martes, 28 de junio de 2011

Dios No Olvida de tus Oraciones_ Parte 2


Nuestra oración es escuchada
Como parte del ministerio del señor Jesucristo al pueblo de Israel, él les enseñó la importancia de la oración en la vida individual y colectiva como gente de Dios que eran. Jesús les enseñó “el qué”, “el cuándo”, “el cómo y el porqué”, “el dónde” y por sobre todo “el a Quién” de la oración.


Marcos 11:24:
Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis y os vendrá.


¿Cuántas de las cosas que pidiéremos orando recibiremos? Todas, pero con la excepción de las cosas que no están disponibles recibir por parte de Dios. La clave es creer como vemos en este registro y como también veremos en varios más en el estudio reafirmando este principio fundamental.


1 Juan 5:14:
Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.



Aquí hay otra clave: conforme a Su voluntad. En Su voluntad, o sea en Su Palabra se encuentran las cosas por las que está disponible orar, creer y recibir.

Juan 14:13 y14:
Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre [el nombre del señor Jesucristo], lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.



Una vez más dice “todo” (ya hemos visto que no es literalmente todo), y en los dos versículos dice: yo (el señor Jesucristo, nuestro intercesor) lo haré.
Muchas personas que no lo conocen a Dios piensan que nuestras oraciones son expresiones de deseo dichas en voz alta. Pero nosotros sabemos que  Dios no solamente es real sino también personal y que escucha nuestras oraciones y se complace en responderlas.

Jeremías 33:3:

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.



Dios siempre hizo así con Su gente. Él no hace acepción de personas, si lo hizo con Jeremías lo hará con todo aquel que clame a Él. Vea el ejemplo de Zacarías, el padre de Juan el Bautista.


Lucas 1:11-16:

11 Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso. 12 Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor. 13 Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan.



Este es un dato fun-da-men-tal para nosotros: “tu oración ha sido oída”. Siempre que uno ore conforme a la Palabra de Dios y crea, existe la certeza del cumplimiento de aquello por lo que uno ora. ¡Qué gran noticia para un hombre que servía a la gente de Israel, y ¡qué gran noticia para nosotros enterarnos de estos principios inmutables!
El Señor Jesucristo sabía que Dios lo escuchaba siempre. Tenga usted la misma certeza por que el y usted son hijos del mismo Padre.



Juan 11:41-44:

41 Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto [Lázaro]. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. 42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. 43 Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! 44 Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.


El poder es de Dios a quien invocamos en nuestra oración. Él es quien hace, nosotros solamente oramos conforme a Su voluntad y en ese acto ponemos en marcha el poder liberador de Dios como hizo Jesús en ese momento. El salvador dijo: “sabía que siempre me oyes” lo cual quiere decir dos cosas:


Ante una situación de crisis como la muerte de su amigo, Jesús primero oraba,

Las oraciones de Jesucristo eran conforme a la Palabra de Dios, por eso el Padre siempre lo escuchaba.


Tome nota: La oración altera positivamente las circunstancias, lo cual indica que no hay un futuro tan fijo que no pueda ser cambiado.


2 Reyes 20:1-6:

1 En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás.


El hombre de Dios, Isaías[1] le dio un mensaje a este buen rey de Jerusalén. No expresó la voluntad de Dios acerca de la muerte del rey, sino que le dijo al rey que es lo que iba a ocurrir con su vida para que pudiera ordenar las cosas del reino antes de “partir”. El registro muestra cuál fue la actitud de Ezequías ante el anuncio de semejante certeza de la inminencia de su fallecimiento.


2 Entonces él volvió su rostro a la pared, y oró a Jehová y dijo:


¡Muy buena respuesta ante la situación indeseable! Primera cosa que hace que es un ejemplo para todos nosotros. Primero Dios. Le oramos a Él, derramamos nuestro corazón delante de Él cuando confrontamos la adversidad.


3 Te ruego, oh Jehová, te ruego que hagas memoria de que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho las cosas que te agradan. Y lloró Ezequías con gran lloro. 4 Y antes que Isaías saliese hasta la mitad del patio, vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo:


Pocos “pasos de Isaías después del anuncio”, se revierte la situación por la oración del corazón del rey derramado en presencia de Jehová. ¡Vea cuánto tardó la respuesta de Jehová a la oración de Ezequías! ¡Nada!


5 Vuelve, y di a Ezequías, príncipe de mi pueblo: Así dice Jehová, el Dios de David tu padre: Yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas; he aquí que yo te sano; al tercer día subirás a la casa de Jehová. 6 Y añadiré a tus días quince años, y te libraré a ti y a esta ciudad de mano del rey de Asiria; y ampararé esta ciudad por amor a mí mismo, y por amor a David mi siervo.



Cuando pedimos a Dios, abrimos la llave de Su abundancia reservada para los Suyos. Dios siempre cumple Su Palabra y muchas veces va más allá. Aquí le da quince años más de vida y además promete librar y amparar la ciudad, cosa que Ezequías no había pedido.


Efesios 3:20:

Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros


La oración es nuestro tomar conciencia de nuestra necesidad de ayuda por la impotencia ante la circunstancia y a la vez es el reconocimiento de la competencia divina para intervenir positivamente en la situación. Ciertamente Dios conoce todas nuestras necesidades, orar por ellas cambia nuestra actitud de la queja a la alabanza y nos permite participar en los planes personales de Dios en nuestra vida porque el poder es de Dios y Su deseo de liberarnos no descansa nunca.



Ese poder de Dios actúa en nosotros pero no es de nosotros, es de Dios quien es el poderoso para hacer más allá de lo que pedimos o entendemos. Bíblicamente hablando el poder inherente en la oración es simplemente el poder de Dios que escucha y responde las oraciones. Muchas veces decimos que la oración es poderosa y no estamos tan lejos de cómo son realmente las cosas, pero el poder es de Dios. Nosotros le oramos a Dios Todopoderoso, por eso podemos estar a la expectativa de recibir todopoderosas respuestas.


Lucas 1:37:
porque nada hay imposible para Dios.


Pasamos gran parte de nuestra vida cristiana haciendo las cosas por las cuales deberíamos orar para que se produzcan en lugar de intentar infructuosamente hacer con nuestras propias manos. Esto tiene que ver con la naturaleza del viejo hombre que es la de repudiar la gracia de Dios. Pero esa gran parte de la vida deberíamos pasar buscando y pidiendole a Dios que las produzca por nosotros.


El poder inherente en la oración (que es el de Dios que oye y responde) no fluye de nosotros debido a que hablemos palabras especiales o a un modo especial de decirlas o  a cuán frecuentemente las digamos. El poder de Dios en la oración no depende de la posición que adoptemos al orar (de rodillas, parado, con las manos juntas o separadas…), ni del uso de cuentas o velas. El poder viene del Omnipotente Dios y Padre nuestro a quien le oramos en el nombre de Jesucristo. Dios es Quien escucha y responde lo que es de acuerdo a Su voluntad SIEMPRE.
La oración enfoca nuestro corazón y nuestros ojos sobre Dios desde el mismo momento que decidimos orar.


Salmos 17:6:
Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios; inclina a mi tu oído, escucha mi palabra


Salmos 18:6:
En mi angustia invoqué a Jehová, Y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos



Salmos 34: 4-10; 17:

4Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temores. 5 Los que miraron a él fueron alumbrados, Y sus rostros no fueron avergonzados. 6 Este pobre clamó, y le oyó Jehová, Y lo libró de todas sus angustias. 7 El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, Y los defiende. 8 Gustad, y ved que es bueno Jehová; Dichoso el hombre que confía en él. 9 Temed a Jehová, vosotros sus santos, Pues nada falta a los que le temen. 10 Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; Pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.
17 Claman los justos, y Jehová oye, Y los libra de todas sus angustias.


Hubo una ocasión registrada en Lucas en que el señor Jesucristo estaba orando y se le acercaron algunos discípulos pidiéndole que les enseñara a orar. Muy humano, muy normal, uno puede aprender a orar y alguien puede enseñarle a hacerlo. Aquí los discípulos piden ser instruidos en la oración y es el mismo Jesús quien les enseña. Lo mismo puede y debiera darse hoy día, cualquiera de nosotros puede aprender y también puede enseñar a otros a orar.


Lucas 11:1, 9-13:
1 Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.


El tiempo que Jesús ministró sobre la tierra fue muy corto; y el de Juan mucho más corto todavía, por lo tanto qué tan importante y necesario debe ser orar que ellos dos enseñaron a orar a sus discípulos. En ese contexto de enseñarles a orar Jesús continúa diciéndoles:


9 Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 10 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá [¡Vea la certeza de que habrá respuesta]. 11 ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? 12 ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? 13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?


Este es un buen ejemplo de pedir conforme a la voluntad de Dios. Evidentemente tiene que estar disponible pedir el espíritu santo a Dios, de otro modo no estaría esta declaración aquí. Si usted es hijo no necesita pedir el espíritu santo porque ya lo tiene, pero si no es hijo, entonces este versículo le habla a usted, porque Dios quiere que usted sea salvo[2].



El hijo de Dios debe ser proactivo en la oración si quiere recibir algo de Dios. Al orar usted le expresa al Padre cuál es su voluntad acerca de lo que ora. Él respeta su libre albedrío, por eso es que usted tiene que volcarle su corazón totalmente y confiadamente. A fin de que nos den, que hallemos y que se nos abra, hay que pedir, buscar y llamar. La acción de nuestra parte en la oración es imprescindible. Orar es lo primero, lo más importante porque es colocarlo a Dios primero en cada situación de nuestras vidas. No importa cuánto haga uno, si no puso a Dios “en la foto”, hizo poco.


Salmos 127:1:

Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia.


Para que ningún esfuerzo sea vano, Dios debe estar primero en nuestra vida. Por eso antes de emprender algún empeño, primero oramos. Si no lo hicimos así, entonces, igual oramos. Requiere disciplina pero es posible adoptar la buena costumbre de orar en todo tiempo. Orar como la primera acción en toda situación, es ponerlo a Dios primero[3]. En ocasiones primero emprendemos algo y luego sobre la marcha le oramos a Dios que nos prospere en lugar de preguntarle a El primero, orar por guía para saber Sus planes y luego con oración también llevarlos a cabo. Generalmente y erróneamente le pedimos al Padre que nos libre de “meter la pata” una vez que ya metimos la pata.


Entre los varios aspectos maravillosos de la oración, hay dos que veremos ahora. La oración puede ser individual (de la persona a Dios) y puede ser hecha entre dos o más personas que se unen en común para pedirle algo al Padre Celestial.


Mateo 18:19:

Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.


Una posible definición de oración es cuando ocurre que una persona se acerca a Dios, le pide por algo o por alguien, vuelca su corazón, se comunica con su Padre celestial, y en ese acto conjuntamente expresa alabanza, confiesa pecados, vierte sus ansiedades, temores, angustias y o su alegría, felicidad acompañada con agradecimiento.


Juan 15:16:

No me elegisteis vosotros a mi, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.


El pedido es al Padre en el nombre de Jesús. Dios es quien nos da lo que pedimos conforme a Su voluntad. Estos son los únicos actores válidos en la oración:



Dios, a quien le pedimos y quien nos da,

Jesucristo en nombre de quien pedimos y

nosotros que somos quienes pedimos.


No hay nadie más y no debiera haber nadie más excepto que la oración sea hecha por varias personas. No hay ninguna imagen ó ídolo mudo en este registro y el único que intercede ante Dios es Jesucristo. Solamente usted, a Dios en el nombre del Señor Jesucristo. Este es el “protocolo” básico de la oración enseñado en la Palabra de Dios. Esto lo glorifica a Dios y hace que nuestro gozo sea cumplido. Excepto usted o usted y sus hermanos en Cristo no hay otro santo y ciertamente no debiera haber imagen alguna porque eso es abominación a Jehová[4].


Juan 16:23 y 24:

En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto  pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. 24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

Jesucristo es el Mesías prometido a Israel. Nadie había pedido nada en su nombre porque él no había nacido todavía y no estaba ejerciendo su ministerio a favor de Israel. Por eso no habían pedido nada en su nombre todavía. Pero ahora no sólo nació, sino que murió, resucitó y está sentado a la diestra de Dios intercediendo por nosotros.


La oración muestra las áreas dónde pensamos que somos débiles y que a la vez pensamos también que son importantes. Por ejemplo si oramos por sabiduría (lo cual está disponible orar y recibir de parte de Dios) a las claras muestra que eso es importante para nosotros y que por más que nos esforcemos no podríamos lograr nosotros solos. Del mismo modo si no oramos por sabiduría, significa que la sabiduría no es importante para nosotros o que lo podemos lograr por nosotros mismos. Debemos orar debido a la imposibilidad de lograr nuestros deseos más sublimes como por ejemplo orar que las personas sean salvas y vengan al conocimiento de la verdad, queremos que las vidas de las personas sean de tal modo que glorifiquen a Dios, que sean edificados en Cristo, que tengamos un mismo sentir en Cristo Jesús... No hay manera que uno logre eso por sus propios medios.


Veamos un pequeño ejemplo del tiempo de duración y validez de la oración a lo largo del tiempo, en una oración del Señor Jesucristo. ¡El oró por usted y por mi hace unos dos mil años!


Juan 17:20:
Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos.


Esa “palabra de ellos” fue escrita, y es la que leímos y creímos y por eso somos hijos de Dios. Dígame si no piensa ahora que la oración habilita el poder de Dios con total independencia del tiempo transcurrido. Evidentemente la oración de Jesús no tiene fecha de vencimiento como tampoco la tiene la nuestra que sea que hagamos a Dios. Recalquemos: el poder de la oración reside y se centra en Dios quien tiene el poder.
Ya que estamos hablando de “fecha de vencimiento” y de que Dios oye y cumple la oración según Su voluntad, veamos el caso de Esteban.


Hechos 7:57-60:

57 Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él. 58 Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo. 59 Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: [¡hasta último momento estaba orando!] Señor Jesús, recibe mi espíritu. 60 Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.


Hechos 8:1a:

Y Saulo consentía en su muerte…



Sí, este es el mismo Saulo que después todos conocimos como Pablo, el apóstol más grande de la cristiandad. Él consentía en la muerte del grandioso Esteban. ¡Observe! La oración de Esteban incluía a los que estaban ahí participando de este homicidio. Cada vez que uno lea alguna de las siete epístolas a la iglesia puede recordar el poder y validez de la oración a lo largo del tiempo cuando pedimos en línea con Su voluntad.


La oración podría y debería ser un hábito en la vida cotidiana del hijo de Dios. Debe ser parte de nuestra vida como lo es respirar.
Las promesas de Dios son lo mismo que haber recibido un cheque al portador, a nombre de uno por una suma de dinero. El cheque es una promesa de pago al portador y a la vista que permite a la persona ir con toda confianza al cajero y recibir el pago de la suma escrita en el valor. La cuenta de Dios siempre tiene fondos. El Padre Celestial nunca gira en descubierto.


1 Juan 3:22:

Y cualquiera cosa [conforme a Su voluntad] que pidiéremos la recibiremos de él [de Dios], porque guardamos sus mandamientos, y hacemos [ya ve, guardar y hacer Su Palabra] las cosas que son agradables delante de él [una de las cuales es orar en el nombre del Señor Jesucristo]


Guardar Sus mandamientos es posible cuando uno los conoce, y los conoce estudiando Su Palabra. Así es como averiguamos por qué cosas orar de acuerdo a Su voluntad. Esto es agradable delante de Él. La palabra que Jesús enseñó debe morar en abundancia en nosotros.


Colosenses 3:16:

La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.


Un mensaje muy similar a este ya había sido dado por Jesús a sus discípulos en los Evangelios.


Juan 15:7 y 8:
7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. 8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.


Hasta aquí, a manera de resumen, estas promesas de Dios dicen:
Pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto  pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.

Si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá

Claman los justos, y Jehová oye

Busqué a Jehová, y él me oyó

El oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos

Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás

Porque nada hay imposible para Dios

Dios es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros

Gracias te doy por haberme oído

Tu oración ha sido oída

Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.

Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis y os vendrá.
Dios siempre escucha nuestra oración conforme a Su Palabra ; por ello la respuesta está garantizada.
 
Nota del  Autor


Toda la Escritura utilizada en este artículo es de la Versión Reina Valera 1960[5] a menos que se especifique algo en contrario. Cada vez que aparezca resaltada alguna palabra dentro del texto de la Biblia, se trata del énfasis añadido del autor.


Toda vez que se utilice una palabra de origen Griego será escrita en minúscula cursiva (Ej.: atomos). Y si se usara una palabra hebrea o aramea será escrita en mayúscula cursiva (Ej.: YARE). En ambos casos se puede utilizar la palabra raíz como cualquier otra forma gramatical de esa palabra en representación de la familia de palabras.


Debido a que los paréntesis se utilizan en el texto Bíblico; cada vez que exista una nota del autor estará colocada entre corchetes para diferenciarla.


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Cuando se haga referencia al texto griego o hebreo, ésta estará basada en dichos textos según sean presentados en ESword de Rick Meyer y/o de la Interlinear Scripture Analyzer de André de Mol y/o de En el principio era la Palabra.Todos programas de estudio Bíblico que pueden ser descargados a su PC mediante el link correspondiente en Links Útiles >Programas para el estudio de las Escrituras en el sitio web.


Las notas al final son una parte integral y necesaria del Estudio. Tienen el propósito de documentar, respaldar, ampliar, aclarar, o reforzar el tema que se trate.


Esta enseñanza somete a consideración del lector el tema que trata. Es mas bien en algunos casos un punto de partida que propone, orienta y -desde ya- concluye con lo que el autor ha estudiado y debido a eso presentado de las Escrituras. No obstante, la Palabra de Dios es simplemente inagotable. El único que no necesita revisión es Dios mismo y Su Palabra según fue originalmente inspirada. Pero nuestro conocimiento y entendimiento  de las distintas maravillas presentadas en la Palabra de Dios siempre pueden ser y debieran ser sometidas al escrutinio[6] del estudiante. Entonces, el presente trabajo es presentado al estudiante Bíblico como una ayuda, una fuente mas de consulta, de referencia y de estudio de la Palabra de Dios. La obra está lejos de pretender ser la única ni mucho menos la más sobresaliente obra de este tipo que exista. Ella no posee eminencia sobre ninguna otra ni es autoridad última sobre el tema. La autoría de la Palabra de Dios es la exclusividad del Padre Celestial y como tal es la fuente de conocimiento y autoridad única e inapelable.


Dios lo bendiga

Rev. Ruben Dario Daza.



[1] Isaías 38:1-7
[2] Romanos 10:9; Juan 3:17; 1 Timoteo 2:4
[3] Puede descargar la Clase Nº 9 Dios Primero del sitio Web
[4] Éxodo 34:13; Levitico 26:30; Números 33:52; Deuteronomio 7:5, 12:3; Salmos 97:7; Isaías 44:9-17
[5] La Santa Biblia Antiguo y Nuevo Testamentos, Antigua Versión de Casiodoro de Reina (1569) Revisada por Cipriano de Valera (1602) Revisión de 1960. Sociedades Bíblicas Unidas, 1993
[6] Hechos 17:11

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