viernes, 1 de julio de 2011

La respuesta de una oración eficaz


La respuesta por encima de todas las respuestas

N
uestro deseo como hijos de Dios es favorecer que se lleve a cabo el plan de Dios en la vida de la gente. Queremos ver bendiciones espirituales y materiales claro está, grandiosas y poderosas en todas nuestras vidas. En ocasiones el éxito “humano” nos hace inclinar a confundir ese éxito “hecho con nuestras propias manos” con bendición divina. Cuando eso pasa el apasionado deseo, y el anhelo por Su ayuda se pierde. La oración continua, incesante, persistente, perseverante es una parte esencial e inexcusable de la vida cristiana y fluye de la humildad y dependencia en Dios. La oración es una parte vital del vivir para Dios. Oración es absolutamente necesaria si uno desea vivir para él. El ministerio terrenal de Jesucristo fue muy corto. Considerando todo lo que él logró es dificil imaginar a alguien que estuviera más ocupado que lo que él estuvo. Aun así, muy frecuentemente tomó su tiempo para orar. Para llevar adelante el ministerio que Dios le había dado necesitaba orar continuamente como lo necesitamos nosotros, pero además el amaba orar porque le permitía tiempo privado con su Padre. Así es con nosotros[1].

Cuando Pablo recibió la revelación de las epístolas a Timoteo, en la primera de ellas le dijo a Timoteo:

1 Timoteo 2:8:

Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda.

Manos santas según Bullinger[2] es una figura de dicción llamada Metonímia que consiste en el cambio de un nombre por otro con el que el primero guarda alguna relación. Por ejemplo: “este es un Picasso” refiriéndose a un cuadro pintado por ese artista. Así que metonímia no se funda en la semejanza, sino en la relación que hay entre el pintor y su obra. En todo caso si hablamos de elevar manos santas ¿qué quiere decir? ¿Que las manos pueden ser santas y el resto del cuerpo “pecador”? Las manos son una extensión de nuestros cuerpos y muchas veces en nuestro hablar cotidiano decimos cosas como por ejemplo: “esto lo hice con mis propias manos”. Eso de ninguna manera quiere decir que cuando lo hizo “se sacó” las piernas para hacerlo porque también tenía las piernas como todo el resto de su cuerpo cuando hizo lo que sea que hizo “con sus manos”. La expresión no es literal porque no hay postura física obligada de la Palabra de Dios para la oración.


Proverbios 6:16-18:

16 Seis cosas aborrece Jehová, Y aun siete abomina su alma: 17 Los ojos altivos, la lengua mentirosa, Las manos derramadoras de sangre inocente, 18 El corazón que maquina pensamientos inicuos, Los pies presurosos para correr al mal.

Los ojos no se presentan “solos” en el cuerpo humano. Siempre están ubicados en la parte superior del cuerpo de las personas, lo mismo las manos, el corazón y los pies. En realidad Jehová aborrece a las cosas representadas por estos miembros. La persona altiva, mentirosa, homicidas, que tiene pensamientos que no son según Su Palabra, quienes corren a hacer el mal. Estos miembros representan las acciones inicuas que hace una persona con una actitud no santa. De tal manera que manos santas elevadas sería en todo caso nuestro ser con el corazón correcto ofrecido al cielo que es lugar de habitación de Dios.


Uno puede orar como quiera, con las manos en alto, sentado, parado, de costado, con ojos cerrados o abiertos, arrodillado, en voz baja, en voz alta, detenido o caminando, pero con una actitud que bendiga a Dios, a quién va dirigida nuestra oración. Dios busca lo de adentro, nuestro corazón. Él no mira lo que mira el hombre.

1 Samuel 16:7:

Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.


Es nuestro corazón santo lo que el Padre busca no nuestras manos mostrándole a los demás que son santas.

Mateo 6:5 y 6:

5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

La mejor postura para su oración privada es la que usted elija porque realmente la postura correcta es un corazón sincero dirigido a Dios quien escucha su oración y quien tiene el poder de cumplirla. Fuera de hacerlo con creencia, en los términos de la Palabra de Dios y con agradecimiento, cómo lo haga no importa.


1 Reyes 8:54:

Cuando acabó Salomón de hacer a Jehová toda esta oración y súplica, se levantó de estar de rodillas delante del altar de Jehová con sus manos extendidas al cielo

Es evidente que aquí Salomón se hincó y oró con sus manos extendidas pero no hay indicios que esa sea “la fórmula” para orar. Cuando uno analiza el registro de Ana[3], la madre de Samuel no dice qué postura física adoptó al orar y sin embargo su oración fue respondida. Su “postura” en todo caso según el mismo registro dice fue que oró con amargura de alma, llorando abundantemente, hizo voto, pidió reconociendo la alteza de Jehová y su inferioridad de condiciones, lo hizo largamente y hablaba desde su corazón. Esa es “la” postura indicada, la del corazón. A lo largo de los registros de la Biblia observamos distintas posturas físicas para el momento de orar pero aprendemos que eso no es relevante a la hora de elevar nuestras cosas a Dios.


1 Reyes 18:42:

Acab subió a comer y a beber. Y Elías subió a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas.


Este es el caso de Elías, ¡nada menos! Si hubiera un ejemplo de postura física a adoptar, entonces cada vez que oremos debiéramos postrarnos en tierra y poner nuestro rostro entre las rodillas.


Isaías 1:11-18:

11 ¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos. 12 ¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios? 13 No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes. 14 Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas. 15 Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos.

“Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos” ¿Ve? No importan las manos extendidas o las oraciones multiplicadas. Lo que le importa a Dios es que no haya iniquidad en nuestras vidas, que hagamos el bien, que busquemos el juicio, que hagamos justicia… etc. Eso quiere Dios no una postura física a la hora de orar, sino una postura del corazón.


16 Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; 17 aprended a hacer el bien [aprendemos a hacer el bien haciendo la Palabra. Eso es hacer el bien]; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda. 18 Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.

 Salmo 63:1-4:

1 Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas, 2 Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario. 3 Porque mejor es tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán. 4 Así te bendeciré en mi vida; En tu nombre alzaré mis manos.

Este hombre habla de alzar sus manos, pero su oración no era escuchada por ello sino por el corazón maravilloso que muestra tener: de madrugada te buscaré, mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela,… mejor es tu misericordia que la vida. Entonces este hombre dice: mis labios te alabarán y así te bendeciré en mi vida. Luego que alzara o no sus manos era irrelevante porque cubría ampliamente “la” fórmula de la oración con el corazón que demostraba tener. Con el entendimiento de la importancia de la postura de la oración, vayamos al Nuevo Testamento para ver el gran beneficio de la unanimidad en nuestro pedido a Dios.

En un registro posterior a Pentecostés Pedro y Juan son hechos prisioneros por haber liberado a un hombre. A causa de esto los líderes religiosos los capturan y antes de dejarlos en libertad a que fueran con los suyos los amenazaron.

 Hechos 4:23 y 24a:

Y puestos en libertad, vinieron a los suyos y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho 24a Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo, la tierra…

No bien salieron de una situación de tanta presión fueron a orar con los suyos. Ahí la palabra “unánimes” es clave. El señor Jesucristo les había enseñado el principio y la ventaja de juntarse para la oración:

Mateo 18:19:

Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.

Estos creyentes de Hechos cuatro estaban sintonizados, todos “estaban escuchando la misma estación de radio”. Aunque las palabras griegas usadas en estos dos versículos son diferentes, de todos modos el concepto o idea de unicidad de propósito es idéntico.

Hechos 4:24-29:

Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo, la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay; 25 que por boca de David tu siervo dijiste:¿Por qué se amotinan las gentes y los pueblos piensan cosas vanas? 26 Se reunieron los reyes de la tierra, y los príncipes se juntaron en uno contra el Señor y contra su Cristo. 27 Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, 28 para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera. 29 Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra.

¡Pensar que lo que los metió en problemas fue justamente lo que ahora le estaban pidiendo a Dios tener: denuedo!... Ahora piden más. Esta es la primera oración registrada después de Pentecostés y declara que estos creyentes estuvieron unánimes y pidieron denuedo.

 Versículo 30:

Mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.

La Palabra de Dios sana y hace posible el hacer señales y prodigios en el nombre y el poder de Jesús elevando así las expectativas de la gente en el poder de Dios.

 Versículo 31:

Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.

Estos creyentes recibieron respuesta inmediata a su oración que hicieron en unidad de propósito.

 Hay otra gran oración en el libro de Efesios.

 Efesios 1:16 y 17:

No ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, 17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él.

El pedido de Pablo a Dios a favor de los creyentes es por sabiduría y revelación en el conocimiento de Él. ¿Cuántas veces lo hacía? Muchas veces: no ceso de dar gracias… Pablo era un creyente maduro por eso oraba sin cesar. ¿Qué más pide a Dios en nombre o a favor de los efesios?

 Versículo 18:

Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos.

Dios tiene una herencia en Sus hijos. El modo como cada hijo administre esa herencia depende de cada uno. Dios nos hizo Sus hijos por un precio muy alto: el Señor Jesucristo quien ofreció su vida voluntariamente por todos nosotros. Podríamos vivir de tal manera, hablar de tal manera, andar de tal manera, orar de tal manera y compartir la Palabra de Dios de tal manera que esa herencia de Dios produzca frutos en uno. Podríamos hacer las cosas de tal modo que nuestras vidas rindan el dividendo debido a Su inversión. Necesitamos el entendimiento alumbrado, sabiduría, y conocimiento de Dios y Su Palabra. ¡Por eso oramos!

 Versículo 19:

Y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza.


Estos cuatro versículos son  una oración hecha a Dios por Pablo. Aquí dice, también dirigido a nosotros que sepamos, no que cuestionemos o dudemos… que sepamos la supereminente grandeza de Su poder  para con los que creen.¡Qué importante que es creer!

Si hubo alguien entre todos los seres humanos desde el comienzo mismo de la humanidad que pudo haber prescindido de la oración fue el señor Jesucristo. Sin embargo el oró, enseñó a orar y pidió oración. Considerando esta verdad ¿qué piensa usted de la oración?


Marcos 1:35:

Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba

Organizaba de tal manera su día que separaba un momento aparte para orar solo él con su Padre. No sólo oraba sino que se levantaba temprano para hacerlo.

Lucas 5:15 y 16:

15 Pero su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírle, y para que les sanase de sus enfermedades. 16 Mas él se apartaba a lugares desiertos, y oraba.

Más maduraba en su andar, más ministraba a las personas más se retiraba a orar,  a solas con su Padre a “cargar las baterías”.

 Lucas 6:12 y 13:

En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. 13 Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles


Nada menos que la selección de sus doce apóstoles fue precedida con oración, misma que tuvo lugar durante toda la noche. Cuando tuvo que llevar a cabo responsabilidades lo hizo orando en primer lugar. Dios primero en todo siempre.


Mateo 14: 22 y 23:

En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. 23 Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo.

Esta es la ocasión que alimentó a los cinco mil poco después de haberse enterado de la muerte de su primo Juan (el bautista) a mano de Herodes. ¡Tremendo momento de presión! Sin embargo el señor Jesucristo los alimentó con la ayuda de sus discípulos. Terminó la comida, despidió primero a sus discípulos y luego a la multitud y se fue al monte a orar hasta la nocheA veces algunas personas piensan que la oración con el entendimiento es para la gente de otra Administración que no es para los hijos, que hoy día tenemos disponible la oración en el espíritu. Pues Jesucristo es hijo igual que nosotros hoy día. Él mismo nos dio entrada al Padre para que – entre otros beneficios - tengamos el privilegio de igualdad de acceso.

Efesios 2:18:

Porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.

La puerta al Padre está abierta, si no entramos no es responsabilidad de Dios. Si nos paramos fuera, luego nos “atacan las ganas” y entramos y después nos vuelven a “atacar las ganas” y salimos… es nuestra responsabilidad no la de Dios. Entremos al trono de la gracia de Dios y quedémonos allí. No nos quedemos afuera a la  intemperie y sujetos a la inclemencia de la vida.

Hebreos 4:15 y 16:

Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. 16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

Quien nos abrió la puerta al Padre no era en nada diferente a nosotros. El señor Jesucristo era célula por célula tan ser humano como cualquiera de nosotros. Gracias a él y a su trabajo de redención finalizado, la forma de acercarse al Padre es con plena confianza precisamente por que tenemos entrada. Pero si no nos acercamos a Él no habrá manera que obtengamos gracia para el oportuno socorro. Tenemos que acercarnos, buscar y llamar. Debemos llegar al punto en nuestras vidas que estemos totalmente persuadidos que la oración es LA respuesta por encima de toda posible respuesta a cualquier circunstancia de la vida.

 2 Tesalonicenses 3:1:

Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros.


No se debiera tomar a la oración como el último recurso, como la última cosa que uno pensaría en hacer en lugar de hacerlo sin cesar. La oración no es solamente para casos de emergencia. Si se presenta una emergencia, ¡claro que oramos! Pero nos proponemos iniciar con oración todo empeño para nunca llegar a una emergencia. Nuevamente si surge la emergencia, no nos condenamos por no haber orado antes, sino que oramos. ¿Por qué hacemos esto?


1 Pedro 3:12:

Porque los ojos del Señor están sobre los justos, Y sus oídos atentos a sus oraciones; Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal

Sus oídos están atentos; pero si no oramos, el Padre no tiene nada que escuchar.

 En ningún momento el señor Jesucristo les indicó que pronto serían cristianos y que no iban a necesitar orar. La oración no es algo nuevo que comenzó después del día de Pentecostés, en la Administración de la gracia, ni siquiera fue iniciada por Jesucristo.

Proverbios 15:8 y 29:

El sacrificio de los impíos es abominación a Jehová; Mas la oración de los rectos es su gozo.

No dice que la oración de los rectos sea la responsabilidad o el trabajo o la obligación de Dios; dice en cambio que es Su gozo, Su deleite. Habíamos visto que “el Padre es glorificado en el hijo cuando uno pide en el nombre de Jesús”. ¡Glorifiquemos pues a nuestro Padre pidiéndole en el nombre del hijo!


29 Jehová está lejos de los impíos; pero él oye la oración de los justos.


Salmo 65:2:

Tú oyes la oración; A ti vendrá toda carne.

Salmos 66:20:

Bendito sea Dios, Que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.

Salmos 86:6:

Escucha, oh Jehová, mi oración, y está atento a la voz de mis ruegos. 7 En el día de mi angustia te llamaré, porque tú me respondes.


1 Reyes 9:1:

Cuando Salomón hubo acabado la obra de la casa de Jehová, y la casa real, y todo lo que Salomón quiso hacer, 2 Jehová apareció a Salomón la segunda vez, como le había aparecido en Gabaón. 3 Y le dijo Jehová: Yo he oído tu oración y tu ruego…

“Yo he oído…” Dios SIEMPRE oye.

Isaías 56:7:

Yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.


El mismo Jesucristo haciendo referencia a este registro de Isaías confronta a los que aprovechaban el templo para hacer negocio en lugar de usarlo para lo que había sido la intención de Dios cuando Salomón lo edificó: casa de oración.

Mateo 21:13:

Y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.

Resumiendo: El oye.., es su gozo.., no echó de Sí la oración de Su siervo…, tu me respondes, yo he oído tu oración y tu ruego, la casa de Dios era llamada por El mismo casa de oración…. ¡Esta gente ni siquiera eran hijos! La oración siempre fue importante para Dios.

Filipenses 4:6 y 7:

Por nada estéis afanosos[4] [merimnaô], sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

La oración, como parte del arsenal del hijo de Dios, es la respuesta por encima de todas las respuestas a los problemas que confrontemos en esta vida. Con la oración formamos parte de la solución y no del problema. Que un ser magnífico, inmenso en amor y esplendor como nuestro Padre celestial nos preste Su oído para hacerle conocido nuestro corazón es simplemente maravilloso y una fuente inagotable de alabanza y agradecimiento.

 Salmos 63:1-8:

1 Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas, 2 Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario. 3 Porque mejor es tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán. 4 Así te bendeciré en mi vida; En tu nombre alzaré mis manos. 5 Como de meollo y de grosura será saciada mi alma, Y con labios de júbilo te alabará mi boca, 6 Cuando me acuerde de ti en mi lecho, Cuando medite en ti en las vigilias de la noche. 7 Porque has sido mi socorro, Y así en la sombra de tus alas me regocijaré. 8 Está mi alma apegada a ti; Tu diestra me ha sostenido.

 Salmos 145:18:

Cercano está Jehová a todos los que le invocan, A todos los que le invocan de veras.

 Invoquemos a Jehová con todo nuestro corazón, invoquémoslo de veras y Él oirá.



Nota del  Autor

Toda la Escritura utilizada en este artículo es de la Versión Reina Valera 1960[5] a menos que se especifique algo en contrario. Cada vez que aparezca resaltada alguna palabra dentro del texto de la Biblia, se trata del énfasis añadido del autor.

Toda vez que se utilice una palabra de origen Griego será escrita en minúscula cursiva (Ej.: atomos). Y si se usara una palabra hebrea o aramea será escrita en mayúscula cursiva (Ej.: YARE). En ambos casos se puede utilizar la palabra raíz como cualquier otra forma gramatical de esa palabra en representación de la familia de palabras.

Debido a que los paréntesis se utilizan en el texto Bíblico; cada vez que exista una nota del autor estará colocada entre corchetes para diferenciarla.

Todas las citas de fuentes externas se notarán en esta otra tipografía para diferenciarlas del resto. Asimismo cuando la cita de la fuente sea de mayor longitud que la presentada en este artículo; se resumirá usando “...” indicando que hay mas información disponible para consulta en dicha fuente.

Cuando se haga referencia al texto griego o hebreo, ésta estará basada en dichos textos según sean presentados en ESword de Rick Meyer y/o de la Interlinear Scripture Analyzer de André de Mol y/o de En el principio era la Palabra.Todos programas de estudio Bíblico que pueden ser descargados a su PC mediante el link correspondiente en Links Útiles >Programas para el estudio de las Escrituras en el sitio web.

Las notas al final son una parte integral y necesaria del Estudio. Tienen el propósito de documentar, respaldar, ampliar, aclarar, o reforzar el tema que se trate.

Esta enseñanza somete a consideración del lector el tema que trata. Es mas bien en algunos casos un punto de partida que propone, orienta y -desde ya- concluye con lo que el autor ha estudiado y debido a eso presentado de las Escrituras. No obstante, la Palabra de Dios es simplemente inagotable. El único que no necesita revisión es Dios mismo y Su Palabra según fue originalmente inspirada. Pero nuestro conocimiento y entendimiento  de las distintas maravillas presentadas en la Palabra de Dios siempre pueden ser y debieran ser sometidas al escrutinio[6] del estudiante. Entonces, el presente trabajo es presentado al estudiante Bíblico como una ayuda, una fuente mas de consulta, de referencia y de estudio de la Palabra de Dios. La obra está lejos de pretender ser la única ni mucho menos la más sobresaliente obra de este tipo que exista. Ella no posee eminencia sobre ninguna otra ni es autoridad última sobre el tema. La autoría de la Palabra de Dios es la exclusividad del Padre Celestial y como tal es la fuente de conocimiento y autoridad única e inapelable.




[1] Finnegan, Vince C., Living Sacrifice. Christian Biblical Counsel Inc. New York, EUA. 2002. Pág. 19
[2] Bullinger, Ethelbert W. adaptado al castellano por Francisco Lacueva, Diccionario de Figuras de Dicción Usadas en la Biblia, CLIE, Barcelona, España. 1985. Página 453
[3] 1 Samuel 1:9-18
[4] Ver el capítulo Echando toda ansiedad sobre Dios
[5] La Santa Biblia Antiguo y Nuevo Testamentos, Antigua Versión de Casiodoro de Reina (1569) Revisada por Cipriano de Valera (1602) Revisión de 1960. Sociedades Bíblicas Unidas, 1993
[6] Hechos 17:11

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