lunes, 28 de septiembre de 2015

Juan 10:1-18 : Jesús Nuestro Pastor, un estudio exegético.


INTRODUCCIÓN

                Este trabajo exegético del evangelio según San Juan capítulo 10:1-18 tiene como objetivo el de buscar entender el mensaje bíblico dentro de la mayor fidelidad al contexto histórico original. La interpretación bíblica es de fundamental importancia no solo para cuestiones académicas, pero también para el buen desarrollo en forma integral de las actividades de la Iglesia.

            Actualmente las Iglesias Cristianas están perdiendo su propia identidad en estos tiempos de crisis, donde la confesión y la práctica de fe, parecen escapar del patrón establecido por la historicidad del mensaje bíblico, relatado en las Sagradas Escrituras. La falta de valorización de estas dos dimensiones conduce inevitablemente a una distorsión de la misión de la Iglesia.

            El texto en estudio de Juan 10:1-18 nos aproxima a este camino de corrección a través de la enseñanza. Como todo mensaje contenido en el evangelio de Juan, Jesús es el verdadero pastor, pastor por excelencia que da su vida por sus ovejas; es el mediador único, es la puerta de acceso a las ovejas (10,7) y que permite ir a los pastos (10,9). Él mismo viene a ser la verdadera puerta del cielo bajada a la tierra, el único mediador: por él se comunica Dios a los hombres, por él tienen los hombres acceso al Padre.

            Si bien en el Antiguo Testamento, Jehová se muestra como el Gran pastor (Salmos 23 – Ezequiel 34:11-16) que reasume la dirección de su rebaño y va a confiarla al Mesías. En efecto, los pastores de Israel se han mostrado infieles a su misión. No han buscado a Jehová, se han rebelado contra Él. Sin ocuparse del rebaño, sino apacentándose a sí mismos (Ez 34,3). “A todos estos pastores se los llevará el viento” (Jer 22,22). En el Nuevo Testamento y en especial el cuarto evangelio marca a la Iglesia viva bajo el cayado del único pastor (Jn 10). Nótese, sin embargo el amor que revela Jesús por sus ovejas es el amor que une al Padre y al Hijo, ese amor hace que Jesús sea el pastor perfecto porque da su vida por sus ovejas; no sólo es “herido”, sino que él mismo da su vida; de esta forma conocerán al Señor que las ha salvado. El “único pastor” anunciado (Ez 34,23) “soy yo”, dice Jesús (Jn 10,11).

            El método utilizado para este trabajo exegético es el crítico literario, cuyo desarrollo contiene las partes estudiadas que van desde el texto original hasta una lectura teológica actualizada en los días de hoy, se va a presentar una síntesis del significado y la actualización del texto a la realidad de la comunidad de nuestra iglesia.


TEXTO ORIGINAL

10 μν μν λέγω μν, μ εσερχόμενος δι τς θύρας ες τν αλν τν προβάτων λλ ναβαίνων λλαχόθεν κενος κλέπτης στν κα λστής·  δ εσερχόμενος δι τς θύρας ποιμήν στιν τν προβάτων. τούτ θυρωρς νοίγει, κα τ πρόβατα τς φωνς ατο κούει κα τ δια πρόβατα [a]φωνε κατ’ νομα κα ξάγει ατά. [b]ταν τ δια [c]πάντα κβάλ, μπροσθεν ατν πορεύεται, κα τ πρόβατα ατ κολουθε, τι οδασιν τν φωνν ατο·λλοτρί δ ο μ [d]κολουθήσουσιν λλ φεύξονται π’ ατο, τι οκ οδασι τν λλοτρίων τν φωνήν. ταύτην τν παροιμίαν επεν ατος ησος· κενοι δ οκ γνωσαν τίνα [e]ν λάλει ατος.
Επεν ον πάλιν [f]ατος ησος· μν μν λέγω μν [g]τι γώ εμι θύρα τν προβάτων. πάντες σοι λθον [h]πρ μο κλέπται εσν κα λσταί· λλ’ οκ κουσαν ατν τ πρόβατα. γώ εμι θύρα· δι’ μο άν τις εσέλθ σωθήσεται κα εσελεύσεται κα ξελεύσεται κα νομν ερήσει. 10  κλέπτης οκ ρχεται ε μ να κλέψ κα θύσ κα πολέσ· γ λθον να ζων χωσιν κα περισσν χωσιν.
11 γώ εμι ποιμν καλός· ποιμν καλς τν ψυχν ατο τίθησιν πρ τν προβάτων· 12  [i]μισθωτς κα οκ ν ποιμήν, ο οκ [j]στιν τ πρόβατα δια, θεωρε τν λύκον ρχόμενον κα φίησιν τ πρόβατα κα φεύγει— κα λύκος ρπάζει ατ κα [k]σκορπίζει— 13 [l]τι μισθωτός στιν κα ο μέλει ατ περ τν προβάτων. 14 γώ εμι ποιμν καλός, κα γινώσκω τ μ κα[m]γινώσκουσί με τ μά, 15 καθς γινώσκει με πατρ κγ γινώσκω τν πατέρα, κα τν ψυχήν μου τίθημι πρ τν προβάτων. 16 κα λλα πρόβατα χω οκ στιν κ τς αλς ταύτης· κκενα [n]δε με γαγεν, κα τς φωνς μου κούσουσιν, κα [o]γενήσονται μία ποίμνη, ες ποιμήν. 17 δι τοτό [p]με πατρ γαπ τι γ τίθημι τν ψυχήν μου, να πάλιν λάβω ατήν. 18 οδες [q]αρει ατν π’ μο, λλ’ γ τίθημι ατν π’ μαυτο. ξουσίαν χω θεναι ατήν, κα ξουσίαν χω πάλιν λαβεν ατήν· ταύτην τν ντολν λαβον παρ το πατρός μου.

TRADUCCIÓN[1]:

EL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN CAP. 10: 1-18

Cap. 10. v.1 De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador.
2 Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.
3 A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca.
4 Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.
5 Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.
6 Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía.

7 Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas.
8 Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas.
9 Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.
10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

11 Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.
12 Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa.
13 Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas.
14 Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,

15 así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

16 También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.
17 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar.
18 Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.

OBSERVACIONES GENERALES

Nosotros llamamos a los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas los “evangelios sinópticos”, no es porque encontramos en ellos una buena sinopsis de la vida y las enseñanzas de Jesucristo, en contraste con lo que se puede observar en el evangelio de Juan, ya que estos (los sinópticos) por causa de que concuerdan entre sí, vienen juntos pudiéndose comparar en columnas paralelas con los registros de los demás evangelistas. En cuanto que el evangelio de Juan apenas se puede observar menos de un 10% del material escrito que es presentado por los demás evangelios. 

Siendo así, podemos decir que de ninguna manera los registros del evangelio de Juan pueden ser colocados en columnas paralelas con los registros de los demás evangelistas, ya que no se ven las cosas juntamente con ellos, Juan no es catalogado como un evangelio sinóptico. Sabemos que más del 90% de ese material se encuentra por fuera de la tradición de los evangelios sinópticos, este hecho es suficiente para declarar que es imposible cualquier intento de lograr una armonía entre los cuatros evangelios de los cuales disponemos.

Dentro de las distintivas características del evangelio de Juan, es el lugar que se le da al Antiguo Testamento[2], el tema de la creación (Jn 1,1 ss) el tema de la Pascua-alianza lleva en si el del éxodo y con él, incluye todos los temas subordinados, por ej: la presencia de la gloria en la Tienda del Santuario (Tabernáculo), el cordero (Jn 1,29; 19:36), la Ley (Jn 3,1 ss), Moisés y la serpiente en el desierto (Jn 3,14), el maná (Jn 6,31), etc. La historia de Jesús se  despliega en términos del pacto y las promesas del Antiguo Testamento. Nicodemo vio a Jesús como un maestro judío (Jn 3,2), y Jesús utilizó las Escrituras del Antiguo Testamento para responderles a sus oponentes (Jn 10,34). Moisés y Abraham figuran de modo prominente en la presentación que hace Juan de Jesús, como también figura la representación antiguotestamentaria del buen pastor.

…” tanto la utilización que hace nuestro Señor, del Antiguo Testamento, así como los propios comentarios del evangelista, reflejan el supuesto de que toda la Escritura apunta a Cristo. Él es el cumplimiento de lo Antiguo, y este hecho debe guiarnos en la interpretación de los conceptos del evangelio”. [3]

La enseñanza sobre el Espíritu Santo, el evangelio de Juan tiene más que decir acerca del Espíritu, que cualquier otro evangelio. El Espíritu Santo es parte importante de la conversación que Jesús tuvo con Nicodemo, y más importante lo es, el discurso de despedida de Jesús, en los capítulos del 14 al 17. Las palabras de Jesús, que están escritas en este evangelio, dejaron claro que cuando él saliera para ascender al Padre, el Espíritu Santo vendría como un consolador para sus discípulos.



EL EVANGELIO DE JUAN Y LOS GRANDES 
TEMAS BIBLICOS


Basta con mencionar palabras y frases tales como: “vida”, “luz”, “amor”, “fe”, “Yo Soy”, y la palabra “verdad”, para darse cuenta uno, de que este evangelio se caracteriza por el trato que le da a grandes temas. Aunque algunos de éstos están presentes en los demás evangelios, en ninguna parte, sea en Mateo, en Marcos o en Lucas, reciben tanto tratamiento como en Juan.[4]


En comparación con los evangelios sinópticos, el evangelio de Juan utiliza menos veces el título de “Hijo del Hombre”, habla más de la relación entre Jesús y Dios Padre, y explica el papel de Jesús como el Mesías judío. Juan también tiene mucho que decir acerca de la humanidad de Jesús. Se nos ofrecen vislumbres de Jesús en el conflicto familiar que se suscitó en Caná. Lo vemos cansado junto al pozo, cerca de Sicar, profundamente atribulado y sollozando en Betania, y sediento en la cruz.

LA AUTORÍA

           
El autor fue un testigo ocular de los eventos sobre los cuales escribió (Jn 1,14). Él era, aparentemente, “el discípulo a quien amaba Jesús” (Jn 21,20, 24), uno de los doce apóstoles.


El autor tenía un conocimiento detallado de las costumbres judías (Jn 2,6; 7,37; 18,28; 19,31-42). También estaba bien familiarizado con la historia de los judíos (la construcción del templo, las actitudes políticas del pueblo, el papel y sucesión del sumo sacerdote, etc). Además, él estaba familiarizado con la geografía de Palestina, tanto en Jerusalén como en la campiña. Esta fue la conclusión a la cual llegó Guthric:

Esta [la creencia de que el evangelio de Juan fue escrito por el apóstol Juan]… es el punto de vista tradicional, y la que encuentra bastante respaldo en la evidencia interna. De hecho podría decirse que no existe evidencia que pruebe lo contrario, a pesar de la gran oposición que hay en contra de ella. Parecería que tal punto de vista explica, en la totalidad, más hechos que cualquier otro, aunque no se encuentre libre de objeciones.[5]

Podemos decir entonces que el autor del Evangelio Según San Juan, es Juan el Apóstol, hijo de Zebedeu y hermano de Santiago, que lo escribió en edad avanzada. Sin embargo la alta crítica



EL PROPÓSITO DEL EVANGELIO DE JUAN



El propósito de un libro de la Biblia es siempre una de las cuestiones que analizan los que lo estudian. El evangelio de Juan es singular por el hecho de que su propósito está claramente expresado. El autor mismo escribió lo siguiente:

Hizo además Jesús otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre (Jn 20,30-31).

Aunque muchas otras cuestiones relacionadas se abordan en el evangelio, la génesis y desarrollo de fe deben continuar siendo el centro de todo lo que veamos como propósito del autor. Sin embargo debemos tener claro que el cuarto evangelio fue escrito para responder a las objeciones o dificultades de diversos grupos en cuestiones de dogmas y creencias, si bien que el contenido de este evangelio lejos de ser una biografía de Jesús, es de carácter teológico que atiende a judíos cristianos y a los helenistas de Asia Menor, para que puedan enfrentar a los nuevos problemas dentro de la comunidad.[6]

LA FECHA


Hubo un tiempo cuando muchos eruditos sostenían que el evangelio de Juan debía haber sido escrito durante la última cuarta parte del siglo II. Esto, por supuesto, haría de otra persona, y no de Juan, el autor, y daría a entender que el autor no fue un testigo ocular del ministerio de Jesús. No obstante en 1934, se descubrió un fragmento de papiro conteniendo Juan 18, 31-33, 37-38, en la Biblioteca John Rylands, en Manchester, Inglaterra (el cual había sido traído de Egipto a Inglaterra en 1920). Los expertos fecharon este fragmento en la primera cuarta parte del siglo II, probablemente cerca del 125 d.C. Esto significa que para tal fecha, el evangelio de Juan ya era conocido en una remota provincia del río Nilo. No se conoce a ciencia cierta cuanto tiempo atrás habría sido escrito el original.

Si, como ya se ha supuesto, fue el apóstol Juan quien escribió este evangelio, entonces es probable que fuera entre el 90 y el 100 d. C. seguirá así con esta fecha hasta que otras evidencias puedan ser descubiertas.[7]


CIUDAD DE ORIGEN



La tradición que más se apoya sobre el testimonio de Ireneo quiere colocar que el Evangelio fue redactado en la ciudad de Éfeso; otros indicios nos incitan a buscar su origen en la ciudad de Antioquia. Su estilo y su lenguaje (aramáicos) traen las marcas de una doble influencia, helenístico y el judío.

Sin embargo la tradición más consistente y vigorosa ha vinculado este evangelio a la ciudad de Éfeso, sin importar si Juan lo escribió o no, o si fue redactado por un grupo de discípulos de Juan, todo parece indicar a Éfeso como la ciudad de origen del Evangelio de Juan.



ANÁLISIS LITERARIO DEL TEXTO DE JUAN 10: 1-18   

1.- Análisis Morfo-Estructural

1.1.        Género Literario


          De forma bien clara, queremos ahora, destacar las características del género literario encontrados en la perícopa del evangelio de Juan 10:1-18. El género de este pasaje, está dentro de una figura de lenguaje denominada Alegoría (confirme Jn 10:6... esta alegoría les dijo Jesús). la compleja alegoría de la puerta de las ovejas y del buen pastor en Juan 10:1-16 es, en lo esencial, sencilla, y se interpreta por sí sola, pero como envuelve la doble comparación de Cristo como la puerta y como el buen pastor teniendo otras alusiones de diversos carácter, su interpretación exige cuidado especial para evitar que las principales figuras se hagan confusas y los puntos secundarios demasiado prominentes. El pasaje debe dividirse en dos partes y debe notarse que los primeros cinco versículos son una pura alegoría, sin contener explicación en sí misma. En el versículo 6 se observa que la alegoría (paraimia) no fue entendida por aquellos a quienes se dirigió en vista de lo cual, Jesús procedió (vv. 7-16) no solo a explicarla sino también a extenderla, añadiéndola otras imágenes. Hace resaltar el hecho de que él mismo es "la puerta de las ovejas", pero añade más adelante que es el buen pastor, siempre está dispuesto y pronto para dar su vida por las ovejas, a distinción del asalariado que abandona el rebaño y huye en la hora de peligro..[8]


[1] BERGER, Klaus. LAS FORMAS LITERARIAS DEL NUEVO TESTAMENTO. San Pablo-Brasil. Ediciones Loyola. 1998. Pp 58 ss.

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La alegoría generalmente se define como una metáfora extendida. Tiene con la parábola la misma relación que ésta con el símil. En la parábola, o bien se introduce alguna comparación formal, como "El reino de los cielos", o bien las imágenes se presentan en forma tal corno para conservarlas distintas de la cosa representada y requerir una explicación, como en el caso de la parábola del sembrador (Mat. 13:3 y las siguientes). La alegoría contiene dentro de sí misma su interpretación y la cosa significada está identificada con la imagen, como en Juan 10:7, “Yo soy la puerta de las ovejas” ; 10:11 “Yo soy el buen pastor”; 15:1, "Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador"; y en Mat. 5:13: "Vosotros sois la sal de la tierra". La alegoría es un uso figurado y la aplicación de algún supuesto hecho o historia. 

La parábola emplea palabras en su sentido literal y su narración nunca traspasa los límites de lo que podría ser un hecho real. La alegoría continuamente emplea palabras en sentido metafórico y su narración, por muy supositiva que sea, es, manifiestamente, ficticia. De aquí su nombre, del griego allos, "otro" y agoreno, "hablar" o "proclamar"; esto es, decir otra cosa de la que se expresa o, por así decirlo, que se expresa otro sentido que el contenido en las palabras empleadas. Es un discurso en el cual el asunto principal está representado por algún otro asunto con el cual tiene semejanza.

Habiendo establecido la parábola y la alegoría y demostrado que la alegoría es, en esencia, una metáfora extendida, no necesitamos reglas separadas y especiales para la interpretación de las porciones alegóricas de las Escrituras. Los mismos principios generales que se aplican a la interpretación de metáforas y parábolas se aplican también a las alegorías. El grave error de que hay que guardarse es el esfuerzo por hallar minuciosas analogías y sig­nificados ocultos en todos los detalles de las imágenes. De aquí que, como en el caso de las parábolas, debemos, ante todo, determinar el pensamiento principal envuelto en la figura y luego interpretar los puntos menores con constante referencia a dicho punto.

Ahora bien, la Metáfora es una figura de lenguaje usando la comparación de palabras donde una expresión sustituye al otro. Esta figura indica la semejanza entre las dos cosas muy diferentes, declarando que una de ellas es la otra, por cierta analogía que existen entre ambas. La Metáfora tiene como característica apelar a la imaginación y al sentimiento. Un ejemplo clásico de Metáfora en el antiguo testamento es el Salmo 23. En el v.1 leemos “Jehová es mi pastor.” Es una metáfora muy expresiva, pues se nos representa a Dios como el que cuida y alimenta a su pueblo mejor que lo que pueda hacer el pastor humano más experto y amoroso con relación a sus ovejas.

De este modo, vemos en la perícopa de Juan 10:1-18 está contenida bajo un discurso con una larga exposición de Jesús usando el lenguaje de la Alegoría mediante el recurso de Metáforas y en el cual contiene varios elementos:

Discurso Alegórico:

“Sermón del Buen Pastor”                                        Juan 10:1-18
Alegoría con metáfora extendida
                Juan 10:1-6
Metáfora como prédicas personales
El yo soy: la puerta
                Juan 10:7-10
Metáfora como prédicas personales
El yo soy: el buen pastor
                Juan 10:11-15
Metáfora extendida como prédicas del hijo de Dios enviado: El amor del Padre y la entrega de Jesús

                Juan 10: 16-18


            1.2 Estructura Literaria (Bosquejo del texto)[9]

            La estructura de Juan 10:1-18, se puede realizar de la siguiente manera, a partir del género literario. Como en un discurso, el texto está dividido en cuatro temas principales y subtemas que podemos distribuirlos así:

En Juan 10:1-6, es comparado con el capítulo 34 del libro de Ezequiel puesto que denuncia a los líderes políticos de Israel (pastores), puesto que devoran al pueblo en vez de defenderlo. Los pastores se hicieron los lobos del rebaño. Jesús en Juan 10:1-6 no quiere que el pueblo sea un soporte para el privilegio de los poderosos. Juan escenifica al pueblo judío acorralado en su propio redil, llamando a esos líderes de ladrones y asaltantes, puesto que el pueblo vive en una situación de miseria y dependencia de los poderosos. Sólo hay una manera que los líderes pueden aproximarse del pueblo: y es pasando por la puerta quien es Jesús. En otras palabras, quien se aproxima del pueblo con una práctica diferente de la práctica libertadora de Jesús sólo puede ser considerado ladrón de la libertad y de la vida del pueblo.

Por lo tanto, la práctica de Jesús es una práctica de liberación. Él es quien conduce para afuera del redil, esto es, libera de todo lo que oprime y explora el pueblo. Para ilustrar ese tema Jesús contó a los líderes la alegoría del pastor. Sin embargo las autoridades fingen no entender la alegoría (v.6). son los ciegos del capítulo 9, cuyo pecado permanece.

La otra estructura del texto podemos realizarla en Juan 10:7-10, en el discurso, el pueblo quiere la vida, y la función de la autoridad dirigente es trabajar para que el pueblo tenga vida. Para realizar esta función es necesario practicar aquellas cosas que Jesús hacía para poder asemejarse a Él. Es por eso que él se compara a la puerta del redil de las ovejas. La puerta es el lugar de entrada y de salida: si alguien quiere ser líder del pueblo (es decir entrar) tiene que pasar por la puerta, es decir practicar y hacer las cosas que Jesús hacía por el pueblo. Si alguien quiere libertad y la vida (es decir Salir), la salida es hacer aquellas cosas practicándolas asemejándose a Jesús.

La siguiente estructura se encuentra en Juan 10:11-16 – Yo soy el buen pastor. Cómo ya vimos, la expresión “Yo Soy” recuerda el nombre con que Dios se dio a conocer a Moisés (cf. Éxodo 3,14). “Yo Soy” significa libertar para la vida, como Jehová libertó su pueblo del “corral” del Faraón. Jesús es el buen pastor que liberta el pueblo para la vida en abundancia (Jn 10:10).

La alegoría del buen pastor va más allá, pues se sabe que todo pastor tiene derechos sobre el rebaño, es decir: se viste con la lana de las ovejas y se alimenta con la carne y la leche de ellas. Jesús es un pastor diferente, es el buen pastor: él no exige la vida de sus ovejas; por el contrario da su vida por ellas (v. 10:11). Es así que él actúa con su rebaño y se hace ejemplo para todos los líderes: quien no está dispuesto a dar la vida por la vida del pueblo no puede ser considerado pastor. Es salteador, ladrón y asaltante, o sea, alguien que se sirve del pueblo para mantener sus propios intereses y privilegios, dejando el pueblo morir: “ (jn 10:12) Pero el que es un asalariado y no un pastor, que no es el dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, entonces el lobo las arrebata y las dispersa.[10]

La misión de Jesús, por lo tanto, es conducir todas las personas para fuera de todo lo que lo oprime y explota. Su misión y la misión de todos nosotros, es universal. V.16 También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. Pero atención: Jesús no habla de un nuevo redil. El simplemente conduce a todos para fuera. Eso nos hacer soñar con un mundo totalmente renovado, donde todos tengan vida en abundancia, una sociedad sin rediles y corrales que dejan al pueblo prisionero y oprimido.

Por último, la división que nos resta es Juan 10:17-18. Percibimos en estos dos versículos que, entre Jesús y el pueblo hay una sintonía perfecta. El pueblo quiere vida, y Jesús da vida en abundancia. Esa sintonía es resultado del amor que existe entre Jesús y el Padre: (v.17-18) “ Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre”. El Padre ama a Jesús y este entrega su vida. Es la mayor prueba de amor (cf. Jn 15:13). El odio de los que explotan el pueblo no consiguió destruir la vida, pues Jesús resucitó (porque él tiene poder para volverla a tomar). Él es el señor de la vida. Su práctica hace desmoronar, destruyendo todo tipo de confianza y seguridad de los líderes salteadores y ladrones. De hecho, fue por eso que sus palabras “causaron disensión entre las autoridades de los judíos” (Jn 10:19). Los que se sentían seguros en sus privilegios comienzan a temblar: algunos lo consideran poseído por el demonio; otros, viendo las señales y prodigios de Jesús quedan perplejos, decían: “Puedo acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos” (v. 21b.)


Esquemáticamente la estructura literaria de Juan 10:1-18, puede ser vista de la siguiente manera:





Juan 10:1-6
La Comparación del Pastor:
Jesús conduce a su pueblo fuera de la institución Judía.









El éxodo: Jesús nos saca del redil.








10  De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador.
Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.
A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca.
Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.
Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.
Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía.


1ª Aplicación
Juan 10:7-10


Jesús la única alternativa.

v. 7-8: Yo soy la puerta



v. 9-10:
En Jesús encontramos pastos y la vida abundante
Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas.
Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas.
Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.
10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.







Juan 10:11-16

2ª Aplicación

Jesús es el modelo de Pastor


v. 11-14

Yo Soy el Buen Pastor

v.12-13
los salteadores








v. 15-16
El amor del Padre se refleja en Jesús, dando su vida por su pueblo.

11 Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.
12 Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa.
13 Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas.
14 Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,
15 así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.
16 También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.



Juan 10:17-18

El amor del Padre y la entrega de Jesús


17 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar.
18 Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.

            La perícopa termina describiendo la división que este discurso provoca entre los dirigentes (Jn 10:19-21).

USO DE LAS FUENTES

a)   Citaciones del Antiguo Testamento




No hay duda de que el Apóstol Juan, al escribir esta perícopa se valió de algunos pasajes del Antiguo Testamento. En el discurso Jesús recuerda las palabras del profeta Ezequiel cuando habla acerca de la puerta (Cf. Vv.1,2 y 7) donde se designa “Yo soy la puerta…” La puerta es aquella por donde había entrado la gloria de Dios para llenar el nuevo templo, vea en Ezequiel 43:4-5, puerta que desde entonces permaneció cerrada Ez 44:2. Jesús el enviado de Dios, único que tiene derecho a entrar por esta puerta, él va a sacar al pueblo del templo profanado. Juan aquí invierte el orden de los acontecimientos descritos por Ezequiel. Si en el profeta la gloria primero sale del templo profanado, para regresar al templo del futuro e ideal que él describe, en Juan, la gloria del Padre entra en el templo (v. 7,14) solo después para abandonarlo definitivamente.


Ladrones y salteadores en el v.1c, 8, 10, 12 y 13, Juan recurre al Profeta Ezequiel 34:2-5,10: … «Hijo de hombre, profetiza contra los pastores, los líderes de Israel. Dales este mensaje de parte del Señor Soberano: “¡Qué aflicción les espera a ustedes, pastores, que se alimentan a sí mismos en lugar de alimentar a sus rebaños! ¿Acaso los pastores no deben alimentar a sus ovejas? 3 Ustedes beben la leche, se visten con la lana y matan a los mejores animales, pero dejan que sus rebaños pasen hambre. 4 No han cuidado de las débiles; no se han ocupado de las enfermas ni han vendado las heridas; no salieron a buscar a las descarriadas y perdidas. En cambio, las gobernaron con mano dura y con crueldad. 5 Por eso mis ovejas se dispersaron sin pastor y son presa fácil de cualquier animal salvaje. 6 Han deambulado por todas las montañas y las colinas sobre la faz de la tierra; sin embargo, nadie salió a buscarlas”… v. 10… Esto dice el Señor Soberano: ahora me declaro enemigo de esos pastores y los haré responsables de lo que le sucedió a mi rebaño. Les quitaré el derecho de alimentar al rebaño y no dejaré que sigan alimentándose a sí mismos. Rescataré de su boca a mi rebaño; las ovejas ya no serán su presa”. 
           
             Jesús se auto-designa: Yo soy el buen pastor, v.11,14, se compara con el Dios, el pastor de Israel, ver Salmos 23; Ezequiel 34:11-16. En el salmo 23 dice que: Jehová es mi pastor, es una metáfora muy expresiva, pues se nos representa a Dios como el que cuida y alimenta a su pueblo, mejor que lo que pueda hacer el pastor humano más experto y amoroso con relación a sus ovejas. Jesús dice que: …entrará y saldrá y hallará pastos (v.9b). Sin embargo en esa expresión de entrar y salir, que los saque y los introduzca, es una expresión hebrea que significa la vida y la actividad del hombre. Vea en Números 27:17; 2Corintios 1:10; y Hechos 1:21.


b)  Citaciones del Nuevo Testamento

En el v.15 dice… “así como el Padre me conoce y yo conozco al Padre, y pongo mi vida por la ovejas”, Juan debió tener conocimiento de los sinópticos tal como lo dice en Mateo 11:27 y Lucas 10:22.

Lo mismo vemos en Mateo 18:12-14 y en Lucas 15:4-7 el pastor es presentado como aquella que va a buscar a la oveja perdida, aquí Jesús se autodenomina el Buen Pastor porque las conduce, las llama por su nombre y el rebaño lo conoce como su pastor.


SÍNTESIS TEOLÓGICA


En esta perícopa Jesús describió su misión mesiánica bajo la figura del pastor-modelo (v. Jn 10:11-14), él es el único pastor (10:16), con clara referencia al nuevo rey David anunciado en Ezequiel 34:23. Sin embargo, él transfiere a todos sus discípulos la unción del Mesías (Jn 17:17) y los asocia a su misión: Como el Padre me envió a mi así también yo los envío”. También ellos tendrán que entrar por la puerta, dispuestos a enfrentar la muerte, con el fin de hacer historia y resaltar el mensaje de la vida y lograr sacar a las ovejas del lugar de la opresión.

Este principio nos da la clave maestra para interpretar la escena de la puerta del redil de las ovejas, redil aquí es el Atrio del Señor, del Sumo Sacerdote, para asociarse a su misión y aceptar dar la vida por las ovejas.

Jesús denuncia el pecado de los dirigentes y principales sacerdotes: la mentira consiste en llamar la vida lo que es muerte, de luz lo que son tinieblas. Ella nace de su propia mentira interna, de su interior se niegan a ver los hechos y a reconocer la evidencia; el motivo profundo de esta forma de actuar de los lideres es su propio interés egoísta y personal, por lo cual se hacen opresores del pueblo.

Jesús demuestra su incompatibilidad con la institución de los líderes judíos y anuncia su propósito de sacar para fuera a los que escuchan y se adhieren a su mensaje, con el fin de formar una comunidad humana libre que goce de la plenitud que él predica.

En otras palabras, Jesús traza una vez más la línea que divide a los hombres: estar a favor o estar en contra de la vida humana, o sea, estar dispuesto a darse a sí mismo o, por el contrario, ser un ladrón y salteador y homicida, privando al hombre de sus bienes y de su vida.

Su muerte voluntaria demuestra que quien se desprende de la vida por amor a los otros no la destruye, pero la lleva a su máxima expresión, por hacerse semejante al Padre, quien es don gratuito y generoso. Quien se dá a si mismo se transforma en donador de la vida.


El Pastor y sus ovejas
Juan 10: 1-6

          No cabe duda de que la descripción de Jesús como el Buen Pastor es la más apreciada y conmovedora de la piedad cristiana… Judea era un país mucho más pastoril que agricultor; y era inevitable, por tanto, que la figura más frecuente y representativa de las tierras altas de Judea fuera la del pastor. Su vida era muy dura. Nunca se vería un rebaño pastando sin pastor, y este no se podía distraer ni un momento. Como había poca hierba, las ovejas siempre iban deambulando; y, como no había vallas de protección, había que estar vigilando constantemente las ovejas. La misión del pastor era, no sólo constante, sino peligrosa; porque, además, tenía que proteger el rebaño de los ataques de las fieras, especialmente los lobos, y de las incursiones de ladrones y bandidos.

          En el Antiguo Testamento, Dios se representa a menudo como pastor, y el pueblo como su rebaño (Salmo 23:1; 77:20; 79:13; 80:1; Isaías 40:11)… Esta representación pasa al Nuevo Testamento. Jesús es el Buen Pastor (Mateo 18:12; Lucas 15:4; Mateo 9:36; Marcos 6:34; Lucas 12:32; 1 Pedro 2:25; Hebreos 13:20).

Lo mismo que en el Antiguo Testamento, los líderes de la Iglesia son los pastores, y los creyentes son el rebaño. El deber del líder es alimentar al rebaño del Señor… Pablo exhorta a los ancianos de Éfeso a que se cuiden de todo el rebaño sobre el que el Espíritu Santo los ha puesto de supervisores (Hechos 20:28). La última orden de Jesús a Pedro fue que alimentara a sus ovejas y corderos (Juan 21:15-19).

          La palabra pastor debe traernos a la mente la imagen de la vigilancia, paciencia y amor de Dios; y debe recordarnos nuestro deber para con nuestros semejantes, especialmente si tenemos alguna responsabilidad en la Iglesia de Cristo.

En otros países, las ovejas se crían para carne; pero en Palestina era sobre todo para lana, lo que hacía que las mismas ovejas pasaran años con el mismo pastor, que las conocía a todas por sus nombres. A menudo los nombres eran descriptivos… El pastor iba delante, y las ovejas le seguían. El pastor tenía que pasar el primero para comprobar que el camino era seguro; y, a veces, había que animar a las ovejas para que le siguieran. Es totalmente cierto que las ovejas conocen y entienden la voz de un pastor oriental, y que no obedecen la voz de un extraño.


          H. V. Morton, un viajero incansable, cuenta una escena que presenció en una cueva cerca de Belén. Dos pastores habían refugiado sus rebaños allí durante la noche. ¿Cómo iban a separar ahora los rebaños?
Uno de los pastores se puso a cierta distancia, e hizo su llamada peculiar, que sólo sus ovejas conocían, y al poco tiempo tenía todo su rebaño reunido alrededor de sí, porque conocían su voz.


La Puerta de las ovejas
Juan 10: 7-10

          Los judíos no comprendieron el sentido de la historia del Buen Pastor, así es que Jesús, sencilla y claramente, se la aplicó a sí mismo… Empezó diciendo: “Yo soy la puerta”. En esta alegoría, Jesús habla de dos clases de refugios de ovejas. En los pueblos había corrales comunales donde se metían todos los rebaños de los vecinos cuando volvían a casa por la noche. Estaban protegidos por una puerta recia de la que solamente el portero tenía la llave. Era a esa clase de refugio a la que se refería Jesús en los versículos 2 y 3. Pero, cuando el tiempo lo permitía y las ovejas no volvían por la noche al pueblo, se recogían en rediles al aire libre, que eran y son refugios cercados con un vallado de estacas y redes, con una abertura por la que entran y salen las ovejas; es decir, sin puerta propiamente dicha. Lo que sucedía era que, por la noche, el mismo pastor se tumbaba o acurrucaba en la abertura de forma que ninguna oveja podía salir sin pasar por encima de su cuerpo. Literalmente: el pastor era la puerta. Eso era lo que Jesús tenía en mente… A través de Él, y sólo a través de Él, podemos tener acceso a la presencia de Dios (Efesios 2:18).

          Jesús abre el camino hacia Dios. Hasta que vino Jesús, se podía pensar en Dios sólo -en el mejor de los casos- como un extraño, o -en el peor de los casos- como un enemigo. Pero Jesús vino para enseñarnos cómo es Dios, y para abrirnos el camino hacia Él. No hay otra puerta por la que podamos tener entrada a la presencia de Dios.


Para describir algo de lo que quiere decir esa entrada a Dios, Jesús usa una frase hebrea bien conocida. Dice que, por Él, podemos entrar y salir. El poder ir y venir sin impedimento era la manera judía de describir una vida totalmente segura y a salvo. Cuando uno puede entrar y salir sin miedo en su casa o en su país, eso quiere decir que hay paz, que las fuerzas de la ley y del orden funcionan y que se goza de completa seguridad (Deuteronomio 28:6; Salmo 121:8).

Una vez que descubrimos, por medio de Jesucristo, cómo es Dios, adquirimos un nuevo sentido de libertad y de seguridad. Si sabemos que nuestra vida está en las manos de un Dios así, las preocupaciones y los temores desaparecen.

Jesús dijo que los que habían venido antes eran ladrones y bandidos. Por supuesto que no se estaba refiriendo a la gran sucesión de los profetas y héroes, sino a los aventureros que surgían cada dos por tres en Palestina prometiéndoles a los que los siguieran una edad de oro.

Jesús se presenta como el que ha venido para que tengamos vida, y para que la tengamos en más abundancia. La frase griega quiere decir una superabundancia de algo. Ser seguidor de Jesús, saber quién es y lo que representa, es tener superabundancia de vida.



El Buen Pastor y el asalariado
Juan 10: 11-15

Este pasaje traza el contraste entre un buen pastor y un mal pastor, entre un pastor fiel y uno infiel. El pastor era en Palestina totalmente responsable de las ovejas. Si algo le sucedía a una, él tenía que demostrar que no había sido por su culpa. David le dijo a Saúl que, cuando estaba cuidando de las ovejas de su padre, tenía que pelear con leones y con osos (1 Samuel 17:34-36)… Para el pastor era la cosa más natural del mundo el tener que exponer su vida para defender su rebaño. El pastor auténtico no vacilaba nunca en arriesgar y aun dar su vida para salvar a sus ovejas de cualquier peligro que las amenazara.


Pero, por otra parte, había pastores no fiables. La diferencia era esta: el que era pastor de veras lo era de nacimiento. Salía con el rebaño tan pronto como podía cumplir con su deber. Las ovejas eran sus compañeras y amigas, y era para él era natural el pensar en ellas antes que en sí mismo. Pero el pastor improvisado hacía el trabajo, no por vocación, sino como una manera de ganar algún lucro, y para sacar provecho lo máximo posible de cada una de ellas. Puede que se echara al campo porque en el pueblo no tenía otro trabajo. No sentía ningún aprecio por la responsabilidad de su tarea. No era más que un asalariado… Zacarías señala como característica del falso pastor que no intenta reunir las ovejas dispersas (Zacarías 11:16).

Lo que Jesús quería decir era que el que trabaja sólo por lo que pueda sacar, no piensa más que en el dinero; pero el que trabaja por amor, piensa en aquellos a los que está tratando de servir. Jesús, el Buen Pastor que amaba tanto a sus ovejas, daría un día su vida para salvarlas.

Fijémonos en un par de puntos antes de dar por concluido el estudio de este pasaje. Jesús se describe a sí mismo como el Buen Pastor. Ahora bien: en griego hay dos palabras que se traducen por bueno. Está la palabra agathós, que simplemente describe la cualidad moral de una persona o cosa que es buena; y está la palabra kalós, que añade a la bondad una cualidad encantadora que hace a la persona que la posee atractiva y simpática. En este pasaje, cuando Jesús se describe como el Buen Pastor, la palabra que usa eskalós. En Él hay más que eficacia y fiabilidad: hay un encanto que cautiva el alma. En la figura de Jesús como el Buen Pastor se reflejan su gracia y simpatía al mismo tiempo que su fuerza y eficacia.

El segundo punto es el siguiente. En la parábola, el rebaño es la Iglesia de Cristo; y la amenaza un doble peligro. Siempre es probable que el enemigo aceche desde fuera: los lobos, los ladrones y los merodeadores; pero es igualmente probable que los problemas se produzcan en el interior, por los falsos pastores. La Iglesia corre un doble peligro. Siempre está bajo fuego enemigo desde fuera; pero a menudo sufre la tragedia de una mala dirección, del desastre de pastores que ven su vocación como una carrera y no como un camino de servicio. El segundo peligro es, con mucho, el peor de los dos; porque, si el pastor es fiel y bueno, se tiene una defensa fuerte frente a los ataques del exterior; pero, si el pastor es infiel y un asalariado, los enemigos del exterior se pueden introducir y hacerle mucho daño al rebaño.

La primera necesidad esencial que tiene la Iglesia en todos los tiempos es una dirección pastoral que siga el ejemplo de Jesucristo.

HERMENÉUTICA



Si en el contexto bíblico, presenciamos una sociedad eminentemente agraria, hoy tenemos una sociedad esencialmente urbana. La alegoría del Buen Pastor en Juan 10:1-18 ¿ofrece alguna respuesta a las interrogaciones y a la mentalidad contemporánea? ¿Es conveniente comparar la persona como una oveja? La oveja vive en el rebaño, es frágil. Su fragilidad y la dificultad de defenderse aparecen, cuando es atacada. En esas circunstancias, ella se queda muda, no hace ningún balido, no gime, ella tiembla, no llama la atención de que está siendo violada, perseguida y muerta.

El pensamiento filosófico, cultural y psicológico de estos últimos siglos ha acentuado la capacidad y la dignidad de cada individuo. Si por un lado tenemos la impresión de que esto posibilita una vida independiente y autónoma, por otro, “nunca como hoy hubo una conciencia tan generalizada de estar tan unido a la interdependencia entre los seres humanos y los pueblos, que se manifiestan en cualquier nivel”.[11] 

Hoy en día las personas se creen capaces de guiarse por sus propias opciones y decisiones, sin embargo los hechos demuestran que las personas se sienten también desamparadas, abandonadas, acorraladas en su propio redil, viviendo en el anonimato como ovejas sin pastor.

La alegoría de Jesús ser el buen Pastor, retrata bien nuestro contexto social y de la Iglesia. Somos parte de un estado. Él es administrado por personas a quien le fue dada autoridad para tal, según las ordenes constitucionales de ese país. Los hechos muestran que entre las autoridades constituidas existen muchos y buenos administradores, o buenos pastores en el lenguaje bíblico; sin embargo muchos existen que están en el cargo preocupados de como saquear las arcas públicas, esperando solo la nómina mensual, ellos son en el lenguaje figurado de ladrones y salteadores.

En el contexto de la Iglesia, somos miembros vivos de la Iglesia conducidos por Pastores, Obispos, Sacerdotes, Profetas y Apóstoles. Muchos fieles se sienten felices por estar siendo dirigidos correctamente, y otros, están preocupados y decepcionados, inclusive escandalizados, con sus pastores.

En sentido estricto, solamente Cristo es el Buen Pastor. Todos los otros ministerios de conducir al Pueblo de Dios emanan de Cristo. Los pastores humanos pueden decepcionarnos. Puede faltar cuidado, vigilancia o una falta de compromiso. Por más noble que sea la motivación humana, siempre puede aparecer algo de interés personal, de aprobación, suceso y éxito en su ministerio y de reconocimiento. De Jesús el Buen Pastor, no podemos decir lo mismo. El apóstol Pedro nos recuerda a los jefes del pueblo y ancianos que Jesús Cristo fue por ellos crucificado y rechazado. Ese pastor, además de cuidar de los suyos, entrega su vida. Esa es la mayor prueba del pastorado de Jesús.

Por último, Jesús dijo: …”Conozco a mis ovejas, y ellas me conocen” (v.14). El verbo conocer no se queda en el plano superficial y abstracto. Es un conocimiento que crea comunión de vida, relación personal, afectiva, amorosa y recíproca. Jesús dice que el conocimiento que tiene de nosotros es semejante a aquel que tiene del Padre. ¡Así como el Padre me conoce y yo conozco al Padre! (v.15). En una sociedad marcada por el anonimato, en el cual somos identificados por números y señas y claves, nos dejan perplejos; pero al ser verdaderamente conocidos por el propio Jesús y nuestro Padre es una gracia inmensa. Esa relación es tan íntima que llega al nivel de “ser llamados hijos de Dios” (1Juan 3:1). Una relación de conocimiento tan profunda al punto de hacernos “semejantes a él, porque lo veremos tal como él es” (1Juan 3:2). 

Si esa es la relación del Buen Pastor con sus ovejas, se deshace la primera impresión negativa de que el papel de las ovejas es participar del rebaño, sin libertad e iniciativa. Por el contrario, para establecer el conocimiento es necesario dejarse conocer. ¿Cómo se manifiesta el conocimiento que tenemos de Jesús? Nuestra tarea consiste en que si siendo ovejas de nuestro Buen pastor, es estar en comunión, en la búsqueda del Padre Celestial, de conocerlo como él es, nuestra luz, nuestro libertador, amarlo tal como dice el primer mandamiento con todas nuestras fuerzas, con nuestra alma y mente, creer en él y por mis obras delante de Dios y de mi prójimo.

Este pasaje nos invita para que oremos por nuestros pastores, por aquellos que conducen este país y nos orientan. En la iglesia por los líderes que tratan de guiarnos para llevarnos a aguas de reposo y verdes pastos. Ellos necesitan constantemente, ser fortalecidos para que sean capaces de donar su vida. Esto solamente lo hacen quien tiene profundas convicciones, conoce el Buen Pastor y ama la misión que cada uno recibió.

Las grandes iglesias imposibilitan que los pastores conozcan a sus ovejas. Tal imposibilidad de conocer a todos no puede servir de disculpa y ser motivo de acomodarse a la situación. Por el contrario, es un estímulo para una donación aún mayor, un esfuerzo redoblado de hacer lo mejor. Jesús dice que el conocimiento es mutuo, por eso es también tarea de la comunidad conocer, aproximarse de su pastor.


CUESTIONES PRÁCTICAS DE LA VIDA
DEL PUEBLO DE DIOS

Es importante destacar a la luz de este cap. de Juan 10:1-18, cuestiones que nos permitan meditar más profundamente sobre esta palabra a través de las cosas prácticas de una persona en la iglesia.

1.- Sabemos que el Buen Pastor conoce a sus ovejas por el nombre. Será que conocemos a la persona que está a tu lado en la celebración del culto? Ya le diste el abrazo de la paz? O solamente saludamos a las personas más cercanas? Tenemos que valorizar la comunión entre los hermanos como un momento de conocimiento del nombre y de la historia del hermano que está a nuestro lado.

2.- Nuestros líderes políticos son pastores o ladrón y salteador? Por qué? Cómo saber si un líder político es pastor o salteador del pueblo?

3.- Cuales son los rediles o corrales que mantienen al pueblo encorralados? En esos casos, cual es la práctica de Jesús y cual la práctica de los líderes del pueblo?

4.- Será que podemos recordar casos en que líderes dieron la vida por la vida del pueblo.

5.- Como distinguir, en las campañas políticas, entre el discurso de los pastores y los discursos de los asaltantes y ladrones?


BIBLIOGRAFÍA


[1] La traducción del texto original está basada en la Biblia Reina - Valera revisión de 1960. Página 1056.

[2] Juan Mateos & Juan Barreto. El Evangelio de San Juan. Buenos Aires, Edt. Paulinas. 1989, pp. 7.
[3] Donal Guthrie, New Testament Introduction (Introducción al Nuevo Testamento), rev. Ed (Downers Grove, III.: InterVarsity Press, 1970), p. 238.
[4] C. H. Dodd. La interpretación del Cuarto Evangelio. San Pablo (Brasil). Ed. Paulinas – Nueva Colección Bíblica, 1977. Pp 181 ss.
[5] Donal Guthrie, New Testament Introduction (Introducción al Nuevo Testamento), rev. Ed (Downers Grove, III.: InterVarsity Press, 1970), p. 264.
[6] HARRINGTON, Wilfrid J. Organizador. CHAVE PARA ABÍBLIA: a revelação: a promessa: a realização. São Paulo – Brasil. Editora Paulus, 1985. Pp590 ss.
[7] R. N. CHAMPLIN, Ph.D. & J. M. BENTES. Enciclopedia de la Biblia Teología y Filosofía. Volumen 3 letras de la H-L, Editora y Distribuidora Candeia. Sao Paulo-SP Brasil. 1995, pag. 518.   Oscar Cullman. La Formación del Nuevo Testamento. Editora Paulinas. Madrid- España. Pag.42. Este autor dice que la composición del cuarto Evangelio, no se puede más admitir, dentro de un periodo posterior a los años 90 y 95.
[8] BERGER, Klaus. LAS FORMAS LITERARIAS DEL NUEVO TESTAMENTO. San Pablo-Brasil. Ediciones Loyola. 1998. Pp 58 ss.
[9] BORTOLINO, José. COMO LEER EL EVANGELIO DE JUAN. Editora Paulus. Buenos Aires. Año de 1994. Pp 102-105.
[10] BORTOLINO, José. COMO LEER EL EVANGELIO DE JUAN. Editora Paulus. Buenos Aires. Año de 1994. Pp 102-105.[11] BARRIENTOS, Alberto. EL TRABAJO PASTORAL, Principios y Alternativas. Editora Cristiana Unida de la Iglesia Menonita. Buenos Aires- Argentina.1991. pp. 103

1 comentario:

  1. REV. DAZA, ESTE ESTUDIO QUE TU LLAMAS DE EXÉGESIS ES UN TRATADO SERIO ÚNICO Y EXCELENTE COMO TEÓLOGO, PROFETA Y ESTUDIOSO BÍBLICO QUE ERES DE LA PALABRA DE DIOS. POR ESO DOY TODA ALABANZA Y HONRA A NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO NUESTRO BUEN PASTOR POR PODER ENTENDER Y LEER ESTE ESTUDIO TAN PODEROSO Y PROFUNDO. HOY LOS PRIMEROS RAYOS DEL SOL HABLAN DE TU GLORIA PADRE ETERNO. MIS DÍAS HAS CONOCIDO,Y MI VIDA ESTA EN TUS MANOS.
    GRACIAS POR COMPARTIRLO. UN ABRAZO.

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