domingo, 19 de junio de 2011

Teologia de lo Cotidiano: Sobre dioses y rezanderos !



Sobre dioses y rezanderos

Estaba como perdida en medio de los viajeros que llenaban el aeropuerto, ella se caracterizaba por estar fuera de tono. La ropa que llevaba parecía descuidada, caminaba con pasos pesados, una bolsa plástica le colgaba en una de sus manos - esas señales demostraban que ella ya no se preocupaba más por su apariencia y condición de mujer: no se importaba en ser bonita. Cuando la vi pensé que se trataba de una monja. Su comportamiento era curioso: se dirigía a las personas, hablaba con ellos por algunos momentos, y como no le prestaban atención buscaba otras personas con quien hablar. Cuando vi que ella tenía una Biblia en la mano comprendí todo: ella se imaginaba ser la poseedora de conocimientos sobre Dios que los otros no poseían y trataba de salvar el alma de ellos.

Mi camino me obligó a pasar bien junto a ella - y cuando miré para su rostro de cerca me dió un susto: yo la reconocí de otros tiempos, cuando en aquella época era una joven bonita que reía y jugaba mucho y para quien la mirábamos con ojos de codicia.

No resistí y la llamé por su nombre en voz alta. Ella se espantó, me hizo una mirada de curiosa y con ganas de saber quien la había llamado, no me reconoció. Con razón. Los muchos años dejan sus marcas en el rostro.

          - Soy yo ... Ruben ... ¿Te acuerdas de mi?

Su rostro se iluminó por el recuerdo, sonrió, y pensé que podríamos sentarnos y conversar sobre nuestras vidas. Pero ella tenía otros intereses, su preocupación con mi alma no le permitían esas pérdidas de tiempo con ponernos a hablar bobadas. Y ella trató de verificar si mi pasaporte para la eternidad estaba en orden:

          - ¿Tú continuas firme en la fe !!?  - me preguntó...
          - Por supuesto que no ! - le respondí...
          - Entonces, ¿tú dejastes de leer la Biblia?    - me preguntó de nuevo...
          - Pues imagínese, que allá en la Biblia está escrito que Dios es Espíritu, viento impetuoso que sopla en todo lugar donde quiere; pero que nadie sabe de donde viene, ni a donde va... es el mismo viento que Él sopló dentro de la nariz de las personas aliento de vida para que respirasemos, fuésemos livianos y pudiésemos volar. Quien está en el viento no puede estar firme. Firmes son las piedras, las tortugas, las anclas de barcos y los postes de luz. ¿Tu ya vistes un papagayo firme? Papagayo firme es aquel papagayo que está siempre en el suelo, no vuela. En cambio yo estoy más bien como los gallinazos, allá volando bien alto por los aires, como un planeador al sabor de lo imprevisible Viento Sagrado, sin ninguna firmeza, rodando en grandes círculos.

Ella se quedó medio perdida, sin entender, creo que nunca había escuchado semejante respuestas tan extraña, de repente cambió de táctica e intentó agarrar mi alma del otro lado, y se desató a hablarme de Dios, me informó que Dios es maravilloso, muy bueno, que el bendice a las personas, etc., etc., etc., como si estuviese en el púlpito predicando en un culto de domingo por la noche.

          - Protesté en silencio un poco y le dije:

          - Me parece que quien no está firme en Dios eres tu misma. Te explico el por qué ... me la pasé toda la noche respirando, estoy respirando desde que me levanté esta mañana, y juro que ahora, justo en este mismo instante por primera vez pienso en el aire. No pensé ni hablé del aire porque él y yo somos buenos amigos. Él entra y sale de mi cuerpo cuando quiere, sin pedir permiso. Pero la história sería otra si yo estubiera con asma, con los bronquios apretados, el aire sin poder entrar, o, como en aquel anuncio antiguo del jarabe Bronquisol, el pobre hombre sofocado por una mordaza que le impide respirar, gritando por el aire que le faltaba. Si eso fuera así, sin lugar a dudas andaría con un cilindro de oxígeno en mi maleta de viaje, para cualquier emergencia.

          - Y continué:

          - Pues Dios es como el aire. Cuando uno está en buenas relaciones con Él no es necesário hablar.  Pero cuando la gente está atacado de asma, entonces ahi si es necesário estar gritando por el nombre de Él. De la misma forma como el asmático invoca el aire. Quien habla con Dios todo el tiempo y a toda hora es asmático espiritual. Y es por eso que andan siempre con Dios embotellado en la Biblia debajo del hombro y otros libros y cosas de funciones parecidas. El problema es que el viento no puede ser embotellado...

Ahí ella vió que mi alma estaba igual de perdida y, como consuelo, hizo una señal de despedida diciéndome adios con las manos y me dijo que iba a orar mucho por mi. Ahí le protesté bien fuerte, le imploré que no lo hiciera. Le dije que yo tengo miedo de que Dios se me ponga bravo. Pues hay rezos y oraciones que son ofensas. Es obvio: si voy allá, a golpear las puertas de Dios, pidiendo que el tenga pesar y dolor de alguien , yo le estoy imputando dos imperfecciones que, si fuesen conmigo, me dejarían muy disgustado.

Primero, con esta actitud estoy diciendo que no creo en el amor de Dios, y que Él debe ser medio débil, frágil, sin iniciativa, perezoso, a la espera de darle un codazo de advertencia para que se mueva. Porque si no le doy mi codazo él no se mueve. ¿Y eso no es cosa de ofender a Dios? Segundo, estoy sugiriendo que Él debe estar medio olvidadizo, desmemoriado, necesitando un secretario que le recuerde de todas sus obligaciones. Y trato de, diariamente, presentarle su agenda de trabajo. Mas sin embargo, está allá escrito en el libro de los Salmos y en los evangelios que Dios sabe y conoce nuestras necesidades y nos suple mucho más abundantemente antes de que se lo pidamos. Oiga, si uno se la pasa en una conversadera pidiéndole a toda hora cosas a Dios como si él fuera sordo, es porque no cree en la providencia de Dios de que él hace llover sobre justos e injustos. Ni creo en esas oraciones de la gente que habla y habla y Dios escucha. Lo que si creo en verdad es, en la oración en que uno se queda quieto en estado de respeto y adoración para oír la voz que se hace audíble en medio del silencio.

          - Me dirigí hacia mi amiga, diciéndole:

          - Déjame decirte algo. Tuve un hijo que estudiaba lejos. Yo lo quería mucho. Él me quería bastante. De vez en cuando hablabamos por teléfono y por internet. Y el dinero de su mesada que le enviaba cada mes llegaba siempre a su cuenta en el banco, con llamadas o sin llamadas. Ahora imaginate lo siguiente: de repente comienzo a recibir llamadas de mi hijo por el teléfono fijo, por el celular tres veces por día, además de cartas, mensajes por el Facebook y mi correo electrónico alabando mis buenos actos y el amor que le tengo, agradeciendo mi generosidad ... ¿ Tú crees que eso me haría feliz? Por supuesto que no. Terminaría por convencerme de que mi pobre hijo se ha enloquecido y que está pasando por una crisis de miedo y con temor de que yo lo abandone y me olvide de él. Pues es asi mismo que sucede con Dios: quien se queda el día entero detrás de él, con conversaderas, es porque desconfía de él y de su misericordia. Y lo peor es convencernos que esa es la única forma como Dios actúa  imputándole su gusto estético por esa habladera sin fin. Una persona que le gusta pasarse el día entero oyendo a los demás repitiendo las mismas cosas, las mismas palabras, las mismas oraciones repetitivas, los mismas rezanderas sin fin, no debe estar muy bien de la cabeza. Para mi eso es el infierno. Quien reza mucho, quien se la pasa orando a toda hora cree que Dios no funciona bien de la cabeza.  Pienso que Dios la pasaría más feliz junto conmigo,  en lugar de ofrecerle mi habladera sin fin, le ofrezco mejor una sonata de Mozart o un poema de Gabriela Mistral o del poeta Nicaraguense Rubén Darío o del poeta colombiano Guillermo Valencia...

Pero ahí el sonido de los altavoces del aeropuerto anunciaban la partida de mi vuelo, tuve que despedirme, y me imagino que ella se quedó muy afligida, temerosa de que Dios derrumbaría mi avión con un poderoso rayo. Lo que en verdad ella no sabía es que Dios ni siquiera había escuchado nuestra conversación, pues Él está cansado de las actitudes estereotipadas de los adultos, Él siempre huye cuando ve dos de ellos conversando y se esconde por ahí disfrazado de niño.

Que Dios les continúe bendiciendo!!

Rev. Ruben Dario Daza B.

Estos escritos sobre "teología de la cotidiano" son reflexiones sobre la vida y la condición religiosa del hombre, allí expongo lo que mis sentimientos desean, añoran y analiza la situación humana actual sin darle un tono quejumbroso. Estos son los diferentes temas:

2. El Teléfono celular: http://teologiaycienciarubedaza.blogspot.com/2011/07/teologia-de-lo-cotidiano-el-telefono.HTML

3. La alegría y el placer: http://teologiaycienciarubedaza.blogspot.com/2011/07/teologia-de-lo-cotidiano-la-alegria-y.HTML

 
 




 

2 comentarios:

  1. Hola Padre: esta reflexión nos hace caer en cuenta que muchas veces reflejamos nuestra relacion con Dios según la relacion que tenemos con nuestros padres. Y creemos que Dios nos exige cosas
    pero que no es asi creo que el mejor testimonio son nuestras propias vidas. Lo felicito... Siga así.

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  2. Buen comentário sobre este tema, me pareció bien jocoso, sobre la situación de esta mujer y su mundo de evangelizadora, creo que si existen personas así, merodeando por este mundo, creyendo que es así que la obra de Dios se realiza y perfecciona. Gracias por compartirlo.

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