martes, 28 de junio de 2011

El Padre Nuestro



E
xisten varias oraciones registradas en la Palabra de Dios, pero quizás la más conocida es la así llamada Padre Nuestro (o Padrenuestro) que se encuentra justamente en el contexto de Mateo[1] seis.
Mateo 6:5-8:
Y  cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.
La recompensa que ya tienen es el ser vistos. Lo que verdaderamente uno debe buscar al orar es una respuesta o una solución de parte de Dios y no el ser visto por otros para “quedar bien como alguien que ora con frases bonitas o gestos ostentosos”. Tampoco la oración corporativa es una plataforma o escenario para hacer un show. A esa clase de gente que quieren ser vistos como muy devotos  el señor Jesucristo los llama hipócritas. Entonces, ¿cómo hay que orar?
6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. 7 y orando no uséis de vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. 
Dios está interesado en el contenido de nuestro corazón y no en la elocuencia de nuestras palabras o en nuestros gestos. El versículo siete dice: ..y orando no uséis de vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos… Quiere decir que uno no tiene porqué sentarse por horas leyendo de un libro o de un trozo de papel, o apelando a su memoria o utilizando cuentas como de un rosario, repitiendo una y otra vez idéntica oración como si Dios en una de esas en la enésima exacta repetición de repente se despierta y escucha la oración. Dios no está dormido o desatento. Él conoce íntimamente a los Suyos.
Salmos 139:4:
1 Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. 2 Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos. 3 Has escudriñado mi andar y mi reposo, Y todos mis caminos te son conocidos. 4 Pues aún no está la palabra en mi lengua, Y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda. 5 Detrás y delante me rodeaste, Y sobre mí pusiste tu mano. 6 Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; Alto es, no lo puedo comprender.
¿¡Qué duda cabe que Dios nos conoce tan profundamente a nosotros y a nuestras necesidades aun antes que uno se las declare?! Aun sabiendo tanto acerca de nuestros más profundos intereses nos pide oración a Él y a través del Señor Jesucristo nos instruye principios maravillosos acerca de la oración. De regreso a Mateo capítulo seis.
8 No os hagáis, pues, semejante a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.
Es una cuestión de hacer que la creencia de uno se alinee con la Palabra de Dios de tal manera que El pueda abrir las compuertas de Sus recursos y derrame sobre la vida de Su hijo lo que este necesite. Dos verdades destacables aquí: Dios conoce nuestra necesidad y aun así nos instruye que le oremos. La oración le habilita a Dios a liberarnos. La cosa más grande que Dios le ha dado al hombre es la libertad de elegir entre el bien (Su Palabra) y el mal. Dios respeta en toda su extensión  nuestro libre albedrío por eso le oramos para expresarle cuál es nuestro pedido acerca de la situación que le estamos elevando.

Orar de manera tanto privada como colectiva no es un apéndice en nuestra vida que ya sea que lo tengamos o que lo extirpemos no afecta singularmente nuestra vida. Orar en la vida del hijo de Dios es medular, esencial, imprescindible. Nuestra vida debiera estar impregnada con oración.

Esta instrucción de oración que estamos por trabajar, es un hermoso y digno ejemplo de oración; no necesariamente una fórmula para seguir  literalmente. Es necesario detenerse aquí y observar la importancia que el señor Jesucristo le daba a la oración al punto que enseñaba a sus discípulos a orar.

Existen grupos religiosos que en lugar de confesar sus supuestos pecados a Dios, lo hacen erróneamente a un clérigo y de acuerdo a la apreciación de este ministro, recibe como penitencia orar entre otras oraciones esta oración así llamada Padrenuestro.  La oración NUNCA es una penitencia o un castigo por haber pecado. Tomarla como tal no proviene de Dios. Este uso indebido de la oración es en parte responsable que la oración “haya perdido popularidad” entre las personas. No tiene sentido bíblico que la oración sea un castigo. Estamos viendo en este estudio la importancia y relevancia que tiene para Dios que oremos sin cesar. Esa comunión franca, abierta al Padre es una bendición, no una penitencia y para Dios nuestra oración es un deleite.

Esta es una oración que algunas personas toman como “fórmula mágica” y no hay tal cosa como fórmula mágica en la Palabra de Dios. Debe ser entendida como un ejemplo, un patrón acerca de cómo orar. No fue dicha por Jesús para ser repetida de memoria como un mantra tibetano. Nos brinda ingredientes que deberían formar parte de la oración. Comienza enseñándonos a quién debe ir dirigida nuestra oración, quién es el objeto y centro de nuestra adoración, el Padre celestial.

Mateo 6:9-13:
9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado[2] sea tu nombre.

“Padre nuestro”. ¡Imagínese! Piense en la gente que rodeaba a Jesús en ese momento. El salvador que hizo conocido a su Padre les estaba hablando a los judeanos con el término Padre cuando ellos pensaban en Jehová, Elohim y los otros maravillosos nombres de Dios. Jesús les abrió el camino al mismo Dios amoroso del Antiguo Testamento como un Padre celestial. No había en este término humo saliendo del monte santo al cual tenían miedo de ir para no morir, ni una zarza ardiendo, según lo que cualquiera puede leer en los registros del Pentateuco[3].

Aquí está simplemente dicho. La oración va dirigida al Padre cuyo ámbito está en el cielo, el lugar de habitación de Dios y cuyo nombre es santo.

1 Reyes 8:43:
tú oirás en los cielos, en el lugar de tu morada, y harás conforme a todo aquello por lo cual el extranjero hubiere clamado a ti, para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre y te teman, como tu pueblo Israel, y entiendan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo edifiqué.

El es Todopoderoso y tiene una perspectiva de nuestras vidas y de nuestro mundo más amplia que la que jamás alguno de nosotros podría tener porque está en el cielo.

Mateo seis continúa con “santificado sea tu nombre” porque nuestra adoración y alabanza van dirigidas a Él quien es Padre y está en los cielos. Santificamos Su nombre, lo ponemos aparte y por encima del resto de las cosas de nuestra vida porque Él es amor y como tal siempre busca lo mejor para nosotros.

Ezequiel 36:23:
Y santificaré mi grande nombre, profanado entre las naciones, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrán las naciones que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos.

Salmos 72:19:
Bendito su nombre glorioso para siempre, Y toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y Amén.

Cuando nos enfocamos en Él que es superior y está en el cielo, nos enfocamos en Su grandeza… ¿qué miedo, qué necesidad, que desesperación puede consumirnos? ¡Ninguna! Por eso lo alabamos y decimos que Su nombre es santo.

10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

El Reino de Dios y Su voluntad son Su plan para la humanidad. Esta parte nos recuerda que la oración es según Sus planes, no los nuestros. La oración enseñada por Jesús nos dice que sean los planes de Dios, no nuestros deseos. Aquí entonces la necesidad de alinear nuestros deseos con los del Padre. No todo lo que ocurre en la Tierra es la voluntad de Dios, por eso pedimos que sí se haga Su voluntad. Si no fuera así ¿para qué pedir que se haga Su voluntad? Vemos todos los días situaciones humanas infames que sabemos que no son la voluntad de Dios que es amor. Por eso pedimos que se haga Su voluntad por encima de y anulando la voluntad del dios de este mundo sobre la Tierra. Nosotros solicitamos la intervención Divina. Además la maravilla de la esperanza en la oración. Somos alentados a pensar en el glorioso futuro que nos espera donde la idea misma del adversario será sólo un mal recuerdo. Dios tiene una voluntad que es Su Palabra y nos queremos alinear con ella, por eso dice “hágase tu voluntad en ambos ámbitos: cielo y tierra”. ¡Claro que si! Venga tu Reino y deseamos que venga pronto porque amamos la venida[4] de Cristo por nosotros.

Nos alienta a pedir por nuestras necesidades una de las cuales es el alimento diario.

11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.

El pan constituía el elemento esencial de la alimentación: en hebreo “comer pan” significaba “hacer una comida”[5]. Dice el pan nuestro o la comida nuestra, no el pan mío de cada día. Estamos tan entretejidos los unos con los otros en la familia de Dios que orar por el sustento es presentada como una cuestión de familia en esta oración. Usted entonces podría pensar que si ha sido prosperado más allá del pan suyo de cada día, entonces puede compartir ese sobrante. No dice la provisión de pan de esta semana o del mes venidero. El pan de cada día. La sociedad nos empuja a querer tener, a acumular, a amar tener, pero la Palabra de Dios nos asegura que Dios nos proveerá y oramos por esa provisión de nuestras necesidades. No amamos tener. Amamos a Dios y estamos agradecidos con lo que tenemos y estamos deseosos de compartir en general y con nuestros hermanos en Cristo en particular.

Otra mención del pan necesario como alimento se da en Proverbios.

Proverbios 30:8b y 9:
No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario; 9 No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios.

Una parte central en la oración siempre es el perdón que debe haber entre nosotros Sus hijos en particular  pero el perdón nuestro a los demás en general.

12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

“Perdónanos nuestras deudas” ¡Seguro que tenemos deudas con Dios! Por eso necesitamos un intercesor entre Dios y nosotros. Todos nosotros pecamos y necesitamos perdón de Dios. Es imperativo reconocer esta necesidad que tenemos como seres humanos, hijos de Dios.

Santiago 5:15 y 16:
15Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. 16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.

Vea qué hermoso como pasamos de los Evangelios a Santiago que es una epístola dentro de la Administración de la Gracia. Confesaos vuestras ofensas uno a otros y en el Evangelio perdonar a nuestros deudores. Jesús ya había enseñado esto en una parábola referida a perdonar al deudor como Dios nos perdona a nosotros.

Mateo 18:23-35:
23 Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. 24 Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. 25 A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. 26 Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. 27 El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. 28 Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. 29 Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. 30 Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. 31 Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. 32 Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. 33 ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? 34 Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. 35 Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.

Lo que continúa en la oración-enseñanza de Jesús merece una explicación.

Mateo 6:13:
13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Dios no mete a nadie en tentación sino que nos libra del mal.

Santiago 1:13-15:
13 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; 14 sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. 15 Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.

Pedimos protección a Dios para estar alertas y siempre alejados de la tentación para no ser atraídos y seducidos y pecar alejándonos de Dios por ello. Es una tarea que llevamos a cabo juntos con Dios.

Salmos 119: 133:
Ordena mis pasos con tu palabra, Y ninguna iniquidad se enseñoree de mí.

Proverbios 2: 7 y 8:
7 El provee de sana sabiduría a los rectos; Es escudo a los que caminan rectamente. 8 Es el que guarda las veredas del juicio, Y preserva el camino de sus santos.

Proverbios 3:6:
Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.

Ahí en Mateo 6:13 la parte que dice “mas líbranos del mal”, fue traducido de diferente manera por otras versiones:

… sino líbranos del inicuo[6]
… sino líbranos del malo[7]

Y una última versión presentada aquí donde dice: líbranos del mal tiene una nota al pie que aclara: de lo malo, la maldad, del error[8]

Es una súplica para recibir ayuda y tener la victoria frente a la tentación que nos lleve al pecado y una petición para que nos proteja del adversario. Ser librados como familia del malo, del maligno porque la vida es una batalla espiritual porque nuestra lucha no es contra carne y sangre. La peleamos como familia así como un ejército pelea con el enemigo. En esta guerra espiritual en la que estamos conectados oramos colectivamente por el triunfo, nosotros necesitamos la protección y nuestro Dios siempre nos libera.

14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; 15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

¡Qué importante debe de ser el perdón dentro de la casa de Dios para que traiga a colación el tema en tres versículos! Esto también está marcado con el uso de la primera persona del plural: “Padre nuestro, pan nuestro, dánoslo, perdónanos, nuestras, nosotros perdonamos, nuestros deudores, líbranos del mal, vosotros, vuestro…” No hay nada como “mi pan, dámelo, perdóname, yo perdono, líbrame…” ¡Pertenecemos a la misma casa de Dios! Somos los unos de los otros, triunfamos juntos, sufrimos juntos. Si un miembro se duele todos se duelen con él. Si un miembro se goza todos nos gozamos con él. Nuestros aciertos en la Palabra y nuestros pecados impactan al resto del cuerpo de Cristo.

Uno no puede menos que maravillarse al ver el profundo aprendizaje acerca de la oración en esta enseñanza de Jesús disponible a nosotros. Del mismo modo es una verdadera lástima que la religión use justamente este hermoso ejemplo como  penitencia. Este modelo o ejemplo es como una guía mediante la cual poder entender qué es y qué puede ser y contener una oración.

Jesús vino a hacer conocido al Padre y a guiarnos a una relación espiritual íntima con Él y ciertamente la oración es un componente indispensable de esa relación. Orar esta oración es hermoso, claro está. No hay ningún problema con esta oración y recordar lo que dice, pero no es una fórmula, no es un mandamiento orarla, es una oración de reconocimiento de quién es Dios, un Padre amoroso que nos perdona y quiere que nos perdonemos, que nos provee y libera. Es una oración de alabanza que reconoce la esperanza de nuestra vida futura sobre la tierra cuando sea retornada a su original estado de gloria y esplendor. Aquella será una vida llena de la voluntad de Dios sin impedimentos ni obstrucciones. En esta oración reconoce nuestra necesidad por perdón colectivo, ayuda y por supuesto nuestro alimento diario.

Nota del  Autor

Toda la Escritura utilizada en este artículo es de la Versión Reina Valera 1960[9] a menos que se especifique algo en contrario. Cada vez que aparezca resaltada alguna palabra dentro del texto de la Biblia, se trata del énfasis añadido por el autor.

Toda vez que se utilice una palabra de origen Griego será escrita en minúscula cursiva (Ej.: atomos). Y si se usara una palabra hebrea o aramea será escrita en mayúscula cursiva (Ej.: YARE). En ambos casos se puede utilizar la palabra raíz como cualquier otra forma gramatical de esa palabra en representación de la familia de palabras.

Debido a que los paréntesis se utilizan en el texto Bíblico; cada vez que exista una nota del autor estará colocada entre corchetes para diferenciarla.

Todas las citas de fuentes externas se notarán en esta otra tipografía para diferenciarlas del resto. Asimismo cuando la cita de la fuente sea de mayor longitud que la presentada en este artículo; se resumirá usando “...” indicando que hay mas información disponible para consulta en dicha fuente.

Cuando se haga referencia al texto griego o hebreo, ésta estará basada en dichos textos según sean presentados en ESword de Rick Meyer y/o de la Interlinear Scripture Analyzer de André de Mol y/o de En el principio era la Palabra.Todos programas de estudio Bíblico que pueden ser descargados a su PC mediante el link correspondiente en Links Útiles >Programas para el estudio de las Escrituras en el sitio web.

Las notas al final son una parte integral y necesaria del Estudio. Tienen el propósito de documentar, respaldar, ampliar, aclarar, o reforzar el tema que se trate.

Esta enseñanza somete a consideración del lector el tema que trata. Es mas bien en algunos casos un punto de partida que propone, orienta y -desde ya- concluye con lo que el autor ha estudiado y debido a eso presentado de las Escrituras. No obstante, la Palabra de Dios es simplemente inagotable. El único que no necesita revisión es Dios mismo y Su Palabra según fue originalmente inspirada. Pero nuestro conocimiento y entendimiento  de las distintas maravillas presentadas en la Palabra de Dios siempre pueden ser y debieran ser sometidas al escrutinio[10] del estudiante. Entonces, el presente trabajo es presentado al estudiante Bíblico como una ayuda, una fuente mas de consulta, de referencia y de estudio de la Palabra de Dios. La obra está lejos de pretender ser la única ni mucho menos la más sobresaliente obra de este tipo que exista. Ella no posee eminencia sobre ninguna otra ni es autoridad última sobre el tema. La autoría de la Palabra de Dios es la exclusividad del Padre Celestial y como tal es la fuente de conocimiento y autoridad única e inapelable.

Dios lo bendiga

Rev. Ruben Dario Daza



[1] También en Lucas 11:2-4
[2] Hagiazô, según Thayer en En el Principio era la Palabra significa: separar de las cosas profanas y dedicar a Dios… Consagrar cosas a Dios…
[3] Los cinco primeros libros de la Biblia
[4] 2 Timoteo 4:9; Apocalipsis 22:20
[5] Rops Daniel. La Vida Cotidiana en Palestina en Tiempo de Jesús. Li brería Hachette, Buenos Aires.1961. Página  224
[6] Biblia de la Naciones
[7] The Amplified Bible, Zondervan Publishing House, Grand Rapids, Michigan. 1987. Pág.1081
[8] The Amplified Bible, Zondervan Publishing House, Grand Rapids, Michigan. 1987. Pág.956

[9] La Santa Biblia Antiguo y Nuevo Testamentos, Antigua Versión de Casiodoro de Reina (1569) Revisada por Cipriano de Valera (1602) Revisión de 1960. Sociedades Bíblicas Unidas, 1993
[10] Hechos 17:11

lunes, 27 de junio de 2011

A TEOLOGIA DA LIBERTAÇÃO E O PROTESTANTISMO BRASILEIRO



A TEOLOGIA DA LIBERTAÇÃO E O PROTESTANTISMO BRASILEIRO


Millard Richard Shaull nasceu na Pensilvânia em 24 de novembro de 1919, durante a I Guerra Mundial. Originário de uma família presbiteriana piedosa, camponeses conservadores, estudou Sociologia numa instituição de tradição anabatista, Igreja dos Irmãos, o Elizabethtown College. Aí, sofreria a influência dos reformadores radicais, como Thomaz Münzer. Como os menonitas, os Irmãos levavam os problemas sociais, as questões de justiça e paz aos alunos. A própria Sociologia era uma ciência incipiente na qual se acreditava pouco. Era admirável que uma instituição evangélica já se interessasse por ela. Já envolvido com os estudos teológicos, em Princeton, Shaull conheceria o pensamento do teólogo da Universidade de Praga, Josep Luki Hromadka, profundamente envolvido com as questões da Igreja na Europa, especialmente no nazismo incipiente, discutindo as grandes questões e compromissos com o Reino de Deus. Politicamente, Shaull interessava-se pelo socialismo cristão de Hromadka. Esse teólogo, que chegara a receber o Prêmio Lênin da Paz, do governo russo, deplorou a honraria quando seu próprio país foi invadido. Foi o fundador da Conferência Cristã pela Paz, em 1958, e foi extremamente atuante no acontecimento histórico denominado “A Primavera de Praga”, em 1968. É notável como Hromadka buscava a paz diferentemente do que era senso comum, a “pax americana”, um mundo sem grandes guerras.

John Mackay, o reitor que retirou Princeton do fundamentalismo teológico que dominara o notável seminário desde o início do século XX, tem muito a ver com o interesse de Shaull pela América Latina. Esteve aqui, antes, como missionário presbiteriano, e conhecia nossas carências, além do predomínio teológico profundamente conservador. O vigoroso missionário da teologia dialética de Karl Barth, influenciou-o sobre as questões da igreja latina, especialmente o protestantismo ecumênico que impressionava muito o jovem estudante de Teologia (a publicação princetoniana The Fundamentals representava o pensamento dos teólogos presbiterianos do Fundamentalismo. Eram os mais importantes da época Benjamin Warfield, os irmãos Hodge, Cyrus Scoffield, John Machen, que dominaram Princeton por quatro décadas). A partir do fim da década de 30, Shaull, como estudante, toma contato com a teologia reformada e protestante originária da Europa, com K.Barth, R.Bultman, E.Brunner, Hromadka.

A extraordinária revista Theology Today, fundada em 1944, representaria a reversão do domínio fundamentalista em Princeton. Richard e Reinhold Niebuhr marcariam sua influência na teologia presbiteriana, a partir de suas cátedras no Union Seminary de Nova Iorque, com profundas e interessantes incursões na Antropologia Teológica. O enfoque começa a mudar o bibliocentrismo teológico no sentido da ênfase cristológica barthiana (Karl Barth, Dogmática da Igreja), e pouco depois a teologia política que inspirou a resistência da Igreja ao nazismo, e a profundidade de E.Brunner, que estava ensinando nos EUA, fugindo do nacional socialismo de Hitler.

Dizer que não havia fundamentalismo na Europa, a partir desses fatos, é romantismo. Como se entenderia um protestantismo tão envolvido institucionalmente com o Estado nazista? Um colchete caberia aqui, para uma citação de uma obra de Dietrich Bonhoeffer, Ética. Esta obra surgiu em meio à II Guerra Mundial, inconclusa, editada anos depois de sua morte, quando tudo desmoronava no mundo ociedental. Experimentava-se a decadência do protestantismo, e com ele a ética cristã, calcada em valores abstratos. A pergunta é esta: de onde virá a libertação? E Bonhoeffer responderia: “apenas alguém preso a Deus se sabe chamado para a ação obediente e responsável.” Diria mais, que em Cristo não se realiza uma idéia abstrata de amor. O cristão é colocado no meio do mundo e seus dilemas, seu agir responsável o identifica nas situações concretas, como a idolatria da morte.

Emil Brunner, teólogo suíço contemporâneo de Dietrich Bonhoefer, que ensinara na América e terminara a vida como mártir cristão enforcado como prisioneiro político na Alemanha, foi responsável pela “conversão” de Shaull à humanidade de Jesus de Nazaré. Albert Shweitzer oferece os fundamentos para a segunda fase da pesquisa do Jesus Histórico: Jesus de Nazaré é um Jesus escatológico, mas condicionado pelo apocalipsismo profético do judaísmo formativo; não é um Jesus convincente, moderno, doutrinário, como o da Teologia Liberal do século XIX, e depois dela, a Teologia Existencial de Bultmann, nesse caso, escandalosa, pois desmonta a mitologia sobre as questões do cristianismo primitivo.

O Cristo demitizado, não confere com o Cristo da religião neotestamentária, sua imagem historiográfica não se conforma com o Jesus da história. Para Bultmann, portanto, estamos reduzidos a uma interpretação da história de Jesus sob o ponto de vista da sua relevância para a fé, o Cristo do querigma faz presente a salvação, aqui e agora, existencialmente, na vida de cada um que o aceita. Só em 1953 se daria a oportunidade de superação dessa concepção. Ernst Käseman, contestando a concepção existencial pura da pessoa de Cristo em Bultmann, na afirmação de que a história de Jesus “é importante para a fé, tão somente.” Esse Jesus “nos fala a partir de realidades constatadas aqui,” diria Käseman, e não num mundo ideal, celestial, espiritualizado. Wolfhart Pannenberg o acompanha. Fala de uma ação de Deus na história humana. Também não é suficiente afastar os conteúdos religiosos da história da fé cristã primitiva, e experimentarmos uma conversão existencial ao Cristo do Novo Testamento, mas inseridos histórica e presencialmente. Sua luta se manifesta em tudo que identifica a paz, ação, reversão do sofrimento e da opressão. Essa luta é comandada daqui, e não do céu. O querigma não ficou no passado, há continuidade histórica, no sentido de que o querigma primitivo pressupõe com antecedência a presença do Jesus Histórico como antecedente obrigatório.

Também o contato com estudantes europeus, africanos, asiáticos amplia seu horizonte. Lutando com estes questionamentos, nascia um esboço para uma teologia revolucionária de transformação da sociedade que tornavam o teólogo ainda mais inquieto. Shaull volta aos Estados Unidos em 1950 para aprofundar seus estudos no Union Seminary de Nova Iorque, onde lecionaria Paul Tillich, vindo de Chicago. Shaull começa a estudar o marxismo. Não lhe faltavam elementos para contextualizar sua experiência na Colômbia. Os problemas de saúde, como resultado de sua atuação na igreja colombiana, atrapalhavam, inicialmente, a necessária recuperação para retornar à Colômbia, providencialmente. Decidiu-se por um programa de doutoramento no Union Seminary  justamente com a orientação do importante teólogo presbiteriano Reinhold Niebuhr, que ajudou-o a aprofundar sua reflexão teológica, a partir do estudo da teologia de Karl Barth, especialmente.

Mas, foi aí que tomou contato também com Paul Lehmann. Este, sim, proporcionou os meios para a grande síntese do pensamento políticoteológico de Shaull na direção da Teologia da Libertação (A Ética em um Contexto Cristão, um trabalho insuperável. Ética da Koinonia, com afirmações instigantes e perguntas como “o que Deus está fazendo para tornar mais humana a vida do homem”?).


O MOVIMENTO IGREJA E SOCIEDADE NASCEU AQUI, NA LATINO-AMÉRICA


Poucos teólogos conheciam o marxismo tão bem. Lehman exerceu profunda influência sobre Shaull, como destacou Galasso Faria em sua biografia do teólogo revolucionário (Fé e Compromisso, ASTE, 2002). O próprio Shaull reconhece isso (Encounter with Revolution and the Struggle): “Lehman me possibilitou tomar tudo que havia aprendido em Princeton acerca da graciosa iniciativa de Deus agindo para redimir a vida humana e trazer reconciliação ao mundo, situando-se firmemente dentro do processo histórico. Isto me preparou para voltar à América Latina.” Depois de cumprir seu tempo na Colômbia (1942-1951), Shaull foi encaminhado  para o Chile pela Junta de Missões de Nova Iorque para o trabalho com universitários, mas houve uma mudança. Acabou vindo para o Brasil para fazer o mesmo trabalho. Nesse tempo, algumas coisas importantes já estavam marcando sua presença importante na teologia latino-americana.

Poucos anos depois, a recém-criada Confederação Evangélica do Brasil forma o Departamento de Igreja e Sociedade (1955), abrindo a discussão no ambiente evangélico para as questões sociais e políticas no Brasil. Em 1960 realizou-se um encontro reunindo 8 países estrangeiros, patrocinado pelo CMI, em S.Bernardo do Campo, S.Paulo. Participavam economistas, sociólogos, teólogos, analisando aspectos fundamentais da realidade social. Shaull tratou do assunto “Vocação da Igreja na Evolução Política de um Povo”. O documento da Conferência Internacional de Estúdios Ecumênicos, da Conferência de Tessalônica, Grécia, em julho de 1959, já circulava com o título “Dilemas y Oportunidades – La Acción Cristiana em los Rápidos Câmbios Sociales”. Suas palavras eram cuidadosas: “O cristão deve estar envolvido nos esforços de um povo para desenvolver a sua nacionalidade, porém, livre de preocupações ideológicas”. Na verdade seu cuidado estava em evitar que a revolução cubana, 1959, entrasse na pauta de discussões, inviabilizando o principal motivo da convocação: “O cristão participa do processo revolucionário, mas compreende que a única revolução profunda que se opera no homem e na sociedade vem através de Jesus Cristo”.

Em 1962, ano do fracasso do intervencionismo norte-americano em Cuba, e época das Ligas Camponesas de Francisco Julião, a famosa Conferência do Nordeste era a mais incisiva, dentro da temática da teologia que interessava aos latinos, em fermentação. Seu tema “Cristo e o Processo Revolucionário Brasileiro” marcou o ponto culminante da Teologia da Revolução, tendo Shaull como expoente. Waldo César, que dela participou, escreveu sobre a mesma: “O movimento Igreja e Sociedade superou, de certa forma, o nível teológico, ideológico e institucional em que se movia, timidamente, o protestantismo brasileiro. Foi, portanto, um rompimento. O compromisso da fé tinha uma nova referência, criava um vocabulário novo, outra leitura da Bíblia – e da realidade social na qual vivíamos, mais como vítimas do que participantes. O projeto Igreja e Sociedade foi uma forma de inserção na conjuntura nacional e a revelação das contradições do protestantismo no país, das coisas velhas e novas que se produziam nas igrejas e na cultura brasileira”.


O CMI assistia e a ISAL (Igreja e Sociedade na América Latina) se projetava. Em Huampani, em Lima, Peru, 1961, os evangélicos de todo o Continente estavam reunidos, preocupados com a “Iglesia en las Profundas Transformaciones Sociales”, título de um livro resultante desse encontro, de Van Lewen, mais tarde. Mais importante, porém, foi o documento tornado livro, AMÉRICA HOY: “Acción de Dios y Responsabilidad del Hombre”. As questões apontavam para a temática essencial: “A revolução social é também a revolução da Igreja”. Em El Tabo, Chile, meados de 1965, Shaull será expulso do Brasil nessa época, a II Consulta Latino- Americana de Igreja e Sociedade prossegue o trabalho da ISAL. O campo de projetos ecumênicos estava consolidado, uma corrente teológica com o nome provisório de Teologia da Revolução, pela primeira vez na história da igreja latino-americana, referente especificamente ao Continente, e demonstra como o ecumenismo de iniciativa protestante, predominante até os dias atuais, influiu no olhar sobre a exploração cultural e econômica e seu poder no esmagamento das populações do terceiro mundo, especialmente no lado de baixo do Equador.

Richard Shaull avaliava, nesta altura, a razão porque sua teologia não se generalizava no meio evangélico. Luteranos pareciam interessar-se por suas matrizes européias; metodistas reagiam com violência, fechando a escola de Rudge Ramos, em S.Paulo; presbiterianos isolavam e depois suspendiam as atividades do Seminário do Centenário, reduto acadêmico de Shaull; o fundamentalismo recrudescia em toda parte, no Brasil; a Confederação Evangélica sofria intervenção da ditadura militar, através de evangélicos comprometidos com o autoritarismo político-religioso da época; teólogos e sociólogos envolvidos com sua Teologia da Revolução eram presos; políticos cristãos eram cassados, presos, torturados e mortos. Enfim, o “fracasso”(!) da Teologia da Revolução entre os protestantes era acentuado com a entrada dos teólogos católicos latino-americanos emulados pelo novo catolicismo a partir do Concílio Vaticano II, concluído em 1965, e da encíclica Gaudium et Spes. O encontro episcopal dos bispos latino-americanos em Medellín, em 1968, consagrava uma teologia católica, muito engajada, dentro do processo revolucionário, mas pouquíssimo interessada no ecumenismo protestante do Continente, na época, marcadamente deficiente e pouco influente (o CLAI – Conselho Latino- Americano de Igrejas surgiria somente duas décadas depois). Lutando contra o integrismo, fundamentalismo católico, preferia-se atacar o gigante que estava dentro da sua própria casa.

TEÓLOGOS CATÓLICOS IGNORAM A TEOLOGIA DA LIBERTAÇÃO NA REFORMA


Foi a vez da Teologia da Libertação, que infelizmente, julgamos, pensava teológica e tão somente na igreja de Roma. Para fazer sua reforma, os teólogos católicos imaginavam uma desvinculação com a reforma de Lutero e Calvino. E Roma, por sua vez, temia uma nova reforma na igreja. Hans Küng diria que era o intento integrista de sufocar os resulta dos reformadores do Concílio Vaticano II. Talvez isso explique o (eqüi) distanciamento do movimento ecumênico coordenado pelo CMI. O integrismo não se cansa de mostrar seu anti-ecumenismo dominante, ainda hoje (cf.Dominus Iesus), apesar da maioria francamente aberta do clero e do laicato brasileiros, satisfeitos, então, com as posições notáveis da CNBB em favor do ecumenismo.

Os redutos católicos seriam fortalecidos com a adesão de teólogos protestantes com mais liberdade ecumênica,em razão de seus compromissos institucionais fora do Brasil, estudavam na Alemanha, na Suíça, na França, tais e quais os católicos. São muitos os exemplos. Breno Shumann, destacadamente, recentemente lembrado e homenageado com a publicação de um livro com artigos seus e depoimentos de protestantes contemporâneos, como Zwinglio M. Dias, Carlos Cunha, Walter Altmann, Waldo César, Jether Ramalho, e outros dessa época, pela Escola Superior de Teologia da IECLB (Irreverência, Compromisso e Liberdade, Koinonia/IECLB), trabalhava na Editora Vozes ao lado de Leonardo Boff, antes que a explosão da teologia católica adotasse o conceito que veio a chamar-se Teologia da Libertação.

Além de tudo, o nome “revolução” passa a ser adotado por governos militares golpistas, anti-democráticos, de direita, contaminando uma identificação de nítidas conotações marxistas. Além de tudo, o constrangimento institucional alijava os teólogos protestantes do ponto principal a ser atacado. Sempre foram mais úteis no campo da teologia bíblica, dispensados da discussão principal. O bloco de teólogos católicos da libertação, então, estava em todo o mundo, com uma unidade teológica impressionante. Muito diferente do que acontecia com os teólogos políticos do protestantismo na América Latina. Suas frentes de trabalho contra a exploração religiosa, o recuo eclesiástico depois do avanço de João XXIII, o descaso da Igreja para com as situações desumanas na América Latina, se confundem com a luta contra o capitalismo internacional. Não havia uma percepção de que a igreja protestante merecia o mesmo conceito. De fato, a Teologia da Libertação quer uma “reforma católica” antes que uma frente ecumênica para atacar os problemas do Terceiro Mundo.

Não há lugar para Shaull na Teologia da Libertação, do ponto de vista ecumênico, o que praticamente se definiu em 1973, na famosa Conferência de Genebra, onde estavam também os reformados, como Jürgen Moltman. Liderados por Juan Luis Segundo e Gustavo Gutiérrez, a recusa do princípio protestante da Reforma, base teológica em Lutero e Calvino (da qual os católicos pouco sabiam e os protestantes que dele não abriam mão) definiu a dispensa dos teólogos protestantes do bloco da Teologia da Libertação. Pouco interesse havia pela insistência de Shaull nos conteúdos transformadores da Reforma, especialmente os doutrinários procedentes das questões sobre os princípios “sola gratia,” “sola fide” e “sola scriptura.”A polêmica da paternidade do nome se incendeia. Se havia o combate ao racionalismo escolástico e tomista, Calvino e Lutero, como Tomás de Aquino, mereceriam a mesma atenção.

[Nota: Leonardo Boff, destoa dos colegas católicos, no entanto. Escrevendo na Revista Latinoamericana de Teologia, jan./abril 1984, (“Lutero entre la Reforma y la Liberación”), disse: “Lutero provocou um  enorme processo de libertação. Ele será sempre um ponto de referência obrigatório para todos os que buscam a libertação e sabem como lutar e sofrer por ela ”. Em 1991 Richard Shaull o homenageava, enquanto editava seu livro A Reforma Protestante e a Teologia da Libertação (Pendão Real, 1993: Tradução de Eduardo Galasso, Abival Pires da Silveira e Gérson Correia de Lacerda). Pontos essenciais da Teologia da
Libertação são destacados neste livro: Lutero e a Libertação, A Reforma Luterana e a Libertação Hoje, A Bíblia: Fonte de Verdade que nos Liberta, O Desafio dos Reformadores Radicais, Rumo a uma Reforma Radical Hoje].

TEOLOGIA PARA A LIBERTAÇÃO DO SOFRIMENTO INJUSTO DO POVO LATINO-AMERICANO

O principal discípulo de Shaull, Rubem Alves, que emprestou ao movimento o nome do livro que o cunhou: Teologia da Libertação (título de sua dissertação de doutoramento em Princeton, por editores transformada em Teologia da Esperança Humana, ainda em 1967), que não se apoiava em J.B.Metz, o grande nome católico, e sim em Moltman e Harvey Cox - este mudava suas primeiras posições sobre a a secularização e pós-modernidade - expoentes protestantes da teologia política em discussão, naquele momento. A suspeição sobre a palavra “revolução” era um impedimento, também. Mas não para os teólogos da libertação, também acusados de concessões excessivas ao marxismo. Para Marx e Engels, sob o capitalismo e dentro do capitalismo a revolução se dá contra a sociedade burguesa, alcançando o estado democrático burguês, concomitantemente. O problema é que o estado liberal é camaleônico, aproveitador de nomenclaturas, e se diz capaz de fazer a “revolução dentro da ordem constitucional”.Um marxista não concordaria de forma alguma, pois a classe reacionária não se transfere para a revolucionária. A atuação de Shaull no meio universitário deu-lhe a certeza de que a concepção marxista prevalecia no meio estudantil. Assim era na CEB (Confederação Evangélica do Brasil), na UCEB (União Cristã de Estudantes do Brasil), e na ISAL (Igreja e Sociedade na América Latina), com suas preocupações cristãs de interpretar a revolução marxista. Os estudantes cristãos com os quais Shaull dialogava compreendiam a mensagem (Alternativa ao Desespero, Imprensa Metodista, 1955). Exatamente nesse ano dom Hélder Câmara convocava o episcopado católico para uma conferência geral.

Em 1962, o dominicano Carlos Josapha chama Richard Shaull para o debate, os fóruns denominados Brasil Urgente, que mantinham também um semanário, procuraram esse teólogo protestante. Foi convidado para ensinar no seminário dominicano de Brasília, o que não se concretizou porque a ditadura militar também o fechou. Não é preciso dizer que o Seminário Presbiteriano do Centenário, também fechado, como esse dominicano, continuou funcionando na clandestinidade. Também a Universidade Nacional de Brasília, federal, estava prestes a inaugurar, com sua colaboração, um centro para estudos teológicos. Mas Shaull foi expulso do Brasil. Os levantes sociais eram causados pelo sofrimento injusto do povo, a fé deveria conjugar seus esforços com os movimentos revolucionários que brotavam debaixo da ditadura militar, interpretando a luta contra todas as formas de injustiça através do testemunho da fé no Reino de Deus. O encontro da fé com a pobreza e a opressão era expressão do compromisso cristão. Estes conceitos teológicos gerados sob a influência de Shaull não foram esquecidos.


Rubem Alves foi um discípulo que compreendeu Shaull como ninguém. Orientado por ele no mestrado em Princeton, e depois por Harvey Cox, que já abandonava a Teologia da Secularização, aprofundou conceitos de teologia política cristalizando esse pensamento no magnífico livro “Toward a Theology of Libertation” (Por uma Teologia da Libertação), em 1967, em sua dissertação de doutoramento. O futuro utópico do Reino de Deus aponta para a transformação da ordem de injustiça vigente. Shaull já declarara que um equívoco existia na concepção que dele tinham seus críticos, e também de muitos dos adeptos de sua teologia: “Quando Helmut Golwitzer, enquanto eu ensinava em Princeton, referiu-se a mim como a primeira pessoa a tratar teologicamente a revolução, e quando fui chamado ‘teólogo da revolução’, senti que isso representava um grande equívoco sobre quem eu era”, disse Shaull. Até porque Hélder Câmara, já em 1955, na Conferência do Rio de Janeiro, reunindo os bispos do Brasil, já começava a falar em ‘revolução dentro da paz’. Além do mais, um outro elemento passou a ter mais importância em sua teologia, o que aprendera com Paul Lehmann o levara também a compreender o drama da redenção, como reconhecimento da intervenção libertadora de Deus na história” (heilgechichte).

O marxismo também significava a negação de certos valores humanistas muito caros, como a responsabilidade protestante na modernidade, o calvinismo inicial, que Weber não considerou positivamente, se não muito mais tarde (Weber teria dito que “os discípulos tendem a distorcer o pensamento de seus mestres em favor de suas novas teses”), as liberdades individuais, coisa que os teólogos da Teologia da Libertação desconsideraram por não pertencerem à tradição da Reforma, em sua maioria. Mas nem assim se fazia justiça a Shaull, que também declarara: “meu encontro com o marxismo não estava fazendo de mim um marxista, mas um cristão melhor” (Christian Faith and Marxism). A perspectiva profética e escatológica do marxismo, que olha o presente à luz de um futuro novo, a utopia tão bem representada por Ernst Bloch, como uma visão de um mundo transformado, eram muito bem assimiladas pelo grande teólogo.

Outro aspecto do marxismo contrariava Shaull, a tendência de separar realidades espirituais das materiais, o desprezo quase completo pela religião cristã. Nem a religião dos profetas, o “javismo”, nem a apostólica,“o cristianismo”, interessava aos marxistas, aparentemente. Mas a conversão de Roger Garaudy ao catolicismo, começa a contestar o lugar comum. A substituição completa e cabal do pensamento religioso pelo pensamento político era para Shaull uma negação de uma fé utópica que o próprio marxismo encampara. Outra vez, o próprio E.Bloch, marxista genial, com seu estudo magistral sobre Thomaz Münzer e a utopia do protestantismo radical, vinha em seu socorro. Shaull percebeu a distancia que havia entre esses dois universos conceituais, e que não se ajustavam mais à realidade e à busca de uma sociedade mais justa. Tocado pelo inacreditável sofrimento do pobre, ao mesmo tempo sensibilizado para transformar as estruturas crescentes de exploração, a industria da morte, notadamente no terceiro mundo, e cristalizada na América Latina, bem próxima, uma vez mais se viu obrigado a reexaminar seus conceitos. Encantou-se com as comunidades eclesiais de base, as CEBs, que representavam na realidade social o que a Teologia da Libertação pregava.

Desde o início, Rubem Alves, discípulo de Richard Shaull, que teve o seu livro Towards a Theology of Liberation publicado pela Corpus Books, Washington, 1969, discutia a linguagem da Teologia da Esperança – fazia uma crítica à linguagem da teologia contemporânea européia, estudada em Barth, Bultmann e Moltmann. A crítica visava demonstrar como a linguagem teológica até então estivera sempre voltada para realidades metafísicas e meta-históricas, e assinalava o nascimento de novas comunidades de cristãos, animados por uma visão e por uma paixão pela libertação humana, e cuja linguagem teológica se tornava linguagem histórica. Também a linguagem da “teologia da esperança”, se bem que funcionasse como um corretivo com relação à teologia dialética e existencial, continuava ainda “tangencial à história.”

A teologia da libertação fez questão logo de diferenciar-se da chamada Teologia da Revolução, que encontrava sua primeira formulação no contexto da conferência sobre “Igreja e Sociedade” do Conselho Mundial de Igrejas (CMI) em Genebra em 1966. Era a retomada, em uma nova situação política mundial, de um tema já anunciado, no início do século, pelo teólogo batista norte-americano do Social Gospel, Walter Rauschenbusch, que já em sua primeira obra Christianiaty and the Social Crisis (1907) escrevia: “A ascética cristã disse que o mundo era mau e o abandonou. A humanidade está à espera de uma revolução cristã que diga que o mundo é mau, mas trate de modificá-lo”; e de teólogos suíços do socialismo religioso como Hermann Kutter e Leonhard Ragaz, do mesmo período. Em Genebra, o tema da revolução foi introduzido no debate ecumênico pelo teólogo norte-americano, com vasta experiência nos problemas da América Latina, especialmente na Colômbia e no Brasil, Richard Shaull, que não pretendia desenvolver uma teologia sistemática da revolução, como alguns pensaram, mas apresentar o problema da relação entre vocação cristã e participação dos cristãos na luta revolucionária. Para Shaull, a vocação cristã pode alimentar uma autêntica vocação revolucionária, entre outras vocações. Rubem Alves, no texto inédito publicado pela REDES, do IFTAV (Instituto de Filosofia e Teologia da Arquidiocese de Vitória - EES), em fevereiro deste ano, dissertação elaborada sob a orientação de Shaull, ainda no início da década de 60, talvez lance luz sobre o assunto.

O debate sobre a relação entre cristianismo e revolução era enriquecido com a contribuição de teólogos europeus como Helmut Gollwitzer, que vinculava o conceito de revolução ao de Reino de Deus: “o ‘Reino de Deus’ é o conteúdo de uma promessa que revoluciona o presente”; e Jürgen Moltmann, que unia o tema escatológico da esperança, que descortina os horizontes do futuro, com o tema apocalíptico da “ruptura” com o passado, e assim vai-se ao encontro do futuro, “rompendo” com o passado. De fato, “os símbolos e as imagens bíblicas sublinham a descontinuidade, a condenação, o fim do mundo e a irrupção de algo absolutamente novo.” Hugo Assmann logo observava que semelhante teologia “geral” da revolução se torna genérica, abstrata, porque rodeia o tema, trata de problemas teológicos contextuais (Reino de Deus, apocalíptica) e “fica vagando longe dos fatos.”

Johann Baptist Metz, entre 1965-1968, já elaborava um programa de Teologia Política que logo reunirá também outros teólogos, entre os quais o próprio Moltmann, que pretendia dessa forma dar concretude à sua teologia da esperança. A teologia latino-americana da libertação e a teologia política européia convergem naquela que pode ser definida como a reviravolta política da teologia nos anos 60, mas trata-se de duas figuras teológicas diferentes sob vários aspectos. Antes de mais nada, são duas teologias praticamente contemporâneas: a Teologia Política origina-se diretamente da conferência de Metz no congresso de Toronto no verão de 1967; e a Teologia da Libertação, como já vimos, do relatório de Gustavo Gutiérrez no encontro pastoral de Chimbote no verão de 1968, mas nascidas em contextos diferentes; não se pode, pois, derivar a teologia da libertação da teologia política, considerando a primeira como uma forma latino-americana de teologia política, como o fizeram apressadas análises, não somente na Europa, mas também na América Latina.

Além disso, estas duas teologias entraram em tensão desde o começo, como ocorreu na áspera discussão do Simpósio de Genebra de 1973 organizado pelo Conselho Mundial de Igrejas e com a polêmica Carta aberta de 1975 de Jürgen Moltmann ao teólogo argentino José Miguez Bonino, autor de Fazer teologia em uma situação revolucionária (1975). Gutiérrez aprofundou a já mencionada intuição metodológica do ensaio Práxis de libertaçâo, teolopia e anúncio (1975) em outros ensaios recolhidos na parte IV de A força histórica dos pobres (1979), onde aborda expressamente o tema do confronto entre teologia da libertação e teologia progressista européia, da qual a teologia política é a ponta mais avançada. Trata-se de duas teologias profundamente diferentes, pois se movem em horizontes e contextos diferentes e procuram enfrentar desafios diversos: enquanto a teologia progressista está atenta aos desafios da racionalidade crítica e da liberdade individual no contexto de uma sociedade forjada pela burguesia, a teologia da libertação tem como interlocutores os ausentes da história, que na América Latina estão se tornando o sujeito histórico de um processo de libertação popular e isso implica um questionamento da ordem social, econômica, política que os oprime e os marginaliza, e certamente também da ideologia que pretende justificar esta dominação (Gustavo Gutiérrez). O teólogo peruano recrimina a teologia européia, mesmo a progressista que procura encarregar-se dos problemas postos pela modernidade, por não questionar as bases históricas concretas sobre as quais o mundo moderno se constituiu. Não lhe foi possível separar os momentos históricos que envolviam as teologias protestante e católica.

No que diz respeito à teologia progressista do “mundo adulto” de Bonhoeffer, eis o que escreve Gutiérrez: “Mas, se Bonhoeffer às vezes notou o inimigo fascista que atacava a sociedade liberal pelas costas, ele foi menos sensível ao mundo de injustiça sobre o qual essa sociedade concretamente se apoiava.” A diferença entre as duas teologias depende, em última análise, de uma ruptura política: “Os setores sociais explorados, as raças desprezadas, as culturas marginalizadas são o sujeito histórico de uma nova compreensão da fé”. A profunda análise metodológica de

Teologia e prática (1978), de Clodovis Boff, identificou os elementos estruturais do discurso da Teologia da Libertação, deixando claro que sua peculiaridade epistemológica residia na assunção da mediação sócioanalítica. Essa mediação é necessária para interpretar o real, que, no caso da relação entre teoria e práxis, é o social. Mas a mediação sócio-analítica pode ser ignorada ou assumida de maneira incorreta: o “teologismo” a ignora, na medida em que substitui a mediação sócio-analítica pela teologia, à qual delega a função de dizer tudo, como se a teologia pudesse pronunciar-se a respeito de tudo sem a mediação das ciências; o “bilingüismo”, ao invés, assume a mediação sócio-analítica, mas sem articulá-la no discurso teológico.

Na análise de Clodovis Boff, a teologia política praticaria uma espécie de “bilingüismo”, que faz duas leituras “sinóticas” do real, chegando a fórmulas vagas do tipo “a fé implica a política”; “o Evangelho tem também uma dimensão política”; “a Igreja tem inclusive uma missão de caráter social”, em que a mediação sócio-analítica não deixa de ser assumida, mas é apenas justaposta ao dado teológico, sem uma articulação propriamente dita, capaz de condicionar a mediação hermenêutica e a mediação práticopastoral; um “bilingüismo” que às vezes se configura também como “mistura semântica” de dois gêneros lingüísticos, o sociológico e o teológico’. Poucos sabem que o diálogo cultural, sócio-analítico, como Clodovis Boff considera, antropológico, latino, como método da teologia voltada para a história de opressão da América Latina, vinha sendo desenvolvida por teólogos que acompanhavam Shaull, especialmente no presbiterianismo brasileiro, onde um seminário inovava.O Seminário do Centenário foi fundado em 1959 e fechado pela ditadura em 1968, passando à clandestinidade (Richard Shaull, Joaquim Beato, Claude E. Labrunie, e outros, foram seus fundadores, na qualidade de ex-aluno, homenageio-os nessa memória). Não poderiamos esquecer Breno Shumann, Rubem Alves, Jether Ramalho, Waldo César, que contribuíram enormemente para o funcionamento e revolução no ensino teológico desta instituição onde estudei, e dali ordenado pastor na Igreja Batista.

As dificuldades políticas e eclesiásticas, em que pouco a pouco se envolveu a Teologia da Libertação, fizeram que a tensão e a polêmica inicial entre teologia política e teologia da libertação se transformassem em um confronto construtivo, logo iniciado, entre posições diferentes, onde a diferença se deve em última análise a uma “ruptura política” (Teologia da Libertação, Gustavo Gutiérrez, 1971), à diversidade do “lugar social” (Clodovis Boff) em que atuam, de um lado, os teólogos políticos, europeus e norte-americanos e, de outro, os teólogos latino-americanos. Recolhido ao ambiente acadêmico, lecionando em Princeton, e afastado do ecumenismo proposto pelo CMI, voltado na década de 80 para as questões do mundo que preparava-se para a globalização, dito pós-moderno, ingenuamente envolvido com o desarmamento e tentativas de interpretar uma possível guerra nuclear em caminho, logo depois, empolgado pela “queda do muro de Berlim”, a “Perestroika”, “Glasnost”, Shaull começava a se interessar novamente pela América Latina, ciente de que nem mesmo a modernidade se realizara aqui, quanto mais o que se pretendia colocar como uma teologia para a pós-modernidade, como já escrevia Henrique Dussel. Além do mais, a secularização não fazia sentido, aqui. Uma religiosidade explosiva se manifestava, permeada por espiritualidades orientais, movimentos religiosos brotando, como o Movimento Carismático, o Neopentecostalismo. Nenhuma teologia interpretava bem, ou dava acolhida a estes movimentos. Shaull, no entanto, observava o pentecostalismo a partir de sua presença na Universidade Bíblica de Costa Rica, onde teólogos de profundo preparo e receptivos às teologias políticas (Bernardo Campos, por exemplo) iniciavam e introduziam estudos de grande importância para uma consciência de transformação social.



A MASSA OPRIMIDA CLAMA PELA TEOLOGIA DA LIBERTAÇÃO E DO ESPÍRITO

Seu penúltimo livro, em parceria com o discípulo de várias décadas, o sociólogo Waldo César, “Pentecostalismo e Futuro das Igrejas Cristãs”, apresentado como uma pesquisa interdisciplinar concluída em 1997, traz algumas conclusões incríveis. Uma delas é que a Teologia da Libertação representa uma boa resposta para os pobres e oprimidos abaixo do Equador, e os pentecostais constituem a grande massa evangélica a quem interessa uma proposta teológica com fundamento bíblico capaz de alimentar sua ansiedade pelo Reino de Deus. Outra, mais que visível, refere-se ao fracasso das igrejas históricas em aproximarem-se da grande massa de pobres e oprimidos. Quando muito, desenvolveram um conjunto voltado para a comunhão ecumênica, aí com um grande sucesso, porque o catolicismo brasileiro, inédito em relação aos outros catolicismos latinos e mundiais, também se envolveu com o institucionalismo e na unidade visível, em um conselho igualitário brasileiro (Conic) diretamente envolvido com o ecumenismo mundial (CMI). Enquanto isso, “seu” pentecostalismo está voltado para atender às ideologias da classe média.

“Acredito que o pentecostalismo, inclusive o neopentecostalismo, se espera desenvolver uma ética de liberdade solidamente firmada nas Escrituras, precisará dar muito mais atenção ao que acontece na comunidade pentecostal, expressivamente composta pelos pobres e oprimidos do sistema”, declarava no último curso que aplicava, em Vitória, Brasil, poucos meses antes do seu falecimento. Alguns dos principais problemas do pentecostalismo estão na influência que recebe do fundamentalismo reinante também nas igrejas históricas: o moralismo evangelical e fundamentalista. Acrescentaríamos o “renascimento cristão” e seu apocalipsismo biblicamente deformado. Diria Shaull: “O pentecostalismo corre riscos de deixar-se dominar pela cultura materialista e egocêntrica que caracteriza o protestantismo latino-americano, tornando-se, como se percebe nas igrejas históricas, adepto fervoroso e entusiasta do mundo neoliberal e globalizado”. A descoberta e o acento para a vida no Espírito, o reconhecimento dos “dons da graça”, porém, são prenúncios da possibilidade de uma nova ética de liberdade que desafiará o fundamentalismo e o conservadorismo imobilista do protestantismo tradicional.

Seu interesse pelas CEBs continua, cita-as como exemplo bem sucedido da Teologia da Libertação aplicada à vida em comunhão. Os pobres são preferenciais para Deus, o Reino e a sua justiça alcançam as políticas públicas e sociais. Contudo, “somente pela renovação de nossa fé e a vida no Espírito estaremos em condições de nos envolver com os pentecostais em uma reflexão ecumênica da qual todos poderemos aproveitar” (Pentecostalismo e o futuro das igrejas cristãs, Vozes/Sinodal, 1a. Edição, p.253). As comunidades pentecostais livres e independentes representam uma tendência de juntar os pobres para uma vida em comunidade aberta para resolver ou procurar soluções para os problemas sociais que se cristalizam nas periferias, justamente onde se experimentam as propostas do Evangelho do Reino de Deus com mais intensidade.“Minha imersão no pentecostalismo foi uma experiência importante no meio de uma gente que tem uma fé compulsiva, tão cheia de sentido que determina uma vida cheia de sentido, que determina sua vida e destino”, dizia ainda em seu livro.

Se considerarmos que Richard Shaull, morrendo na véspera de completar seus 83 anos de idade, depois de anos combatendo uma enfermidade implacável que não o impediu totalmente de trabalhar, viveu instantes de espiritualidade que consignariam uma reversão quanto à sua luta contra a tendência da teologia protestante de rejeitar ou ignorar o pentecostalismo bíblico ou histórico, não só na América Latina, mas na América do Norte e no mundo europeu, estaremos errados. Inteiramente. Os oprimidos por quem interessou-se a vida toda, até o último instante, quando preparava partes do culto fúnebre que seria celebrado ao fim de sua própria travessia, na Bryn Marl Presbyterian Church, sendo um dos seus cinco pastores e pastoras, na chegada à terceira margem da qual Rubem Alves gosta de falar, citando Guimarães Rosa. A luta do oprimido foi o motivo de toda a sua luta. Algo especial aconteceu, o transcendente indescritível o tomou por completo, na convivência com pentecostais latinos e norte-americanos.

Quando o autor destas linhas o saudava lembrando as palavras de Paul Tillich numa releitura dos escritos daquele teólogo que também o inspirara nos últimos tempos, Shaull acenava e balançava sua cabeça afirmativamente:“Presença Espiritual de Deus”. Deus permanece entre os homens mesmo quando é expulso e rejeitado, como se faz com o pobre e desvalido. Talvez, a chave para evitar o esvaziamento da Teologia da Libertação pudesse estar aqui, uma teologia que também seja capaz de ler os significados do Pentecostes bem da Graça libertadora presentes na Causa do homem de Nazaré.

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Breves referências bibliográficas:

A Reforma Protestante e a Teologia da Libertação, R.Shaull, Pendão Real, 1993

Fé e Compromisso, Eduardo Galasso Faria, ASTE, 2002

O Novo Rosto da Missão, Luiz Longuini Neto, Ultimato, 2002

Surpreendido pela Graça, Richard Shaull, Record, 2003

Pentecostalismo e Futuro das Igrejas Cristãs, Vozes/Sinodal, 1999

A Teologia do Século XX, Rosino Ganbellini, Loyola, 1998

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Jesus, Senhor de Toda a Narureza







“ E Jesus repreendeu o vento e disse ao mar: “Aquiete-se! Acalme-se”!
O vento se aquietou, e fez-se completa bonança” .
( Evangelho de Marcos 4:39)
Embora muitos hoje achem difícil aceitar a realidade dos milagres, o Novo Testamento deixa claro que Jesus é Senhor, não somente sobre a Sua Igreja, mas também sobre a totalidade da criação. João declara que, “Todas as coisas foram feitas por intermédio d´Ele; sem Ele, nada do que existe teria sido feito” ( Evnagelho de João 1:2). Ele é o Senhor de toda a natureza!

Muitos fatos que acontecem na nossa vida são como verdadeiras tempestades ou terremotos que nos entristecem , e abatem.

Somos, por isso, tentados a pensar que Deus não se preocupa conosco, e que nossos problemas não têm solução. A Bíblia afirma reiteradamente que Deus governa todo o universo, e também cuida de nós como indivíduos e está disponível para ser “buscado e achado” ( Livro do profeta Isaías 65:1).  


Desde a antiguidade os escritores sagrados falavam sobre o domínio que Deus exerce sobre todas as coisas. “A Deus pertence o domínio e o poder; Ele faz reinar a paz nas alturas celestes” ( Livro de Jó 25:2); “O Senhor preside aos dilúvios; como rei, o Senhor presidirá para sempre” (Salmo 29:10); “Dominas a fúria do mar; quando as suas ondas se levantam, tu as amainas”(Salmo 89:9).    


Os evangelistas Mateus, Marcos e Lucas, narrando como Jesus acalmou a tempestade no mar da Galiléia, procuram ilustrar o tremendo poder do Senhor, mostrando aos leitores a validade das reivindicações messiânicas de Jesus, visto que nada era difícil demais para Ele. 


“É bom lembrar que muito cedo um barco servia de símbolo da igreja na arte cristã. Seria natural que a Igreja primitiva, oprimida por fortes perseguições, visse, nesta experiência, um paralelo com sua situação. No meio de toda provação, Jesus está, realmente, com Sua Igreja, não havendo, portanto, nem razão para o temor, ainda que Seu auxílio pareça demorar”. Nas horas de medo e incertezas, não tenhamos vergonha de mostrar nossas fraquezas. Afinal, quem não tem medo de alguma coisa?


O medo é natural nos seres humanos, por isso, os discípulos disseram a Jesus: “Mestre! Nós vamos morrer! O Senhor não se importa com isso?” ( Evangelho de Marcos. 4:38). 


Portanto, podemos confiar n´Ele como Salvador e Senhor. Afinal de contas, Aquele que é o Senhor de toda a natureza e administra com sabedoria e poder todo o universo, não seria capaz de amainar os temporais ou tempestades que, às vezes caem sobre nós? Esse milagre sobre a natureza, feito por Jesus , mostra que Ele, como Criador, tem poder sobre todo o universo e não apenas na terra. “... sem Ele, nada do que foi feito se fez”( Evangelho de João 1:3).                       


No Seu ministério terreno, Jesus demonstrou poder sobre as forças naturais e sobrenaturais; sobre forças físicas e espirituais, portanto, sobre os oprimidos do diabo, aos quais Ele curou e libertou.


Jesus disse aos discípulos: “Coragem, sou Eu! Não tenha medo! (Mat.14:28). Suas palavras são eternas e têm hoje o mesmo poder.


“Dizer que alguém é um caso perdido, ou que não há solução para certas situações, é o mesmo que afirmar que Deus é incompetente”


Embora a tempestade estivesse forte, o homem Jesus, vencido pelo cansaço, estava dormindo( Evangelho de Marcos. 4:38). A humanidade de Jesus é notável neste texto e também em outros Evangelhos: Ele se cansava, tinha sede, fome e tinha sono, emocionava-se, chorava. Por isso, podemos recorrer a Ele porque, na Sua humanidade sabe o que sentimos e, na Sua divindade, nada é impossível para Ele. Tudo está sob o Seu controle!.


Na hora das tempestades da vida, clamemos por Jesus e Ele, certamente nos dirá: não tenham medo, vocês não estão sós! Eu estou com vocês todos os dias, até o fim dos tempos” ( Evangelho de Mateus.28:20)

Rev. Ruben Dario Daza B.


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domingo, 19 de junio de 2011

Teologia de lo Cotidiano: Sobre dioses y rezanderos !



Sobre dioses y rezanderos

Estaba como perdida en medio de los viajeros que llenaban el aeropuerto, ella se caracterizaba por estar fuera de tono. La ropa que llevaba parecía descuidada, caminaba con pasos pesados, una bolsa plástica le colgaba en una de sus manos - esas señales demostraban que ella ya no se preocupaba más por su apariencia y condición de mujer: no se importaba en ser bonita. Cuando la vi pensé que se trataba de una monja. Su comportamiento era curioso: se dirigía a las personas, hablaba con ellos por algunos momentos, y como no le prestaban atención buscaba otras personas con quien hablar. Cuando vi que ella tenía una Biblia en la mano comprendí todo: ella se imaginaba ser la poseedora de conocimientos sobre Dios que los otros no poseían y trataba de salvar el alma de ellos.

Mi camino me obligó a pasar bien junto a ella - y cuando miré para su rostro de cerca me dió un susto: yo la reconocí de otros tiempos, cuando en aquella época era una joven bonita que reía y jugaba mucho y para quien la mirábamos con ojos de codicia.

No resistí y la llamé por su nombre en voz alta. Ella se espantó, me hizo una mirada de curiosa y con ganas de saber quien la había llamado, no me reconoció. Con razón. Los muchos años dejan sus marcas en el rostro.

          - Soy yo ... Ruben ... ¿Te acuerdas de mi?

Su rostro se iluminó por el recuerdo, sonrió, y pensé que podríamos sentarnos y conversar sobre nuestras vidas. Pero ella tenía otros intereses, su preocupación con mi alma no le permitían esas pérdidas de tiempo con ponernos a hablar bobadas. Y ella trató de verificar si mi pasaporte para la eternidad estaba en orden:

          - ¿Tú continuas firme en la fe !!?  - me preguntó...
          - Por supuesto que no ! - le respondí...
          - Entonces, ¿tú dejastes de leer la Biblia?    - me preguntó de nuevo...
          - Pues imagínese, que allá en la Biblia está escrito que Dios es Espíritu, viento impetuoso que sopla en todo lugar donde quiere; pero que nadie sabe de donde viene, ni a donde va... es el mismo viento que Él sopló dentro de la nariz de las personas aliento de vida para que respirasemos, fuésemos livianos y pudiésemos volar. Quien está en el viento no puede estar firme. Firmes son las piedras, las tortugas, las anclas de barcos y los postes de luz. ¿Tu ya vistes un papagayo firme? Papagayo firme es aquel papagayo que está siempre en el suelo, no vuela. En cambio yo estoy más bien como los gallinazos, allá volando bien alto por los aires, como un planeador al sabor de lo imprevisible Viento Sagrado, sin ninguna firmeza, rodando en grandes círculos.

Ella se quedó medio perdida, sin entender, creo que nunca había escuchado semejante respuestas tan extraña, de repente cambió de táctica e intentó agarrar mi alma del otro lado, y se desató a hablarme de Dios, me informó que Dios es maravilloso, muy bueno, que el bendice a las personas, etc., etc., etc., como si estuviese en el púlpito predicando en un culto de domingo por la noche.

          - Protesté en silencio un poco y le dije:

          - Me parece que quien no está firme en Dios eres tu misma. Te explico el por qué ... me la pasé toda la noche respirando, estoy respirando desde que me levanté esta mañana, y juro que ahora, justo en este mismo instante por primera vez pienso en el aire. No pensé ni hablé del aire porque él y yo somos buenos amigos. Él entra y sale de mi cuerpo cuando quiere, sin pedir permiso. Pero la história sería otra si yo estubiera con asma, con los bronquios apretados, el aire sin poder entrar, o, como en aquel anuncio antiguo del jarabe Bronquisol, el pobre hombre sofocado por una mordaza que le impide respirar, gritando por el aire que le faltaba. Si eso fuera así, sin lugar a dudas andaría con un cilindro de oxígeno en mi maleta de viaje, para cualquier emergencia.

          - Y continué:

          - Pues Dios es como el aire. Cuando uno está en buenas relaciones con Él no es necesário hablar.  Pero cuando la gente está atacado de asma, entonces ahi si es necesário estar gritando por el nombre de Él. De la misma forma como el asmático invoca el aire. Quien habla con Dios todo el tiempo y a toda hora es asmático espiritual. Y es por eso que andan siempre con Dios embotellado en la Biblia debajo del hombro y otros libros y cosas de funciones parecidas. El problema es que el viento no puede ser embotellado...

Ahí ella vió que mi alma estaba igual de perdida y, como consuelo, hizo una señal de despedida diciéndome adios con las manos y me dijo que iba a orar mucho por mi. Ahí le protesté bien fuerte, le imploré que no lo hiciera. Le dije que yo tengo miedo de que Dios se me ponga bravo. Pues hay rezos y oraciones que son ofensas. Es obvio: si voy allá, a golpear las puertas de Dios, pidiendo que el tenga pesar y dolor de alguien , yo le estoy imputando dos imperfecciones que, si fuesen conmigo, me dejarían muy disgustado.

Primero, con esta actitud estoy diciendo que no creo en el amor de Dios, y que Él debe ser medio débil, frágil, sin iniciativa, perezoso, a la espera de darle un codazo de advertencia para que se mueva. Porque si no le doy mi codazo él no se mueve. ¿Y eso no es cosa de ofender a Dios? Segundo, estoy sugiriendo que Él debe estar medio olvidadizo, desmemoriado, necesitando un secretario que le recuerde de todas sus obligaciones. Y trato de, diariamente, presentarle su agenda de trabajo. Mas sin embargo, está allá escrito en el libro de los Salmos y en los evangelios que Dios sabe y conoce nuestras necesidades y nos suple mucho más abundantemente antes de que se lo pidamos. Oiga, si uno se la pasa en una conversadera pidiéndole a toda hora cosas a Dios como si él fuera sordo, es porque no cree en la providencia de Dios de que él hace llover sobre justos e injustos. Ni creo en esas oraciones de la gente que habla y habla y Dios escucha. Lo que si creo en verdad es, en la oración en que uno se queda quieto en estado de respeto y adoración para oír la voz que se hace audíble en medio del silencio.

          - Me dirigí hacia mi amiga, diciéndole:

          - Déjame decirte algo. Tuve un hijo que estudiaba lejos. Yo lo quería mucho. Él me quería bastante. De vez en cuando hablabamos por teléfono y por internet. Y el dinero de su mesada que le enviaba cada mes llegaba siempre a su cuenta en el banco, con llamadas o sin llamadas. Ahora imaginate lo siguiente: de repente comienzo a recibir llamadas de mi hijo por el teléfono fijo, por el celular tres veces por día, además de cartas, mensajes por el Facebook y mi correo electrónico alabando mis buenos actos y el amor que le tengo, agradeciendo mi generosidad ... ¿ Tú crees que eso me haría feliz? Por supuesto que no. Terminaría por convencerme de que mi pobre hijo se ha enloquecido y que está pasando por una crisis de miedo y con temor de que yo lo abandone y me olvide de él. Pues es asi mismo que sucede con Dios: quien se queda el día entero detrás de él, con conversaderas, es porque desconfía de él y de su misericordia. Y lo peor es convencernos que esa es la única forma como Dios actúa  imputándole su gusto estético por esa habladera sin fin. Una persona que le gusta pasarse el día entero oyendo a los demás repitiendo las mismas cosas, las mismas palabras, las mismas oraciones repetitivas, los mismas rezanderas sin fin, no debe estar muy bien de la cabeza. Para mi eso es el infierno. Quien reza mucho, quien se la pasa orando a toda hora cree que Dios no funciona bien de la cabeza.  Pienso que Dios la pasaría más feliz junto conmigo,  en lugar de ofrecerle mi habladera sin fin, le ofrezco mejor una sonata de Mozart o un poema de Gabriela Mistral o del poeta Nicaraguense Rubén Darío o del poeta colombiano Guillermo Valencia...

Pero ahí el sonido de los altavoces del aeropuerto anunciaban la partida de mi vuelo, tuve que despedirme, y me imagino que ella se quedó muy afligida, temerosa de que Dios derrumbaría mi avión con un poderoso rayo. Lo que en verdad ella no sabía es que Dios ni siquiera había escuchado nuestra conversación, pues Él está cansado de las actitudes estereotipadas de los adultos, Él siempre huye cuando ve dos de ellos conversando y se esconde por ahí disfrazado de niño.

Que Dios les continúe bendiciendo!!

Rev. Ruben Dario Daza B.

Estos escritos sobre "teología de la cotidiano" son reflexiones sobre la vida y la condición religiosa del hombre, allí expongo lo que mis sentimientos desean, añoran y analiza la situación humana actual sin darle un tono quejumbroso. Estos son los diferentes temas:

2. El Teléfono celular: http://teologiaycienciarubedaza.blogspot.com/2011/07/teologia-de-lo-cotidiano-el-telefono.HTML

3. La alegría y el placer: http://teologiaycienciarubedaza.blogspot.com/2011/07/teologia-de-lo-cotidiano-la-alegria-y.HTML