viernes, 2 de enero de 2015

LITURGIA DEL SEGUNDO DOMINGO DESPUES DE NAVIDAD 2015


Lecturas del Domingo 2º después de Navidad

 Domingo, 4 de enero de 2015
 

Primera lectura


 Salmo
Sal 147,12-13.14-15.19-20

 
La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti.

Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.
 

Segunda lectura


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los
Efesios (1,3-6.15-18):

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya. Por eso yo, que he oído hablar de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestro amor a todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mi oración, a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos.


Tercera Lectura: 

Evangelio

Evangelio según san Juan (1,1-18), del domingo, 4 de enero de 2015
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Lectura del santo evangelio según
San Juan (1,1-18):

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de quien dije: “El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo.”»
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado ha conocer.

Palabra del Señor
 


Meditación
 
Iniciamos el año en la esperanza de Dios que llega en forma de Palabra. Es la Palabra que reside y era Dios, Palabra de vida y de luz en medio de un mundo inundado de oscuridades. ¿Pero, qué es la Palabra que se hace carne? ¿Qué significa que la Palabra estaba desde el principio? ¿Qué diferencia existe entre esta Palabra y la palabra de los hombres y del mundo? El diccionario define palabra como “sonido o conjunto de sonidos articulados que expresan una idea” o como “representación grafica de estos sonidos” o “facultad de hablar o expresarse.” La palabra humana, a diferencia de la Palabra que es Dios, tiende a ser cambiante y a no permanecer en el tiempo. Por eso decimos que “la palabras se la llevan el viento”, “una palabra mal colocada, estropea el más bello pensamiento”, “una palabra hiere más profundamente que una espada”, “hay palabras que solo deberían servir una vez:” entre muchas otras. La palabra humana vista desde el pesimismo tiende a ser cambiante, fluctuante, manipuladora, creadora de intriga y chismas, fuente de malas interpretaciones, de confusiones…
 
Nada más lejano de la Palabra que acampa entre nosotros y se hace carne hoy.
 
La Palabra que se nos presenta hoy es radicalmente diferente. Es la Palabra que podemos ver en la creación entera, que podemos escuchar en un “gracias”, en un “perdóname”, en un “te comprendo y estoy contigo” en un “silencio que habla”. Esa Palabra de Dios la escuchamos de personas que han sabido levantarse de situaciones difíciles, que han sabido sufrir con esperanza, luchar por un mundo más tierno, justo y generoso.
 
La Palabra que quiere nacer hoy en ti siempre suma y multiplica en esperanza y generosidad para servir. Es Palabra que nunca traiciona, nunca toma parte de las envidias ni egoísmos, nunca aplasta ni se vanagloria, nunca explota a los más pequeños, nunca se crece en las injusticias, ni en las traiciones.
 
Hoy “la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros” en la persona de Jesús y es alegría y gozo para cada uno de manera individual y colectiva. Hoy la Palabra llena de sabiduría y “echa raíces entre un pueblo glorioso” y “reside en la congregación plena de los santos”, de tu familia, tu comunidad, tus compañeros de trabajo, tus esfuerzos, sueños, luchas, sufrimientos, vacíos y soledades. Deja morar esta presencia sanadora de la Palabra que acompaña y decide ahora mismo que resida en ti para que experimentes el “gozo de tu Señor”.
 
2015, es el año de vivir en la Palabra “que nos ha bendecido en la persona de Cristo” y nos motiva a dar gracias por todo: tus preocupaciones, tus recuerdos tristes, tus sufrimientos, tu soledad. Hoy la iniciativa de la Palabra nos invita a sabernos y sentirnos hijos y hermanos, ha crecer en santidad, a acrecentar la alabanza al creador. No dejemos que las dudas y las creencias de un mundo materialista muchas veces injusto apaguen la Palabra que hoy desea acampar en ti y en los tuyos. Esta Palabra siempre te va a amar, escuchar, comprender, acompañar, cuidar y respetar. Deja que te dé luz nueva y te haga crecer a una vida renovada llena de bienes espirituales y celestiales. ¡Amén!
 
 
Oremos con todo nuestro corazón
 
 
Padre Celestial: Necesitamos la gracia, la sabiduría y la Palabra de Dios para poder vivir este año 2015 en su presencia y en sus mandatos. Por eso se lo pedimos al Señor diciéndole: Señor, danos tu Palabra que nos llena de tu Sabiduría.
 
 
Oramos fervientemente
 
• Por la Iglesia, para que haga presente la salvación que nos ha traído el Señor con su nacimiento y su Palabra. Oremos.
 
• Por todos los que tienen el poder económico, social, político y judicial en nuestro país, para que se abran a la sabiduría de Dios y se preocupen por buscar la paz, el desarrollo y la justicia. Oremos.
 
• Por quienes son más pobres que nosotros para que el Señor les ayude a solucionar sus problemas y nosotros seamos solidarios y generosos con ellos. Oremos.
 
• Por quienes han iniciado este año enfermos, para que el Señor les traiga la salud del cuerpo, de la mente y del espíritu. Oremos.
 
• Por las familias que no han podido celebrar juntas estas fiestas para que el Amor de Dios llene sus corazones y puedan pronto reunirse. Oremos.
 
• Por los consagrados y consagradas para que llenos de la sabiduría de Cristo sean cada vez entregados al Señor y a su pueblo pobre y necesitado. Oremos.
 
• Por todos nosotros y nosotras, para que este año 2015 sea de paz interior, y de compromiso por mejorar nuestra patria, siendo solidarios y generosos con los más necesitados. Oremos.
 
Padre Celestial:  Acoge y atiende con generosidad estas plegarias que humildemente te presentamos. Llénanos de tu Sabiduría que nos lance a ser solidarios y generosos con todos y todas. Por Jesucristo Nuestro Señor.  Amén !

 
SOLI DEO GLORIA
REV. RUBEN DARIO DAZA

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