martes, 20 de septiembre de 2011

Cómo amar a Dios




Cómo amar a Dios

Todas las personas sabemos lo que es amar. De una manera u otra todos hemos experimentado el amor, es decir que deseablemente hemos amado y hemos sido amados en nuestros años de vida. Amar es un verbo y es quizás el mas importante de todos los verbos y como verbo que es connota una acción. No es algo estático es un actuar, un hacer en beneficio de algo o de alguien. En cuanto a amarlo a Dios es un hacer de nuestra parte hacia El Padre en virtud de haber sido amados primero por El.


1 Juan 4:19:
Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.

Ésta es la razón por la cual amamos a Dios, por que El nos amó primero. Todos nosotros estábamos muertos en delitos y pecados[1], sin Dios y sin esperanza en este mundo y sin embargo nos amó al punto de reconciliarnos con El a través de Su unigénito hijo nuestro hermano Jesucristo. Un detalle muy importante es que con el amor de Dios no hay riesgo de sufrir desengaño o frustración como con el amor humano. Por eso amarlo a Dios es una acción de nuestra parte que tiene  retribución asegurada. Uno puede amarlo “tranquilo” al Padre celestial. Esta enseñanza trata del cómo amar a Dios.


Juan 3:16:
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Ya hemos establecido que Dios fue quien ejecutó el primer movimiento. El nos amó primero por eso podemos amarlo a El como un mínimo de respuesta agradecida en reconocimiento de gratitud. En Su inmenso amor estableció un estándar inigualable e incompensable en el ejercicio de la voluntad de amar: dio y dio nada menos que a Su unigénito hijo para que todo aquel que en el cree no se pierda mas tenga vida eterna. Ninguno de nosotros puede amar así ni dar así y gracias a Dios no necesitamos hacerlo. Antes de renacer del espíritu de Dios éramos hombres naturales sin la naturaleza de Dios en nosotros que tenemos ahora en virtud del nuevo nacimiento. Por que de otro modo ¿cómo amarlo si el hombre es de una naturaleza diferente a la de Dios? Así es que Dios en Su misericordia nos hizo disponible renacer de Su espíritu lo que nos permite tener una relación personal y espiritual con El. Pero la pregunta puede surgir: ¿cómo una persona que estaba orientada a las cosas del mundo aprende a amar a Dios con todo su ser como Jesús enseñó en los Evangelios?


Lucas 10:25-28:
25 Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? 26 El le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? 27 [aquí Jesucristo lo refirió al mismo lugar al que uno va cada vez que quiere saber la verdad: las Escrituras.] Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas [ischus], y con toda tu mente [dianoia]; y a tu prójimo[2] como a ti mismo. 28 Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás. [énfasis en las “y” añadido]

Éste pasaje de la Escritura presenta una figura literaria llamada Polisíndeton[3] que básicamente significa que varias cláusulas están unidas con “ataduras”. Las ataduras estas entre las cláusulas son las “y”. El propósito de Dios con esta figura es poner de relieve cada porción del registro.


El intérprete de la Ley le hace una pregunta al señor Jesucristo (¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?), a lo que el salvador responde con dos preguntas (¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?). El hombre da una respuesta a Jesús quien le responde esta vez con una respuesta. Lo que pasa que la Palabra es de Dios no de Jesucristo. El la hizo suya pero no es de el sino de Su Padre. Por eso Jesús refirió a este hombre a la fuente, lo hizo responsable de ver por sí mismo, lo llevó a las Escrituras. Si realmente queremos ayudar a las personas no les damos nuestra opinión, los llevamos al dueño de la opinión: a Dios. La Palabra de Dios no es un recurso mas o el mejor recurso para conocerlo y amarlo. La Palabra de Dios es el único recurso para conocer y amar a Dios.


De regreso al registro de Lucas capítulo diez ¿Qué significa para el hijo de Dios amar a Dios con todo su corazón, con toda su alma y con todas sus fuerzas y con toda su mente? Obligados por el Polisíndeton vamos a considerar cada palabra y veremos que podemos amarlo a Dios de esta manera.


En primer lugar aquí en Lucas dice “con todo tu corazón”. El corazón es la parte mas íntima de la mente.


Proverbios 4:23:
Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.


La vida la vivimos desde el interior de nuestro ser hacia fuera. Según este versículo de Escritura del corazón mana nada menos que la vida. Toda creencia negativa o positiva también emana del corazón. La mente hospeda todos nuestros pensamientos pero la parte mas íntima es el corazón y de el mana la vida. Amarlo a Dios con todo el corazón no se lo hace con simple asentimiento mental sino con la parte más interna de la mente, con todo lo que tenemos en el interior. No es algo automático, no ocurre sin nuestra acción voluntaria.
Salmos 119:11:
En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.


¿Quién guardó los dichos de Dios en su corazón? El salmista lo hizo por su libre voluntad. Si vamos a amar a Dios con todo nuestro corazón, entonces necesitamos colocar la Palabra de Dios en nuestros corazones. La primera cosa para hacer a fin de  colocar esa Palabra en nuestros corazones es cuanto menos leerla. Luego la estudiamos, la consideramos, la pensamos para luego poder alinear nuestra forma de pensar con la forma de pensar de Dios. La Palabra de Dios debe estar enraizada en nuestro íntimo ser, no meramente estacionada en nuestras mentes. Uno lo hace, uno la pone ahí en ese lugar de intimísimo privilegio de nuestras vidas: nuestro corazón. No el que bombea sangre. El corazón de la mente.


La segunda categoría del cómo amar a Dios que observamos en Lucas es que debemos amar a Dios con toda nuestra alma. El alma de una persona es quien la persona es.

Levítico 17:11:
Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona.



Si la vida de la carne está  en la sangre naturalmente para bien o para mal afecta a la vida de la persona ya que la sangre fluye alrededor de todo el cuerpo. En nuestro caso amarlo a Dios afecta nuestra vida de una manera positiva.


3 Juan 2:
2 Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.


Amar a Dios con toda nuestra alma simplemente es practicar aquello que es correcto de acuerdo a la Palabra de Dios en nuestra vida cotidiana ya que alma está íntimamente asociada a la vida, al vivir. No es correcto relegar a Dios y Sus cosas al lugar que uno tiene reservado para cuando hay tiempo o como actividad de fin de semana o como un hobby. La Palabra de Dios es vida e impacta, afecta beneficiosamente nuestras vidas por eso la incluimos en cada segmento de ella. ¿Cómo podemos saber lo que es correcto de acuerdo a la Palabra y ponerlo en práctica en nuestra vida a menos que primero tengamos la Palabra de Dios en nuestro corazón?


No hay demasiado beneficio en memorizar partes de la Escritura si no la practicamos. Si por ejemplo ponemos un versículo en nuestro corazón y lo usamos al menos estaremos bendecidos el equivalente de un versículo. Cuanto más de la Palabra de Dios ponemos en práctica mas salud y prosperidad uno recibe.


La siguiente categoría que aprendemos del versículo de Lucas es amar a Dios con todas nuestras fuerzas. Fuerza aquí es ischus que es habilidad en acción[4]. Cuando amamos a Dios en todo lo que hacemos, es por que hemos recibido la Palabra de El en nuestros corazones, la retuvimos en nuestras vidas y la liberamos en nuestras acciones.


Lo siguiente en Lucas es amar a Dios con toda tu mente. Es singular que la mente sea la última mencionada en este versículo por que en realidad es el punto de partida. El proceso que estamos estudiando comienza con el colocar los pensamientos de la Palabra de Dios en nuestras mentes. Esa palabra mente en Lucas es dianoia que según Bullinger es un pensar, pensamiento maduro, la actividad de pensar y entonces la facultad de pensar, el ejercicio reflexivo del corazón[5]… No podemos quitar el cerebro y colocar uno nuevo perfectamente renovado en su lugar. Eso sería –si fuera posible- un transplante de cerebro. Pero a medida que gradualmente vayamos poniendo los pensamientos de Dios en nuestra mente esa Palabra que por nuestra voluntad ingresamos en nuestra mente entra también en nuestro corazón. Y de ahí emanarán la vida y las acciones que haremos en consecuencia. Entonces amaremos a Dios con todo nuestro corazón, alma, fuerza y mente.


Probablemente el orden de las tres primeras palabras es enseñarnos que podemos amar a Dios  a través de edificar la Palabra en nuestros corazones y entonces se manifestará en nuestras almas y en las acciones correspondientes. Pero primero debemos comenzar con el área fundamental, con la puerta de ingreso y eso es la mente. 


Deuteronomio 6:4 y 5:
4 Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. 5 Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.



Aquí menciona corazón, alma y fuerzas. Jesucristo añadió la palabra mente a las tres áreas originales. La mente es el punto de partida en el proceso de renovar la mente -valga la redundancia- justamente por que es lo que queremos renovar[6], por que es donde la información es recibida, procesada y entonces es ingresada o rechazada. Aun así está colocada al final probablemente para suplementar las tres áreas importantes de arriba con las que Jesucristo estaba totalmente familiarizado por que son las que figuran en el Antiguo Testamento.


En el versículo de Lucas menciona también que uno tiene que amar a su prójimo como a sí mismo.¿Amamos a nuestro prójimo tan sólo con el pensamiento? Seguramente que no. Amor indica acción. ¿Si no nos amamos a nosotros mismos como podemos amar al prójimo a quien se supone que debemos amar como a nosotros mismos? Queremos y nos preocupamos por otras personas pero también lo hacemos por nosotros. Ponemos primero a Dios en nuestra vida, lo amamos, nos amamos a nosotros mismos y entonces podemos amar al prójimo.


Marcos 12:28-34:
28 Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos? 29 Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. 30 Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente [dianoia] y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. 31 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos. 32 Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él; 33 y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento [sunesis], con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios. 34 Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle.


Jesús vio que este hombre respondió correctamente, es decir que respondió de acuerdo a la Ley. Al comienzo de la conversación ambos hombres establecieron que Dios es UNO y justamente así por que eso es lo que dice la Escritura en Deuteronomio. Estos registros que estamos estudiando en Lucas 10 y en Marcos 12 son similares entre sí, aunque no son idénticos. En algunos textos griegos originales figuran en el mismo orden que como los vemos aquí y en otros figuran en diferente orden. Hay una razón para el orden de las palabras -de más está decirlo- por que el Padre no hace nada al azar. Pero independientemente de ello y para no internarnos en el estudio de los manuscritos y estudiar por que en uno está en un orden y en diferente orden en el otro, como Lucas presenta un Polisíndeton nos hemos detenido en cada área y las estudiamos con independencia del orden, aunque -convengamos- que el punto de partida es la mente.


En este estudio nos concentramos en los registros de Lucas y de Marcos que estamos trabajando. Estas palabras eran las mismas que en Deuteronomio 6:5 mas el vocablo mente o entendimiento añadidos. Pero en el caso de Marcos, el escriba añadió la palabra “entendimiento” sunesis en lugar de la palabra mente dianoia (como en Lucas 10 añadida por el señor Jesucristo) en el contexto de cómo amar a Dios.


Entendimiento es una palabra interesante. Para amar a Dios con toda nuestra mente, ponemos la Palabra de Dios con suprema primacía en nuestros pensamientos de a un pensamiento por vez. Pero entendimiento  es una función mas compleja de la mente que simplemente un pensamiento. La palabra griega sunesis fue utilizada por el poeta Homero unos ochocientos años antes de Cristo. En aquellos días se utilizaba esta palabra cuando dos ríos confluían. Uno de los ríos venía de un lado y el otro río venia desde otro lado y ambos confluían en uno solo. Mas tarde esta palabra se usó para entendimiento. Provee una ilustración hermosa de lo que es el entendimiento producido en la mente. En lugar de ríos en la mente se combinan los pensamientos para dar un entendimiento.


Primero obtenemos  el conocimiento de la Palabra de Dios leyéndola y estudiándola, entonces nuestros ríos de conocimiento confluyen tenemos entendimiento. Obtener el entendimiento significa obtener la Palabra en la mente y entonces pasarla a la parte mas íntima de la mente: el corazón. Cuando la  Palabra de Dios satura nuestro corazón, vidas y acciones es que estamos amando a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con toda nuestra fuerza por que tenemos entendimiento en nuestras mentes. Los pensamientos confluyen. Como entendemos entonces no podemos  menos que amar a Dios con todo nuestro ser y a nuestro prójimo como a nosotros mismos.


Lucas 24:44 y 45:
44 Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. 45 Entonces les abrió el entendimiento [nous: mente], para que comprendiesen las Escrituras


El señor Jesucristo les abrió el entendimiento, la mente, en este caso la nous entonces fue que los ríos de estos dos afortunadísimos discípulos confluyeron, sus mentes se abrieron y pudieron entender las Escrituras.


Lucas 24:46:
y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día.


Cuando ellos entendieron las Escrituras ellos supieron por qué Jesucristo había muerto y por qué Dios lo había levantado de los muertos al tercer día. Ellos entendieron.


Si hay alguna cosa que no sabemos o que no entendemos acerca de la vida o del mundo espiritual, entonces es necesario que nosotros aprendamos  mas de la Palabra de Dios. La podemos edificar en nuestras mentes hasta que los ríos de pensamiento confluyan y obtengamos entendimiento. Con este entendimiento espiritual estaremos mas tranquilos, mas confiados, mas denodados, podremos amar mas y tendremos mas de lo que Dios ha hecho disponible y quiere que tengamos. Desarrollar un entendimiento de la Palabra de Dios es fundamental para amar a Dios con todo nuestro corazón mente y acciones. Difícilmente uno pueda amar a alguien a quien no conoce.


Muchas veces confluyen en nuestra mente ríos de pensamiento conflictivos de tal manera que se hace dificultoso o imposible desarrollar un entendimiento. Cuando permitimos a la Palabra de Dios que tenga supremacía en nuestra vida de pensamiento entonces los ríos confluirán sin conflicto alguno y nos darán entendimiento en los temas de nuestro Padre celestial.


Lucas 2:46 y 47:
46 Y aconteció que tres días después le hallaron [Jesús y María hallaron a Jesús de doce años de edad] en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles. 47 Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia [sunesis] y de sus respuestas.


Esto muestra que los ríos de pensamiento confluían perfectamente en la mente de Jesús aún a tan temprana edad…¡Nada menos que en plena adolescencia!


1 Corintios 1:19:
Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, Y desecharé el entendimiento [sunesis] de los entendidos [sunetos].


Estos sunetos tenían sunesis pero no en las cosas de Dios de tal manera que sus ríos confluían pero no conforme  a la sabiduría de Dios.


No importa cuánto se esfuerce una persona y cuánto quiera aprender de la Palabra de Dios sin llegarse a Ella, porque para conocer la verdad, las personas tienen que ir a esa Palabra, de otro modo sus ríos en cuanto a la verdad no confluyen, se bifurcan, no convergen… Para tener la verdad hay que querer la verdad, hay que desear[7] la verdad si es que vamos a llegar a ella.


Efesios 3:4:
4 leyendo [hay que leer para entender] lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento [sunesis entendimiento] en el misterio de Cristo.


Pablo tenía un entendimiento del misterio. Los temas relacionados con el misterio confluían, convergían para el, tenían sentido. Entendiendo la Palabra de Dios obtenemos resultados y respuestas a nuestras oraciones, poder en operación en nuestras vidas, sanidad y prosperidad.

Colosenses 1:9:
Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia [sunesis] espiritual.


El deseo de Dios para nosotros es que tengamos un entendimiento espiritual.


Colosenses 2:2:
Para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento [sunesis], a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo.


El deseo de Dios para Sus hijos es que estén persuadidos sin sombra alguna de duda en su entendimiento del Misterio. Su deseo es que el Misterio fluya en nuestras mentes.


2 Timoteo 2:7:
Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento [sunesis] en todo.

Dios puede darnos entendimiento sunesis gracias al cual todas las cosas confluyan. No tenemos una totalidad de entendimiento en las cosas de Dios pero tenemos mucho y más grande entendimiento que el que teníamos cuando no sabíamos nada y comenzamos a querer saber las cosas que tienen que ver con la vida y la piedad[8]. La totalidad de los ríos confluirá para nosotros cuando retorne el señor Jesucristo.


Cuando amamos a Dios amamos Su Palabra por que amamos todo lo que es de El. Si es que vamos a amar a Dios con todo nuestro ser primero que nada debemos poner la Palabra de El en nuestras mentes y pensar en ella  tal que fluya para darnos entendimiento. A medida que ganamos entendimiento en nuestra mente y controlamos nuestro pensamiento, recibimos a la Palabra en nuestro corazón. Una vez que está allí entonces tenemos un corazón para Dios. Retenemos Su Palabra según la practicamos en nuestra vida. Recuerde que amar es un hacer. Así es como amamos a Dios con todo nuestra alma. Amarlo con toda nuestra fuerza es amarlo con todo lo que hacemos, con todas nuestras habilidades. Eso significa poner Su Palabra primero en nuestros corazones y vidas y entonces actuar de acuerdo a esa Palabra para producir resultados que lo glorifiquen a El. Amarlo a Dios entonces es amarlo con todo nuestro pensar, con toda nuestra vida, con todas nuestras acciones y con todo nuestro corazón, es decir con todo lo que somos, con todo nuestro ser.


Fin


Nota del  Autor


Toda la Escritura utilizada en este artículo es de la Versión Reina Valera 1960[9] a menos que se especifique algo en contrario.


Toda vez que se utilice una palabra de origen Griego será escrita en minúscula cursiva (Ej.: dianoia). Y si se usara una palabra hebrea o aramea será escrita en mayúscula cursiva (Ej.: YARE). En ambos casos se puede utilizar la palabra raíz como cualquier otra forma gramatical de esa palabra en representación de la familia de palabras.


Debido a que los paréntesis se utilizan en el texto Bíblico; cada vez que exista una nota del autor estará colocada entre corchetes para diferenciarla.


Todas las citas de fuentes externas se notarán en esta otra tipografía para diferenciarlas del resto. Asimismo cuando la cita de la fuente sea de mayor longitud que la presentada en este artículo; se resumirá usando “...” indicando que hay mas información disponible para consulta en dicha fuente.


Las notas al final son una parte integral y necesaria del Estudio. Tienen el propósito de documentar, respaldar, ampliar, aclarar, o reforzar el tema que se trate.


Esta enseñanza somete a consideración del lector el tema que trata. Es mas bien en algunos casos un punto de partida que propone, orienta y -desde ya- concluye con lo que el autor ha estudiado y debido a eso presentado de las Escrituras. No obstante, la Palabra de Dios es simplemente inagotable. El único que no necesita revisión es Dios mismo y Su Palabra según fue originalmente inspirada. Pero nuestro conocimiento y entendimiento  de las distintas maravillas presentadas en la Palabra de Dios siempre pueden ser sometidas al escrutinio[10] del estudiante. Entonces, el presente trabajo es presentado al estudiante Bíblico como una ayuda, una fuente mas de consulta, de referencia y de estudio de la Palabra de Dios. La obra está lejos de pretender ser la única ni mucho menos la más sobresaliente obra de este tipo que exista. Ella no posee eminencia sobre ninguna otra ni es autoridad última sobre el tema. La autoría de la Palabra de Dios es la exclusividad del Padre Celestial y como tal es la fuente de conocimiento y autoridad única.

SOLI DEO GLORIA ! 




[1] Efesios 2:1
[2] Levítico 19:15-18. El prójimo es el co creyente
[3] Diccionario de Figuras de Dicción usadas en la Biblia, E. W. Bullinger, adaptada al castellano por Francisco Lacueva. CLIE, 1985, Página 196
[4] Ser fuerte, tener fuerza, habilidad, poder físico y moral, tener eficacia… A Critical Lexicon and concordance to the English and Greek New Testament, E. W. Bullinger, Zondervan Publishing House, 1979, Página 742
[5] A Critical Lexicon and concordance to the English and Greek New Testament, E. W. Bullinger, Zondervan Publishing House, 1979, Página 499
[6] Romanos 12:2 La exhortación de Dios es que no nos conformemos a este siglo sino que nos transformemos por medio de la renovación de nuestro entendimiento (nous)… Puede ver la enseñanza “Un estudio de la mente” en el sitio web www.palabrasobreelmundo.com.ar
[7] Se recomienda al lector ver Desear la Palabra de Dios del mismo autor
[8] 2 Pedro 1:3
[9] La Santa Biblia Antiguo y Nuevo Testamentos, Antigua Versión de Casiodoro de Reina (1569) Revisada por Cipriano de Valera (1602) Revisión de 1960. Sociedades Bíblicas Unidas, 1993
[10] Hechos 17:11

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