jueves, 1 de septiembre de 2011

Gente como Nosotros: Parte 2




Gente como Nosotros

Algunas pequeñas intervenciones con grandes repercusiones

Parte 2


Estamos trabajando el tema del impacto producido por algunas personas que apenas tienen aparición escénica en la Palabra de Dios y que sin embargo –por haber actuado creyendo la Palabra de Dios- favorecieron notablemente a la humanidad. No todas las personas cuyas intervenciones se registran en la Palabra de Dios tienen “la publicidad” que tienen (y con justicia) personajes como Moisés, David, Salomón, Jeremías, Isaías… el señor Jesucristo -desde ya-, Pedro o Pablo y muchos otros gracias a Dios. Algunos son mas anónimos, menos conocidos pero tuvieron alguna intervención que favoreció al curso de los acontecimientos históricos para que podamos vivir hoy los beneficios de sus intervenciones. Por su puesto que no están presentes para preguntarles qué sentían cuando hicieron lo que hicieron pero probablemente igual que nosotros hayan pensado que sus acciones eran comunes, normales o hasta insignificantes e irrelevantes. Pero vistos a la distancia provista por la historia fueron gravitantes en las vidas de muchas personas años mas tarde. Es importante tener presente que es igual con nosotros aunque nuestros nombres no vayan a ser escritos en la Biblia.

Isaías 55:9-13:

9 Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. 10 Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, 11 así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

Cada vez que la Palabra de Dios “sale”; logra aquello que sea que se proponía. Nunca “regresa vacía” aunque así nos parezca a nosotros. Siempre cumple sus propósitos porque es de Dios. Nuestra única responsabilidad es hablarla, predicarla, hablar de ella haciendo evangelismo personal, no respaldarla. Ese es trabajo de Dios.

12 Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso. 13 En lugar de la zarza crecerá ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán; y será a Jehová por nombre, por señal eterna que nunca será raída.

La Palabra de Dios actúa porque es la Palabra de Dios y no solamente cuando es aplicada o ministrada por grandes hombres de Dios. Actúa en quien cree. Aquellos grandes hombres sobresalieron por que creyeron y creyeron y creyeron no por alguna otra razón diferente a esta.

1 Tesalonicenses 2:13:

13 Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes.

Actúa en vosotros los creyentes…uno puede hacer la diferencia. La única credencial que hace falta es creer la Palabra de Dios.

Este tema bajo estudio pretende situarnos "en la pantalla", justo frente a la cámara de la vida a todos aquellos que en algunos momentos podemos llegar a sentirnos como que nuestra intervención en mover la Palabra de Dios es insustancial o insignificante porque -claro está- uno no es Pablo o alguno de los "famosos"... Cada uno de nosotros cuenta y cada uno de nosotros por pequeña que sea su intervención puede hacer una gran diferencia en la vida de otras personas. Una vez que uno crea que uno es importante y que haga lo que haga según la Palabra de Dios, hace una diferencia favorable en la película de la vida... uno cree y produce resultados deseables por que nunca la Palabra de Dios retorna a Su autor vacía.

Ahora vamos a ver algunas historias de gente como uno que nos ocuparán hoy.

Josué 2

1 Josué hijo de Nun envió desde Sitim dos espías secretamente, diciéndoles: Andad, reconoced la tierra, y a Jericó. Y ellos fueron, y entraron en casa de una ramera que se llamaba Rahab, y posaron allí.

Esta es la persona que en este caso va a hacer la diferencia en la vida del pueblo de Israel al momento de entrar a la tierra prometida. Esta mujer no era siquiera israelita y aquí en esta versión dice “una ramera[1] que se llamaba Rahab”. Algunos autores en lugar de ramera han traducido “posadera”, es decir quien atiende la posada. En realidad esta mujer hizo una contribución importantísima a la historia del pueblo de Israel y es honrada por eso en las Escrituras. Asi que por que llamarla ramera cuando existe la duda por la traducción. Y aunque lo haya sido de todos modos su intervención fue gravitante aun hasta nuestros días.

2 Y fue dado aviso al rey de Jericó, diciendo: He aquí que hombres de los hijos de Israel han venido aquí esta noche para espiar la tierra. 3 Entonces el rey de Jericó envió a decir a Rahab: Saca a los hombres que han venido a ti, y han entrado a tu casa; porque han venido para espiar toda la tierra.

El rey de Jericó estaba muy bien informado acerca de los espías.

4 Pero la mujer había tomado a los dos hombres y los había escondido; y dijo: Es verdad que unos hombres vinieron a mí, pero no supe de dónde eran. 5 Y cuando se iba a cerrar la puerta [la puerta de la ciudad], siendo ya oscuro, esos hombres se salieron, y no sé a dónde han ido; seguidlos aprisa, y los alcanzaréis. 6 Mas ella los había hecho subir al terrado, y los había escondido entre los manojos de lino que tenía puestos en el terrado. 7 Y los hombres fueron tras ellos por el camino del Jordán, hasta los vados; y la puerta fue cerrada después que salieron los perseguidores. 8 Antes que ellos se durmiesen, ella subió al terrado, y les dijo: 9 Sé que Jehová os ha dado esta tierra; porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los moradores del país ya han desmayado por causa de vosotros. 10 Porque hemos oído que Jehová hizo secar las aguas del Mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y lo que habéis hecho a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a los cuales habéis destruido. 11 Oyendo esto, ha desmayado nuestro corazón; ni ha quedado más aliento en hombre alguno por causa de vosotros, porque Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra.

Rahab reconocía que Jehová era Dios todopoderoso.

12 Os ruego pues, ahora, que me juréis por Jehová, que como he hecho misericordia con vosotros, así la haréis vosotros con la casa de mi padre, de lo cual me daréis una señal segura; 13 y que salvaréis la vida a mi padre y a mi madre, a mis hermanos y hermanas, y a todo lo que es suyo; y que libraréis nuestras vidas de la muerte. 14 Ellos le respondieron: Nuestra vida responderá por la vuestra, si no denunciareis este asunto nuestro; y cuando Jehová nos haya dado la tierra, nosotros haremos contigo misericordia y verdad. 15 Entonces ella los hizo descender con una cuerda por la ventana; porque su casa estaba en el muro de la ciudad, y ella vivía en el muro. 16 Y les dijo: Marchaos al monte, para que los que fueron tras vosotros no os encuentren; y estad escondidos allí tres días, hasta que los que os siguen hayan vuelto; y después os iréis por vuestro camino. 17 Y ellos le dijeron: Nosotros quedaremos libres de este juramento con que nos has juramentado. 18 He aquí, cuando nosotros entremos en la tierra, tú atarás este cordón de grana a la ventana por la cual nos descolgaste; y reunirás en tu casa a tu padre y a tu madre, a tus hermanos y a toda la familia de tu padre. 19 Cualquiera que saliere fuera de las puertas de tu casa, su sangre será sobre su cabeza, y nosotros sin culpa. Mas cualquiera que se estuviere en casa contigo, su sangre será sobre nuestra cabeza, si mano le tocare. 20 Y si tú denunciares este nuestro asunto, nosotros quedaremos libres de este tu juramento con que nos has juramentado. 21 Ella respondió: Sea así como habéis dicho. Luego los despidió, y se fueron; y ella ató el cordón de grana a la ventana. 22 Y caminando ellos, llegaron al monte y estuvieron allí tres días, hasta que volvieron los que los perseguían; y los que los persiguieron buscaron por todo el camino, pero no los hallaron.

Pasaron los días y el pueblo de Israel sitia la ciudad y llevan a cabo instrucciones precisas que Dios le da a Josué para que el pueblo haga. Tenían que dar la vuelta a la ciudad una cantidad de veces.

Josué 6:15-

15 Al séptimo día se levantaron al despuntar el alba, y dieron vuelta a la ciudad de la misma manera siete veces; solamente este día dieron vuelta alrededor de ella siete veces. 16 Y cuando los sacerdotes tocaron las bocinas la séptima vez, Josué dijo al pueblo: Gritad, porque Jehová os ha entregado la ciudad. 17 Y será la ciudad anatema a Jehová, con todas las cosas que están en ella; solamente Rahab la ramera vivirá, con todos los que estén en casa con ella, por cuanto escondió a los mensajeros que enviamos.

22 Mas Josué dijo a los dos hombres que habían reconocido la tierra: Entrad en casa de la mujer ramera, y haced salir de allí a la mujer y a todo lo que fuere suyo, como lo jurasteis. 23 Y los espías entraron y sacaron a Rahab, a su padre, a su madre, a sus hermanos y todo lo que era suyo; y también sacaron a toda su parentela, y los pusieron fuera del campamento de Israel. 24 Y consumieron con fuego la ciudad, y todo lo que en ella había; solamente pusieron en el tesoro de la casa de Jehová la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro. 25 Mas Josué salvó la vida a Rahab la ramera, y a la casa de su padre, y a todo lo que ella tenía; y habitó ella entre los israelitas hasta hoy, por cuanto escondió a los mensajeros que Josué había enviado a reconocer a Jericó.

Esto ocurrió con esta mujer que era una total desconocida para el pueblo que lideraba Josué. Ella temió a Dios pero en el sentido de respeto no de miedo que paraliza. Entonces ella se salvó junto con toda su parentela.

Hebreos 11:31:

Por la fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los desobedientes, habiendo recibido a los espías en paz.



Esta fue Rahab que por haber creído en Dios hizo la diferencia.


Otra persona “como uno” fue Felipe que sí había tenido intervención en varios eventos en versículos anteriores y que había sido ordenado y que creyó para ministrar a un hombre que quería conocer a Dios.

Hechos 8:26-40:

26 Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto. 27 Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar,

Creencia es acción: se levantó y fue.. Previamente habíamos visto en 1 Tesalonicenses 2:13 que la Palabra de Dios actúa en los creyentes sean o no ordenados.

28 volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías. 29 Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro.

Éste hombre era como el Presidente del Banco Central o el Ministro de Economía de Etiopía. Había ido al lugar de la tierra en donde seguramente habría pensado encontrar respuestas y no las halló. Dios resolvió su problema mediante la intervención de un hombre como uno que creyó.

30 Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees? 31 El dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él. 32 El pasaje de la Escritura que leía era este: Como oveja a la muerte fue llevado; Y como cordero mudo delante del que lo trasquila, Así no abrió su boca. 33 En su humillación no se le hizo justicia; Mas su generación, ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida. 34 Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro? 35 Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. 36 Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? 37 Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. 38 Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. 39 Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino.

Pequeña intervención gran repercusión en la vida del eunuco y seguramente en la de aquellos con quienes tenían que ver con el en Etiopía. La cosa fríamente analizada fue así: Felipe estaba atento, Dios le dijo que fuera, Felipe fue y habló la misma cosa que nosotros podemos hablar para hacer la diferencia en la vida de las personas: la Palabra de Dios. Así de simple. El eunuco regresó gozoso y Felipe por haber creido hizo la diferencia.

Ahora pasaremos un rato estudiando a Ananías y me gustaría decir que sería muy  fácil –si Pablo viviera- acercarse a él, estrechar su mano y charlar cosas de Dios con el. ¿Sería hermoso verdad? Pero cuando Pablo no era Pablo sino Saulo la cosa era diferente. Pensar de esta manera nos hace ganar respeto por Ananías.

Hechos 9:1-22:

1 Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, 2 y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén. 3 Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; 4 y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? 5 El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. 6 El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. 7 Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie. 8 Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, 9 donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió. 10 Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor. 11 Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora, 12 y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista.

Aquí Ananías le hace a Dios el mismo planteo que seguramente le haríamos cualquiera de nosotros. El había sido seleccionado para ir a ver y ministrarle la Palabra de Dios a uno de los exterminadores mas grandes de la época. ¿Cómo hubiese reaccionado usted?

13 Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; 14 y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre. 15 El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; 16 porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre. 17 Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo. 18 Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado. 19 Y habiendo tomado alimento, recobró fuerzas. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco.

¿Cuál fue el resultado de la intervención de Ananías, ese absoluto desconocido?… Qué tal parece como resultado las siete epístolas a la Iglesia, el conocimiento de las cosas mas grandes que Dios tenía reservada solamente para esta Administración. El solamente fue e hizo lo que tenía que hacer y los beneficios se vieron mas tarde. De Ananías no se habla mas en las epístolas a la Iglesia pero si de Pablo pero de no haber sido por Ananías ¿qué hubiese sido de Pablo? ¿y de nosotros? Probablemente Ananías no entendió por que tenía que hacer lo que tenía que hacer pero al hacerlo todos nosotros recibimos el beneficio: La Palabra de Dios se predicó por todas partes, obtuvimos las epístolas de Romanos, Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, Tesalonicenses, Timoteo, Tito, Filemón, Hebreos… ¿Cómo podría saber Ananías todo esto antes de ir a ministrarle? Con nosotros ocurre similarmente cada vez que nos acercamos a alguien a ministrarle la Palabra de Dios.

20 En seguida predicaba a Cristo [habla de Pablo] en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios. 21 Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes? 22 Pero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los judíos que moraban en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo.

Esta serie de estudios se llama “Gente como uno” por que las personas de las que habla la Palabra de Dios eran seres humanos con defectos y virtudes igual que nosotros. No tenían ni mas ni menos ni diferentes necesidades que las nuestras. Tenían buenos días y malos días, unos días creerían y otros días vacilarían…

Se pretende aquí honrar a los casi anónimos mencionados y al ejército de personas que no son mencionadas pero son representadas por estos pocos cuyos nombres sí figuran en la Biblia. 

SOLI DEO GLORIA

REV. RUBEN DARIO DAZA B.

Nota del  Autor

Toda la Escritura utilizada en este artículo es de la Versión Reina Valera 1960[2] a menos que se especifique algo en contrario.

Toda vez que sea utilizada una palabra de origen griego esta aparecerá en cursiva ( porne) para diferenciarla.

Debido a que los paréntesis se utilizan en el texto Bíblico; cada vez que exista una nota del autor estará colocada entre corchetes para diferenciarla.

Todas las citas de fuentes externas se notarán en esta otra tipografía para diferenciarlas del resto. Asimismo cuando la cita de la fuente sea de mayor longitud que la presentada en este artículo; se resumirá usando “...” indicando que hay mas información disponible para consulta en dicha fuente.

Las notas al final son una parte integral y necesaria del Estudio. Tienen el propósito de documentar, respaldar, ampliar, aclarar, o reforzar el tema que se trate.

Esta enseñanza somete a consideración del lector el tema que trata. Es un punto de partida que propone, orienta y -desde ya- concluye con lo que el autor ha estudiado y debido a eso presentado de las Escrituras. La Palabra de Dios es simplemente inagotable. El único que no necesita revisión es Dios mismo y Su Palabra según fue originalmente inspirada. Pero nuestro conocimiento y entendimiento  de las distintas maravillas presentadas en la Palabra de Dios siempre pueden ser sometidas al escrutinio[3] del estudiante. Entonces, el presente trabajo es presentado al estudiante Bíblico como una ayuda, una fuente mas de consulta, de referencia y de estudio de la Palabra de Dios. La obra está lejos de pretender ser la única ni mucho menos la más sobresaliente obra de este tipo que exista. Ella no posee eminencia sobre ninguna otra ni es autoridad última sobre el tema. La autoría de la Palabra de Dios es la exclusividad del Padre Celestial y como tal es la fuente de conocimiento y autoridad única.




[1] De acuerdo al International Bible Dictionary según su versión en E Sword por Rick Meyers esta mujer es considerada una posadera, una que atiende la posada. La Septuaginta dice: porne que podría ser traducido ramera como en la versión de Casiodoro de Reina. Su acto de protección fue recordado y registrado en las Escrituras: Mateo 1:5; Hebreos 11:31 y Santiago 2:25
[2] La Santa Biblia Antiguo y Nuevo Testamentos, Antigua Versión de Casiodoro de Reina (1569) Revisada por Cipriano de Valera (1602) Revisión de 1960. Sociedades Bíblicas Unidas, 1993
[3] Hechos 17:11

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