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jueves, 7 de marzo de 2013

TEOLOGIA DE LO COTIDIANO: LA REENCARNACIÓN



TEOLOGÍA DE LO COTIDIANO: NOICANRACNEER

No conozco a nadie HASTA AHORA que tenga el entusiasmo con la idea de ir al Cielo. Inclusive los más piadosos y hombres de fe no quieren dejar este mundo y hacen la mayor fuerza para posponer, retardando la partida para el prometido lugar de las delicias. Prefieren quedarse un poco más, a pesar de la Artritis, la úlcera, inflamación de la Próstata, de la caja de dientes y la incontinencia urinaria y de otros males que les aquejan. Y razón tienen, pues no existe nada mejor y más deseable que continuar viviendo en esta Tierra maravillosa, con sus peligros y amenidades, con sus pánicos colectivos de una guerra nuclear, calentamiento global, Terremotos, Tsunamis, lluvias sin parar, enfermedades, contaminación ambiental y la capa de ozono cada vez más afectada.

De ahí que ya ni cantamos más aquellos himnos antiguos (alguien se acuerda por ahí, del famoso y nostálgico himnario : Himnos de fe y Alabanza... creo que los de mi época y los ancianitos si deben recordarlos): "Más allá del sol / más allá del sol / yo tengo un hogar, bello hogar, más allá del sol ". O de aquellos coros de avivamiento que decían así: Allá en el cielo azul  hay mansión para mí / Allá en el cielo azul/ hay mansión para mí/ Allá en el cielo azul / de los astros en pos / veré al salvador Aleluya mi linda morada...

Todo esto me recuerda a Doña Teresa, una mujer tan sabia como ella nunca conocí, que cuidaba de la huerta como una novia enamorada, y hacía esto alabando a Dios, sin nunca fastidiar. Ya viejecita, ciega, en la cama, su hija le leía la Santa Biblia, pero parece que ella no escuchaba, porque la interrumpía: Hija Mía... Sé que mi hora está llegando. ¡Que lástima! Este mundo es tan bonito...



Cecília Meireles, mística, criatura de otro mundo, considerada como unas de las más destacadas poetisa de la época del romanticismo brasilero, ella decía que, si después de mucho navegar a otros mundos, si por fin se llega a algún lugar. Y temblaba de miedo que de pronto eso pudiera pasar: Por lo que puede ser, tal vez sea más triste. Sin barcos, ni gaviotas, mas apenas de sobrehumanas compañias...

Consulté a Adélia Prado, para ver si la teología de ella era de diferente opinión. Y lo que encontré fue esto: "Si lo que nos han prometido es la carne incorruptible, entonces es esto lo que yo quiero, un bello sol de una tarde en la playa con cuerpos voluptuosos, de vestidos amarillos y adornos sicodélicos y es imprescindible, que el tiempo así sea multiplicado al infinito, y que en ningún momento se oiga alguna palabra que interrumpa el amor. Así yo quiero decir "venga a nosotros vuestro reino"... Consulté el texto de los más destacados doctores de las cosas divinas y teólogos de los más expresivos dogmáticos fundamentalistas, y en ninguno de ellos pude encontrar referencias de un cielo con cuerpos voluptuosos, vestidos amarillos y momentos de amor humano. ¿Sabe que hice?. Les mandé de regalo los tales libros para mis enemigos y guardé el poema de la Adélia.

Inclusive el mismo Nietzsche pensó que cómo sería bueno que esta vida, con todos sus dolores y sufrimientos, no terminara nunca, y que el universo fuese un canon infinito, en que esta vida se repitiese eternamente. Él se imaginaba que cada momento de la existencia debiera ser eterno, y la única forma de conseguirlo era lograr con que el tiempo fuese como una canción de ronda infantil, para que todo se repitiera desde el principio y comenzara de nuevo, sin cambiar nada como era antes.

Y estoy de acuerdo. Inclusive estoy pensando en fundar una nueva religión, pues religión es esto, creer que la imaginación es fuerte y la realidad centrada en la vida es imaginación... Por ejemplo, miremos sobre la Santa Cena y su objetivo, el escritor teólogo transforma  en el comer la carne y en el beber su sangre un cuerpo sagrado. La experiencia literaria parece enseñarnos un ritual de antropofagia. La antropofagia no es gastronomía. Es magia. Se come el cuerpo de un muerto para apropiarse de sus virtudes. No es ese el objetivo de la eucaristía, un ritual antropofágico supremo? Se come y se bebe la carne y la sangre de Cristo para quedar semejante a él. Eso es lo que dicen los teólogos dogmáticos.
  
Yo quiero fundar una nueva religión. En esta religión la cosa más importante será la doctrina de la reencarnación, pues es eso que la reencarnación dice, que el cuerpo es como el Ave Fenix, resucita siempre de la cenizas. Pero quiero aclarar una cosa, que la reencarnación de mi religión va a ser diferente de aquella que se dice, andar para adelante. Lo que yo quiero en verdad es volver para atrás.

Por ahí estuve leyendo cosas espantosas de la Física moderna. Y si entendí lo que leí, existe un otro tiempo, diferente de este del que vivimos todos los días, es como un rio que nace en el pasado y va llevando nuestra canoa para el futuro. En la Física, este otro tiempo nace en el futuro y va navegando para el pasado...

Me alegré muchísimo al saber de semejante cosa tan maravillosa. Pues lo que mi corazón desea no es el de querer navegar para el futuro. El futuro es desconocido. Y por más que le de alas a mi imaginación, no consigo amar lo que no conozco. Puede ser que allí se encuentren las cosas más maravillosas, pero como yo nunca las tuve, no puedo amarlas. No las extraño y no puedo sentir nostalgias de ellas. La nostalgia es un hueco en el alma que se abrió cuando nos arrancaron un pedazo. En el hueco de mi nostalgia vive la memoria de aquello que amamos, que tuvimos y perdemos: es la presencia de una ausencia. Ohh! cuanto daría por aquella mitad que fue arrancada de mi. Mi alma es como un queso suizo. Y lo que la nostalgia desea no es una cosa nueva. Es el retorno de la cosa vieja perdida, de aquel pasado que nos hizo vivir y que no volvió nunca más . La Nostalgia es como un parto pero al revés. Es arreglar el cuarto para el hijo que ya murió... Es inútil consolar a la madre, delante del hijo muerto, diciéndole a ella que no se preocupe, que si quiere, podrá tener otro hijo más bonito y más inteligente. Pero no ! Lo que ella quiere es aquel hijo medio feíto y medio burrito... pues es a él que ella ama.

Don Miguel de Unamuno, tiene un libro lindísimo con el título "Paisajes del Alma". En este libro "Paisajes del Alma" son hechos de escenarios que no existen más, y que la nostalgia eternizó. Aquello que el corazón ama se queda eterno. 

No, no quiero ir ni al Cielo ni ir para adelante. Lo que quiero en realidad es volver para los lugares del pasado que amé. Quiero regresar a mi casa... 



Quiero el gemido de la piedra de moler maíz de mi infancia y su ruidoso sonsonete cuando giran sin parar en las noches iluminadas por la luna. Quiero las madrugadas por los campos cubiertos de hierba bañadas por el rocío, el agitar infinito de los riachuelos escondidos en el bosque, el golpeteo de los cascos de los caballos en el piso, y respirar aquel olor divino de su sudor. Quiero ver las plantaciones de banano cargados de frutas apetitosas y sus abejas volando alrededor. Quiero oír aquellos cuentos de almas del otro mundo, contadas a la sombra de una vela después de cenar en la noche. Quiero escuchar aquel ruido místico de las goteras cayendo en las ollas dentro de casa. Quiero recordar aquel pito ronco del tren de hierro, que vive pitando dentro de mi cuerpo. Quiero las materas bien cuidadas de mi madre llenas de flores exóticas y exhalando aromas exquisitos en toda la casa. Quiero un pajarito de la tierra, de cabecita color de fuego, en el gajo del palo de mango. Quiero aquel olor característico de los cuadernos, libros, lápices y borradores, en el primer día de clases, del primer grupo de la primaria. Quiero sentarme al ladito del fogón de leña y quedarme viendo el fuego asando carne y plátanos. Quiero ir al teatro del cinema y quedarme viendo aquellas películas del viejo oeste. Quiero mojar los pies cuando llueve en el patio de mi casa.  

Fue muy largo el itinerario que seguí para llegar a esta conclusión. Mi infancia fue una infancia feliz. Viví años de pobreza, pero no tengo en mi memoria momentos tristes de aquellos tiempos. Los niños eran muy felices con poca cosa. No era necesario decir los nombres de los dioses ni yo los sabia. Lo sagrado aparecía, sin nombre, en las plantas y jardines, en los pájaros, en los riachuelos y cascadas de agua corriente abajo, en la lluvia, en los árboles, en las nubes, en los animales. Eso me daba alegría. Como en el paraíso... En el paraíso no había templos. Dios andaba por el jardín, extasiado por tanta belleza, diciendo: "Como es bello! Como es hermoso todo esto!. La Belleza es el rostro visible de Dios.   

Si yo quiero escribir una teología sobre la felicidad futura, sería esto que yo escribiría: una poesía sobre la felicidad pasada... Para esto hago oración todas las noches: Señor del Tiempo ponga mi canoa navegando en mi rio del pasado, pues será así que pondré una cura para mi nostalgia.   Esta alegría de vivir me hace encontrar a Dios a pasear por el jardín al viento fresco de la tarde. Al igual que yo, Dios prefiere las delicias de este mundo que a los deleites espirituales del cielo. Se entiende pues, que si Él estuviese feliz allá en los cielos, no tendría necesidad de crear la tierra. Pues Dios, de acuerdo con los teólogos, en virtud de su perfección, no puede crear lo peor. Siempre hace lo mejor. Entonces, el paraíso tiene que ser mejor que los cielos que ya existía. Y a Dios le gustó tanto a la tierra y de sus jardines que resolvió irse a vivir en ella definitivamente y se encarnó eternamente. Dios ama la vida sobre la tierra, así sea con la terrible posibilidad de morir. Porque la vida es hermosa a pesar de todo lo malo que encontremos.  

SOLI DEO GLORIA

REV. RUBEN DARIO DAZA BERDUGO. 



Estos escritos sobre "teología de la cotidiano" son reflexiones sobre la vida y la condición religiosa del hombre, allí expongo lo que mis sentimientos desean, añoran y analiza la situación humana actual sin darle un tono quejumbroso. Estos son los diferentes temas:

2. El Teléfono celular: http://teologiaycienciarubedaza.blogspot.com/2011/07/teologia-de-lo-cotidiano-el-telefono.html

3. La alegría y el placer: http://teologiaycienciarubedaza.blogspot.com/2011/07/teologia-de-lo-cotidiano-la-alegria-y.html


4. El Gallo: http://teologiaycienciarubedaza.blogspot.com/2011/07/teologia-de-lo-cotidiano-el-gallo.html


9. Me preguntaron que si yo era poeta: http://teologiaycienciarubedaza.blogspot.com/2011/03/me-preguntaron-que-si-yo-era-poeta-dije.html

10. Oye no te desmotives: http://teologiaycienciarubedaza.blogspot.com/2011/03/estas-desmotivado.html

11. Amor irreversible:  http://teologiaycienciarubedaza.blogspot.com/2011/03/amor-irreversible.html

12. Ser líder buscar la excelencia:  http://teologiaycienciarubedaza.blogspot.com/2011/03/ser-lider-es-buscar-la-excelencia.html

13. Sabes tratar con gente difícil?:  http://teologiaycienciarubedaza.blogspot.com/2011/03/sabes-tratar-con-gente-dificil.html

14. El Estrés no es asunto de risa: http://teologiaycienciarubedaza.blogspot.com/2011/03/el-estres-no-es-un-asunto-de-risa.html

15. Yo celoso: http://teologiaycienciarubedaza.blogspot.com/2011/03/celos-se-pueden-controlar-l-as-personas.html

16. El Pastor: estoy cansado. http://teologiaycienciarubedaza.blogspot.com/2011/04/estoy-cansado.html

sábado, 15 de octubre de 2011

¿DIOS EXISTE?





TEOLOGÍA DE LO COTIDIANO: ¿DIOS EXISTE?

De vez en cuando alguien me pregunta si yo creo en Dios. Y ahí yo me quedo mudo, sin dar respuesta, porque cualquier respuesta que diese sería mal entendida. El problema está en ese verbo simple, cuyo sentido todo mundo piensa entender y que es la palabra: creer. Es lo mismo que sin estar viendo, igual creo que existe una montaña llamada Himalaya, y también creo que existe la estrella Alfa Centauro, y creo también que dentro de la nevera hay un resto de queso y huevos... Si yo respondiera a la pregunta diciendo que creo en la existencia de Dios, yo lo estaría colocando en el mismo rol en que están la montaña, la estrella, el queso y los huevos, como una cosa entre las otras, no importando que Él sea el mayor de todos.

Era así que Casemiro de Abreu (1837-1860), poeta romántico brasilero, creía en la existencia de Dios, y todo mundo lo recitaba de memoria aquel poema teológico: Yo me acuerdo... Era pequeño... El mar bramaba, e irguiendo el dorso altivo de su ola, sacudía la blanca espuma para el cielo sereno. Y yo le dije a mi madre en aquel instante: "¡Que orquesta tan fuerte toca! ! ¡Que fuerza bruta tan peligrosa! ¿Que puede existir más grande que el océano o más fuerte que el viento ? Mi madre sonríe y mirando para el cielo responde: "¡Un ser que nosotros no vemos! Y es mucho más grande que el mar que ahora nosotros le tememos, es más fuerte que este huracán que vemos, hijo mío: es Dios!".

Ritmos y rimas son peligrosos porque, con frecuencia nos llevan a mezclar razones locas y de mal gusto con música ordinaria y de mal gusto. Dejando a un lado poemas, con sus ritmos y rimas, el argumento del poeta se reduce a esto: Dios es una "cosa inmensa" que sopla cual huracán enorme y embravecido, y un mar tan colosal que da más miedo  estar en él que de aquel que habla el propio poeta. Déjame decirte algo, admito que tal mar huracanado existe (lo vi por la televisión el año pasado con los Tsunamis del Japón). Pero no hay un argumento convincente que me haga amarlo. Muy por el contrario, lo que realmente deseo ¡es verlo bien lejos de mi!. ¿A Quien le gustaría de vivir en medio de un viento ciclónico navegando en un mar terrible? Credo, Yo no !...

Es necesario, de una vez por todas comprender que creer en la existencia de Dios no vale ni lo que vale una moneda de cobre falsa. No! No! Por favor, no se enojen conmigo. Disgústense contra el apóstol Santiago, que dejó escrito en su epístola sagrada: ¿Tú crees que hay un solo Dios? !Magnífico¡ También los demonios lo creen, y tiemblan. (Santiago 2:19). En resumen, el apóstol está diciendo que los demonios están en mejor posición que nosotros, porque, además de creer, tiemblan... Ahora pregunto una cosita, ¿Tú tiemblas al escuchar el nombre de Dios? Verdad que no. Aunque dijera que si, lo dudaría. Porque Si temblara, no repetiría tanto su nombre, por miedo de contraer una malaria...

Mientras que estoy escribiendo, estoy oyendo la Sonata Appassionata, de Beethoven, la misma que Lenin podía haber escuchado el día entero, sin cansarse, pero su preocupación era tal que él tenía miedo de ser mágicamente transformado en alegría y amor, sentimientos incompatibles con las necesidades revolucionarias (lo que explica las razones del por que los activistas políticos generalmente no se dan bien con la música clásica). Si yo pudiera conversar con mi perro Simón y le preguntara: Simón usted cree en la ¿"Sonata Appassionata"? - Él me respondería: Por supuesto que sí. ¿Cree que estoy sordo? La estoy escuchando. Ahh y a propósito, ese bullicio está perturbando mi sueño.

Pero yo, al contrario de mi perro, tuve deseos de llorar por causa de la belleza. La belleza me embargó todo mi cuerpo, que quedó extasiado por sus notas tan profundas y alegres: la belleza se hizo carne.

Pero sé que la Sonata tiene una existencia efímera. Dentro de pocos minutos solo habrá el silencio. Ella vivirá en mí como memoria. Así es la forma de la existencia de los objetos que despiertan el amor: y no como la montaña, la estrella, el queso y los huevos, pero tiene que estar acompañada con la nostalgia. Y yo, entonces, pensaré que es necesario tomar todas las precauciones para que la sonata resucite de su muerte... 

Leí un poema de un pastuso de los años 1885 haciendo mención de nuestra heroína Policarpa Salavarrieta, y me ha encantado la historia de esta heroína que defendía la causa independentista. Estos poemas debemos de atesorarlos y no olvidarlos, nos recuerdan la dignidad, la fidelidad, la justicia y el amor. Valores que nos enseñaron los clásicos y que han de volver, porque estos valores nos llevan a la eternidad. ¿Por qué volverán?, porque el alma no se cansa de la belleza. Belleza es aquello que hace el cuerpo estremecer. Existen escenas que el Poeta describe de ella, que yo sé, que existirán eternamente. O al revés, porque existían eternamente, el poeta las escribió:
"Melancólica y dulce cual la huella/ que un sol poniente deja en el azul / cuando baña a lo lejos los espacios / con los últimos rayos de su luz / mientras tiende la noche por los cielos / de la penumbra el misterioso tul. / Suave como el canto que el poeta / en un suspiro involuntário da, / pura como las flores entreabiertas / de la selva en la agreste oscuridad / detenido en las musgosas ramas / no filtra un rayo de la luz solar "...

Que existencia frágil tiene un poema, más frágil que la montaña, la estrella y el queso con el huevo. Poemas son meras palabras, que dependen de que alguien las escriba, las lea, las recite. Sin embargo, las palabras hacen con mi cuerpo aquello que el universo entero no puede hacer.

Fui invitado a almorzar junto con un rico empresario, que cree en la existencia de Dios, pero me dijo que no comprendía las razones del por qué pusieron como retrato la efigie de la Policarpa (a qien llaman la Pola), una mujer mechuda, flaca y fea, en un billete de $10.000 de nuestro dinero colombiano. Mejor hubiera sido colocar un retrato de la Shakira. Desde el punto de vista de la existencia, él estaba correcto. La Shakira tiene más realidad que la Pola. Ella tiene una densidad de imagen más fuerte y más monetária que la Pola no tiene y nunca quiso tener. La Pola es un ser etéreo, semejante a las nubes del crepúsculo, o la espuma del mar, o el vuelo de los pájaros. Y sin embargo, yo sé que su vida como ejemplo para las generaciones futuras, vivirá eternamente. Porque su belleza y su fuerza estaban depositados en la esperanza de ver un país libre. Policarpa Salavarrieta murió joven en la ciudad de Santa Fe de Bogotá, por un pelotón de fusilamiento de la tropa española a las nueve de la mañana del 14 de noviembre de 1817. 

Entonces la Belleza es como un ente volátil - toca la piel medio rozando y rápido se va.

Pues a eso mismo es a lo que nos referimos por el nombre de Dios: un grande y enorme Vacío, que contiene toda la belleza del universo. Si la matera no estuviese vacía, en ella no se plantarían las flores. Si el vaso no estuviese vacío, con él no se bebería agua. Si la boca no estuviese vacía, con ella no se comería el fruto. Si el útero no fuese vacío, en él no crecería la vida. Si el cielo no fuese vacío, en él no volarían los pájaros, ni las nubes, ni los cometas de los niños...

Siendo así, y atreviéndome a usar la ontologia de los poetas, puedo decir que Dios debe y tiene que existir. Existe demasiada belleza en el universo, y la belleza no puede ser perdida. Y Dios es ese Vacío sin fin, Espíritu que se mueve sobre la faz de las aguas, gamela infinita, que pasea por el universo y va recogiendo y juntando toda la belleza que existe, sea la luz, sean planetas, mundos fastuosos, mares desconocidos, cielo nuevo, tierra nueva, ciudades de oro puro semejantes al cristal limpio, y piedras preciosas, de hecho garantizando que nada se perderá, ordenando que todo lo que se amó y se perdió deberá regresar... y se repetirá todo de nuevo. Dios existe para tranquilizar a la nostalgia.

Ahora si puedo responder a la pregunta que arriba me hicieron. Por supuesto que si creo en la existencia de Dios, de la misma manera que creo en los colores del arco iris después de la lluvia tardía, de la manera como expelen los perfumes de las orquídeas cuando brotan sus botones, de la forma en que creo en la belleza de la Sonata, de la misma manera que creo en la alegría de los niños jugando, de la misma manera que creo en la belleza de la mirada que me contempla en silencio. Todo tan fragil, tan inexistente, pero me hace llorar. Y si me hace llorar, es sagrado. Es un pedazo de Dios... Decía el poeta Válery: ¿Que sería de nosotros sin el socorro de aquello que no existe?

SOLI DEO GLORIA

REV. RUBEN DARIO DAZA