martes, 26 de abril de 2011

Cristo Nuestra Pascua. Parte 5


El día de Pentecostés

P
asaremos un rato estudiando acerca del día de Pentecostés. Trabajaremos algunos aspectos vinculados hasta saber qué fue lo que se logró, qué comenzó, por qué se celebraba y finalmente cómo se asocia a la pascua. La importancia de hacer una seria recordación de este evento singular radica en que sabiendo qué es lo que ocurrió en ese día en particular y que llevó  a que ese día ocurriera; el hijo de Dios puede comenzar a comprender qué es lo que tiene disponible a partir de aquel momento en la historia.

Juan 14:15-17:
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

Aquí es el señor Jesucristo quien les hablaba a sus discípulos y les dice que “otro consolador” iba a venir en el futuro, lo cual indica que aun no estaba en ellos. En aquellos días había disponible espíritu santo sobre[i] algunas personas pero Jesucristo les dice que Dios les dará otro consolador no para morar CON ellos sino EN ellos. Un cambio fundamental que se iba a ejecutar unos días mas tarde.

Hechos 1:4, 5:
4 Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. 5 Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.

Jesucristo les dijo en Juan 14 que iban a recibir aquello que ya estaba CON ellos… pero EN ellos. Ahora, aquí en Hechos dice que eso es la promesa del Padre que era lo mismo que decir que iban a ser bautizados con espíritu santo.

Lucas 24:49:
He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.

Si pudiéramos hacer una ecuación matemática colocando las distintas maneras en que aparece aquello que iban a recibir podría quedar de la siguiente manera:
Otro consolador = el espíritu de verdad EN vosotros = la promesa del Padre = ser bautizados con el espíritu santo = ser investidos con poder desde lo alto.

Distintos nombres para la misma “cosa” que aun no estaba disponible sino que iba a venir en “no muchos días”. Aquello que vendría iba a ser muy importante teniendo en cuenta de la “campaña publicitaria” que hizo el mismo Jesucristo acerca de ello.

Dios es todopoderoso en recursos pero además "todorespetuoso" de la libre voluntad de las personas, entonces puso en marcha el plan de redención a partir de la desobediencia del hombre documentada en Génesis capítulo 3. El Padre Celestial esperó que alguien finalmente creyera para dar a luz al Mesías y así poder redimir a Su gente. Finalmente logró -después de muchos años- que una mujer creyera y diera a luz al señor Jesucristo. Luego, debido a la obediencia que Jesucristo le tuvo a  Dios y a Su Palabra, cumplió cada parte de la Ley para eximirnos a nosotros de hacerlo.

Dios no cambia. Aun sigue esperando que la gente crea para renacer de Su espíritu y que la persona -una vez renacida- crea para andar con Su poder. Dios no transgredió la voluntad de las personas para que llegara el Mesías ni transgredió la libre voluntad del señor Jesucristo para que se entregara como ofrenda por nosotros. El lo hizo por su libre voluntad.

Hechos 1:1-5:
1 En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, 2 hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; 3 a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. 4 Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. 5 Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.

Se les apareció por cuarenta días es decir que estuvo con ellos desde el día 18 de Nisán hasta el 27[ii] de Iyyar cuando ascendió. Dice al final del versículo cinco: “dentro de no muchos días…” No dice ahí cuantos días, pero iban a ser diez días para que se completara la cuenta de los cincuenta días desde la resurrección y posterior presentación de sí mismo ante Dios. 40+10=50.

Las pruebas -dice el versículo 3- eran indubitables.

1 Corintios 15:3-8:
3 Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4 y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; 5 y que apareció a Cefas, y después a los doce. 6 Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. 7 Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; 8 y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí.

Muchos fueron los testigos de lo que hizo el señor Jesucristo durante esos cuarenta días por eso las pruebas eran indubitables. De regreso a Hechos.

Hechos 1:6-9:
6 Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? 7 Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; 8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. 9 Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.

Continúan entonces los acontecimientos desde el momento que Jesucristo es tomado arriba hasta el día de Pentecostés. Diez días.

Antes de proseguir vamos a pasar un rato  en el Antiguo Testamento para entender mejor la celebración que estamos estudiando. El vocablo Pentecostés significa quincuagésimo o cincuenta-avo. En el Antiguo Testamento se le asignan tres nombres:

La Fiesta de la siega (o la cosecha)    (Éxodo 23:16)
La Fiesta de las Semanas                   (Éxodo 34:22)
El día de las Primicias                        (Números 28:26)

Éxodo 23:16:
También la fiesta de la siega, los primeros frutos de tus labores, que hubieres sembrado en el campo, y la fiesta de la cosecha a la salida del año, cuando hayas recogido los frutos de tus labores del campo.

Éxodo 34:22:
También celebrarás la fiesta de las semanas, la de las primicias de la siega del trigo, y la fiesta de la cosecha a la salida del año.

Números 28:26:
Además, el día de las primicias, cuando presentéis ofrenda nueva a Jehová en vuestras semanas, tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis.

Para la época del Nuevo Testamento el nombre más popular era Pentecostés.

La primera de todas las fiestas anuales se llamaba la Fiesta de los panes sin levadura que conmemoraba la gran liberación que Dios les dio de la esclavitud de Egipto. Duraba una semana y por supuesto siempre incluía un Sabat semanal.  El primer día después de este Sabat[iii] semanal sería el primero en la cuenta de cincuenta días hasta Pentecostés

Levítico 23:1- 11:
1 Habló Jehová a Moisés, diciendo: 2 Habla a los hijos de Israel y diles: Las fiestas solemnes de Jehová, las cuales proclamaréis como santas convocaciones, serán estas: 3 Seis días se trabajará, mas el séptimo día será de reposo, santa convocación; ningún trabajo haréis; día de reposo es de Jehová en dondequiera que habitéis. 4 Estas son las fiestas solemnes de Jehová, las convocaciones santas, a las cuales convocaréis en sus tiempos: 5 En el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, pascua es de Jehová. 6 Y a los quince días de este mes es la fiesta solemne de los panes sin levadura a Jehová; siete días comeréis panes sin levadura. 7 El primer día tendréis santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis. 8 Y ofreceréis a Jehová siete días ofrenda encendida; el séptimo día será santa convocación; ningún trabajo de siervo haréis. 9 Y habló Jehová a Moisés, diciendo: 10 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies, traeréis al sacerdote una gavilla[iv] por primicia de los primeros frutos de vuestra siega. 11 Y el sacerdote mecerá la gavilla delante de Jehová, para que seáis aceptos; el día siguiente del día de reposo la mecerá.

El señor Jesucristo fue las primicias, el primer fruto por así decir de entre los hombres en resucitar de los muertos[v]. Una vez resucitado cumplió la Ley al ir a presentarse directamente al Padre como ofrenda mecida.

Juan 20:14-17a:
14 Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús. 15 Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré. 16 Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro). 17 Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre…

La instrucción directa de Jesucristo a una discípula de el fue “no me toques porque aun no he subido a mi Padre…” El debía presentarse a sí mismo como sumo sacerdote,[vi] hecho indiscutible que era coincidente con que era además el primer fruto de entre los muertos.

Hebreos 5:1-10:
1 Porque todo sumo sacerdote tomado de entre los hombres es constituido a favor de los hombres en lo que a Dios se refiere, para que presente ofrendas y sacrificios por los pecados; 2 para que se muestre paciente con los ignorantes y extraviados, puesto que él también está rodeado de debilidad; 3 y por causa de ella debe ofrecer por los pecados, tanto por sí mismo como también por el pueblo. 4 Y nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón. 5 Así tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo: Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy. 6 Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre, Según el orden de Melquisedec. 7 Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. 8 Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; 9 y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen; 10 y fue declarado por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec.  

Por eso el fue primero a presentarse delante de Dios y luego continuó con sus tareas debidas en los cuarenta días restantes que estuvo sobre la tierra en su cuerpo resucitado.

Levítico 23:12-16:
12 Y el día que ofrezcáis la gavilla, ofreceréis un cordero de un año, sin defecto, en holocausto a Jehová. 13 Su ofrenda será dos décimas de efa de flor de harina amasada con aceite, ofrenda encendida a Jehová en olor gratísimo; y su libación será de vino, la cuarta parte de un hin. 14 No comeréis pan, ni grano tostado, ni espiga fresca, hasta este mismo día, hasta que hayáis ofrecido la ofrenda de vuestro Dios; estatuto perpetuo es por vuestras edades en dondequiera que habitéis. 15 Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo [18 de Nisán], desde el día en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida [lo que estaba por hacer Jesucristo cuando lo encontró María Magdalena]; siete semanas cumplidas serán. 16 Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis cincuenta[vii] días; entonces ofreceréis el nuevo grano a Jehová.

La cuenta de los cincuenta días comenzaba desde el momento que se ofrecía la gavilla del grano al final de la Pascua. El quincuagésimo día se celebraba el día de Pentecostés. Esta fiesta era también llamada la fiesta de las semanas pues involucraba siete semanas. Pentecostés señala la culminación de la cosecha del cereal que comenzaba cuando se aplicaba la hoz al grano por primera vez.

Éxodo 34:22:
También celebrarás la fiesta de las semanas, la de las primicias de la siega del trigo, y la fiesta de la cosecha a la salida del año.

Deuteronomio 16:9 y 10:
9 Siete semanas contarás; desde que comenzare a meterse la hoz en las mieses comenzarás a contar las siete semanas. 10 Y harás la fiesta solemne de las semanas a Jehová tu Dios; de la abundancia voluntaria de tu mano será lo que dieres, según Jehová tu Dios te hubiere bendecido.

El tiempo en el que Dios le dio la Ley a Moisés en el monte Sinaí y el día de Pentecostés ambos ocurrieron en el tercer mes[viii] y ambos cambiaron la Administración.

En enseñanzas anteriores[ix] se ha cubierto la precisión de la Palabra de Dios en lo concerniente a los eventos de la Fiesta de los Panes sin levadura y la Pascua que abarcaban los últimos momentos de la vida humana del señor Jesucristo, es decir los eventos del 10 al 14 de Nisán.

Jesucristo resucitó el día Sábado 17 de Nisán entre las dos tardes y fue visto por primera vez el día siguiente, 18 de Nisán que era domingo.

Para contar los cincuenta días hay que contarlos comenzando con el día que sigue al día de reposo.

Mateo 28:1:
Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro.
Levítico 23:15: Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo, desde el día en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán.

… desde el día que sigue al día de reposo. El día de reposo era el sábado 17 de Nisán. El día siguiente fue el domingo 18 que era el primero en la cuenta de los cincuenta días. Según Levítico 23:16 había que contar siete semanas para llegar a la cuenta total de cincuenta días. La manera práctica era contar siete días de reposo

Levítico 23:16:
Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a Jehová.

Esas siete semanas unen la Pascua, la Fiesta de los Panes sin levadura y Pentecostés. Técnicamente debido a esta cuenta, la pascua es la anticipación de Pentecostés. Viejos escritos rabínicos llaman a Pentecostés “La fiesta de conclusión pues era entendida como la conclusión de la pascua y la fiesta de los panes sin levadura celebrando que los hijos de Israel dejaron atrás la esclavitud de Egipto. Ellos pensaron que la conclusión de ese éxodo fue cuando Dios le dio a Moisés la Ley en el Monte Sinaí. Entonces este evento se asoció  con Pentecostés.

El simbolismo entre Pentecostés y la Pascua no termina con Israel. Jesucristo nuestra pascua representó nuestro éxodo de la muerte y la esclavitud de la Ley. El trabajo redentor de Jesucristo hizo posible el día de Pentecostés que fue cuando Dios derramó el don de espíritu santo comenzando así una nueva manera de tratar con Su gente, como Sus hijos. La Ley había sido completada y ya no tenía más efecto.

El paralelo entre los hijos de Dios y el pueblo de Israel es llamativo y significativo. Para ellos Pentecostés representaba el momento cuando la Ley fue dada y para las personas renacidas de hoy en día representa el derramamiento del espíritu santo. También para el hijo de Dios Pentecostés está asociado con Jesucristo nuestra Pascua pues Pentecostés fue la conclusión de lo que Cristo vino para hacer disponible.

En el día de Pentecostés  comenzó la Administración de la Gracia en donde los hijos de Dios son la cosecha teniendo en sí mismos las primicias del Espíritu Santo. La cosecha final será en el retorno de nuestro señor y salvador Jesucristo.

Pentecostés representaba la conclusión de la primera fiesta del año y para nosotros es la conclusión de lo que Jesucristo vino a hacer disponible. Ésta fiesta era –y es- una de agradecimiento y regocijo por la abundancia provista por Dios.

Jesucristo no sólo fue el cordero pascual sino que reemplazó cada sacrificio para cada momento. Cuando todos los requisitos fueron satisfechos a través de Jesucristo; el hombre llegó a estar completamente redimido gracias a el.

Nuestra redención no fue posible mediante nuestro esfuerzo de complacer a Dios como era en el caso de la época de la Ley. Nuestra redención es por gracia y es gratuita para nosotros porque fue posible mediante el trabajo de Dios en Jesucristo quien fue el sacrificio perfecto. El trabajo redentivo de Jesucristo como nuestro cordero pascual fue edificándose hacia Pentecostés en donde la magnífica Administración de la Gracia fue develada y el poder del espíritu santo fue derramado.

Como procedimiento estándar no bien renacieron hablaron en lenguas. Aquello fue similar a hoy día siendo la evidencia externa, en el mundo de los sentidos del poder y la presencia del espíritu santo dentro de ellos. Cada persona en el momento del nuevo nacimiento puede tener su “Pentecostés personal” y exteriorizar la nueva realidad interna que tiene a partir de ese mismísimo momento.

Hechos 2:1-4:
1 Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. 2 Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; 3 y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. 4 Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

Hasta el preciso momento en que fueron todos llenos del espíritu; el único hijo de Dios que existía era el señor Jesucristo que era además Sumo Sacerdote y estaba directamente a la diestra de Dios presentando las primicias de la cosecha de entre la humanidad, los primeros en ser hijos de Dios al momento mismo del cambio de la Administración. Estos doce hombres eran el “grano nuevo” y como consecuencia normal del renacer del espíritu de Dios los primeros doce en hacerlo hablaron en lenguas sentando así un precedente hasta nuestros días. Existen varios registros[x] en la Palabra de Dios en los que el fuego lo encendía  Dios directamente y eso era la indicación de que El aceptaba la ofrenda.

Una vez renacidos del espíritu de Dios podemos ganar entendimiento y visión de lo que Dios nos ha dado a la vez que desarrollamos cada vez más confianza en manifestar poder desde lo alto. Cuando vivimos  los principios de la Palabra de Dios andando por el espíritu estamos probando a nivel de los sentidos que Dios levantó a Cristo de los muertos. Ver los siguientes cuadros:

LOS HECHOS MÁS IMPORTANTES DEL MES DE NISAN - ABRIL

Dom
Lun
Mar
Mie
Jue
Vie
Sab



11
12
13
14
Crucifixión
15
16
17
Resurrección


18**

        1
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       2
20

        3
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       5
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       7
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30

13












El día Domingo 18** fué la 1ª Aparición de Jesucristo después de su resurrección.
Vea Mateo 28: 5-15; Marcos 16: 2-14; Lucas 24: 1-45. A partir de este día comienza
la cuenta de los cincuenta días hasta llegar el día de Pentecostés.

        LOS HECHOS MÁS IMPORTANTES DEL MES DE IYYAR  -  MAYO        


Dom
   Lun
    Mar
   Mie
     Jue
       Vie
      Sab







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24

37
25

38
26

39
27**
Ascensión    
Lucas 24:50
Hechos 1:9
 40
28

41
29

42
 
 

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