martes, 30 de agosto de 2011

GENTE COMO NOSOTROS: 1a. PARTE




GENTE COMO UNO

Algunas pequeñas intervenciones con grandes repercusiones

Parte 1


Generalmente es difícil darse cuenta que los grandes hombres y mujeres de la Biblia eran tan humanos como nosotros lo somos. Estudiando las Escrituras podemos ser alentados por las virtudes de los personajes que estudiaremos al ver que uno puede –igual que pudieron ellos- hacer una diferencia al caminar con Dios.

Estudiaremos entonces, en la Palabra de Dios algunos casos de personas mas o menos anónimas o con poca trascendencia, que tuvieron alguna intervención digna de elogio o que realizaron alguna acción destacada o destacable, que tuvo algún impacto en las vidas de otras personas en su tiempo y en el futuro. Esas personas son admiradas hoy a través de los relatos de las Escrituras por sus acciones o virtudes. Pero el detalle importante acerca de los relatos que vamos a estudiar es que esas personas eran personas normales “como uno” que decidieron creer a Dios en una situación determinada.

Observaremos que algunos no reunían lo que podríamos llamar las condiciones apropiadas para llevar a cabo las acciones que llevaron a cabo y que lo hicieron por que creyeron.

Comenzaremos con dos historias que comparten los mismos actores. David, Betsabé, Natán y Salomón. En la primera de ellas veremos a un hombre cuya valentía quiero destacar muy especialmente. Su nombre: Urías.

2 Samuel 11

1 Aconteció al año siguiente, en el tiempo que salen los reyes a la guerra, que David envió a Joab, y con él a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los amonitas, y sitiaron a Rabá; pero David se quedó en Jerusalén.

En este registro hay que observar donde dice “…pero David se quedó en Jerusalén”. Lo normal en David era ir a la guerra con los suyos e ir delante de ellos. Aquí se quedó atrás.

2 Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa. 3 Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo. 4 Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa.

Tan humano como lamentable... usando de su autoridad como rey simplemente mandó sus hombres y la tomó. David estaba lleno de esposas pero le gustó esta mujer y la tomó. Mientras tanto su gente estaba en el campo de batalla luchando y el… estaba con Betsabé.

5 Y concibió la mujer, y envió a hacerlo saber a David, diciendo: Estoy encinta. 6 Entonces David envió a decir a Joab: Envíame a Urías heteo. Y Joab envió a Urías a David. 7 Cuando Urías vino a él, David le preguntó por la salud de Joab, y por la salud del pueblo, y por el estado de la guerra. 8 Después dijo David a Urías: Desciende a tu casa, y lava tus pies. Y saliendo Urías de la casa del rey, le fue enviado presente de la mesa real.

Evidentemente el rey quería hacer que Urías se acostara con Betsabé y las cosas fueran mejor “tapadas”. Me hace acordar a los gatos. Una vez que defecan cubren sus heces con tierra. Así quería hacer David con su inconducta notoria. Veamos entonces la reacción del valiente Urías.

9 Mas Urías durmió a la puerta de la casa del rey con todos los siervos de su señor, y no descendió a su casa. 10 E hicieron saber esto a David, diciendo: Urías no ha descendido a su casa. Y dijo David a Urías: ¿No has venido de camino? ¿Por qué, pues, no descendiste a tu casa? 11 Y Urías respondió a David: El arca e Israel y Judá están bajo tiendas, y mi señor Joab, y los siervos de mi señor, en el campo; ¿y había yo de entrar en mi casa para comer y beber, y a dormir con mi mujer? Por vida tuya, y por vida de tu alma, que yo no haré tal cosa.

Esta era la prioridad en la vida de Urías que debiera haber sido igual para David. Urías tenía la oportunidad de ir con su mujer, dormir calientito y cómodo en su propia casa y rehúsa por que creía que no era correcto que el tuviera comodidades mientras sus colegas morían en el campo de batalla. Ese era Urías. Un valiente.

12 Y David dijo a Urías: Quédate aquí aún hoy, y mañana te despacharé. Y se quedó Urías en Jerusalén aquel día y el siguiente. 13 Y David lo convidó a comer y a beber con él, hasta embriagarlo. Y él salió a la tarde a dormir en su cama con los siervos de su señor; mas no descendió a su casa.

Ahora David prueba con el Plan “B” que básicamente era emborracharlo y tampoco le da resultado debido a la convicción de Urías. Entonces lamentablemente pasa al Plan “C”…

14 Venida la mañana, escribió David a Joab una carta, la cual envió por mano de Urías. [el mismo Urías llevaba en su mano su propia sentencia de muerte] 15 Y escribió en la carta, diciendo: Poned a Urías al frente, en lo más recio de la batalla, y retiraos de él, para que sea herido y muera. 16 Así fue que cuando Joab sitió la ciudad, puso a Urías en el lugar donde sabía que estaban los hombres más valientes [Urías era uno de esos valientes]. 17 Y saliendo luego los de la ciudad, pelearon contra Joab, y cayeron algunos del ejército de los siervos de David; y murió también Urías heteo. 18 Entonces envió Joab e hizo saber a David todos los asuntos de la guerra. 19 Y mandó al mensajero, diciendo: Cuando acabes de contar al rey todos los asuntos de la guerra, 20 si el rey comenzare a enojarse, y te dijere: ¿Por qué os acercasteis demasiado a la ciudad para combatir? ¿No sabíais lo que suelen arrojar desde el muro? 21 ¿Quién hirió a Abimelec hijo de Jerobaal? ¿No echó una mujer del muro un pedazo de una rueda de molino, y murió en Tebes? ¿Por qué os acercasteis tanto al muro? Entonces tú le dirás: También tu siervo Urías heteo es muerto. 22 Fue el mensajero, y llegando, contó a David todo aquello a que Joab le había enviado. 23 Y dijo el mensajero a David: Prevalecieron contra nosotros los hombres que salieron contra nosotros al campo, bien que nosotros les hicimos retroceder hasta la entrada de la puerta; 24 pero los flecheros tiraron contra tus siervos desde el muro, y murieron algunos de los siervos del rey; y murió también tu siervo Urías heteo.

A causa de la inconducta de David no solo murió el valiente Urías[1] sino otros hombres valiosos de Israel. Inclusive cuando Joab instruye al mensajero le precisa que palabras decir para que David no se enoje. Encima había que cuidar ese detalle con el rey que estaba totalmente fuera de lugar.

25 Y David dijo al mensajero: Así dirás a Joab: No tengas pesar por esto, porque la espada consume, ora a uno, ora a otro; refuerza tu ataque contra la ciudad, hasta que la rindas. Y tú aliéntale. 26 Oyendo la mujer de Urías que su marido Urías era muerto, hizo duelo por su marido. 27 Y pasado el luto, envió David y la trajo a su casa; y fue ella su mujer, y le dio a luz un hijo. Mas esto que David había hecho, fue desagradable ante los ojos de Jehová.

Por si cabía alguna duda aquí queda claro que Dios no estaba de acuerdo. Por eso ahora entra en la escena el hombre de Dios Natán que pondrá las cosas en su lugar pero no puede hacer nada al respecto de la consecuencia que tuvieron David y Betsabé.

2 Samuel 12 

1 Jehová envió a Natán a David; y viniendo a él, le dijo: Había dos hombres en una ciudad, el uno rico, y el otro pobre. 2 El rico tenía numerosas ovejas y vacas; 3 pero el pobre no tenía más que una sola corderita, que él había comprado y criado, y que había crecido con él y con sus hijos juntamente, comiendo de su bocado y bebiendo de su vaso, y durmiendo en su seno; y la tenía como a una hija. 4 Y vino uno de camino al hombre rico; y éste no quiso tomar de sus ovejas y de sus vacas, para guisar para el caminante que había venido a él, sino que tomó la oveja de aquel hombre pobre, y la preparó para aquel que había venido a él. 5 Entonces se encendió el furor de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo a Natán: Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte. 6 Y debe pagar la cordera con cuatro tantos, porque hizo tal cosa, y no tuvo misericordia.

Evidentemente el andar de Natán con Dios era de una gran precisión por que usó las palabras correctas y logró enfurecer al rey… en contra de sí mismo.

7 Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre. Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saúl, 8 y te di la casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno; además te di la casa de Israel y de Judá; y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más. 9 ¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer, y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón. 10 Por lo cual ahora no se apartará jamás de tu casa la espada, por cuanto me menospreciaste, y tomaste la mujer de Urías heteo para que fuese tu mujer. 11 Así ha dicho Jehová: He aquí yo haré levantar el mal sobre ti de tu misma casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las daré a tu prójimo, el cual yacerá con tus mujeres a la vista del sol. 12 Porque tú lo hiciste en secreto; mas yo haré esto delante de todo Israel y a pleno sol. 13 Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás. 14 Mas por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido ciertamente morirá.

He aquí la consecuencia del pecado de David.

15 Y Natán se volvió a su casa. Y Jehová hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David, y enfermó gravemente.

David oró infructuosamente por la salud del niño por que murió irremediablemente.

24 Y consoló David a Betsabé su mujer, y llegándose a ella durmió con ella; y ella le dio a luz un hijo, y llamó su nombre Salomón, al cual amó Jehová.

“Llamó su nombre Salomón, al cual amó Jehová”. Hermoso registro de la Palabra de Dios acerca de la humanidad de un gobernante eminente en un triste momento de su vida. David fue un gran rey, un gran creyente un hombre que amó y respetó a Dios tal que Dios levantó de el descendencia hasta llegar a Cristo. Pero este registro lo muestra en un mal momento en su vida donde toma una mala decisión que Dios no respaldó y mandó a su hombre Natán a corregir.

Es necesario notar que Joab también era gente como uno y pudo –y ciertamente debiera- haberse opuesto a matar a Urías y decidió no hacerlo. Natán en cambio –también gente como uno- decidió hacer la diferencia creyendo a Dios y confrontando al rey.

Ahora los mismos personajes (excepto Urías) en el epílogo de la vida de David.

2 Samuel 3:2-4:

2 Y nacieron hijos a David en Hebrón; su primogénito fue Amnón, de Ahinoam jezreelita; 3 su segundo Quileab, de Abigail la mujer de Nabal el de Carmel; el tercero, Absalón hijo de Maaca, hija de Talmai rey de Gesur; 4 el cuarto, Adonías hijo de Haguit; el quinto, Sefatías hijo de Abital; 5 el sexto, Itream, de Egla mujer de David. Estos le nacieron a David en Hebrón.

De todos estos hijos que le nacieron a David en Hebrón en un rato vamos a concentrarnos en uno de ellos: Adonías.

1 Reyes 1:1-5:

1 Cuando el rey David era viejo y avanzado en días, le cubrían de ropas, pero no se calentaba. 2 Le dijeron, por tanto, sus siervos: Busquen para mi señor el rey una joven virgen, para que esté delante del rey y lo abrigue, y duerma a su lado, y entrará en calor mi señor el rey. 3 Y buscaron una joven hermosa por toda la tierra de Israel, y hallaron a Abisag sunamita, y la trajeron al rey. 4 Y la joven era hermosa; y ella abrigaba al rey, y le servía; pero el rey nunca la conoció.

Ya estamos ubicados en tiempo. El rey David era muy anciano y había muchas cosas que se le escapaban de su conocimiento.

5 Entonces Adonías hijo de Haguit se rebeló, diciendo: Yo reinaré. Y se hizo de carros y de gente de a caballo, y de cincuenta hombres que corriesen delante de él. 6 Y su padre nunca le había entristecido en todos sus días con decirle: ¿Por qué haces así? Además, éste era de muy hermoso parecer; y había nacido después de Absalón. 7 Y se había puesto de acuerdo con Joab hijo de Sarvia y con el sacerdote Abiatar, los cuales ayudaban a Adonías.

Muy parecido a la política de hoy día. Buscó alianzas para hacer mas firme su candidatura como rey.

8 Pero el sacerdote Sadoc, y Benaía hijo de Joiada, el profeta Natán, Simei, Rei y todos los grandes de David, no seguían a Adonías.

En otras palabra ninguno de estos mencionados en este registro estaban de acuerdo con lo que estaba haciendo este joven usurpador.

9 Y matando Adonías ovejas y vacas y animales gordos junto a la peña de Zohelet, la cual está cerca de la fuente de Rogel, convidó a todos sus hermanos los hijos del rey, y a todos los varones de Judá, siervos del rey; 10 pero no convidó al profeta Natán, ni a Benaía, ni a los grandes, ni a Salomón su hermano. 11 Entonces habló Natán a Betsabé madre de Salomón, diciendo: ¿No has oído que reina Adonías hijo de Haguit, sin saberlo David nuestro señor? 12 Ven pues, ahora, y toma mi consejo, para que conserves tu vida, y la de tu hijo Salomón. 13 Ve y entra al rey David, y dile: Rey señor mío, ¿no juraste a tu sierva, diciendo: Salomón tu hijo reinará después de mí, y él se sentará en mi trono? ¿Por qué, pues, reina Adonías? 14 Y estando tú aún hablando con el rey, yo entraré tras ti y reafirmaré tus razones.

Seguramente tanta precisión y detalle en este plan provendrían de un andar de revelación de Natán con Dios que por otro lado no era extraño en Natán. La línea sucesoria del reinado tenía que seguir con Salomón. De no ser así y Adonías hubiese triunfado con sus planes probablemente hubiese matado a Salomón y  la línea real[2] de Jesucristo hubiese estado en serio peligro. Eso sería así visto hoy para atrás que sabemos que Salomón es una de las personas que forman la línea de sangre real del señor Jesucristo pero en aquellos días todo lo que tenían para saber qué hacer era la revelación de Dios en cuanto a qué hacer en esa situación. Acá lo que tuvieron que hacer fue ir al rey y enterarlo, pero como era rey había que saber qué decir y cómo decirlo. Natán tenía experiencia con ese andar de revelación para decirle cosas a David desde que lo confrontó por su relación con Betsabé cuando mandó matar a Urías el primer marido de Betsabé.

15 Entonces Betsabé entró a la cámara del rey; y el rey era muy viejo, y Abisag sunamita le servía. 16 Y Betsabé se inclinó, e hizo reverencia al rey. Y el rey dijo: ¿Qué tienes? 17 Y ella le respondió: Señor mío, tú juraste a tu sierva por Jehová tu Dios, diciendo: Salomón tu hijo reinará después de mí, y él se sentará en mi trono. 18 Y he aquí ahora Adonías reina, y tú, mi señor rey, hasta ahora no lo sabes. 19 Ha matado bueyes, y animales gordos, y muchas ovejas, y ha convidado a todos los hijos del rey, al sacerdote Abiatar, y a Joab general del ejército; mas a Salomón tu siervo no ha convidado.

Ella le habla al rey como una sierva de el no como la esposa de el y madre nada menos que de Salomón que era. Lo mas probable es que las palabras hayan sido dictadas por el mismo Natán. Acá había mucho en juego y ellos tenían que andar como sobre hielo. Ella tenía el derecho de reclamar la promesa que el rey le había hecho años atrás; sin embargo va con todo respeto, se presenta como una sierva y dice las palabras delante del rey que el tiene que oír y luego tras ella Natán la apoyaría.

20 Entre tanto, rey señor mío, los ojos de todo Israel están puestos en ti, para que les declares quién se ha de sentar en el trono de mi señor el rey después de él.

Adonías tenía mucho a su favor. Nada menos que Joab el jefe del ejército de David (conocido nuestro del relato anterior que aceptó la orden del rey de matar un hombre valioso para Israel) uno de los sacerdotes mas prominentes de su época pero no contaba con el hombre de Dios Natán ni con Sadoc ni con ninguno de los grandes de David.

21 De otra manera sucederá que cuando mi señor el rey duerma con sus padres, yo y mi hijo Salomón seremos tenidos por culpables.

En otras palabras ella y Salomón iban a ser muertos.

22 Mientras aún hablaba ella con el rey, he aquí vino el profeta Natán. 23 Y dieron aviso al rey, diciendo: He aquí el profeta Natán; el cual, cuando entró al rey, se postró delante del rey inclinando su rostro a tierra. 24 Y dijo Natán: Rey señor mío, ¿has dicho tú: Adonías reinará después de mí, y él se sentará en mi trono? 25 Porque hoy ha descendido, y ha matado bueyes y animales gordos y muchas ovejas, y ha convidado a todos los hijos del rey, y a los capitanes del ejército, y también al sacerdote Abiatar; y he aquí, están comiendo y bebiendo delante de él, y han dicho: ¡Viva el rey Adonías!

¡Qué inteligente movida! David aun estaba vivo así que técnicamente a menos que abdicara era aun el rey sobre Israel. Por eso le dice que estaban celebrando diciendo ¡Viva el rey Adonías!...

26 Pero ni a mí tu siervo, ni al sacerdote Sadoc, ni a Benaía hijo de Joiada, ni a Salomón tu siervo, ha convidado. 27 ¿Es este negocio ordenado por mi señor el rey, sin haber declarado a tus siervos quién se había de sentar en el trono de mi señor el rey después de él?

¿Vos diste esa orden Rey? Evidentemente las palabras a utilizar fueron escogidas por revelación de Dios por que lograron que David diligenciara las cosas de tal manera que asegurara la sucesión de su hijo Salomón.

28 Entonces el rey David respondió y dijo: Llamadme a Betsabé. Y ella entró a la presencia del rey, y se puso delante del rey. 29 Y el rey juró diciendo: Vive Jehová, que ha redimido mi alma de toda angustia, 30 que como yo te he jurado por Jehová Dios de Israel, diciendo: Tu hijo Salomón reinará después de mí, y él se sentará en mi trono en lugar mío; que así lo haré hoy. 31 Entonces Betsabé se inclinó ante el rey, con su rostro a tierra, y haciendo reverencia al rey, dijo: Viva mi señor el rey David para siempre. 32 Y el rey David dijo: Llamadme al sacerdote Sadoc, al profeta Natán, y a Benaía hijo de Joiada. Y ellos entraron a la presencia del rey.

Bueno evidentemente la guía de Dios a Natán estaba dando resultado.

33 Y el rey les dijo: Tomad con vosotros los siervos de vuestro señor, y montad a Salomón mi hijo en mi mula, y llevadlo a Gihón; 34 y allí lo ungirán el sacerdote Sadoc y el profeta Natán como rey sobre Israel, y tocaréis trompeta, diciendo: ¡Viva el rey Salomón! 35 Después iréis vosotros detrás de él, y vendrá y se sentará en mi trono, y él reinará por mí; porque a él he escogido para que sea príncipe sobre Israel y sobre Judá.

38 Y descendieron el sacerdote Sadoc, el profeta Natán, Benaía hijo de Joiada, y los cereteos y los peleteos, y montaron a Salomón en la mula del rey David, y lo llevaron a Gihón. 39 Y tomando el sacerdote Sadoc el cuerno del aceite del tabernáculo, ungió a Salomón; y tocaron trompeta, y dijo todo el pueblo: ¡Viva el rey Salomón! 40 Después subió todo el pueblo en pos de él, y cantaba la gente con flautas, y hacían grandes alegrías, que parecía que la tierra se hundía con el clamor de ellos. 41 Y lo oyó Adonías, y todos los convidados que con él estaban, cuando ya habían acabado de comer. Y oyendo Joab el sonido de la trompeta, dijo: ¿Por qué se alborota la ciudad con estruendo? 42 Mientras él aún hablaba, he aquí vino Jonatán hijo del sacerdote Abiatar, al cual dijo Adonías: Entra, porque tú eres hombre valiente, y traerás buenas nuevas. 43 Jonatán respondió y dijo a Adonías: Ciertamente nuestro señor el rey David ha hecho rey a Salomón; 44 y el rey ha enviado con él al sacerdote Sadoc y al profeta Natán, y a Benaía hijo de Joiada, y también a los cereteos y a los peleteos, los cuales le montaron en la mula del rey; 45 y el sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo han ungido por rey en Gihón, y de allí han subido con alegrías, y la ciudad está llena de estruendo. Este es el alboroto que habéis oído. 46 También Salomón se ha sentado en el trono del reino, 47 y aun los siervos del rey han venido a bendecir a nuestro señor el rey David, diciendo: Dios haga bueno el nombre de Salomón más que tu nombre, y haga mayor su trono que el tuyo. Y el rey adoró en la cama. 48 Además el rey ha dicho así: Bendito sea Jehová Dios de Israel, que ha dado hoy quien se siente en mi trono, viéndolo mis ojos. 49 Ellos entonces se estremecieron, y se levantaron todos los convidados que estaban con Adonías, y se fue cada uno por su camino. 50 Mas Adonías, temiendo de la presencia de Salomón, se levantó y se fue, y se asió de los cuernos del altar. 51 Y se lo hicieron saber a Salomón, diciendo: He aquí que Adonías tiene miedo del rey Salomón, pues se ha asido de los cuernos del altar, diciendo: Júreme hoy el rey Salomón que no matará a espada a su siervo. 52 Y Salomón dijo: Si él fuere hombre de bien, ni uno de sus cabellos caerá en tierra; mas si se hallare mal en él, morirá. 53 Y envió el rey Salomón, y lo trajeron del altar; y él vino, y se inclinó ante el rey Salomón. Y Salomón le dijo: Vete a tu casa.

Acá el hecho destacable fue la restitución de la línea sucesoria a Salomón y los personajes como uno fueron Betsabé y Natán. ¡Imagínese a Betsabé en la bañera aquella tarde que el rey “le echó el ojo”! (eso será fácil para algunos) y luego, ubicándose en ese momento y lugar imagínela teniendo tal intervención que impactó aún hasta nuestros días. Una mujer, una madre, una, tan sólo una entre las muchas mujeres del rey ¿Cuántas veces será así con nosotros que hacemos acciones influyentes como quien no quiere la cosa y que sin embargo impactan e impactarán a miles aunque no lo veamos en nuestro “aquí y ahora”?

Siempre que uno haga la voluntad de Dios habrá resultados garantizados, por que la Palabra es de Dios y nunca retorna a El vacía[3]. No importa quien uno sea como tampoco importa si alguna vez vemos los resultados. La garantía de la Palabra de Dios es por escrito, de por vida y está garantizada directamente por Su autor. La Biblia está llena de registros  de personas que tuvieron pequeñas intervenciones que trajeron grandes repercusiones.

Salomón formaba parte de la línea de sangre del señor Jesucristo. Si Adonías hubiese triunfado en su usurpación… ¿qué hubiese ocurrido? Sin embargo gracias a Natán un hombre de Dios y a Betsabé una reina de la belleza entrada en años que confrontaron al rey para que pusiera las cosas en su lugar y están en su lugar hasta hoy por que ellos creyeron y actuaron según la guía de Dios. Igual que nosotros.

SOLI DEO GLORIA

REV. RUBEN DARIO DAZA B. 

Nota del  Autor

Toda la Escritura utilizada en este artículo es de la Versión Reina Valera 1960[4] a menos que se especifique algo en contrario.

Una parte de este estudio está basado en un trabajo del Dr. Victor Paul Wierwille llamado David y Betsabé el Capítulo Final[5].

Debido a que los paréntesis se utilizan en el texto Bíblico; cada vez que exista una nota del autor estará colocada entre corchetes para diferenciarla.

Todas las citas de fuentes externas se notarán en esta otra tipografía para diferenciarlas del resto. Asimismo cuando la cita de la fuente sea de mayor longitud que la presentada en este artículo; se resumirá usando “...” indicando que hay mas información disponible para consulta en dicha fuente.

Las notas al final son una parte integral y necesaria del Estudio. Tienen el propósito de documentar, respaldar, ampliar, aclarar, o reforzar el tema que se trate.

Esta enseñanza somete a consideración del lector el tema que trata. Es un punto de partida que propone, orienta y -desde ya- concluye con lo que el autor ha estudiado y debido a eso presentado de las Escrituras. La Palabra de Dios es simplemente inagotable. El único que no necesita revisión es Dios mismo y Su Palabra según fue originalmente inspirada. Pero nuestro conocimiento y entendimiento  de las distintas maravillas presentadas en la Palabra de Dios siempre pueden ser sometidas al escrutinio[6] del estudiante. Entonces, el presente trabajo es presentado al estudiante Bíblico como una ayuda, una fuente mas de consulta, de referencia y de estudio de la Palabra de Dios. La obra está lejos de pretender ser la única ni mucho menos la más sobresaliente obra de este tipo que exista. Ella no posee eminencia sobre ninguna otra ni es autoridad última sobre el tema. La autoría de la Palabra de Dios es la exclusividad del Padre Celestial y como tal es la fuente de conocimiento y autoridad única.




[1] Mateo 1:6 Se hace mención de Urías en el Nuevo Testamento
[2] Mateo 1:6 y 7
[3] Isaías 55:9-12
[4] La Santa Biblia Antiguo y Nuevo Testamentos, Antigua Versión de Casiodoro de Reina (1569) Revisada por Cipriano de Valera (1602) Revisión de 1960. Sociedades Bíblicas Unidas, 1993
[5] Turn Your Eyes Upon Jesus, Victor Paul Wierwille, editado póstumamente por Christopher C. Geer, European Christian Press, The Way in Great Britain Ltd. 1990, Página 23
[6] Hechos 17:11

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