que realmente quiero, decirlo y hacerlo. Te ruego, Señor, que limpies el aire que me rodea para que yo pueda ver claro y andar derecho.

Y más adentro, es la confusión interna que siento, los miedos, los apegos, la falta de libertad, la nube de egoísmo. Allí es donde necesito especialmente tu presencia y tu auxilio, Señor. Libérame de todos los complejos que me impiden ver claro y elegir lo que debería elegir. Dame equilibrio, dame sabiduría, dame paz. Calma mis pasiones y doma mis instintos, para que llegue a ser juez imparcial en mi propia causa y escoja el camino verdadero sin desviaciones.

Guíame en las decisiones importantes de mi vida y en las opciones pasajeras que componen el día y que, paso a paso, van marcando la dirección en la que se mueve mi vida. Entréname en las decisiones sencillas para que cobre confianza cuando lleguen las dificiles. Guía cada uno de mis pasos para que el caminar sea recto y me lleve en definitiva a donde tú quieres llevarme.

«Enséñame, Señor, tu camino, para que siga tu verdad».





3. Oración a Dios ante las circunstancias desfavorables

1. El salmo 85, que se acaba de proclamar y que será objeto de nuestra reflexión, nos brinda una sugestiva definición del orante. Se presenta a Dios con estas palabras: soy "tu siervo" e "hijo de tu esclava" (v. 16). Desde luego, la expresión puede pertenecer al lenguaje de las ceremonias de corte, pero también se usaba para indicar al siervo adoptado como hijo por el jefe de una familia o de una tribu. Desde esta perspectiva, el salmista, que se define también "fiel" del Señor (cf. v. 2), se siente unido a Dios por un vínculo no sólo de obediencia, sino también de familiaridad y comunión. Por eso, su súplica está totalmente impregnada de abandono confiado y esperanza.

Sigamos ahora esta plegaria que el Salmista nos propone al inicio de una jornada que probablemente implicará no sólo compromisos y esfuerzos, sino también incomprensiones y dificultades.

2. El Salmo comienza con una intensa invocación, que el orante dirige al Señor confiando en su amor (cf. vv. 1-7). Al final expresa nuevamente la certeza de que el Señor es un "Dios clemente y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad y leal" (v. 15; cf. Ex 34, 6). Estos reiterados y convencidos testimonios de confianza manifiestan una fe intacta y pura, que se abandona al "Señor (...) bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan" (v. 5).

En el centro del Salmo se eleva un himno, en el que se mezclan sentimientos de gratitud con una profesión de fe en las obras de salvación que Dios realiza delante de los pueblos (cf. vv. 8-13).

3. Contra toda tentación de idolatría, el orante proclama la unicidad absoluta de Dios (cf. v. 8). Luego se expresa la audaz esperanza de que un día "todos los pueblos" adorarán al Dios de Israel (v. 9). Esta perspectiva maravillosa encuentra su realización en la Iglesia de Cristo, porque él envió a sus apóstoles a enseñar a "todas las gentes" (Mt 28, 19). Nadie puede ofrecer una liberación plena, salvo el Señor, del que todos dependen como criaturas y al que debemos dirigirnos en actitud de adoración (cf. Sal 85, v. 9). En efecto, él manifiesta en el cosmos y en la historia sus obras admirables, que testimonian su señorío absoluto (cf. v. 10).

En este contexto el salmista se presenta ante Dios con una petición intensa y pura: "Enséñame, Señor, tu camino, para que siga tu verdad; mantén mi corazón entero en el temor de tu nombre" (v. 11). Es hermosa esta petición de poder conocer la voluntad de Dios, así como esta invocación para obtener el don de un "corazón entero", como el de un niño, que sin doblez ni cálculos se abandona plenamente al Padre para avanzar por el camino de la vida.

4. En este momento aflora a los labios del fiel la alabanza a Dios misericordioso, que no permite que caiga en la desesperación y en la muerte, en el mal y en el pecado (cf. vv. 12-13; Sal 15, 10-11).

El salmo 85 es un texto muy apreciado por el judaísmo, que lo ha incluido en la liturgia de una de las solemnidades más importantes, el Yôm Kippur o día de la expiación. El libro del Apocalipsis, a su vez, tomó un versículo (cf. v. 9) para colocarlo en la gloriosa liturgia celeste dentro de "el cántico de Moisés, siervo de Dios, y el cántico del Cordero": "todas las naciones vendrán y se postrarán ante ti"; y el Apocalipsis añade: "porque tus juicios se hicieron manifiestos" (Ap 15, 4).

Lutero dedicó a este salmo un largo y apasionado comentario en sus Exposiciones sobre los Salmos, transformándolo en un canto de Cristo y del cristiano. La traducción latina, en el versículo 2, de acuerdo con la versión griega de los Setenta, en vez de "fiel" usa el término "santo": "protege mi vida, pues soy santo". En realidad, sólo Cristo es santo, pero -explica Lutero- también el cristiano se puede aplicar a sí mismo estas palabras: "Soy santo, porque tú me has santificado; porque lo he recibido (este título), no porque lo tuviera; porque tú me lo has dado, no porque yo me lo haya merecido". Por tanto, "diga todo cristiano, o mejor, diga todo el cuerpo de Cristo; clame por doquier, mientras sufre las tribulaciones, las diversas tentaciones, los innumerables escándalos: "protege mi vida, pues soy santo; salva a tu siervo que confía en ti". Este santo no es soberbio, porque espera en el Señor".

5. El cristiano santo se abre a la universalidad de la Iglesia y ora con el salmista: "Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor" (Sal 85, 9). Y Lutero comenta: "Todos los pueblos en el único Señor son un solo pueblo y forman una unidad. Del mismo modo que existen la Iglesia y las Iglesias, y las Iglesias son la Iglesia, así ese "pueblo" es lo mismo que los pueblos. Antes eran pueblos varios, gentes numerosas; ahora forman un solo pueblo. ¿Por qué un solo pueblo? Porque hay una sola fe, una sola esperanza, una sola caridad, una sola espera. En definitiva, ¿por qué no debería haber un solo pueblo, si es una sola la patria? La patria es el cielo; la patria es Jerusalén. Y este pueblo se extiende de oriente a occidente, desde el norte hasta el sur, en las cuatro partes del mundo".

Desde esta perspectiva universal, nuestra oración litúrgica se transforma en un himno de alabanza y un canto de gloria al Señor en nombre de todas las criaturas.


 Oración I: Inclina tu oído, Señor, a nuestras súplicas y ten piedad de nosotros, tú que eres bueno y clemente; ten piedad, Señor, de nosotros, pues a ti estamos llamando todo el día; salva a los hijos de tu esclava, ayúdanos y consuélanos. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.


Oración II: Escúchanos, Señor, que somos unos pobres y desamparados; enséñanos tu camino y haz que nos mantengamos durante todo el día en el temor de tu nombre; que, aunque nos veamos sumergidos en el abismo profundo, sepamos confiar en tu grande piedad para con nosotros y bendecir tu nombre por los siglos de los siglos.

Amen !!



 REV. RUBEN DARIO DAZA


miércoles, 14 de enero de 2015

Liturgia Domingo 18 de enero 2015




Domingo, 18 de enero de 2015

SEGUNDO DOMINGO – TIEMPO ORDINARIO – Ciclo B
  1. Vengan y Vean
  2. Nosotros También Somos Llamados

Saludo:
Los cuerpos de ustedes
son miembros que conforman el cuerpo de Cristo.
Todo el que se une al Señor forma un solo espíritu con él.
Utilicen su cuerpo para la gloria de Dios.
Que Jesús, el Señor, esté siempre con ustedes.

Introducción:

1.- Vengan y Vean

 Nosotros, los cristianos, ¿hemos encontrado realmente al Señor? Desde luego que sí; creemos en él, le pedimos, oímos su mensaje proclamado domingo tras domingo, y quizás hemos leído en privado los Evangelios, pero nuestro encuentro con el Señor en persona debería afectarnos mucho más profundamente. Solamente así puede nacer y desarrollarse una profunda comprensión, una relación afectuosa e íntima con él y un sentido real de nuestra misión en la vida. Vengan ustedes, aceptemos su invitación a "ir y ver" lo que él nos ofrece y también lo que nos pide. Él está aquí con nosotros en la Eucaristía. Pidámosle que nos muestre dónde vive, quién es, y qué espera de nosotros.
 
2. Nosotros También Somos Llamados

 Aun antes de que pudiéramos conocerle, Dios nos llamó por nuestro nombre, al ser bautizados. Nos llamó a ser sus hijos e hijas y nos dio a cada uno de nosotros una tarea en la Iglesia. La vocación no se restringe sólo a los líderes, ancianos, diáconos y pastores, sino que hay un llamado dirigido a todos nosotros. Este llamado nos llegó no sólo una vez, cuando nos hicimos hijos de Dios en el bautismo. Dios sigue llamándonos día tras día a vivir como hijos suyos y a trabajar por su reino. --- Las lecturas que escucharemos en esta celebración eucarística son palabra de Dios y llamado para nosotros hoy. El sacrificio que ofrecemos con Jesús nuestro Señor nos compromete a responder generosamente al llamado de amor de Dios.
 
  1. ORACIÓN DE PERDÓN.
  2. ¡Si hubiéramos prestado mayor atención a la Palabra y al llamado del Señor…!
    Le pedimos ahora perdón.

  • Señor Jesús, tú nos hablas cuando dejas que tu Espíritu nos mueva a hacer lo que es bueno y justo para los hermanos. Danos la gracia de escuchar tu voz. Señor, ten piedad de nosotros.
  • Señor Jesucristo, tú nos hablas cuando nuestros pastores y profetas nos recuerdan cómo podemos servirte a ti y a nuestro prójimo. Danos la gracia de escuchar tu voz.
  • Señor Jesús, tú nos hablas cuando la gente apela a nuestro sentido de justicia, misericordia o compasión. Danos la gracia de escuchar tu voz.
Perdónanos, Señor, de haber prestado oídos sordos cuando nos has hablado.
Haz que estemos dispuestos a escucharte y llévanos a la vida eterna.




Primera Lectura (1 Sam 3,3b-10. 19): Habla, Señor, Que Tu Siervo Escucha
El joven Samuel responde a la misteriosa llamada de Dios para entregarse enteramente a su servicio.

Segunda Lectura (1 Cor 6,13b-15a. 17-20): El Cuerpo de Ustedes Es el Templo del Espíritu
A los discípulos de Corinto, que viven en una ciudad portuaria con marcada inmoralidad sexual, San Pablo les dice: El cuerpo de ustedes es sagrado para Dios, ya que es templo del Espíritu Santo.

Evangelio (Jn 1,35-42): Vengan y Vean.
Dos discípulos de Juan se encuentran con Jesús y él les llama a quedarse con él. En cuanto le conozcan mejor, le seguirán.

Oración de la Iglesia


 En el bautismo Dios nuestro Padre nos ha llamado para no pertenecer ya a nosotros mismos, sino para vivir para Dios y para los hermanos. Pidamos a nuestro Padre del cielo que sepamos responder siempre a su llamado en las circunstancias concretas de nuestra vida, y digamos:


¡Habla, Señor, que tus siervos y siervas escuchan!

  • Por los que han sido llamados en la Iglesia a dirigir al pueblo de Dios, para que tengan el valor de difundir el evangelio de Jesucristo hasta los confines de la tierra, sin componendas y sin temor, roguemos al Señor.
  • Por los que buscan sinceramente a Dios, para que el Señor ilumine sus mentes y mueva sus corazones a aceptarle y amarle, inspirados por la vida de otros cristianos entregados a la causa de Jesús.
  • Por los que tienen responsabilidad sobre otros a través de sus puestos de liderazgo, para que promuevan la justicia y el amor entre sus encomendados y para que sean abiertos y accesibles al pueblo en sus necesidades reales, roguemos al Señor.
  • Por todos nosotros, para que reconozcamos la voz de Cristo en los que nos suplican en su pobreza y en sus dificultades, siendo perseguidos por predicar tu palabra .
  • Por esta nuestra comunidad reunida en torno a la palabra y a la mesa eucarística del Señor, para que sepamos escuchar su voz como un llamado comprometedor y encontremos fuerza en la Cena del Señor para ayudarnos unos a otros en nuestro caminar hacia Dios, roguemos al Señor.
Oh Padre del cielo, te pedimos que, cuando nos llamas en los acontecimientos de la vida diaria, tu Santo Espíritu nos dé la actitud interior y la fortaleza para decir: "Señor, aquí estoy. Estoy dispuesto a hacer tu voluntad", unidos a Jesucristo nuestro Señor.

 Líbranos, Señor:

Líbranos, Señor, de todos los males,
y danos tu paz, tan necesaria en nuestros días.
Haz que estemos atentos a cada llamado
que venga de ti o de cualquier hermano que nos suplique.
Líbranos de todo pecado,
ya que destruye nuestra dignidad
de ser tus hijos y tu viva imagen.
Sé nuestra fuerza en las pruebas y tentaciones
y llévanos con esperanza y alegría
a la venida gloriosa
de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.
 
Primera lectura
Lectura del primer libro de Samuel (3,3b-10. 19):


Samuel estaba acostado en el Templo del Señor, donde se encontraba el Arca de Dios. El Señor llamó a Samuel, y él respondió: «Aquí estoy». Samuel fue corriendo adonde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado». Pero Elí le dijo: «Yo no te llamé; vuelve a acostarte». Y él se fue a acostar.

El Señor llamó a Samuel una vez más. Él se levantó, fue adonde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado». Elí le respondió: «Yo no te llamé, hijo mío; vuelve a acostarte». Samuel aún no conocía al Señor, y la palabra del Señor todavía no le había sido revelada. El Señor llamó a Samuel por tercera vez. Él se levantó, fue adonde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado». Entonces Elí comprendió que era el Señor el que llamaba al joven, y dijo a Samuel: «Ve a acostarte, y si alguien te llama, tú dirás: Habla, Señor, porque tu servidor escucha». Y Samuel fue a acostarse en su sitio.

Entonces vino el Señor, se detuvo, y llamó como las otras veces: «¡Samuel, Samuel!» Él respondió: «Habla, porque tu servidor escucha».

Samuel creció; el Señor estaba con él, y no dejó que cayera por tierra ninguna de sus palabras.

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Salmo
Sal 39,2.4ab.7.8-9.10


Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Yo esperaba con ansia al Señor;
él se inclinó y escuchó mi grito;
me puso en la boca un cántico nuevo,
un himno a nuestro Dios.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio.

Entonces yo digo: «Aquí estoy
–como está escrito en mi libro–
para hacer tu voluntad.»
Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas.

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios;
Señor, tú lo sabes.

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Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (6,13c-15a.17-20):

El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor; y el Señor, para el cuerpo. Dios, con su poder, resucitó al Señor y nos resucitará también a nosotros. ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? El que se une al Señor es un espíritu con él. Huid de la fornicación. Cualquier pecado que cometa el hombre queda fuera de su cuerpo. Pero el que fornica peca en su propio cuerpo. ¿O es que no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? Él habita en vosotros porque lo habéis recibido de Dios. No os poseéis en propiedad, porque os han comprado pagando un precio por vosotros. Por tanto, ¡glorificad a Dios con vuestro cuerpo!

Palabra de Dios
 

Evangelio del domingo

Evangelio según san Juan (1,35-42), del domingo, 18 de enero de 2015
 
Lectura del santo evangelio según san Juan
(1,35-42):

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Éste es el Cordero de Dios.»
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús.
Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?»
Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?»
Él les dijo: «Venid y lo veréis.»
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).»
Y lo llevó a Jesús.
Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).»

Palabra del Señor

Comentario del Domingo 2º del Tiempo Ordinario - Ciclo B



                                 

Meditación

* En el primer capítulo de su Evangelio, Juan nos conduce a través de una especie de viaje temporal, en una semana, con tres repeticiones de la expresión “al día siguiente” (vv. 29, 35 y 43). Nuestro pasaje nos ubica en el segundo de estos momentos, el central, y por lo tanto el más importante, caracterizado por el itinerario físico y espiritual que hacen los primeros discípulos de Juan hacia Jesús. Es el “día siguiente” del encuentro, de la elección, del seguimiento.

* Nuestra escena está  atravesada de manera muy viva por el intercambio intenso de miradas: de Juan hacia Jesús (v. 35); de Jesús a los dos discípulos (v. 38); de los discípulos a Jesús (vv. 38-39); y finalmente es Jesús el que dirige nuevamente su mirada a nosotros, en la persona de Pedro (v. 42).

El evangelista utiliza verbos diferentes, pero todos cargados de distintos matices, de intensidad; no se trata de miradas superficiales, distraídas, fugaces, sino más bien de contactos profundos, intensos, que parten del corazón, del alma. Es así que Jesús, el Señor, mira a sus discípulos y nos mira a nosotros; es así también que nosotros deberíamos aprender a mirarlo a Él. De manera especial es bello el verbo que abre y cierra el pasaje: “fijar la mirada”, que significa literalmente “mirar dentro”.

* Jesús está  caminando por el mar, por las orillas de nuestra vida; es así que Juan lo retrata, lo fija, usando el verbo en el participio para decirnos que, en el fondo, Jesús aún hoy está pasando a nuestro lado, como en aquel día. También Él puede visitar y atravesarse en nuestras vidas; nuestra tierra puede acoger las huellas de sus pasos.

* Talvez el centro del pasaje se encuentra precisamente en el movimiento de Jesús; primero Él camina, luego se vuelve y se detiene, con la mirada, con el corazón, en la vida de los dos discípulos. Jesús “se vuelve”, es decir, cambia, se adapta, deja su condición de antes y asume otra. Jesús aquí se nos revela como Dios encarnado, Dios que ha descendido en medio de nosotros, hecho hombre. Se ha vuelto del seno del Padre y se ha dirigido a nosotros.

* Es bello ver cómo el Señor nos hace participar en sus movimientos, en su propia vida; Él, de hecho, invita a los dos discípulos a “venir a ver”. No se puede estar detenido cuando se ha encontrado al Señor; su presencia nos pone en movimiento, nos hace levantar de nuestras viejas posiciones y nos hace correr. Tratemos de recoger todos los verbos que hacen referencia a los discípulos en este pasaje: “siguieron” (v. 37); “le seguían” (v. 38); “fueron… vieron… se quedaron con Él” (v. 39).

* La primera parte del pasaje se cierra con la experiencia bellísima de los primeros dos discípulos que se quedaron con Jesús; lo han seguido, han entrado en su casa y se han quedado allí con Él. Es el viaje de la salvación, de la verdadera felicidad, que se ofrece también a nosotros. Basta solamente con aceptar quedarse, con ser firmes, decididos, estar enamorados, sin ir de acá para allá, hacia uno u otro maestro del momento, uno u otro nuevo amor de la vida. Porque cuando está Jesús, el Señor, cuando hemos sido invitados por Él, realmente no hace falta nada.

Algunas preguntas


* El relato temporal de esta parte del Evangelio, con sus “al día siguiente” nos hace entender que el Señor no es una realidad abstracta y distante, sino que Él entra en nuestros días, en nuestros años que pasan, en nuestra existencia concreta. ¿Me siento dispuesto a abrir a Él mi tiempo, a compartir con él mi vida? ¿Estoy listo a entregar en sus manos mi presente, mi futuro, para que sea Él quien guíe cada “día siguiente” de mi vida?

* Los discípulos realizan un bellísimo camino espiritual, evidenciado por los verbos “oyeron, siguieron, vieron, se quedaron”. ¿No deseo, yo también, comenzar esta bella aventura con Jesús? ¿Tengo los oídos abiertos para oír, para escuchar con profundidad y así yo también poder dar la misma respuesta positiva al Amor del Padre que desea llegar a mí? ¿Siento nacer en mí el gozo de poder comenzar un camino nuevo, caminando detrás de Jesús? ¿Tengo los ojos del corazón totalmente abiertos como para comenzar a ver lo que realmente sucede dentro de mí y a mi alrededor, y para reconocer en cada acontecimiento la presencia del Señor?

* Pedro recibe un nombre nuevo por parte de Jesús; su vida se ve completamente transformada. ¿Me atrevo, hoy, a entregar al Padre mi nombre, mi vida, mi persona toda, así como es, para que Él pueda generarme de nuevo como hijo, como hija, llamándome con el nombre que él, en su infinito Amor, ha pensado para mí?
 

Reflexionemos

La de Samuel debería ser nuestra actitud. Es bueno que sea un joven el que nos muestra el camino. Como serán otros jóvenes los que en el N T nos estimulen con su ejemplo en la misma dirección: la joven María de Nazaret contestando al ángel «hágase en mi según tu palabra» Dios nos sigue hablando: tendríamos que saber escuchar su voz en lo interior, o en los ejemplos y consejos de las personas, o en los acontecimientos de nuestra vida, o en las consignas de la Iglesia. No siempre son claras estas voces: Samuel reconoció a Dios a la tercera. Tendríamos que saber aconsejar a los demás cuando lo necesitan. Nunca sabemos cuándo puede ser eficaz nuestra palabra o nuestro ejemplo. Elí supo recomendar a Samuel el camino bueno. Confianza en el futuro de la Iglesia. Dios sigue llamando. En aquellas circunstancias, mil años antes de Cristo, se podía pensar que no habla futuro. Pero Dios llamó a Samuel. No tenemos que perder nunca la esperanza. Lo que nosotros tenemos que hacer es saber escuchar esa voz y ayudar a que sea oída por otros.

Oración final
El Señor es mi pastor, nada me falta;
en verdes praderas me hace reposar, y me conduce hacia aguas frescas.
Conforta mi alma, me guía por el camino justo
por amor de su nombre.
Aunque camine por valles oscuros,
no temo ningún mal, porque Tú estás conmigo.
                                    (del Salmo 23)



SOLI DEO GLORIA

viernes, 2 de enero de 2015

LITURGIA DEL SEGUNDO DOMINGO DESPUES DE NAVIDAD 2015


Lecturas del Domingo 2º después de Navidad

 Domingo, 4 de enero de 2015
 

Primera lectura


 Salmo
Sal 147,12-13.14-15.19-20

 
La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti.

Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.
 

Segunda lectura


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los
Efesios (1,3-6.15-18):

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya. Por eso yo, que he oído hablar de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestro amor a todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mi oración, a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos.


Tercera Lectura: 

Evangelio

Evangelio según san Juan (1,1-18), del domingo, 4 de enero de 2015
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Lectura del santo evangelio según
San Juan (1,1-18):

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de quien dije: “El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo.”»
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado ha conocer.

Palabra del Señor
 


Meditación
 
Iniciamos el año en la esperanza de Dios que llega en forma de Palabra. Es la Palabra que reside y era Dios, Palabra de vida y de luz en medio de un mundo inundado de oscuridades. ¿Pero, qué es la Palabra que se hace carne? ¿Qué significa que la Palabra estaba desde el principio? ¿Qué diferencia existe entre esta Palabra y la palabra de los hombres y del mundo? El diccionario define palabra como “sonido o conjunto de sonidos articulados que expresan una idea” o como “representación grafica de estos sonidos” o “facultad de hablar o expresarse.” La palabra humana, a diferencia de la Palabra que es Dios, tiende a ser cambiante y a no permanecer en el tiempo. Por eso decimos que “la palabras se la llevan el viento”, “una palabra mal colocada, estropea el más bello pensamiento”, “una palabra hiere más profundamente que una espada”, “hay palabras que solo deberían servir una vez:” entre muchas otras. La palabra humana vista desde el pesimismo tiende a ser cambiante, fluctuante, manipuladora, creadora de intriga y chismas, fuente de malas interpretaciones, de confusiones…
 
Nada más lejano de la Palabra que acampa entre nosotros y se hace carne hoy.
 
La Palabra que se nos presenta hoy es radicalmente diferente. Es la Palabra que podemos ver en la creación entera, que podemos escuchar en un “gracias”, en un “perdóname”, en un “te comprendo y estoy contigo” en un “silencio que habla”. Esa Palabra de Dios la escuchamos de personas que han sabido levantarse de situaciones difíciles, que han sabido sufrir con esperanza, luchar por un mundo más tierno, justo y generoso.
 
La Palabra que quiere nacer hoy en ti siempre suma y multiplica en esperanza y generosidad para servir. Es Palabra que nunca traiciona, nunca toma parte de las envidias ni egoísmos, nunca aplasta ni se vanagloria, nunca explota a los más pequeños, nunca se crece en las injusticias, ni en las traiciones.
 
Hoy “la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros” en la persona de Jesús y es alegría y gozo para cada uno de manera individual y colectiva. Hoy la Palabra llena de sabiduría y “echa raíces entre un pueblo glorioso” y “reside en la congregación plena de los santos”, de tu familia, tu comunidad, tus compañeros de trabajo, tus esfuerzos, sueños, luchas, sufrimientos, vacíos y soledades. Deja morar esta presencia sanadora de la Palabra que acompaña y decide ahora mismo que resida en ti para que experimentes el “gozo de tu Señor”.
 
2015, es el año de vivir en la Palabra “que nos ha bendecido en la persona de Cristo” y nos motiva a dar gracias por todo: tus preocupaciones, tus recuerdos tristes, tus sufrimientos, tu soledad. Hoy la iniciativa de la Palabra nos invita a sabernos y sentirnos hijos y hermanos, ha crecer en santidad, a acrecentar la alabanza al creador. No dejemos que las dudas y las creencias de un mundo materialista muchas veces injusto apaguen la Palabra que hoy desea acampar en ti y en los tuyos. Esta Palabra siempre te va a amar, escuchar, comprender, acompañar, cuidar y respetar. Deja que te dé luz nueva y te haga crecer a una vida renovada llena de bienes espirituales y celestiales. ¡Amén!
 
 
Oremos con todo nuestro corazón
 
 
Padre Celestial: Necesitamos la gracia, la sabiduría y la Palabra de Dios para poder vivir este año 2015 en su presencia y en sus mandatos. Por eso se lo pedimos al Señor diciéndole: Señor, danos tu Palabra que nos llena de tu Sabiduría.
 
 
Oramos fervientemente
 
• Por la Iglesia, para que haga presente la salvación que nos ha traído el Señor con su nacimiento y su Palabra. Oremos.
 
• Por todos los que tienen el poder económico, social, político y judicial en nuestro país, para que se abran a la sabiduría de Dios y se preocupen por buscar la paz, el desarrollo y la justicia. Oremos.
 
• Por quienes son más pobres que nosotros para que el Señor les ayude a solucionar sus problemas y nosotros seamos solidarios y generosos con ellos. Oremos.
 
• Por quienes han iniciado este año enfermos, para que el Señor les traiga la salud del cuerpo, de la mente y del espíritu. Oremos.
 
• Por las familias que no han podido celebrar juntas estas fiestas para que el Amor de Dios llene sus corazones y puedan pronto reunirse. Oremos.
 
• Por los consagrados y consagradas para que llenos de la sabiduría de Cristo sean cada vez entregados al Señor y a su pueblo pobre y necesitado. Oremos.
 
• Por todos nosotros y nosotras, para que este año 2015 sea de paz interior, y de compromiso por mejorar nuestra patria, siendo solidarios y generosos con los más necesitados. Oremos.
 
Padre Celestial:  Acoge y atiende con generosidad estas plegarias que humildemente te presentamos. Llénanos de tu Sabiduría que nos lance a ser solidarios y generosos con todos y todas. Por Jesucristo Nuestro Señor.  Amén !

 
SOLI DEO GLORIA
REV. RUBEN DARIO DAZA

jueves, 11 de diciembre de 2014

TERCER DOMINGO DE ADVIENTO 2014


III DOMINGO DE ADVIENTO -C-



PRIMERA LECTURA

El Señor se alegra con júbilo en ti

Lectura de la profecía de Sofonías 3,14-18


Regocíjate, hija de Sión, grita de júbilo, Israel; alégrate de todo corazón, Jerusalén. El Señor ha cancelado tu condena, ha expulsado a tus enemigos. El Señor será el rey de Israel, en medio de ti, y ya no temerás. Aquel día dirán de Jerusalén: "No temas, Sión, no desfallezcan tus manos. El Señor, tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva. El se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta."

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Salmo responsorial 

Is. 12,2-3. 4bcd. 5-6



R/ Gritad jubilosos: "Que grande es en medio de ti el santo de Israel."

El Señor es mi Dios y salvador: confiaré y no temeré,
porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación.
Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.

Dad gracias al Señor, invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas,
proclamad que su nombre es excelso.

Tañed para el Señor, que hizo proezas,
anunciadlas a toda la tierra;
gritad jubilosos, habitantes de Sión:
"Que grande es en medio de ti el Santo de Israel."


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SEGUNDA LECTURA

El Señor está cerca

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 4,4-7
Hermanos: Estad siempre alegres en el Señor; os repito, estad siempre alegres. Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca. Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios. Y la paz de Dios, que sobre pasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

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Aleluya

El Espíritu del Señor está sobre mí,
me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres.

Evangelio


Qué hacemos nosotros?

Lectura del santo Evangelio según San Lucas. 3,10-18

En aquel tiempo la gente preguntaba a Juan: "¿Entonces qué hacemos?" El contestó: "El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo."

Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron: "¿Maestro, qué hacemos nosotros?" El les contestó: "No exijáis mas de lo establecido." Unos militares le preguntaron: "¿Qué hacemos nosotros?" El les contestó: "No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga."

El pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dejo a todos: "Yo os bautizo con agua; pero viene uno que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. El os bautizará con el Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano el bieldo para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga." Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba el Evangelio.


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Comentario las lecturas


"¿Entonces qué hacemos?" Esta es la hermosa pregunta que le hacen a Juan Bautista. Hermosa porque denota que ya se ha visto el problema y se quiere trabajar para resolverlo. Juan les ha convencido de que tienen pecado y el corazón se ha abierto a la conversión como preparación a la venida del Mesías.

"¿Entonces qué hacemos?" Son palabras que demuestran interés por resolver un problema y confianza para dejarse guiar.

"¿Entonces qué hacemos?" Denota la actitud de un corazón bien dispuesto también hoy para preparase a recibir al Señor. Es un despertar de la frialdad y la indiferencia de un mundo que ya no espera a Dios.

¿Que has hecho hasta ahora para prepararte a la Navidad? ¿De que ha servido el adviento?

Aun puedes recapacitar. No es suficiente algunos cambios superficiales. Hace falta escuchar otra vez a Juan Bautista y comprender que nuestra vida se ha enredado en la cultura del mundo. Dios quiere irrumpir en nuestras vidas, que le dejemos actuar libremente.

No podemos servir a dos maestros. Si somos cristianos sabemos que nuestra visión y nuestro comportamiento no concuerdan con la cultura prevalente. No nos vale justificarnos: "todo el mundo lo hace" porque no seguimos a todo el mundo, seguimos a Jesucristo. Sabemos que no nos van a comprender. Vamos a tener conflictos en el trabajo y en todas partes porque actuamos en la luz y no cedemos a las tinieblas.

¿De veras quieres ser cristiano?

Lutero, nos exhorta a reconocer lo que significa querer: Me dices que sí, que quieres. —Bien, pero ¿quieres como un avaro quiere su oro, como una madre quiere a su hijo, como un ambicioso quiere los honores o como un pobrecito sensual su placer?

—¿No? —Entonces no quieres.

"¿Entonces qué hacemos?" Requiere una respuesta concreta. Un serio examen. Una buena confesión. Les exhorto a que se confiesen antes de Navidad. Entonces, un firme propósito de enmienda con decisiones concretas por las cuales voy a luchar hasta que se hagan habituales.

Creo que en específico debemos renovar:

1: Nuestro compromiso de oración diaria. Visitas a Jesús Sacramentado

2: Confesión frecuente

3: Renovar los lazos familiares. Orar juntos, compartir.

4: Participar mas en la vida de la comunidad cristiana que es la parroquia, compartiendo mis talentos y aprendiendo.

5: Renunciar a todo lo que ofende al Señor

Cuando preguntaron a Juan: "¿Entonces qué hacemos?", es porque creían en el. Su testimonio de vida respaldaba su palabras. Entonces el poder de Dios tocaba los corazones. Ellos confiaban que Juan les podía enseñar como recibir al Mesías de Dios.

Hoy día ¡Cuanta necesidad hay de cristianos que vivan su fe con la convicción de Juan Bautista! Tu también has sido llamado por Dios desde tu bautismo para evangelizar. La gente de tu trabajo, de tu casa, quizás se burlen de ti por tu fe. Pero en el fondo ellos te están observando y poniendo a prueba. Si tu vida da buenos frutos, si a pesar de todo los tratas con amor y hay en ti el gozo del que San Pablo escribió a los filipenses (segunda lectura), ellos van a querer lo que tu tienes. Estate preparado para las oportunidades en que puedas tu también responder a la pregunta: "¿Entonces qué hacemos?" y como Juan, llevarles a Cristo.

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COMENTARIOS AL CÁNTICO
 DE ISAÍAS
Is 12, 2-3. 4bcd. 5-6



1.
• La salvación, una fuente inagotable.
El nombre de Isaías («Dios-salva») simboliza y localiza la fuente salvadora de Israel. Salvación que si en el pasado fue liberación de Egipto, en el presente es confianza sin temor. En uno y otro caso es lícito celebrar a Dios como fortaleza, poder y salvación.

La iniquidad de Israel consistió en haber abandonado a Dios, fuente inagotable de agua viva, salvadora, y haber excavado cisternas agrietadas que no pueden retener el agua.

A pesar de todo, el mensaje de Isaías se abre hacia el futuro al invitar a los sedientos a beber gratuitamente. Quien sienta sed está predispuesto a adherirse a Jesús, la roca de la que mana el agua, nuevo Templo y fuente abierta en Jerusalén. Quien bebe en el costado del Traspasado recibe el Espíritu de la nueva Creación. Es un hombre nacido de nuevo y de arriba; goza de la vida que caracteriza a la creación terminada. Este hombre nuevo forma parte de la comitiva del Exodo iniciado por Jesús,

• El testimonio, respuesta de la comunidad.
La comunidad posexílica puede proclamar ante el mundo cuanto Dios hizo por ella en el pasado. Corresponde a la comunidad restaurada celebrar jubilosamente las proezas de Dios, contar sus hazañas, proclamar la grandeza del "Santo de Israel", dar gracias a Dios salvador.

Es la misma misión confiada a la Iglesia: primero vive la salvación que brota de sus fuentes y después la difunde por el mundo entero. Ser testigos del Resucitado en Jerusalén, en Judea y Samaria y hasta los confines de la Tierra es el programa misionero de la Iglesia.

La finalidad del testimonio es llevar a otros hombres a la fe, a la adhesión personal a Jesús Mesías. Quienes aceptan el testimonio eclesial poseen en sí mismos el testimonio de Jesús, que es la Profecía de los tiempos nuevos. La sangre del Cordero y la Palabra del Testimonio son armas eficaces para vencer los poderes de la Bestia. Ser testigos de Jesús es gritar la grandeza del Santo de Israel.

Dios Padre Santo, nuestros padres nos han hablado de tu grandeza para con ellos: nos enseñaron a darte gracias, a invocar tu nombre, a contar a los pueblos tus hazañas; concédenos ser un vivo testimonio del Resucitado, para que todos los pueblos griten jubilosos que sólo Tú eres grande por los siglos de los siglos.


2.

El júbilo del pueblo redimido


1. El himno que se acaba de proclamar entra como canto de alegría en la Liturgia de las Laudes. Constituye una especie de culminación de algunas páginas del libro de Isaías que se han hecho  célebres por su lectura mesiánica. Se trata de los capítulos 6-12, que se suelen denominar "el libro del Emmanuel". En efecto, en el centro de esos oráculos proféticos resalta la figura de un soberano que, aun formando parte de la histórica dinastía davídica, tiene perfiles transfigurados y recibe títulos gloriosos:  "Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre sempiterno, Príncipe de la paz" (Is 9, 5).

La figura concreta del rey de Judá que Isaías promete como hijo y sucesor de Ajaz, el soberano de entonces, que estaba muy lejos de los ideales davídicos, es el signo de una promesa más elevada:  la del rey Mesías que realizará en plenitud el nombre de "Emmanuel", es decir, "Dios con nosotros", convirtiéndose en la perfecta presencia divina en la historia humana. Así pues, es fácilmente comprensible que el Nuevo Testamento y el cristianismo hayan intuido en esa figura regia la fisonomía de Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre solidario con nosotros.

2. Los estudiosos consideran que el himno al que nos estamos refiriendo (cf. Is 12, 1-6), tanto por su calidad literaria como por su tono general, es una composición posterior al profeta Isaías, que vivió en el siglo VIII antes de Cristo. Casi es una cita, un texto de estilo sálmico, tal vez para uso litúrgico, que se incrusta en este punto para servir de conclusión del "libro del Emmanuel". En efecto, evoca algunos temas referentes a él:  la salvación, la confianza, la alegría, la acción divina, la presencia entre el pueblo del "Santo de Israel", expresión que indica tanto la trascendente "santidad" de Dios como su cercanía amorosa y activa, con la que el pueblo de Israel puede contar.

El cantor es una persona que ha vivido una experiencia amarga, sentida como un acto del juicio divino. Pero ahora la prueba ha pasado, la purificación ya se ha producido; la cólera del Señor ha dado paso a la sonrisa y a la disponibilidad para salvar y consolar.

3. Las dos estrofas del himno marcan casi dos momentos. En el primero (cf. vv. 1-3), que comienza con la invitación a orar:  "Dirás aquel día", domina la palabra "salvación", repetida tres veces y aplicada al Señor:  "Dios es mi salvación... Él fue mi salvación... las fuentes de la salvación". Recordemos, por lo demás, que el nombre de Isaías -como el de Jesús- contiene la raíz del verbo hebreo ylsa", que alude a la "salvación". Por eso, nuestro orante tiene la certeza inquebrantable de que en la raíz de la liberación y de la esperanza está la gracia divina.

Es significativo notar que hace referencia implícita al gran acontecimiento salvífico del éxodo de la esclavitud de Egipto, porque cita las palabras del canto de liberación entonado por Moisés:  "Mi fuerza y mi canto es el Señor" (Ex 15, 2).

4. La salvación dada por Dios, capaz de suscitar la alegría y la confianza incluso en el día oscuro de la prueba, se presenta con la imagen, clásica en la Biblia, del agua:  "Sacaréis agua con gozo de las fuentes de la salvación" (Is 12, 3). El pensamiento se dirige idealmente a la escena de la mujer samaritana, cuando Jesús  le ofrece  la  posibilidad  de  tener  en  ella  misma una  "fuente  de agua  que salta para la vida eterna" (Jn 4, 14).

Al respecto, san Cirilo de Alejandría comenta de modo sugestivo:  "Jesús llama agua viva al don vivificante del Espíritu, por medio del cual sólo la humanidad, aunque abandonada completamente, como los troncos en los montes, y seca, y privada por las insidias del diablo de toda especie de virtud, es restituida a la antigua belleza de la naturaleza... El Salvador llama agua a la gracia del Espíritu Santo, y si uno participa de él, tendrá en sí mismo la fuente de las enseñanzas divinas, de forma que ya no tendrá necesidad de consejos de los demás, y podrá exhortar a quienes tengan sed de la palabra de Dios. Eso es lo que eran, mientras se encontraban en esta vida y en la tierra, los santos profetas y los Apóstoles y sus sucesores en su ministerio. De ellos está escrito: Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación" (Comentario al Evangelio de san Juan II, 4, Lutero, pp. 272. 75).

Por desgracia, la humanidad con frecuencia abandona esta fuente que sacia a todo el ser de la persona, como afirma con amargura el profeta Jeremías:  "Me abandonaron a mí, manantial de aguas vivas, para hacerse cisternas, cisternas agrietadas, que no retienen el agua" (Jr 2, 13). También Isaías, pocas páginas antes, había exaltado "las aguas de Siloé, que corren mansamente", símbolo del Señor presente en Sión, y había amenazado el castigo de la inundación de "las aguas del río -es decir, el Éufrates- impetuosas y copiosas" (Is 8, 6-7), símbolo del poder militar y económico, así como de la idolatría, aguas que fascinaban entonces a Judá, pero que la anegarían.

5. La segunda estrofa (cf. Is 12, 4-6) comienza con otra invitación -"Aquel día diréis"-, que es una llamada continua a la alabanza gozosa en honor del Señor. Se multiplican los imperativos para cantar:  "dad gracias, invocad, contad, proclamad, tañed, anunciad, gritad".

En el centro de la alabanza hay una única profesión de fe en Dios salvador, que actúa en la historia y está al lado de su criatura, compartiendo sus vicisitudes:  "El Señor hizo proezas... ¡Qué grande es en medio de ti  el Santo de Israel!" (vv. 5-6). Esta profesión de fe tiene también una función misionera:  "Contad a los pueblos sus hazañas... Anunciadlas a toda la tierra" (vv. 4-5). La salvación obtenida debe ser testimoniada al mundo, de forma que la humanidad entera acuda a esas fuentes de paz, de alegría y de libertad.


SOLI DEO GLORIA
Rev. Ruben Daza