martes, 4 de diciembre de 2012

La Caída del hombre: Ciertamente Morirás_ 2a. Parte

Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. (v.4) Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? (v.5) Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. (v.6) Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. (Juan 3:3-6)




Ciertamente morirás
Parte DOS

 

E
n la primera parte de este estudio vimos que pocos registros de las Escrituras fueron tan mal entendidos como los relacionados con la desobediencia de Adán y Eva: Que el día que comieran del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal ciertamente morirían; y lo hicieron. Desobedecieron y ciertamente murió el espíritu en ellos. A partir de ese momento el hombre y la mujer nacen sólo con cuerpo y alma y son llamados hombres naturales por la Palabra de Dios.
 
Todo era bueno en gran manera antes del pecado de Adán y Eva. Luego sobrevinieron espinas, cardos y sudor para obtener el fruto de la tierra y regresar al polvo de donde fueron tomados, entre otras calamidades. Adán introdujo el pecado y la muerte que pasó por la progenie a toda la humanidad, dejándola espiritualmente discapacitada.
 
Cuando uno renace del espíritu de Dios, Él le da vida, la misma que perdió Adán es recuperada por el trabajo de redención que hizo el señor Jesucristo. Varias personas antes del día de Pentecostés incluyendo en los registros del Antiguo Testamento, tuvieron espíritu santo sobre ellos aunque bajo condición por eso decimos que los logros de Jesús hizo que este beneficio inconmensurable fuera más allá para nosotros.
 
Desde el libro de Génesis hasta unos días antes del libro de Hechos no existe registro alguno que instruya en cuánto a recibir espíritu santo simplemente porque espíritu santo (escrito en minúscula para denotar el don) no estaba disponible en la forma que está disponible hoy día.
 
Juan 7:37-39:
(v.37) En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. (V.38) El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. (v.39) Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.
 
Aun en el momento mismo que el señor Jesucristo estuvo sobre la tierra, el espíritu santo no estaba disponible de la manera que comenzó a estarlo después de Pentecostés. Durante este período, si Dios quería comunicarse con alguna persona simplemente le ponía espíritu sobre él o ella. Veamos el siguiente texto bíblico:
 
Números 11:16 y 17:
(v.16) Entonces Jehová dijo a Moisés: Reúneme setenta varones de los ancianos de Israel, que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus principales; y tráelos a la puerta del tabernáculo de reunión, y esperen allí contigo. (v.17) Y yo descenderé y hablaré allí contigo, y tomaré del espíritu que está en ti, y pondré en ellos; y llevarán contigo la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo.
 
Otra versión[1] tradujo al versículo 17 de la siguiente manera:
 
Y tendré yo que descender y hablar contigo allí; y tendré que quitar parte del espíritu que está sobre ti y colocarlo sobre ellos, y tendrán que ayudarte a llevar la carga del pueblo para que no la lleves tú, tú solo
 
Moisés, siendo quien era, el hombre de mayor mansedumbre en la Biblia, tenía el espíritu sobre él, bajo condición, no estaba en él. Si el espíritu está en uno (dentro de uno) entonces no puede ser separado de uno. Es una parte integral del ser. Fue Dios quien decidió que Moisés tuviera espíritu sobre él. Hoy día tenemos el gran privilegio de tener el espíritu cuando renacemos de nuevo, declarando lo que la Palabra de Dios dice en Romanos 10: 9 y 10.
 
Jueces 3:9 y 10:
 (v.9) Entonces clamaron los hijos de Israel a Jehová; y Jehová levantó un libertador a los hijos de Israel y los libró; esto es, a Otoniel hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb. (V.10) Y el Espíritu de Jehová vino sobre él, y juzgó a Israel, y salió a batalla, y Jehová entregó en su mano a Cusan-risataim rey de Siria, y prevaleció su mano contra Cusan-risataim.
 
Otoniel no tenía el espíritu antes de este momento. Dios se lo “puso” para que juzgara Israel. Dios tenía que comunicarse con él. Recuerden que Dios es Espíritu y necesita proveernos de su don para poder comunicarse con sus hijos salvos.
 
Jueces 6: 33 y 34:
(v.33) Pero todos los madianitas y amalecitas y los del oriente se juntaron a una, y pasando acamparon en el valle de Jezreel. (v.34) Entonces el Espíritu de Jehová vino sobre Gedeón, y cuando éste tocó el cuerno, los abiezeritas se reunieron con él.
 
Nuevamente el espíritu de Jehová vino sobre él, no estaba antes. Para recibir cualquier cosa de Dios lo primero que uno debe saber es qué está disponible, cómo recibirlo y después que podemos hacer con él. Su espíritu no estaba disponible para todos ni de manera incondicional.
 
Es necesaria una aclaración en este punto. Cuando decimos “de manera incondicional”, lo que queremos decir es que hoy día queda en la persona incondicionalmente una vez que fue recibido. Pero para recibirlo sí hay condiciones que veremos más adelante. Entonces ahora recibir espíritu santo es condicional pero que permanezca en uno es incondicional.
 
Recapitulando: Desde Génesis hasta Hechos 2:4, tener espíritu santo de manera incondicional no estaba disponible. Dios ponía Su espíritu bajo condición, sobre quienes Él quería comunicarse. Ellos podían perder el espíritu dejando debidamente en claro que estaba bajo condición. Que la gente recibiera espíritu era prerrogativa de Dios.
 
Adán y Eva tenían una sola cosa para no hacer y justamente esa es la que eligieron hacer. Eso fue desobediencia. Lo que les pasó luego fue la consecuencia de haber desobedecido. El espíritu de Dios que estaba sobre ellos desapareció; la comunión perfecta que disfrutaban con Dios murió. Ahora tenían tan sólo cuerpo y alma como el resto de los animales con quienes compartían la tierra. Tan sólo contaban con sus cinco sentidos para obtener el saber. A partir de ese momento en la historia de la humanidad, Dios debió aparecerse de forma concreta como haciendo una excepción (por ejemplo: aparecer con voz audible, mostrarse a través de una zarza ardiendo, enviar ángeles como sus mensajeros, etc.) porque el hombre dejó de tener los medios para entender cuestiones espirituales, para comunicarse con Dios. Sin embargo, el “ambiente natural” del hombre según su diseño original siempre fue Dios. La norma, el estándar en el principio era que el hombre fuera “tri-partito”, cuerpo, alma y espíritu. Luego aquella norma fue la excepción y solamente algunos hombres y mujeres contaban con esa beneficiosa tercera parte: el espíritu, hasta el día de Pentecostés en que una vez más Dios hizo disponible para todas las personas sin excepción que  tuvieran –por propia y libre voluntad- Su espíritu en ellos.
 
Esto es lo que fue restaurado por Dios en beneficio de las personas gracias al trabajo completo de redención del señor Jesucristo: la tercera parte, que en realidad en Génesis es la primera que aparece en escena y que le faltó a la raza humana a causa de la desobediencia de Adán.
 
Juan 3:1-6:
1 Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. (v.2) Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. (v.3) Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo [el texto dice: quien no naciere de arriba][2], no puede ver el reino de Dios. (v.4) Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? (v.5) Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. (v.6) Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
 
Aquí es el mismísimo señor Jesucristo que dice que quien no naciere de arriba no puede entrar al reino de Dios. Esta simplísima declaración aclara –para que no haya duda alguna- quienes entran al reino de Dios. El único nacimiento con el que estamos familiarizados es el de nuestros padres (el de agua). No obstante Jesucristo introduce uno nuevo, uno que viene de arriba.
 
Juan 3:4 y 5:
(v.4) Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? (v.5) Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios
 
Si no puedo dejar de ser hijo de quien soy hijo en virtud de mi primer nacimiento tampoco puedo dejar de ser hijo del Padre celestial que tengo en virtud del nuevo nacimiento.
 
El cuerpo y el alma que uno obtiene al momento del nacimiento de nuestros padres es la evidencia de aquel nacimiento de agua. Nuestros padres son cuerpo y alma. El espíritu –que podemos manifestar a nivel de los sentidos- es la evidencia de nuestro nuevo nacimiento porque esa es la naturaleza de nuestro Padre celestial.
 
Juan 3:6:
Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
 
Aquí coloca en el mismo versículo los dos nacimientos y muestra que no son iguales.
 
1 Juan 5:1:
Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró [Dios es Quien engendró], ama también al que ha sido engendrado por él [Jesús y nosotros].
 
Gálatas 3:26:
Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús
 
Para ser hijo de alguien uno tiene que nacer de ese alguien. Si usted cree que Jesús es el Cristo entonces usted es nacido de Dios. Mucha gente por religión o por tradición cree que no puede aproximarse a Dios y que la forma de complacerlo es siguiendo ciertos rituales o yendo a ciertos lugares (pagando promesas). Aquí la Palabra de Dios declara que si uno cree que Jesús es el Cristo entonces es nacido de Dios. Sin vueltas, sin complicaciones. Uno es hijo de Dios por la fe en Cristo Jesús. Mas le vale creer lo que la Palabra de Dios declara en cuanto a esto para poder beneficiarse de todas las cosas que Su Padre celestial tiene para usted. Dios y usted ahora son uno. Inseparables.
 
Isaías 49:15 y 16:
(v.15)¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti. (v.16) He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros.
 
Uno podría pensar que una madre no se olvidaría de su hijo pero nuestra observación de la sociedad nos demuestra que lamentablemente eso es posible. Pero Dios dice: Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de tí.
 
Hebreos 13:5 y 6:
(v.5) Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; (v.6) de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.
 
Dios dijo no te desampararé ni te dejaré. Nuestros amigos, nuestros afectos mas entrañables pueden dejarnos o nosotros podemos dejarlos a ellos, mas Dios nunca lo hace porque somos Sus hijos.
 
Hasta aquí vimos que Adán perdió esa común unión con Dios y Jesucristo le dijo a Nicodemo –hablando proféticamente- que para entrar al Reino de Dios iba a tener que nacer de nuevo.
 
Hechos 2:1-4:
(v.1) Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. (v.2) Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; (v.3) y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. 4 Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.
 
Este es el registro de la primera vez que espíritu santo fuera derramado. A partir de ese día nuevamente está disponible espíritu santo y está disponible manifestarlo de nueve maneras distintas[3] una de las cuales es la que figura aquí: Hablar en lenguas. Este espíritu es todavía mejor que lo que tenía Adán, Moisés y otros grandes hombres de Dios a lo largo de las edades porque está en nosotros y no sobre nosotros. Sin condición alguna impuesta al hijo de Dios para conservarlo.
 
1 Corintios 6:19:
¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
 
1 Corintios 3:16:
¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?
 
Esta es la gran diferencia entre la época antes de Pentecostés y después de Pentecostés. El templo de Salomón era un lugar temporario de habitación de Dios. Dios habita ahora donde siempre quiso habitar en los hombres y mujeres que lo aman.
 
La única condición es la “condición de entrada”: confesar que Jesús es el señor y creer en el corazón que Dios le levantó de los muertos uno es hecho salvo por la gracia de Dios. No hay condición “de salida”. El vínculo filial con el Padre celestial es indisoluble. Nacer es nacer. Es un hecho inalterable. Una vez que uno nace, uno nace y siempre es hijo de quien es su padre. Lo que nos hace hijos de Dios está dentro de nosotros y no hay manera que se corrompa.
 
1 Pedro 1:23:
Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.
 
El nuevo nacimiento viene como resultado de creer lo que la Palabra de Dios dice en cuanto al señor Jesucristo. Entonces es un nacimiento a través de la Palabra de Dios. Dios crea dentro de nosotros la simiente incorruptible que vive y permanece tanto tiempo como vive y permanece la Palabra de Dios: para siempre. Nadie puede corromperla porque es incorruptible.
 
No hay que sorprenderse cuando una persona que no ha nacido de nuevo dice que no cree en Dios o en las cosas de Dios. Ese tipo de declaración siempre lo hacen personas incrédulas, no renacidas de nuevo, y Dios se encuentra en la categoría espiritual y el hombre que no tiene espíritu dentro no puede entender cuestiones espirituales.
 
1 Corintios 2:14:
Pero el hombre natural [psuchikos] no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las  puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.
 
No obstante el hombre natural tiene los cinco sentidos a través de los cuales puede llegarse a la Palabra de Dios y tomar la decisión de creer lo que Ella dice y hacer un cambio radical en su vida. Una vez que recibe de Dios espíritu santo puede comenzar a entender cuestiones  que se disciernen solamente de manera espiritual. En el registro de 1 Corintios 2:14, de una manera directa sin vueltas con meridiana claridad Dios explica por qué el hombre natural no puede entender cuestiones espirituales.
 
Romanos 8:1-8:
(v.1) Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne [a los cinco sentidos], sino conforme al Espíritu [por revelación de Dios directamente de Él o de Su Palabra]. (v.2) Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. (v.3) Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne [por medio de los cinco sentidos], Dios enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; (v.4) Para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne [los sentidos], sino [andamos] conforme al Espíritu. (v.5) Porque los que son de la carne piensan en [o son obedientes a] las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. (v.6) Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. (v.7) Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; (v.8) Y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.
 
 
 
La carne no puede agradar a Dios porque Él es Espíritu[4]. La misma Palabra de Dios no vino a los hombres por voluntad de la carne (humana)[5]. La única intervención humana fue que esos hombres escogidos tuvieron la voluntad de escribir; pero las palabras que escribieron no provinieron de hombre alguno. Esos hombres que escribieron la Palabra lo hicieron habiéndola recibido de Dios quien es Su autor.
 
Gálatas 1:11 y 12:
Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; (v.12) Pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.
 
Si Pablo lo hubiese recibido de “hombre alguno” lo hubiera recibido a través de sus sentidos. En cambio lo recibió “por revelación de Jesucristo”. Lo recibió a través del espíritu que Dios había colocado de manera incondicional en él.
 
Jeremías capítulo diecisiete marca un obvio contraste.
 
Jeremías 17:5-8:
Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. (v.6) Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada. (v.7) Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. (v.8) Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de la sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.
 
Imposible hacer mas claro el contraste entre el hombre que confía en Dios y el que no.
 
Proverbios 3:5 y 6:
Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. (v.6) Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.
 
La manera de apoyarse en Dios con todo el corazón en todo creyente es confiando en lo que Dios dice en Su Palabra y en Su revelación a través del espíritu santo en uno. Apoyarse en la propia prudencia es apoyarse en los cinco sentidos mientras que reconocerlo a Dios en todos los caminos de uno es apoyarse en Su Palabra escrita y revelada.
 
Adán eligió darle prioridad a sus cinco sentidos por encima y en lugar de la revelación de Dios a él. Eso trajo aparejado un cambio drástico en la posición de Adán con respecto a Dios y una baja sustancial en la productividad de la tierra.
 
Génesis 3:17:
Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor [con trabajo, con lucha, con esfuerzo] comerás de ella todos los días de tu vida.
 
El simple hecho que Dios menciona que a partir de ahora comerá con dolor (con trabajo) deja claro que antes Adán procuraba su sustento sin dolor (sin trabajo). Del mismo modo a partir de ahora la tierra estaba maldita. Todo sería mas trabajoso ya que el hombre se había apoyado en su propia prudencia, había “confiado en el hombre”.
 
En los dos primeros capítulos de Génesis la tierra no estaba maldita. Antes que Adán y Eva pecaran actuando contrariamente a la voluntad de Dios no había maldición sobre la tierra. No fue Dios quien maldijo la tierra a causa del pecado del hombre. Esa maldición fue una consecuencia de lo que hizo el hombre, no fue un castigo de Dios por ello. Dios se los quiso evitar advirtiéndoles, no obstante ellos desobedecieron trayendo sobre sí y sobre nosotros las consecuencias de esa desobediencia.
 
Adán estaba en absoluto control de todos los temas relacionados con la Tierra; pero inmediatamente después de su desobediencia; esta se volvió maldita. Inclusive aparecieron espinos y cardos que antes el paraíso no tenía.
 
Génesis 3:18:
Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo
 
Cuando no había pecado, no había enfermedad, no había muerte, no había necesidad del trabajo esforzado para recoger el fruto de la tierra. El pecado (cuyo originador es el Diablo) produce estas calamidades registradas a partir del capítulo tercero de Génesis que llegan hasta el día de hoy.
 
Génesis 3:19:
Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.
 
Cuando sea que se rompe una ley de Dios, uno trae sobre sí la calamidad de la consecuencia.
 
Al pecar, Adán transfirió el poder y gobierno que el ostentaba sobre todo lo concerniente a la tierra al archi enemigo de Dios, el Diablo.
 
Juan 14:30:
No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.
 
En Génesis uno y dos el Príncipe de este mundo era Adán. Eso cambió por la in conducta de Adán.
 
Lucas 4:5 y 6:
Y le llevó [llevó al señor Jesucristo] el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. 6 Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy.
 
El Príncipe de este mundo y el Diablo son el mismo personaje. Cualquiera sólo puede dar lo que tiene. La razón por la que el Diablo le ofrecía toda la potestad era porque Adán se la había entregado a él (...a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy). Esta transferencia de autoridad hizo que el pecado original fuera en realidad alta traición de Adán a Dios. El Diablo entonces devino en el dios de este siglo.
 
2 Corintios 4:4:
En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.
 
Eso es el archi enemigo de Dios: el dios de este siglo y eso hace de continuo: cegar el entendimiento. No debiera sorprender que la gente tenga el entendimiento cegado. Todo mal, toda enfermedad, adversidad y muerte es opuesto a lo que el verdadero Dios quiere para la gente.
 
Dios nos dio vida espiritual mediante el trabajo de redención finalizado de Su hijo.
 
Efesios 2:1:
Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados
 
El diseño original de Dios para la humanidad es que todas las personas sean de cuerpo, alma y espíritu. Dios desea que la gente ande por el espíritu todo el tiempo para su mayor beneficio. No significa para nada que anulen  los sentidos en sus vidas; sino que le den preeminencia al espíritu de Dios en ellos. Las Escrituras enseñan que la vida espiritual de una persona fue establecida por el Creador para presidir y gobernar sobre los temas relacionados con el cuerpo y el alma. Esto es tan importante para nuestro Padre celestial que Él pensó que valía la pena el sacrificio de Su unigénito hijo, nuestro Señor y salvador para recuperar con creces lo perdido por Adán.
 
Lo que “ciertamente murió” de Adán y Eva fue el espíritu provisto por Dios como común unión entre la criatura y el Creador. El trabajo de redención del Señor Jesucristo recuperó para la humanidad esa posibilidad pero con creces porque quien cree y confiesa tiene aquel espíritu que tenía Adán pero de manera incondicional. Por eso es con creces porque el don de espíritu santo logrado por Jesucristo no es como la trasgresión de Adán.

 
 

Nota del  Autor

 


Toda la Escritura utilizada en este artículo es de la Versión Reina Valera 1960[6] a menos que se especifique algo en contrario. Cada vez que aparezca resaltada alguna palabra dentro del texto de la Biblia, se trata del énfasis añadido por el autor.

 

Toda vez que se utilice una palabra de origen Griego será escrita en minúscula cursiva (Ej.: atomos). Y si se usara una palabra hebrea o aramea será escrita en mayúscula cursiva (Ej.: YARE). En ambos casos se puede utilizar la palabra raíz como cualquier otra forma gramatical de esa palabra en representación de la familia de palabras.

 

Debido a que los paréntesis se utilizan en el texto Bíblico; cada vez que exista una nota del autor estará colocada entre corchetes para diferenciarla.

 

Todas las citas de fuentes externas se notarán en esta otra tipografía para diferenciarlas del resto. Asimismo cuando la cita de la fuente sea de mayor longitud que la presentada en este artículo; se resumirá usando “...” indicando que hay mas información disponible para consulta en dicha fuente.

 

Cuando se haga referencia al texto griego o hebreo, ésta estará basada en dichos textos según sean presentados en ESword de Rick Meyer y/o de la Interlinear Scripture Analyzer de André de Mol y/o de En el principio era la Palabra. Todos los programas de estudio Bíblico que pueden ser descargados a su PC mediante el link correspondiente en Links Útiles >Programas para el estudio de las Escrituras en el sitio web.

 

Las notas al final son una parte integral y necesaria del Estudio. Tienen el propósito de documentar, respaldar, ampliar, aclarar, o reforzar el tema que se trate.

 

Esta enseñanza somete a consideración del lector el tema que trata. Es mas bien en algunos casos un punto de partida que propone, orienta y -desde ya- concluye con lo que el autor ha estudiado y debido a eso presentado de las Escrituras. No obstante, la Palabra de Dios es simplemente inagotable. El único que no necesita revisión es Dios mismo y Su Palabra según fue originalmente inspirada. Pero nuestro conocimiento y entendimiento  de las distintas maravillas presentadas en la Palabra de Dios siempre pueden ser y debieran ser sometidas al escrutinio[7] del estudiante. Entonces, el presente trabajo es presentado al estudiante Bíblico como una ayuda, una fuente mas de consulta, de referencia y de estudio de la Palabra de Dios. La obra está lejos de pretender ser la única ni mucho menos la más sobresaliente obra de este tipo que exista. Ella no posee eminencia sobre ninguna otra ni es autoridad última sobre el tema. La autoría de la Palabra de Dios es la exclusividad del Padre Celestial y como tal es la fuente de conocimiento y autoridad única e inapelable.

 

SOLI DEO GLORIA
 
Eduardo Di Noto
 
 
Editor: Rev. Ruben Dario Daza

 



[1] Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsilvania. Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, 1967. Pág 177
 
[2] La palabra griega utilizada aquí es anothen y quiere decir: desde el primero, desde arriba, desde el principio, desde el cielo…
[3] 1 Corintios 12
[4] Juan 4:24: Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren
[5] 2 Pedro 1:21: porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.
[6] La Santa Biblia Antiguo y Nuevo Testamentos, Antigua Versión de Casiodoro de Reina (1569) Revisada por Cipriano de Valera (1602) Revisión de 1960. Sociedades Bíblicas Unidas, 1993
[7] Hechos 17:11

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