lunes, 16 de mayo de 2011

Para que tengan vida y vida en abundancia: 1ª Parte



La Vida Abundante, Hoy
Dijo el Señor Jesucristo en Juan 10:10: "El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir, yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia”

La vida abundante está disponible hoy en día y para todo creyente que crea en esas palabras dichas por el propio señor Jesucristo. Si Dios es verdad, su hijo Jesucristo es verdad, por tanto la Palabra de Dios es verdad.  Ahora quiero reflexionar con ustedes lo siguiente; estoy plenamente convencido que este versículo de Juan 10:10, "debe transformar nuestras vidas de manera literal y radicalmente" . El autor del libro traducido al español Poder Para La Vida Abundante escrito por el doctor Víctor Paul Wierwille, dice: "mi esposa y yo comenzamos en el Ministerio Cristiano afanándonos con las cosas de Dios", esa palabra afanándonos en el original es: plodding ahead  y quiere decir trabajando con ahínco, esforzándonos; de repente la traducción afanándonos nos da una idea así como de angustia, pero no, no es eso, es trabajando con ahínco con las cosas de Dios. Seguimos leyendo "pero, de un modo u otro, nosotros carecíamos de una vida abundante, entonces, en una cierta ocasión fui especialmente alertado cuando leí en la Palabra de Dios que Jesucristo dijo que él había venido para darnos vida abundante” y dice el doctor, “fui sorprendido sobremanera por este conocimiento". 

Esta experiencia vivida y experimentada por este autor me llamó la atención   tremendamente al decir que un hombre que había andado muchos años en el camino de la investigación bíblica y que para el momento de  re-encontrarse con este versículo, había leído la Biblia quizá más de cien veces, súbitamente se halla con este versículo y dice que cambió literalmente su vida y que había sido sorprendido sobremanera por este nuevo conocimiento. ¿Qué fue lo que pasó? ¿Qué fue lo que él vio que antes no había visto? Ya lo había leído muchas veces, y sin embargo repentinamente comprende algo que hizo de Juan 10:10 "la escritura fundamental de este libro". ¿Qué fue lo que el doctor descubrió en Juan 10:10? Ese versículo ha estado allí, cerca de dos mil años y él prácticamente lo había leído durante toda su vida de creyente cristiano; sin embargo, vio ese versículo y percibió algo que hasta ese momento le estuvo oculto o más bien incomprendido.  ¿Que fue lo que percibió el doctor Wierwille en Juan 10:10?.

Como hemos aprendido, Juan 10:10 compara en una forma realmente maravillosa, grandiosa, y quizá por primera vez en un solo versículo la bondad de Dios contra la maldad del diablo, Ud. dirá, bueno, pero eso lo sabe todo el mundo; pues no, eso lo lee todo el mundo, pero muy pocos lo comprenden, claro, el autor también lo había leído muchas veces y sabía lo que decía, pero en ese momento pudo realmente comprenderlo mejor, y lo entendió en forma tal, que en base a ese versículo levantó una Iglesia, levantó un Ministerio a nivel mundial y todo gracias a que él entendió en ese momento el divino significado de ese versículo.

Mi experiencia personal dentro del ministerio pastoral veía que dentro de las comunidades donde trabajaba, incluyendo líderes y ministros observaba con frecuencia, que la vida abundante no era evidente, inclusive en la mia. Y eso que  significa ?. Eso quiere decir que estos ministros estaban siendo hurtados, matados y destruidos; ellos no tenían una vida abundante, porque donde no hay vida abundante está la parte "a" de Juan 10:10 que dice: "El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir"; y yo veía que era esto lo que estaba sucediendo, no entre los que rechazan a Dios, sino en el mundo llamado cristiano. Y la realidad es que esto ocurre en la Iglesia Cristiana, que se supone que debe ser el lugar donde la vida abundante debe manifestarse, y es precisamente donde menos se evidencia. Si ese versículo ha estado allí durante dos mil años y las iglesias de hoy lo leen ¿Qué pasa que los cristianos no manifiestan por lo menos vida? esta pregunta debe llamarnos la atención, porque tengo la convicción de que los cristianos deben manifestar una vida más que abundante.

Hoy en día muchas personas leen este versículo y lo siguen leyendo pero pocos lo entienden, y menos lo creen ¿Cuál es el problema? Sí, lo leemos, pero lo tomamos como una lectura habitual y sin trascendencia, y sin embargo, fíjense en el impacto que causó este versículo en la vida de un hombre que levantó un Ministerio a nivel mundial en base a ese sólo versículo bien entendido. Ahora, debemos preguntarnos:¿Hemos entendido nosotros realmente Juan 10:10? ¿Llegaremos alguna vez nosotros a entender la plenitud de ese versículo?  Sino estamos viendo una vida más abundante, lamentablemente aun no lo hemos entendido, aun no lo hemos creído.

Mateo capítulo 13, en el Versículo 58, nos cuenta de Jesucristo cuando fue a la tierra donde él se crió, Nazareth. Dice en el versículo 58 "que no hizo allí muchos milagros a causa de la incredulidad de ellos.” El unigénito de Dios, que vino a deshacer las obras de satanás; Jesús el Ungido Hijo de Dios, con el poder de Dios, no logró, no pudo hacer allí muchos milagros, y ¿quién se lo impidió? pues, la incredulidad de ellos. La incredulidad de las personas que le conocían, sus vecinos de toda la vida, simplemente no creían en él. 

Y ¿En el caso nuestro? pues nosotros conocemos la ley de la creencia, sabemos que creer es igual a recibir, sabemos que si creemos en las promesas de Dios las recibiremos y sin embargo, todavía tenemos problemas para manifestar esa vida en abundancia. ¿Qué es lo que pasa? ¿Qué anda mal con nosotros? ¿Qué está sucediendo?
La base de todo está allí precisamente, en la creencia. Lo que sucede es que, de una forma u otra, influidos por ese pasado religioso que todos arrastramos de las iglesias de la que venimos, no importa cuál, seguimos pensando, consciente o inconscientemente que todo lo que nos ocurre, bueno o malo, es de una u otra forma, la voluntad de Dios. La inmensa mayoría del mundo cristiano hoy piensa que lo que les sucede ocurre porque es la voluntad de Dios; y desde los altares nos repiten: “Dios da y Dios quita, Alabado sea Dios; Hermano, lo que le sucede es la volunta de Dios y usted se tiene que resignar.” Nosotros internamente seguimos pensando que aún las cosas malas que nos suceden tiene algo que ver con Dios o que Dios tiene algo que ver con ellas y nada puede estar más lejos de la verdad. A veces pensamos que Dios nos manda ciertas “pruebas” que no nos bendicen y no es raro ese pensamiento de “Dios, porqué me pasa esto”. Como si Dios tuviera algo que ver con ello. 

Bien, esa es la forma del viejo cristianismo que nosotros no deberíamos manifestar; es esa forma religiosa de pensar la que nos dice que las cosas que no son buenas vienen de Dios; sin embargo podemos notar que en la parte "a" de ese versículo quien viene para hurtar y matar y destruir es el ladrón, Satanás, y que Jesucristo vino para que tengamos vida, porque esa es la voluntad de Dios; de manera que las cosas malas no pueden venir de Dios, no tenemos porque aceptarlas y mucho menos resignarnos.

Estoy convencido que Dios trae sólo bendiciones, y esta afirmación parece tomar mucho crecimiento espiritual antes de que la gente llegue a aceptar el hecho de que Dios es bueno siempre. Parece que no es tan sencillo como pensar "Bueno si, yo ya me hice cristiano y ahora entiendo que Dios es bueno siempre; perfecto lo entendí, no hay problema". Pues no,  la verdad es que en la práctica si toma mucho crecimiento espiritual para llegar al punto en que un cristiano o, una persona renacida, entienda y acepte que Dios es bueno siempre. Eso es lo que afecta nuestra creencia. A veces pensamos que las cosas malas, las desgracias y el caos pueden venir de Dios; pero Dios es bueno siempre. Lo dice toda la Biblia: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en Él y cuando dice ningunas es ningunas, ni un lunar de sombras hay en Él.
 

Lo que sucede con el cristiano hoy en día (incluido muchos de nosotros, pues nos pasa más veces de las que quisiéramos) sigue pensando que, las cosas malas, Dios por lo menos las permite, Dios tiene algo que ver, y por ello nos tenemos que resignar.

Veamos el significado de resignarse: El diccionario de la lengua dice, "Resignarse.- Someterse a la voluntad de otro" Ahora bien, ¿a la voluntad de quién se supone que debemos estar sometidos nosotros? Como cristianos, como hijos del Padre, deberíamos estar sometidos a la voluntad de Dios. Y la Biblia, en Romanos12:2, nos habla de “
la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” Dice que es buena, es agradable y es perfecta. Entonces es agradable someterse a ella; no hay nada que sufrir. Entonces, todo lo que yo estoy manifestando en mi vida debería estar impregnado de esa voluntad de Dios, que siempre es buena, que siempre es agradable, que siempre es perfecta, y que nunca, jamás es mala para nada. Pura Vida Abundante. Esa es la Voluntad de Dios. Me “resigno” con entusiasmo “como el que halla un tesoro”.
De “resignarse”, también dice "Conformidad ante las adversidades". Yo no sé si hay una palabra más usada en el mundo cristiano que eso de Resignación. La palabra no habla de resignarse en ninguna parte, sin embargo, ¿cuánto se usa comúnmente hoy en la iglesia cristiana del mundo? si, se sigue usando “-hermano, resígnese, acepte la voluntad de Dios”, yo, como hijo de Dios, estoy, no solo dispuesto a aceptar la voluntad de Dios, más que eso: estoy deseoso de recibir la voluntad de Dios todos los días; porque la Biblia dice que la voluntad de Dios es buena, es agradable y es perfecta; así que es maravilloso someterse a ella. Sin embargo no me someto, ni quiero someterme a ninguna otra voluntad que no tenga esas características de constante y eterna bondad y perfección. Nunca me someteré. Más bien, me resistiré; porque la Palabra de Dios lejos de decir resignarse, dice resistirse, y eso deberíamos hacer nosotros resistirnos, que es lo opuesto de resignarse, la Palabra dice: “
Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7) resistid al adversario, resistidlo, y él huirá de nosotros; pero esto nosotros debemos creerlo y no debemos resignarnos al diablo y sus maldiciones, antes debemos resistirlo y correrá despavorido ante la presencia de un hijo de Dios sometido a la voluntad del Padre y solo a la de Él.

Por todo esto vamos a tener que entender  Juan 10:10, vamos a tener que volver a Juan 10:10; hay que trabajarlo, y re-leerlo, y volver  a  trabajarlos, hasta que entendamos y nos convenzamos en nuestras mentes que las cosas buenas viene de, y sólo de Dios, porque entonces, en ese momento las vamos  a recibir, no antes.
Dice Deuteronomio Capítulo 10, Versículo 12: "Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma; 13 que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad?...”
 Ahora yo pregunto: ¿dice que te vaya regular, o dice para que los problemas te venzan, o te resignes ante ellos? No, dice para que tengas  prosperidad,  esa es una promesa de Dios. 

Pero dirá el cristiano “-Bueno, es que yo hago las cosas como Dios dice y no tengo prosperidad” Entonces, que está diciendo ¿que Dios miente? Adórnelo si quiere pero eso está diciendo. Y ¿No será más bien que yo no he creído sus promesas? Pues eso, precisamente, eso es. No podemos cuestionar la Palabra de Dios y decir que estamos creyendo, si yo estoy creyendo lo que Dios dice, lo debo estar recibiendo, pues esa es la promesa, entonces hay que edificar creencia en nuestras mentes, pues la Palabra ha sido siempre la Verdad, sigue siendo verdad, y siempre lo será aunque nadie la crea, aunque nadie la vea, aunque nadie la manifieste. La Palabra de Dios es verdad. La Palabra de Dios ES.
En el mismo libro de Deuteronomio, en el capítulo 29, hay grandiosas, hermosas promesas de Dios, pero hay que creer para poder recibirlas. Esa es la ley. ¿Cuál ley? la más grande en la Palabra de Dios: la ley de la creencia. Creer es igual a recibir. Pues ¿Quién puede recibir algo si antes no lo cree? Nadie. O acaso ¿puede usted ir a la oficina de correos a retirar un regalo que le enviaron si antes no cree que se lo enviaron? No es ni siquiera sencillo de entender, es simple.
Deuteronomio, 29:9 dice:  "Guardaréis, pues, las palabras de este pacto, y las pondréis por obra, para que prosperéis en todo lo que hiciereis". 
Pero, entonces, ¿Qué es lo que pasa conmigo? ¿Qué está fallando? Pues algo debe de estar fallando. Y si creemos que Dios no falla, si las leyes de Dios no fallan, si las leyes de Dios se cumplen, debería estar recibiendo lo que Dios dice. Debo recibir, si estoy creyendo. Pero hay otra cosa que le impide al cristiano de hoy en día creer, que le impide recibir de Dios y es que piensa, que a lo mejor (o a lo peor) hay alguna cosa que Dios quiere que nosotros padezcamos, alguna prueba puesta por Dios que nos exige sufrir un poco. ¿No han oído eso? “Hay que sufrir para perfeccionarnos” y toda esa basura, ¿Dónde dice eso, que un padre hace que su hijo sufra para que sea mejor hijo? ¿qué padre quiere ver a su hijo sufriendo? ¿qué padre quiere ver a su hijo diciendo –“pero papá ¿por qué me haces esto?” cuando usted castiga a su hijo, que es correcto que lo corrija, como dice la Palabra,  usted le dice –“te estoy castigando, te estoy corrigiendo por esta razón” y le explica, porque Ud. quiere que aprenda y corrija; sin embargo, los cristianos de hoy, sufren y no saben por qué están sufriendo y le echan la culpa a Dios; y Dios es quien siempre recibe las culpas de nuestra incredulidad, y eso ocurre porque hemos sido religiosamente enseñados que las cosas malas pueden venir de Dios,  lo cual hace del diablo un tremendo desocupado y desempleado porque si Dios hace las cosas buenas y Dios hace las cosas malas, ¿qué hace el diablo?... La Palabra nos advierte que no debemos ignorar sus maquinaciones: sus trampas, sus trucos.
 
Entonces ¿Qué es lo que nos ha impedido, recibir más de Dios? Simplemente que no hemos entendido que la voluntad de Dios es que seamos prosperados  en todas las cosas y  que Dios es bueno siempre y que de Dios no debemos esperar, ni pensar, ni vamos a recibir un ápice de cosas malas? Ese es el gran éxito del diablo, hacerle pensar a la gente que las cosas malas vienen de Dios y “hay que aceptarlas, porque ¿quién se puede oponer a la voluntad de Dios? Nadie”. Y por eso el creyente incrédulo las acepta con resignación, y eso es del diablo, es diabólico.
Nosotros reclamamos nuestros derechos filiales pues esa era la idea de Dios cuando hizo los Cielos y la Tierra, tener hijos, tener  una familia, y que esa familia disfrutara una vida más abundante; acaso ¿no es eso lo que quiere un buen padre de familia? ¿no es eso de lo que se siente orgulloso un padre? Un padre se complace en decir algo así como:-“mis hijos, todos están bien, todos están casados, todos estudiaron, todos trabajan, todos son prosperados” O ¿No se siente complacido un padre cuando sus hijos prosperan? Ustedes, que son padres, díganlo. Ustedes no son mejores que Dios, yo no soy mejor que Dios, y esa es mi voluntad para mis hijos. Bueno, esa misma, y aun más, es la voluntad de Dios para nosotros: Él quiere que prosperemos en todo, así que mejor creamos eso y no aceptemos nada malo, porque lo malo no viene de Dios, nunca.
 

En mis momentos de consejería pastoral  observo lo siguiente:  "...las personas piensan que tienen que luchar para llegar a ser buenas para que Dios las pueda bendecir".  Repito, "las personas piensan que tienen que luchar para llegar a ser buenas para que Dios las pueda bendecir". Pero yo le aseguro que Dios nunca los bendecirá debido a lo bueno que usted sea sino más bien a causa de la creencia que usted tenga". ¿Qué tal? Pues así es: Dios nunca lo va a bendecir a usted porque usted sea San Francisco de Asís, y no peque. ¡No pecar está muy bien! Pero para recibir de Dios necesariamente hay que creer, porque Dios lo va a bendecir a usted, no por lo bien que usted se porte, no por lo bueno que usted sea, sino por la creencia  que usted tenga. No debería sorprendernos. Jesucristo dijo momentos antes de resucitar a Lázaro: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” Entonces si no creemos, aunque nos portemos bien, no veremos la gloria de Dios. Ahora bien, lea con cuidado: ¿acaso estoy diciendo yo que hacer las cosas bien está mal, que hacer buenas obras está mal? No!, para nada, no estoy diciendo eso. Pero de la misma forma que las buenas obras no ganan salvación, tampoco sustituyen a la ley de la creencia, la más grande de la creación. Las buenas obras no nos hicieron salvos y no nos hacen recibir nada de Dios, porque todo lo que usted recibe de Dios, es por creencia. Entonces dirá Ud. ¿alguien que sea malo también puede recibir...? ¡Claro! porque esa, es la ley, la ley de la creencia, la más grande de la creación. ¿Por qué prosperan los incrédulos? Porque aplican la ley, que no fue hecha para ellos, pero la usan, claro limitadamente pues no tienen acceso a todo lo que nosotros como hijos tenemos, pero la aplican.
 
Claro que hay que ser bueno pero eso no basta, hay que creer las promesas de Dios, y entonces las vamos a recibir. Y para recibir cualquier cosa de Dios, debemos saber primero qué está disponible, cómo recibirlo, ¿ y cuál es el cómo de recibir...? Creer; es creer.  Y por supuesto, el diablo no quiere que nosotros sepamos estas cosas. Como dijimos la salvación no se gana por obras, tampoco las bendiciones se reciben por obra si no por creencia. ¿No somos salvos por creer Romanos 10:9? Sin creencia no hubiésemos podido recibir salvación. Sin creencia no podemos recibir absolutamente nada de Dios. Usted, puede discutir todo lo que quiera con Dios y pensar que Dios tuvo que haber hecho las leyes del Universo y de la vida de otra forma, a nuestra manera, pero eso no va a cambiar a Dios.  Usted va a tener que cambiar; yo voy a tener que cambiar; porque si Dios tuviera que complacer la voluntad de cada uno de nosotros ¿qué Dios sería ese? ¿que palabra de Dios sería esa? Una es la ley, y nosotros debemos cambiar nuestras mentes y aceptar la ley de la creencia y someternos a ella pues establecida es por Dios.

Entonces, estemos claros: Dios nos va a bendecir por la creencia que tengamos. Esa es una idea religiosa que yo me porto bien, y todo me va bien. Eso solo no basta; sino que además yo creo, y todo me va bien porque Dios hace llover sobre justos e injustos y el sol sale para justos e injustos. ¿No es así? Eso es amor. Si yo fuera Dios los malos no recibieran nada. Pero Dios no es así. Gracias a Dios... Porque Dios tiene sus leyes. No es justo según los hombres, pero es justo según la ley de Dios. Así es como Dios lo ve y lo establece. Por otro lado si solo los buenos fueran los que reciben de Dios, ¿Para quién es el arrepentimiento?¿Para los que nunca pecan? Como dijo Jesucristo en Marcos 2:17 “
Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores” Y todos, tanto justos como pecadores, deben creer. Esa es la ley, pues entonces “verán la gloria de Dios”.

Hebreos, Capítulo 11- Versículo 6.- Dice, "Pero sin fe, sin creencia, es imposible agradar a Dios". ¿Cómo vamos a agradar a Dios? Con creencia; no hay otra forma de agradar a Dios. Dice, "
Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”. O es que acaso Ud. se agrada de los que no confían en Ud. y los acosa para bendecirlos? No, antes deben creer. Así que si usted no tiene creencia, usted no va a agradar a Dios no va a recibir de Dios, y punto.

Vamos a ver un ejemplo de esto en el libro de Job. En el libro de Job tenemos tan claramente magnificada y ejemplificada la bondad de Dios contra la maldad del diablo, y precisamente, eso es lo primero que Dios quiere que sepamos, que Él es bueno, y que de Él podemos esperar todo lo bueno, que el diablo es malo, que de él no podemos esperar nada bueno; y si Job es la primera revelación, debe ser porque Dios quiere que sepamos eso, ante todo. No que lo ignoremos.
 
Vamos a ver la historia de un buen hombre. Leamos Job: Capítulo 1, Versículo 1: “Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.” ¿Puede usted ser mejor que Job? Muy difícilmente. Este era un hombre perfecto y recto, sin tachas, impecable, apartado del mal, recto, y eso es lo primero que Dios quiere que sepamos: que Dios era un hombre intachable. Sin embargo, usted ve la historia de Job, y ve que en un solo día, en solo unas pocas horas, pierde a sus diez hijos, pierde toda su hacienda, y sólo le queda la vida, porque hasta la salud la pierde. Y nos preguntaremos: ¿cómo le puede pasar esto a un buen hombre? ¿Cómo es posible que Dios permita que le pase esto a un buen hombre? Cuántas veces no escuchamos esta frase ante algo similar: “¿Cómo Dios pudo permitirlo?”

En Job Capítulo 3, Versículo 25, tenemos la respuesta. ¿Era Job un buen hombre? ¡claro que lo era, difícilmente hubiera podido ser mejor, era tan perfecto como se puede ser! Pero veamos ahora la causa de por qué le sucedió todo eso a un hombre recto: Job 3-25 dice: "Porque el temor que me espantaba me ha venido y me ha acontecido lo que yo temía” Job confiesa que le vino lo que temió, ahora bien ¿Era bueno que Job fuera un hombre recto y perfecto y temeroso de Dios, respetuoso de Dios? ¡Claro que era bueno! Pero qué pasó con Job, tuvo miedo, y entonces, el diablo le hizo daño. Porque fue satanás quien lo hirió de toda forma posible sin tocar su vida; si usted lee el libro de Job verá que fue satanás quien lo dañó en esa forma terrible, no Dios. Entonces  está muy bien que seamos rectos y perfectos delante de Dios pero sin miedos, con la creencia imperturbable de que Dios es bueno siempre. Pero Job tenía un gran miedo. Si leemos Job 1-5; veremos que: "Acontecía que habiendo pasado en turno los días de convite, Job enviaba y los  santificaba"; -esto a sus hijos-, "y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos" -de sus hijos- "Porque decía Job: quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra  Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días". Job tenía miedo de que sus hijos estuvieran blasfemando contra Dios. Y Job recibió el fruto de su miedo, de su creencia, porque es una ley: recibes lo que crees. Y Dios tendría que haber cambiado todas sus leyes, para que esto no sucediera y no lo hizo. No lo hizo por Job que era un hombre recto y perfecto; y ¿lo va a hacer por mí? No. Yo tengo que cambiar. Y debo creer que Dios es bueno, siempre. Y que Dios me va a bendecir porque yo creo en Él. Y creo en la prosperidad que Él me va a dar. Y no dudo, y no tengo miedo. El diablo le dice a Dios acerca de Job: “tú lo cercaste, pusiste una cerca alrededor de él y todo lo que él hace prospera,” y era verdad. Pero una vez que Job tuvo miedo esa cerca empezó a derrumbarse y el diablo pudo meter sus sucias pezuñas por ahí, y pudo hacerle daño como le hizo. ¿Si lo ven como tenemos que cuidar nuestro pensamientos, nuestras creencias, y aun nuestras palabras? porque el diablo, como dice la Palabra, anda como león rugiente alrededor de esa cerca buscando a quien devorar  y ruge para que nosotros tengamos miedo y para que por nuestro miedo se abran huecos en esa cerca, en esa muralla que tenemos alrededor y entonces nos puede hacer daño.

Éste es un ejemplo de cómo Job, un buen hombre, dejó de creer y tuvo consecuencias. Entonces, ¿puede pasar lo malo a la gente buena? Claro, por supuesto que sí. Ya lo vimos ¿Por qué? Por su creencia, o más bien por su incredulidad; y Dios no puede hacer nada para evitarlo, Dios permite eso, tiene que permitirlo porque Dios no puede quebrantar sus propias leyes, que Él estableció para nuestro beneficio. O es que acaso un legislador de la república ¿no debe cumplir las leyes de la republica que el mismo ha hecho?

Ahora reflexionemos un poco sobre la pregunta que la gente se hace: ¿Por qué Dios lo permite? Le contestaré con otra pregunta: Supónganse que yo no amo a Dios. ¿Por qué Dios lo permite? ¿Por qué Dios debería permitir que yo no lo amara? Es más: hay gente que aborrece a Dios, que levanta su voz y blasfema contra Dios. ¿Por qué Dios lo permite? Porque la gente tiene libre albedrío, tiene la libertad de amar o no amar a Dios y Él quiere que yo lo ame por la libertad que tengo de hacerlo y no porque Él me obliga a amarlo, porque eso no sería amor. Dios nos dice cuál es su Palabra, pero no nos obliga a hacerla. Porque ¿cuál sería el amor? Dios tiene que permitir que yo decida amarlo o no, Dios no puede hacer nada para obligarme a amarlo, esa es la permisión de Dios, la permisividad de Dios: que Él no puede hacer nada en contra de mi voluntad.  Porque es mi creencia lo que determina lo que voy a recibir, no Dios. Esa es la ley. ¿No me cree? Lea la Biblia.

Ahora bien, Si yo digo que estoy creyendo y no estoy recibiendo, si yo digo que esto es mentira, entonces todo es mentira, Dios miente y mejor nos olvidarnos de todo, hagamos como los epicúreos: comamos y bebamos que mañana moriremos. Pero no es mentira, y yo debo buscar el error en mí no en Dios. Dios es perfecto, Dios es luz y no hay ningunas tinieblas en Él.
 
Lo otro que ocurre es que la conciencia de algún pecado pasado, o que no nos sentimos lo suficientemente buenos como para merecer las bendiciones de Dios, nos impide recibir. (Más religión). Pero si Jesucristo me limpió del pecado y yo lo creo, ¿cómo puedo seguir viviendo condenado, sintiéndome culpable por pecados que ya no existen, pues Cristo los limpió cuando renací. Y ¿los que he cometido después de haber renacido? dice 1ª. de Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” entonces, le confieso al Padre mi comunión rota y enseguida vuelvo a estar en comunión con Él, restablezco la comunión con mi Padre. Entonces tampoco esa es una excusa para no recibir el fruto de la obra de Jesucristo, para lo que él vino, para que yo tenga una vida más abundante. No hay ningún pecado pasado por el cual yo tenga que pagar, Jesucristo pagó por todos, ya yo estoy limpio, me puedo presentar delante Dios sin ninguna conciencia de culpa, pecado, mancha, condenación, y creer para recibir sus bendiciones, sintiéndome digno de ellas.

En Marcos, Capítulo 9. Versículo 23, leemos; "Jesús le dijo: si puedes qué creer, al que cree todo le es posible". Qué más queremos. Si entendemos eso, al que cree todo le es posible y si todas las cosas que yo necesito están disponibles, entonces todas son posibles de recibir, si YO soy capaz de creer. Porque si puedes creer, al que cree todo le es posible. ¿Recuerdan la historia de Naaman el sirio?, Está en segunda de Reyes capítulo 5 empezando el relato en el versículo 1; y dice que Naaman era un general sirio muy valeroso pero leproso. Y Naaman fue al hombre de Dios para que éste lo sanara, lo limpiara de la lepra. Y el hombre de Dios le dijo, es más, le mando a decir,  ni siquiera le dijo personalmente, anda al Jordán y te zambulles siete veces y serás limpio. Y Naaman, creyó, aunque no a la primera pero finalmente creyó, y fue limpio de su lepra. Y Naaman e
ra sirio, no hebreo, pero CREYÓ y recibió.

Pienso que entonces podemos entender en Juan 10:10, entendemos por qué ese versículo puede cambiar su vida, puede cambiar la vida de un hombre de Dios, no la de un impío, no la vida de un hombre que nunca había leído la Palabra sino de aquellos que creen en la Palabra de Dios. Por lo tanto, de una vez y para siempre, debemos tener toda certeza que de Dios viene todo lo bueno, y que quien hurta, mata y destruye es satanás, es el ladrón, el diablo. Y en base a ese único versículo estableció todo su ministerio, todos sus libros; esa fue la Palabra que Dios le enseñó como nunca antes le había sido enseñada. Si lo creemos o no, es problema de cada uno de nosotros; pero es mejor que lo creamos pues estamos a un pensamiento de la vida más abundante.

Muchas veces yo pienso, bueno, yo quizá podría pertenecer a otra Iglesia, y he ido a otra Iglesia, me han invitado, y yo he ido, pero no encuentro Juan 10:10 en ninguna otra Iglesia. Y veo programas de televisión y no encuentro a Juan 10:10, y escucho programas de radio y no veo a Juan 10:10, y hablo con cristianos de otras Iglesias y no veo a Juan 10:10. ¿Saben qué es lo que veo? Duda, preguntas, ¿por qué Dios permitió tal cosa?; y veo tragedias y veo preguntas sin respuestas, o a lo sumo, la respuesta que pueden tener es un no sé y una resignación. Yo no podría pertenecer a otra Iglesia. ¿Podría Ud.? Alguien me dijo alguna vez: “yo estoy en otra Iglesia que igual que ustedes leen la Biblia”. Bien, ¿Y? Con la Biblia hasta hacen magia los brujos, con la Biblia se han hecho y aun hacen cantidad de barbaridades. Leer la Biblia, cualquiera puede hacerlo; eso, no quiere decir nada; creerle a Dios y agradarle, eso es el todo del hombre; ¿Cuál es la diferencia de nuestra Iglesia con cualquier otra Iglesia? JUAN 10:10, pues creemos fundamentalmente QUE DIOS ES BUENO SIEMPRE; esa fue la diferencia que hizo que vários estudiosos de la bíblia buscara y trabajara la Palabra de Dios para encontrar esa vida abundante que Juan 10:10 prometía. Y esa es la diferencia. Por eso, debemos insistir en la vida abundante; y enseñar Juan 10:10. Les digo a ustedes coordinadores de Iglesia, nosotros coordinadores de Iglesia, nosotros creyentes, personas que hablamos Su Palabra, debemos decirle a nuestros vecinos “–oye, Dios tiene vida abundante para ti”.  Y esa es la verdad, y debemos enseñarle que si lo creen, todo les es posible. Eso debemos hacer.

Salmo 34. En el versículo 4 dice: "busqué a Jehová y Él me oyó y me libró de todos mis temores. ¿Dice mis problemas? No, dice mis temores; Dios me libró con su Palabra de toda mi creencia negativa, ¿y qué pasó con los problemas? Se resolvieron solos. Dios ni siquiera tuvo que tocarlos porque es una ley. Cuando yo creo positivamente ya los problemas desaparecen, se solucionan. ¿Por qué no dice ahí que Dios me libró de mis problemas? porque lo que causa mis problemas y de mi derrota es mi creencia negativa, mis temores, mis miedos, igual que vimos con Job. El diablo no puede, ni necesita, tocarnos; con hacernos creer negativos, nos hará recibir negativos, porque es una Ley. El miedo es  aceite en el piso del creyente, y el diablo, extiende su aceite de creencia negativa . ¿Tiene que tumbarnos? ¿Tiene que empujarnos? No, lo que tiene que hacer es hacernos caminar sobre ese aceite... y ahí vamos.... Así es cómo funciona. El miedo es aceite donde nosotros pisamos. El miedo es arena en la maquinaria de la vida, él nos derrota, nos deja vulnerables y perdedores.

La creencia está en el corazón, con el corazón que se cree dice Romanos 10:10. Y  sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida, dice Proverbios 4:23 y la vida es vida en abundancia,  la vida está allí, pues, en nuestra creencia.

La vida más abundante encaja con toda la Palabra de Dios. Ustedes
verán a Juan 10:10 en formas diferentes en toda la Palabra de Dios. Aunque en ese versículo lo tenemos todo  condensado y declarado por el Señor Jesucristo.

Esfesios 1:19. Dice "
y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos” no dice dudamos, dice los que creemos, pues allí, y entonces, se manifiesta el Poder de Dios y de Su Fuerza, según nuestra creencia. Allí es donde se manifiesta el Poder maravilloso de Dios. ¿No te han dicho que si creyeres verás la Gloria de Dios? Esto es el poder de Dios manifestado.

Leamos Marcos Cap.5 vers. 35: “
Mientras él aún hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro? 36Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al principal de la sinagoga: No temas, cree solamente.” La niña del principal de la sinagoga, luego de su agonía, acababa de morir, estaba muerta, sin vida. Sin embargo, Jesús le dijo: "No tengas miedo, cree solamente". No importa lo que veamos, si la Palabra de Dios nos dice cree, entonces creemos, no importa lo absurdo que pueda parecer (como en el caso de una niña muerta que, según la ciencia del hombre ¿qué más se puede hacer? Pero Dios hace caminos en donde no los hay, para Dios no hay nada imposible) Y por la creencia de ese padre, gracias a que él no tuvo miedo sino que creyó lo que Jesús le decía, esa niña le fue devuelta de entre los muertos. Vemos entonces, El Poder de la Creencia (así con mayúsculas), vemos lo que la creencia puede hacer; si solamente somos capaces, si tan solo nos atrevemos a creer, veremos maravillas como ésta ocurrir delante de nuestros ojos. ¿Quién dice que estas maravillas eran para hace dos mil años? bueno, algunos cristianos sinceros, pero sinceramente equivocados. El poder de Dios no cambia, el poder de Dios no se disminuye con los años, no envejece hasta desaparecer, son los hombres, con su incredulidad, los que limitan al Omnipotente, que no puede hacer nada por aquellos que no confían el Él, que no se agrada con nuestra incredulidad, y que, muy a pesar suyo, porque nos ama, no puede hacer nada en contra de nuestra creencia. Pues bien, esas maravillas son para hoy, en este mismo día y momento, si yo soy capaz de creer.


Mateo 21:22 dice: "Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis" Dice creyendo, no dice dudando, ni cuestionando, ni fabricándonos excusas para racionalizar nuestra incredulidad. Dice creyendo. Pero a veces pensamos que la sola oración es sustituto de la creencia. No es así, la oración nunca sustituye a la creencia y tampoco puede. Si, es importante, vital, imprescindible, orarle al Padre, pero con una oración creyente. Hay quien dice: “Lo más importante es orar”, pero no es lo único que La Palabra de Dios dice. Se requiere oración creyente. Las cosas no suceden si yo oro sin creencia...”pues todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.”

En Lucas Capítulo 17 verso 5 los discípulos le piden
al Señor “Auméntanos la fe. 6Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería.”...  Ellos le piden: “auméntanos la creencia”... y fíjense lo que les responde Jesucristo: si tuvieseis fe como un grano de mostaza... ¿Saben de qué tamaño es un grano de mostaza? Muy pequeño, tendrá un milímetro de diámetro aproximadamente. Jesús lo que les estaba diciendo era “ustedes no tienen fe, ni siquiera del tamaño de un grano de mostaza, porque si la tuvieran, le dirían a este sicómoro, pásate de aquí para allá, y se pasaría”. En el mismo relato registrado en Mateo 17:20 Jesucristo agrega “y nada os será imposible” si tenemos fe, creencia, del tamaño de un grano de mostaza.
Ahora bien, yo quiero recibir de Dios sus maravillosas promesas y quiero creer ¿cómo hago para tener creencia? Pues bien: voy a la Palabra de Dios, leo la Palabra de Dios, estudio la Palabra de Dios, y la creo, porque en qué otro sitio tengo yo referencia de los hombres que creyeron. ¿En el periódico? ¿En el noticiero? ¿en la última página del periódico local, la de sucesos? La última página del periódico es buena para los que quieran ejemplo de los que no creyeron; ahí se abunda en casos de incredulidad o creencia negativa, miedo y los consecuentes dramas y tragedias. El único sitio que edifica creencia en mí es La Palabra De Dios.

Uds. han leído Hebreos 11, el Hall de la fama de los Creyentes, todo lo que pudieron hacer aquellos hombres y mujeres que le creyeron a Dios. El único sitio donde voy a edificar creencia es en la Palabra de Dios, en la lectura diaria, en el estudio, y todos sabemos que simple lectura no es estudio, el estudio requiere tiempo, disciplina y constancia. Si no es así nos sorprenderán diciendo, como hacen muchos que dicen leerla, que hay un versículo que... "yo lo leí una vez que dice... cómo es que dice... espérate... espérate...eso:  Dios dice ayúdate que yo te ayudaré" y Dios nunca ha dicho eso, eso no está en la Biblia. ¿Cuántas cosas se dicen que están en la Palabra de Dios y no están? Y sin embargo como bíblicas han sido enseñadas. A nosotros nadie nos va a  engañar si tenemos la Palabra de Dios correctamente dividida, y la leemos y la estudiamos. Pero debemos ser diligentes. La palabra dice que en lo que requiere diligencia, no perezosos, y yo tengo que tener disciplina en mi vida y pasearme un poco por todo lo que hicieron esos grandes hombres que creyeron, ellos levantaron muertos, sanaron enfermos, dieron vista a los ciegos, etc. Yo tengo que meter mi cabeza un poco más en la Palabra de Dios y olvidarme un poco de las malas noticias del mundo porque esas no van a edificar creencia en mí, esas lo que van es a causar en mi es creencia negativa, derrota, ruina y muerte. Yo no digo que no lean el periódico, digo que si tienen que leerlo, sean sabios y ni siquiera pongan los ojos en lo que daña y envenena el alma. No nos interesa la obra del diablo. Y eso es lo que hacen los noticieros, con sus malas noticias: exaltan la obra del diablo, no la de Dios. Y en lugar de decir “¡Miren lo que hizo el diablo!” Es mejor comentar... “Oye, viste lo que hizo Eliseo, o lo que hizo Elías o lo que hizo Moisés o lo que hizo David...” Esas son las buenas nuevas, las que edifican mi creencia en la Palabra de Dios. Como la edificó en aquellos verdaderos super-heroes que se atrevieron a creer Su Palabra y hoy podemos, miles de años después, leer y saber de ellos y su creencia en el Padre.

Por último, nuestra prosperidad y salud dependen de cuan renovadas estén nuestras mentes a lo que dice la Palabra de Dios. Mi prosperidad y mi salud dependen de cuanto yo crea que Dios quiere que yo sea prosperado y que tenga salud. ¿Recuerdan  3ra. de Juan 2? Entonces Dios, es bueno y su bondad es para ser manifestada. Eso es maravilloso, pues de qué vale un Dios bueno pero “del servicio secreto”, para que nadie sepa que es bueno. No, Dios es Bueno y Él quiere que todo el mundo lo sepa, Él quiere que su bondad sea manifestada y proclamada. El Diablo nunca está satisfecho hasta reducir al hombre a la más completa ruina. La voluntad de Dios es siempre abundancia para su pueblo creyente. La voluntad de Dios es una abundancia de prosperidad y bendiciones ilimitadas para sus hijos”. Bien, entonces sí podemos decir con confianza y entusiasmo: Hágase la voluntad de Dios.
La voluntad de Dios es una abundancia de prosperidad y bendiciones ilimitadas para sus hijos. Esa es la voluntad de Dios, eso es Juan 10:10, Jesucristo vino para que tengamos vida, y para que la tengamos en abundancia.  Nosotros tenemos que creerlo; nosotros tenemos que reclamarlo; nosotros tenemos que enseñarlo. No son solo las buenas obras, (que están muy bien) pero es la creencia lo que nos permite recibir esas bendiciones de Dios. No hay ningún pecado por el cual yo tenga que pagar, Jesucristo pagó por todo. No hay ninguna excusa para que yo no manifieste una vida más abundante hoy.
Volvamos a Juan 10:10 en nuestras mentes y vivamos así una vida más que abundante.


SOLI DEO GLORIA

REV. RUBEN DARIO DAZA


3 comentarios:

  1. DIOS ES BUENO, LA PAZ DE DIOS, Y SIGA OTORGANDOLE CONOCIMIENTO Y DIOS HAGA REMA ESA PALABRA EN MI VIDA Y REACCIONE Y LA EJECUTE EN MI VIDA. SHALOM

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    1. Amén, que así sea. Gracias por compartir estas palabras. Dios te guarde y te proteja siempre!!

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  2. Reciban muchas bendiciones
    mi blog www.creeenjesusyserassalvo.blogspot.com

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