miércoles, 22 de abril de 2015

LAS MENTIRAS: EL CASO DE RAHAB







TEOLOGÍA DE LO COTIDIANO
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Mentiras... esa mala costumbre del ser humano. El caso de Rahab

No soporto a la gente mentirosa. Esa que se inventa excusas para quedar bien, para no decir las verdades. Esa gente que no merece perder un ápice de nuestro tiempo y que, por saber, por entender y por comprender las situaciones, lamentablemente lo perdemos... el tiempo.
Lo que sí ganamos es desconfianza. Y no solo sobre esa persona, sino que a lo largo de nuestra existencia vamos encontrándonos con personajes, que lamentablemente pierden su identidad como EL no personas, que van sumando para que dicha desconfianza la dirijamos y la enfoquemos momentáneamente hacia el ser humano en general. Insisto, momentánea y puntualmente. Entre otras cosas porque no todo el mundo merece ser prejuzgado por la culpa ajena de un tercero.

Qué patéticos llegamos a ser en algunos momentos. Si bien es cierto que todos hemos mentido o mentimos en algún momento, también está la versión de no contar toda la verdad. Que esa es otra. Otra justificación para situaciones que no tienen justificación, valga la redundancia.

No me refiero a mentiras para nuestra propia supervivencia, que quizá, y solo quizá, podrían ser llevadas al terreno de la benevolencia. Lo triste son las mentiras para quedar bien a través de una excusa vulgar, barata y, encima, de fácil descubrimiento. O para dañar... esas son las más crueles, retorcidas, inhumanas y déspotas de las existentes. Sobres esas mentiras me recuerda a las acciones de Rahab para proteger a los espías que envolvían una mentira. La Escritura dice: "Los labios mentirosos son abominación a Jehová; pero los que hacen verdad son su contentamiento (Prov12:22). ¿Fue eso justificado?. Recuerden que ella fue elogiada por su fe.

Pero, ese no es el punto en la historia de Rahab. No hay necesidad de una inteligente racionalización para justificar su mentira. La Escritura nunca elogia la mentira. Rahab no es aplaudida por su ética. Rahab es un ejemplo positivo de fe. En ese momento, su fe recién nacía, débil, y con necesidad de nutrientes y de crecimiento. Sus conocimientos de Jehová eran escasos. En el libro de Josué 2:9-11 ella deja en claro que algo sabía sobre Él, habiendo desarrollado un agudo interés en Jehová como producto de las historias sobre el escape de Israel desde Egipto.

Pero es probable que, antes de esa noche, no haya conocido a un verdadero adorador de Jehová. Muy posiblemente no tenía conocimiento del valor que ÉL asignaba a la verdad. Mientras tanto, ella era un producto de una cultura corrupta donde la ética era prácticamente inexistente. En su sociedad y especialmente en su profesión mentir era un estilo de vida.La manera como respondió es justo la que podríamos esperar de un nuevo creyente bajo estas circunstancias.

El punto es que esa fe de Rahab, aún sin desarrollo,inmediatamente dio frutos de acción.”Recibió a los espías en paz” (Hebreos11:31) quiere decir que no solo los escondió sino que también abrazó implícitamente su causa. De este modo confió todo su futuro al Dios de ellos.Y la prueba de su fe no fue la mentira que dijo, sino el hecho que “recibió a los mensajeros y los envió por otro camino” (Santiago2:25) cuando podría haberlos delatado por dinero.

Es por eso, que la mentira no es lo que hizo que su acción fuera loable. Fue que renunció a una promesa fácil,se puso en peligro,y se jugó el todo por el todo por el Dios de Israel. Nada sino la fe podría haber hecho un tan dramático e instantáneo cambio en el carácter de tal mujer. Obviamente,había desarrollado una gran curiosidad acerca de Jehová por las historias sobre su trato con Israel.Ahora que ella había conocido a personas de carne y hueso que le conocían y le adoraban, estaba lista para involucrarse del todo con ellos.

En realidad, desde mi punto de vista, mentimos por muchos motivos, pero uno de ellos es, sin lugar a dudas, el miedo a decir la verdad. Qué incongruente y a la vez tan curioso, ¿no crees? Como suelo decir siempre, la confianza no se regala ni se da, se gana.

QUE DIOS ILUMINE SUS CAMINOS !!!

1 comentario:

  1. Pues como usted lo dice pastor Ruben, las mentiras son nuestro pan de cada día. Allí la usamos y convivimos con ellas que parecen ser nuestro estilo de vida. Pero es un error creer que ese debe ser nuestra forma de ser. No podemos mentir, no debemos mentir, porque si no estaremos siempre muy equivocados y pagaremos severas consecuencias. Lo felicito por el artículo.

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